domingo, 19 de octubre de 2014

UN GRAN CINEASTA: TRUFFAUT

TRUFFAUT (1932 - 1984)



            Este martes 21 se conmemoran treinta años de la muerte de Francois Truffaut, uno de los más grandes cineastas en la historia del cine y junto con Godard, Rivette, Rohmer, Resnais, Chabrol, trascendente personaje de la Nueva Ola francesa, participante de los colaboradores de la revista Cahiers du Cinema. Nacido en 1932 con una infancia desprovista de amor familiar que cuenta indirectamente en su primer largometraje Los cuatrocientos golpes (1959) cuyo título puede tomarse de dos maneras: una frase francesa que se refiere a hacer mil diabluras o los constantes golpes que la vida da al protagonista, Antoine Doinel, alter ego de Truffaut que volverá a aparecer en otras tres cintas. Falleció, muy prematuramente, en 1984, por un cáncer cerebral.



            Truffaut amó al cine y a los libros. En una entrevista comentó que ese fue el motivo para filmar Fahrenheit 451 porque era acerca de una sociedad futura y totalitaria donde se prohibía leer, por lo que se quemaban a los libros. Truffaut muestra a una mujer que es incinerada junto con sus tesoros. Al cine, desde pequeño, se escapaba de la escuela y pasaba la mayor parte del tiempo en las salas de cine. En otra entrevista expresaba que era lector cuando no estaba en el cine o filmando y viceversa. Ahora, cuando la gente dice que le gusta el cine, uno queda indiferente ante ejemplos de verdadera cinefilia como la de Truffaut. No obstante, decía que uno va al cine cuando no está contento con la vida para, entonces, aprender a hacerla más tolerable. También amaba a las mujeres y a pesar de su aspecto inofensivo, era seductor constante.



            Crítico de cine en la revista mencionada, además de otra llamada Arts, causó revuelo al publicar un artículo donde despotricaba contra el sentido conservador y estático del cine francés. Negaba a los nombres prestigiosos del pasado (excepto a Renoir, Gance, Grémillon y otros pocos) y les acusaba de ser iguales y convencionales. En 1959 ganó el premio al mejor director en Cannes tornándose en emblemático personaje de la Nueva Ola e iniciando una carrera con diferentes temáticas, todas ellas con un sentido crítico y estético, perfecta expresión de pasiones, emociones, contradicciones, cualidades del ser humano.



            La infancia desolada, pero esperanzadora en “Los cuatrocientos golpes” (1959); la infancia naturalmente destrozada en “El niño salvaje” (1970); la infancia anecdótica y diversa, divertida en “La piel dura” (1976).



            Los conflictos de pareja donde el amor se divide entre dos hombres “Jules et Jim” (Una mujer para dos, 1961); entre dos mujeres “Las dos inglesas y el amor” (1971); entre muchas mujeres “El hombre que amaba a las mujeres”(1977); o el adulterio intelectual, “La piel suave” (1964); y el adulterio por la carnalidad “La mujer de al lado” (1981); o la pasión amorosa que lleva a la locura en “La historia de Adela H.” (1975); o la ausencia de la pareja que provoca sentimientos mórbidos en “La habitación verde”(1978).



            El cine de intriga y suspenso como homenaje a Hitchcock en “Disparen al pianista” (1960); “La novia vestía de negro” (1968); “La sirena del Mississippí” (1969); “Una bella chica como yo” (1972); “Confidencialmente tuya” (1983).



            El amor al cine en “La noche americana” (1973).


            El amor a los libros en “Fahrenheit 451” (1966).



            La autobiografía sentimental (aparte de “Los cuatrocientos golpes” ya mencionada) con “Antoine y Colette”(1962), “La hora del amor” (1968), “Domicilio conyugal” (1970) y “El amor en fuga” (1979). Lateralmente “El último metro” (1980) donde recrea la atmósfera del París ocupado durante la Segunda Guerra, o sea su infancia y preadolescencia.



            Truffaut vive en el recuerdo, en sus películas y en el amor de sus seguidores, fanáticos, admiradores, cinéfilos agradecidos por lo que vino a complementar en nuestras vidas, a explicarlas, a darles otro sentido para vivirlas (y hacerlas más tolerables).



            

domingo, 12 de octubre de 2014

LA MANIPULACIÓN

PERDIDA
(Gone Girl)
2014. Dir. David Fincher.


