martes, 19 de mayo de 2015

LA ÉPICA DE LA ESPERANZA

MAD MAX: FURIA EN EL CAMINO
(Mad Max: Fury Road)
2015. Dir. George Miller.



         Mad Max o la épica de la esperanza. En un futuro indeterminado, post apocalíptico, donde la vida no tiene sentido y el hombre es esclavo de quienes se han apoderado de la autoridad, un individuo (Tom Hardy) que pasa los días obsesionado con la culpa de no haber podido defender de la muerte violenta a su familia es hecho prisionero: tiene sangre universal, por lo que es una fuente de energía para los extraños ¿soldados?, entes entre la vida y la muerte, del dictador Immortan Joe. Cierto día es llevado bajo esta condición de proveedor de sangre en persecución de Imperator Furiosa (Charlize Theron) quien ha plagiado a las mujeres del dictador. Las circunstancias le permiten la liberación y la pronta complicidad con Furiosa: ambos deberán confrontar y enfrentar al malvado personaje.

Las mujeres de Immortan con la esperanza
de vivir otra existencia gracias a Furiosa
(una excelente Charlize Theron)


         Furiosa tiene la esperanza de retornar a su lugar de origen donde vivió feliz hasta que fuera secuestrada. Piensa en el pasado perfecto donde habían los elementos para sobrevivir. Ahí lleva a estas mujeres para que sus hijos, o ellas mismas, se alejen de la perversión y la existencia funesta. Su encuentro fortuito con Max le impulsa a seguir en su afán hasta que la realidad se le impone. Entonces, hay que tomar el camino de vuelta, con otra esperanza: acabar con el sistema imperante. Max, por su lado, encuentra la posibilidad de recuperar algo de su pasado (una chaqueta, su automóvil) e intentar sacudirse de su problema moral. Es la esperanza de obtener algo simbólico, algo que recuerde a las etapas felices como única salida en un mundo sin límites donde no hay otra alternativa: la ley del más fuerte.

Un hombre que vive torturado por el pasado:
un ser vulnerable (Tom Hardy, excepcional)


         El realizador George Miller retoma a su personaje favorito para volver al ambiente que le satisface y que permitió su reconocimiento mundial en 1979, dentro de lo que fue el glorioso surgimiento del cine australiano en el mundo. Él mismo insiste que las cosas han cambiado pero que era una idea que tenía siempre latente. Ama al cine de acción y filma esta película como una ópera rock. Las imágenes de un guitarrista que acompaña grandilocuente, con inmensas bocinas y sonidos al villano, que dan pauta a la persecución, se tornan melodía armoniosa. La coreografía de Miller en sus secuencias vertiginosas es perfecta: uno siente que la acción fluye y que no hay error. Uno imagina el estilo y la forma de filmar que debió ser exacta para el momento de la edición.

El maestro Miller concibió su cinta como una ópera rock


         Furiosa encuentra a un grupo de mujeres veteranas que son las sobrevivientes de su pueblo. Lo que les resta son un conjunto de semillas para ser sembradas y germinar: esperanza del futuro. Ellas son las que impelen al retorno: la marcha atrás para desmoronar al fatídico régimen. En un mundo donde se ha roto todo sentido de civilización debe explotar la destrucción para intentar un nuevo comienzo.

Las escenas de acción fluyen dentro
de la violenta realidad


         Este es un verdadero nuevo comienzo: el maestro Miller no filma otra versión de su Mad Max sino que lo vuelve a lanzar al mundo. Son 35 años desde el original y ya han pasado dos generaciones que tienen otras coordenadas en cuanto a cine, en cuanto a su capacidad de asombro y su umbral de atención. El Max de Mel Gibson (el rol que lo definió cuando era un joven bellísimo que se perdió de repente) buscaba la venganza hacia quienes habían destruido a su familia.

Mel Gibson joven y los restos de Mel Gibson,
quien envejeció descaradamente

Ahora el Max de Tom Hardy (impecable, rudo) es más vulnerable y quien desea destruir al emblema de todo un ultraje: la dignidad del hombre, el abuso de autoridad, la asimilación de lo que implica riqueza en ese tipo de sociedad distinta: luego vendrá nuevamente el vagar por esa tierra inhóspita intentando, quizás, solucionar su tragedia personal.

Uno de los villanos más interesantes
de los últimos tiempos



         A mitad de los años setenta e inicios de los ochenta, el cine australiano fue un fenómeno de loa festivales internacionales. Aquí en México no tuvimos tanta suerte en poderlo conocer de primera mano, pero llegaron Mad Max (1979) y Gallipoli (Peter Weir, 1981). Pasarían años antes de conocer las cintas de Fred Schepisi, Bruce Beresford o Gillian Armstrong (todos ellos serían absorbidos por Hollywood en mayor o menor manera). La experiencia y el genio cinematográfico de Miller quedan comprobados. Mad Max: Furia en el camino es una cinta muy disfrutable. Es el cine de acción con sentido donde cada escena implica algo y se deja llevar por el espectador que no puede desviar la mirada de la pantalla. Una de las grandes películas de este año.

El maestro George Miller

domingo, 3 de mayo de 2015

MUCHOS HÉROES, POBRE TRAMA

AVENGERS: ERA DE ULTRÓN
(Avengers: Age of Ultron)
2015. Dir. Joss Whedon.



         Cuando comenté hace tres años la cinta previa de Los vengadores, me centré en que había muchas historias de cada héroe y que faltaba corazón, pero que su base estaba en el efecto multiplicador: más personajes, más aficionados que pagarían un boleto. La primera secuela, luego de tres años, se ha tornado en otra empresa muy productiva. Era de esperarse. La cinta fue construyéndose sobre la primera y aunque fuera peor de lo que es, no habría problema de que los aficionados retornaran a las salas.

Los héroes que combaten el mal


         Al recuperar el cetro de Loki, que ahora posee un oficial de Hydra, Tony Stark (Robert Downey Jr.) se da cuenta que puede darle forma de inteligencia artificial a un programa pacificador. Gracias al apoyo de Banner (Mark Ruffalo), se logra, pero el personaje trae una idea equivocada sobre la manera en que los vengadores quieren utilizarlo y los considera enemigos. Piensa que para lograr la paz, debe destruir la tierra para que vuelva a conformarse desde cero. La cinta nos llevará a la lucha de los héroes para evitarlo.

Visión es una gran inteligencia artificial
y lo interpreta Paul Bettany, nada menos...


         La película alterna, entonces, momentos de acción con otros que desean darle un sentido humano a la trama. Así conocemos a la familia del arquero Hawkeye (Jeremy Renner) o se permiten interludios amorosos entre Natasha (Scarlett Johansson) y Brenner. Sin embargo, no es suficiente. Los efectos especiales son extraordinarios, pero ya los hemos visto muchas veces. Uno se pregunta si las cintas con estos personajes heroicos ya han llegado a su tope (aunque la taquilla lo niega). El ritmo es irregular: de pronto se pierde para luego retornar vigoroso. Visualmente, la