        El arte de manipular la verdad. Amy (una excelente Rosamund Pike) desaparece y todo hace pensar que ha sido asesinada por su marido Nick (un terrenal Ben Affleck). Inicia una serie de investigaciones, salen a la luz evidencias, los medios lo atacan porque ha sido un mal marido para la dulce inspiración de una serie de exitosos libros infantiles. Han vivido en ese pueblo de Missouri desde que murió la madre de Nick y la recesión les ha puesto en mala estabilidad financiera.



        Ahora cumplen cinco años. La cinta nos lleva del presente al pasado y viceversa hasta que se equilibran esos tiempos. Por un lado hay un diario que cuenta sorpresas. Por otro, está la verdad detrás de Nick (infidelidad, hastío) y Amy (una personalidad distorsionada). Estamos ante el tipo de película que no puede contarse sin echar a perder sorpresa. Adaptada por la misma autora de la novela original, la cinta atrapa al espectador y no lo suelta jamás. A pesar de la larga duración, no siente uno pasar el tiempo real, el de proyección.



        El estilo del realizador Fincher es directo y superficial: no escapa a la cruz de su parroquia que fueron los antecedentes de sus videoclips. Su cine siempre se ha basado en temas grandilocuentes, muy elaborados, técnicamente impecables, pero rodeados de una terrible frialdad. “La habitación del pánico” o “Zodiaco”, por mencionar dos títulos, mantienen la atención del público sin darle tiempo a pensar, a reflexionar en el significado, por ejemplo, de la violencia que tanto le gusta.



        Cine eficiente: una trama compleja, con diversos planos bien resueltos, que no permiten dejar de ver la pantalla. Por esta ocasión, el malhadado Fincher ha encontrado la trama perfecta: la manipulación de la verdad por una mente enferma: a imagen y semejanza del propio realizador. Aunque en la cinta aparecen conductoras que mueven los hechos sociales, de escándalo, a su gusto y manera porque “es lo que el público quiere ver”, en realidad estamos ante otro tipo de manipulación que es la personal, la de la pareja que llega al grado del rechazo y la venganza. Los personajes no son cómo los vemos, sino que pertenecen a ese género del cine neonegro donde hay traición, venganza, el irónico azar.



        Si Hollywood es la fábrica de los sueños y debe entretener, aquí lo cumple con creces. Es el retorno con tecnología, riqueza al estilo siglo XXI, de un género que ha estado vigente desde los años cuarenta con la investigación policiaca y la verdad detrás de personajes monstruosos. Es otra cinta ligera, que explica todo, que deja cabos sueltos que el mismo destino y poder anula, aunque solamente se pregunte qué hay dentro de una mente convencionalmente maliciosa. Nos dejamos manipular en todo lo que es la vida cotidiana, social, política, y ya no hay vuelta atrás, sería una moraleja. Gran entretenimiento.


domingo, 7 de septiembre de 2014

EL TIEMPO Y EL USO DEL CEREBRO

LUCY
2014. Dir. Luc Besson.


          Lo que importa es el tiempo. Es lo que viene a definir la realidad e inmortalidad de Lucy (Scarlett Johansson, estupenda) luego que una droga poderosa le permite ir abriendo su cerebro desde el 10% normal que usamos los humanos hasta llegar a la inalcanzable totalidad. Lucy se convierte, accidentalmente, en “mula” que llevará droga a los Estados Unidos debido a la mafia coreana que opera en Taipei. Al ser golpeada en el estómago, se produce el derrame de la droga dentro de su cuerpo e inicia un proceso de crecimiento sobrehumano en cuanto a la percepción del tiempo y la adquisición del conocimiento. Sabe que es una situación irreversible y se contacta con un especialista en el tema. Mientras tanto, deberá recuperar toda la droga (también portada por otras tres personas) y alcanzar su venganza contra quienes la violentaron.

Scarlett Johansson en uno de sus mejores papeles.


          Luc Besson era insoportable, sobre todo con El quinto elemento (1998) donde demostraba que su interés principal era llegar a la superproducción de Hollywood (como cualquier detestable Guillermo del Toro, igual de gordo, pero qué diferencia en uso del cerebro) con puros efectos especiales y nada de sustancia. Lo redimió la producción. Gracias a Besson se logró tener las joyas de Gérard Krawczyk (Taxi), Pierre Morel (Búsqueda implacable), Olivier Megaton (Colombiana) o McG (Tres días para matar). Ahora nos ofrece la que es su obra soberbia. Lucy viene a tratar nuevamente el tema de la apertura cerebral gracias a la droga (como en Sin límite de Neil Burger, donde se llegaba a la corrupción) pero en esta ocasión la víctima alcanza mezclarse con el infinito.

Se transforma de mujer vulnerable en implacable

          La cinta puede equipararse como la versión “light” del final de 2001: Odisea del espacio en cuanto el tiempo se vuelve uno, las personas y los hechos coexisten o dejan de existir. No es casual que el personaje se llame “Lucy” como se le ha apodado al esqueleto más antiguo encontrado de un homínido: es la primera imagen y llegará un momento en que ambas mujeres se encuentren para cerrar un ciclo sobre la existencia del hombre sobre la tierra. Durante la cinta se discutirán las limitaciones del conocimiento y cómo la ciencia, tal cual la manejamos está determinada por la falta de visión.

Lucy, la primer homínida, cuyos restos se descubrieron
luego de 3.2 millones de años

          Muy bien filmada, al inicio se va alternando una conferencia del profesor Norman (Morgan Freeman) acerca de la capacidad cerebral con los hechos que llevarán a Lucy a vivir su evolución, o como expresa el profesor: una revolución. Los efectos especiales son apabullantes (vemos, por ejemplo, la circulación interna, la vida, de un árbol desde sus raíces para que nos dé envidia y deseo de tener esa posibilidad en la realidad). Y la secuencia final es magistral porque Lucy viene a demostrar la alternancia paralela de los tiempos que es una mera cuestión filosófica pero que sería maravilloso comprobarla (el tiempo pasado está ocurriendo en este instante en su propia dimensión).

Luc Besson, gordo e insoportable como cualquier Del Toro,
pero que sabe usar su cerebro y logra su gran película


          Lucy despierta la imaginación y provoca la inquietud científica. Solamente las almas ingenuas que se dejan llevar por la “trama” salen decepcionadas. Es precisamente esa falta de complacencia la que permite que Besson ofrezca su mejor película hasta el momento. Johansson logra una actuación impecable como la mujer frágil y mediocre, asustadiza y vulnerable, que se va transformando en implacable y valiente, dominadora e infinita. Ejemplo de rol femenino total: hay una escena donde besa al policía que la está acompañando en su lucha contra los mafiosos (“es solamente por recordar”) porque ya no aparece el dolor que nos hace humanos y se ha transformado en máquina de conocimiento. ¡Qué buena película!

martes, 26 de agosto de 2014

HISTORIAS DE VIDA VS. TELENOVELA INTERNACIONAL

CASI TREINTA
2011. Dir. Alejandro Sugich
GUTEN TAG, RAMÓN
2013. Dir. Jorge Ramírez Suárez



            Me sucedió al revés: la que pensaba que iba a ser más sabrosa y redonda fue derrotada por una cinta menos pretensiosa. Casi treinta comienza como una trama convencional con personajes ejecutivos e hijas de familia que reniegan de su propia condición social porque no les permite alcanzar sus sueños. Uno se decepciona inicialmente porque imagina que está ante otra comedieta insulsa como tantas que se han filmado en nuestro cine mexicano de los últimos años (“No sé si cortarme las venas…”, “Te presento a Laura”, “Cásate si puedes”, entre algunas aberraciones). Luego, las cosas van cambiando de manera inesperada: el personaje principal es originario de Sonora, regresa a su ciudad debido al próximo matrimonio de uno de sus amigos de infancia y adolescencia. Lo que era un dilema semejante: su boda (el joven había acabado una relación para luego entrar en otra donde se había comprometido para desilusionarse inmediatamente) se transforma en una serie de historias de vida que nos habla de una época, varias situaciones, un presente que refleja al pasado. Cuando parece que se va a desviar en moralinas y moralejas, la misma trama las niega. Uno reconoce a los personajes en gente con la cual ha convivido. Tal como dice el título, es la generación de los casi treintañeros que nacieron a mediados de los ochenta (la cinta fue filmada en 2011) pero han seguido las tradiciones familiares (sobre todo porque se centra en el noroeste dentro de la comodidad del terrateniente, el fumigador, el dueño de bares). La borrachera da lugar a situaciones embarazosas o el pleito o los reclamos entre amigos que llevan a las acusaciones o decirse las verdades. Cada uno de los amigos de Emilio (Manuel Balbi) son presentados y colocados en su realidad familiar (el macho, el reprimido, el artista mediocre): no es gratuito, porque se explica aquello en lo que se convertirán, sin llegar a la complacencia.

El elenco simpático y genuino de "Casi treinta"

            Y ese es el problema de Guten tag, Ramón donde las situaciones se crean para justificar lo que estamos viendo. Luego de cinco deportaciones en fallidos intentos de cruce hacia la frontera norteamericana (el último donde sobrevivió milagrosamente al abandono en una camioneta cerrada), el joven duranguense Ramón, siempre en contra de ceder a unirse al narcotráfico, parte hacia Alemania donde no encuentra a la persona que buscaba pero recibe la extrema caridad de una anciana dama pensionada quien le da asilo hasta que sucede lo esperado. El realizador, guionista, productor inventa hechos acomodados para darle gusto al espectador: los problemas de Ramón se perciben como guión continuado de telenovela y no se evita el folklorismo en un personaje de clase social baja que encuentra a los personajes adecuados para sobrevivir las condiciones menos adecuadas. La película se sostiene porque tiene actores que son mucho mejores que los personajes a los cuales elevan de manera superlativa. Por eso, uno olvida la temática ligera (simplemente, fíjese en la secuencia gratuita de la confusión de Ruth al ver por detrás a Ramón quien pela una zanahoria, dando la idea de que se está masturbando: la consecuencia es llevarlo con una cara prostituta) y el cuento de hadas internacional (el "experto" en música mexicana que confunde al ritmo de tambora con merengue por las clases de baile que les imparte Ramón). Kristyan Ferrer es uno de los actores más talentosos del cine mexicano contemporáneo y en este rol tuvo su Sally Bowles de “Cabaret” o su Stanley Kowalski de “Un tranvía llamado Deseo” porque llena toda la pantalla con los giros que le regala el guionista y su técnica actoral.

Kristyan Ferrer es un actor luminoso...

            Ante los seres de carne y hueso que vemos en los cinco amigos sonorenses, está el contraste con una coproducción que prohíbe hablar mal de Alemania. Sabemos que es un país de primer mundo pero no deja de tener defectos que aquí nunca se muestran. De ahí que se deba llegar al argumento sublimado: de hecho la culpa es de México por sus narcos y por la pobreza. Ramón hallará la riqueza gracias a la bondad teutona. Emilio, por su parte, hallará la satisfacción personal al notar los contrastes de sus amigos que no tienen, todos, finales felices. Tampoco se llega a lugares comunes: el cantante quiere recuperar al hijo abandonado sin estar dispuesto a dejar de lado la droga y el marido golpeador entra a tratamiento psicológico. Y sí, sí tiene un epílogo blando pero nada cursi.

Manuel Balbi apareció en la horrorosa "Seres: Génesis"
y aquí se redime. A su lado la sonorense Livia Rangel.

            De Jorge Ramírez Suárez, realizador de Ramón conocíamos su ópera primera “Morena” sobre el amor que surge entre el inventor de una máquina alimentadora de perros y su ayudante, que era producción de Televicine; luego “Conejo en la luna” donde una simple confusión volvía criminal a una pareja inocente (ella británica, él mexicano); luego la horrenda comedia sexualoide “Amar”, para terminar con su segmento del elevador parado en “Los inadaptados” y que hubiera una conversación entre clases sociales. Todas ellas fallidas, pero que sirven como antecedente para este cine complaciente y ligero. Alejandro Sugich muestra su ópera prima: ojalá no se pierda en el camino, ni tome el de Ramírez Suárez. 






lunes, 18 de agosto de 2014

EL FANTASMA SE DIVIERTE

MÁS NEGRO QUE LA NOCHE
2013. Dir. Henry Bedwell.



       Al morir la tía Ofelia (Lucía Guilmáin), su inmensa mansión y fortuna así como su peludo gato negro Bécquer son heredados por su sobrina Greta (Zuria Vega, una joven pero fea Lourdes Munguía) quien llega al lugar acompañada de tres jóvenes: su mejor amiga con cabello bicolor Pilar (Eréndira Ibarra, una joven Jacqueline Voltaire dándole chispazos a Lorena Velázquez) quien es hermana de su novio Pedro (Josemaría Torre Hütt); la escritora María (Adriana Louvier, una joven Elizabeth Aguilar) que tiene a una nutria como mascota; y la española Victoria (Ona Casamiquela, una joven que no recuerda a nadie por plana y con razón es la primera que muere). La que se ha quedado también a vivir en la mansión es la fiel ama de llaves Evangelina (Margarita Sanz). La nutria le cae destrozada y sangrante a María y ésta decide cobrar venganza matando a Bécquer, ahogándolo en la alberca. Comienzan a suceder hechos extraños, se escuchan ruidos y lamentos, Greta tiene pesadillas que confunde con la realidad. Mientras tanto, nos hemos dado cuenta que Victoria ha tenido sexo con Pedro ante la mirada escondida de Pilar. De esta manera hay dos secretos guardados a Greta: la muerte del gato y el coito de Victoria.

Las muchachas llegan a la inmensa mansión y se encuentran con Evangelina


       Greta va descubriendo en sus sueños la verdad detrás de su tía Ofelia: mató a su marido y a la sirvienta que se metió con él. El fantasma de Ofelia se va posesionando paulatinamente de Greta y entre ambas: espíritu y materia, empiezan a deshacerse de las amigas y del novio infiel. Así, tenemos lo que resulta un buen intento narrativo de exorcizar al pasado con una situación semejante en el presente. El fantasma se apodera del cuerpo de la sobrina para lograr su perversa redención y continuar viva a través de la joven. Todo lo anterior suena muy bien y uno pensaría, paradójicamente, que la peor película de la trilogía de terror, original de Carlos Enrique Taboada, es la mejor de sus nuevas versiones, pero… no es así.

El agua limpia, pero alrededor la suciedad ¿será metáfora visual?


       Concuerdo con mi querido Edgardo Reséndiz en que la cinta tarda mucho en arrancar y, cuando lo hace, todo debe resolverse de manera rápida porque ya se han agotado posibilidades, recursos y trama. La cinta sigue una de las reglas del género de terror en cortar cierta situación para pasar a otra y alargar el suspenso. En esta cinta, las cosas se detienen para que no haya suspenso y lo único que se ha logrado es cortar el tedio para pasar a otro momento sin gracia. Hay efectos de “terror visual” sin ton ni son: verse en un espejo con cara de espanto; sombras en las ventanas; entradas inesperadas del ama de llaves quien, siempre, se pone a explicar o filosofar alguna acción. La genial Margarita Sanz muestra que es una gran actriz en un papel pésimamente escrito que la hace reaccionar de manera ridícula para que cualquier ingenuo exprese su maravilloso paso de una reacción a otra, cuando no tiene sentido lo que se expresa o la risa que se suelta quizás, para que haya algo que evite que se mantenga el bostezo.

La maravillosa Margarita Sanz, pero en otras películas: aquí no...


       Está la secuencia de una fiesta con mucho uso de energía eléctrica por el equipo que se está usando: en todas las secuencias previas (y en las que luego vendrán) hay fallas de luz: quizás al fantasma le gustan los D.J.’s. Al día siguiente de la fiesta, por la mañana, la casa aparece impecable, sin que jamás hayamos visto otro sirviente en ella, por lo que Evangelina debe ser una mujer maravilla. Pero bueno, es un cine de tono fantástico, todo debe aceptarse como por arte de magia.

Lucía Méndez como víctima final en la cinta de Taboada...
Todo se le perdona por la maravillosa telenovela "Amor de nadie"


       No he mencionado a la cinta original porque no vale la pena. El reparto estaba conformado por estrellitas que luego se volvieron, por la edad, en “primeras actrices” (ahí tienen a Helena Rojo, septuagenaria, triunfando en telenovelas o Lucía Méndez cada vez menos parecida ella misma). Era una cinta simplona porque todo se centraba en el gato muerto y en la venganza del fantasma de su dueña. Ahora, en esta versión, la referencia ya nos remitía a que las tres amigas iban a morir, pero desde que las conocemos son tan detestables, tan odiosas y pesadas, que uno desea con toda el alma que el fantasma no se esperara hasta que le maten al gato para deshacerse de ellas.
Eréndira Ibarra, Zuria Vega, Adriana Louvier y Ona Casamiquela:
el cuarteto fantasmal... feítas, realmente...

domingo, 20 de julio de 2014

¡QUÉ INÚTIL PELÍCULA!

PÁNICO 5 BRAVO
2013. Dir. Kuno Becker.
         

          Una primera escena muestra al paramédico Alex (Kuno Becker) despertando en cama donde lo acompaña su novia (y futura esposa) Felicia (Sofía Sisniega). Se besan y se dicen frases que les son significativas a ambos.



Luego se pasa a la toma de una ambulancia que está cercana a la frontera entre Arizona y México donde Alex bromea y platica con sus compañeros Bobby (Aurora Papile), Josh (Dan Rovzar) y Richard (John Henry Richardson).



Se dan cuenta que algo ha ocurrido a pocos metros de ellos, del lado mexicano: un tipo está tirado, quejándose, con un balazo encima. Deciden jugársela e ir a recogerlo aunque sea en el otro país. Lo hacen, pero entonces, cuando van de regreso, la ambulancia es embestida por un auto que la voltea y los deja sangrados y heridos a todos. Lo que sucede es que el balaceado es alguien que le interesa a unos narcotraficantes. Uno en particular que se escucha durante la cinta pero se le ve hasta el final, Agustín (Raúl Méndez) que pondrá a prueba, sobre todo, claro, al personaje principal.

Los paramédicos cuestionan al balaceado Rafael (Shalim Ortiz)

          La primera cinta escrita y dirigida por el actor Kuno Becker es producción mexicana, filmada en México, con actores mexicanos (excepto el segundón Richardson), pero hablada en inglés, con subtítulos, entre los cuatro paramédicos, pero en español cuando hablan la víctima y el traficante. Así, nos damos cuenta del interés principal de esta producción bastante elemental que sucede en un 99% dentro de la ambulancia, para llegar a mercados internacionales. En nada se diferencia a las producciones de tercera que filmaban los Cardona en los años setenta y ochenta con repartos de actores norteamericanos o europeos ya con sus carreras declinantes para participar en el extranjero.

La parte melodramática hace que uno sí sepa reír en vez de llorar

          La trama es bastante elemental y el hecho de que el conflicto se desarrolle en un espacio cerrado que simplemente confunde al espectador (aunque eso es lo que menos importa) es para que la tensión se sienta como callejón sin salida. Todo es tan artificial; uno pensaría que el traficante tendría mayores recursos para abrir la ambulancia, matar a todos y conseguir lo que buscaba. Claro que entonces no habría película ni se podrían realizar todos los trucos y efectos que se presentan con la idea de asombrar al espectador que, en lugar de hacerlo, suelta la carcajada (sobre todo en los momentos de melodrama o de descubrimientos inesperados sobre las otras personas).


          No se lo cuento por si la va a ver. Solamente le diré que es el tipo de película donde un personaje dice “después de cuarenta años, ya me retiraré dentro de unos días” y uno sabe que está condenado a que lo eliminen. En estos tiempos cuando insisten en doblar las películas con horrendas voces, estamos al revés: una producción mexicana con subtítulos. Bueno, Kuno Becker es “internacional”. No podría esperarse menos de él. Hay un epílogo final tan inútil e innecesario como la película misma… (y Kuno como director, también).


¡Ay Kunito, tan cerca de Estados Unidos!

LA MÚSICA COMO PASIÓN

JERSEY BOYS: PERSIGUIENDO LA MÚSICA
(Jersey Boys)
2014. Dir. Clint Eastwood.



          Fui con toda objetividad a ver la reciente película de Clint Eastwood. Quise saber si no estaba cegado por el fanatismo que siempre me hace estar hablando maravillas de él… pero no, ni modo, me gusta mucho su cine y por eso, película que veo de este maestro, película que queda en mi memoria y en el tipo de trama que me atrapa, donde suceden muchas cosas y todas tienen razón de ser, sentido, estructura; los personajes son redondos y una mirada o un manotazo o un simple movimiento dentro de una escena, dan a entender el dominio narrativo. Ocurre lo mismo que en el cine de Woody Allen y Barbet Schroeder en Estados Unidos, o de Beto Gómez en México o de Guillaume Canet en Francia, o de Almodóvar en España. Uno sabe que irá a entretenerse porque lo que le cuenten tendrá interés, pero, sobre todo, inteligencia, sabiduría, humor. Así como el gran pianista juega con el teclado aún en las más difíciles composiciones, el cineasta de excelencia hace que las imágenes (con su lenguaje) fluyan.

Erich Bergen, John Lloyd Young, Vincent Piazza, Michael Lomenda,
extraordinarios como "The Four Seasons"


          Se narra la creación del grupo musical The Four Seasons que a principios de los años sesenta nos impactaron a quienes éramos niños (sobre todo a los adolescentes) con su canción “Sherry”. Era un tipo de voz al cual no estábamos acostumbrados. La ingenuidad de los tiempos también daba lugar a la capacidad de asombro. Basada en una comedia musical de Broadway, que ya lleva años en cartelera, también está el desarrollo posterior de la agrupación: pleitos, quiebra, la emergencia del vocalista Frankie Valli como solista. ¿Por qué filmar esta trama en particular? Eastwood es músico y compositor (lo mismo que su hijo Kyle) y ya nos había dado la biografía de Charlie Parker en Bird (1988). Al igual que Parker tenemos músicos en conflicto, pero en este caso por partida cuádruple. Cada uno de los integrantes del grupo viven diversas situaciones especiales que se derivan desde los orígenes en un suburbio de Nueva Jersey, la ascendencia italiana, los problemas con la ley hasta llegar a los líos maritales o por dinero. Eastwood mezcla dos de sus temas favoritos: el ciudadano simple, de pueblo, con alguna característica de etnia; y la música. Al final de cuentas, la cinta es para hablarnos del sueño americano de triunfo y cómo su camino está lleno de obstáculos. 

Maestro de maestros: Clint Eastwood


          Una excelente recreación de época (vestuarios, arreglos musicales, la coreografía precisa y naïf de esos años); un paso del tiempo que no se siente y que se descifra por alguna mención (“Quiero ver The Blob”, dice una muchacha y ya sabemos que ahora es 1958). Me acuerdo de la primera vez que escuché “Sherry”: iba en la parte trasera del Chevrolet de mi papá. Era un sábado, día de “dar la vuelta” e ir al Sears que estaba por 15 de mayo, en el centro. La tocaron por la radio. Se volvió en otra de las favoritas, de las irrepetibles, de las que están escondidas en la memoria para saltar de repente. Es lo que hace que valga la pena vivir: los recuerdos de buenos tiempos. ¿Cómo no agradecérselo al maestro Eastwood por la forma en que hace que salten empolvaditos al presente siglo?

Chevrolet 1962


         


           


domingo, 6 de julio de 2014

LOS JILGUEROS DE ROSARITO

VOLANDO BAJO
2013. Dir. Beto Gómez.


            Mientras entrevistan a Chuyín Venegas (Gerardo Taracena) en su casa de París, le informan que ha muerto Cornelio Barraza (Rodrigo Oviedo), quien fuera su pareja en el dueto musical “Los Jilgueros de Rosarito”. Por tal motivo la trama irá del presente al pasado para conocer la génesis del dueto: dos chiquillos que desde pequeños se consideraron hermanos y comenzaron a componer canciones para triunfar en el medio musical. Alcanzaron su gran momento en los años ochenta; fueron descubiertos por un peluquero de ascendencia italiana; filmaron películas en los últimos tiempos de la industria. Luego llegó una separación por razones nimias.

Gerardo Taracena y Rodrigo Oviedo como "Los Jilgueros de Rosarito"


            La película trae a colación una época y habla de la amistad, del triunfo que resulta de “volar bajo” que es cuando no te importa el dinero para vivir feliz, como les dice el abuelo de Chuyín quien fuera hampón, luego salvador de José Alfredo Jiménez en un pleito de cantina por lo que le regaló la guitarra con la cual comenzarían sus primeros intentos los dos amigos. No es un homenaje a la música grupera de entonces; no es un homenaje al cine mexicano de narcotraficantes e ilegales. Beto Gómez, dentro de su filmografía, ha mostrado a seres en encrucijadas de la vida (Jimmy en “Puños rosas” como boxeador y su inclinación homosexual; Iñaki como delincuente en “El sueño del caimán”; El pachuco que retorna al pueblo en “El agujero”; el narcotraficante Julián ante la responsabilidad hacia su madre en “Salvando al soldado Pérez”) y de esta manera, Chuyín debe salvar el honor del dueto ante la muerte del compañero con su último disco que está fracasando. O Chuyín y Cornelio cuando son ínfimos teloneros. O Cornelio con sus amores ocultos. O tantas encrucijadas como se muestran en esta cinta que no carece de humor.

Ludwika Paleta como Toribia


            El estilo es excepcional y muestra el conocimiento del realizador acerca de épocas y momentos. Por eso vemos películas transferidas a vídeo; el primer y ridículo “videoclip” filmado sin recursos ni bailarines profesionales; la asistencia al cine improvisado para ver a El Santo y Mantequilla Nápoles; las cintas de ilegales donde los grupos eran simples presencias que cantaban o las películas donde les daban “papeles” a los cantantes de moda al lado de las vedetillas que poblaban a ese género. Es una película tan rica en contenido y referencias que da lugar a muchas aristas para entrar a comentarla: algo que se deja al público como tarea.

El excepcional Beto Gómez


            El elenco repite nombres de otras cintas de Beto Gómez: Oviedo y Taracena (quienes cantan las canciones), como Roberto Espejo a quien no presenta travestido pero sí le da el carácter de homosexual y pareja de un galán de cine de los ochentas. Una agradable sorpresa es Ludwika Paleta quien ofrece una interpretación contenida como la prima de Chuyín siempre enamorada de Cornelio.  Y esas canciones originales fueron compuestas por figuras actuales de la música rock-norteña-bolero-cumbia: las personas que capitanean a grupos como “Monocordio” y “San Pascualito Rey”, por ejemplo. Beto Gómez es un realizador excepcional: su cine no se parece a los de otros realizadores; sus temáticas, dentro del realismo o el humor absurdo, son nacionales y alejadas de los estereotipos; su ritmo es sensacional: jamás se siente forzado y las películas fluyen, impactan, quedan en la memoria...

            


            

domingo, 15 de junio de 2014

EL AMOR VERDADERO

Maléfica
(Maleficent)
2014. Dir. Robert Stromberg.


            En uno de esos casos raros en que se exhiben las películas de Disney sin el molesto y ridículo doblaje, pude disfrutar con mayor razón este autohomenaje que se brinda Angelina Jolie (coproductora de la cinta) como la villana de La bella durmiente en otra lectura. Maléfica es un hada, por lo tanto alada, aunque con características exclusivas: tiene cuernos y sus alas son negras. Conoce la amistad que llega a transformarse en amor para ser traicionada. Aurora, quien será la durmiente, es hija del hombre que le robó sus alas y la engañó para alcanzar el trono (la misma Jolie ha expresado que este acto simboliza a las violaciones que sufren las mujeres). Maléfica hará lo que conocemos de la trama, según la cinta animada de Disney, lanzando una maldición. En los dieciséis años que deben pasar para que se cumplan sus malos deseos, Maléfica cuida de Aurora y llega a arrepentirse de su acción porque aprende a quererla. Al intentar la revocación de su maldición, se entera que ya es imposible. Así, se llegará al momento anunciado.



            La película habla del amor verdadero, del cual nadie cree, ni Maléfica por la traición que sufrió de su amado, ni el Rey que decidió sacrificarse por su ambición y vanidad. En un giro poético y sublime, la villana demuestra que en realidad es sensible y puede alcanzar la redención. El amor maternal (o su equivalente) es algo más que verdadero y sin restricciones (en la mayoría de los casos, porque ya sabemos que existen hienas humanas). La cinta es una serie de efectos especiales muy bien logrados, que posee humor e imaginación. El reino mágico, fantástico, donde vive Maléfica, está poblado de hadas, duendes y otros personajes tenebrosos en su aspecto físico aunque inofensivos.



            La narración es ágil. No se pierde tiempo en elaborar ni en explicar. El ritmo no decae y la trama se dedica a lo que importa, sin dejar de lado las miradas ni los gestos ni los momentos de soledad que le dan sentido a los personajes. Aurora (Elle Fanning) es la dulcificación absoluta y empalagosa, pero esos fueron los dones de sus hadas madrinas. El príncipe (Brenton Thwaites, el joven de Oculus) es alguien que llega de improviso, la conoce, pero no llega a enamorarse al grado de poder despertarla. El rey (Sharlto Copley, con facciones duras, imposible de creerle sinceridad) es un hombre ambicioso, cruel, quien vive con el remordimiento de sus acciones, aunque su rechazo y odio se deben a las predicciones fatales para su hija. Es lo interesante de esta vuelta de tuerca al cuento de hadas: los personajes son contradictorios como la naturaleza humana, por lo que llegan a ser símbolos de nuestra realidad. El realizador Stromberg debuta con esta cinta luego de haber sido especialista en efectos visuales. Se nota.



            No obstante, la película pertenece al personaje de Maléfica y a Angelina Jolie. Presencia constante, permite que la excelente actriz (disminuida por el chisme fílmico) se muestre con diversos matices. El rostro anguloso (debido también a su delgadez) es todavía intensificado, destacado, por el maquillaje (esos labios rojos) y la espléndida fotografía. Es fascinante y atrapa al espectador ávido de emociones. Casi en los albores de la cuarentena, ha crecido como actriz y gran personalidad. Maléfica es una extraordinaria fábula sobre el amor y sus consecuencias.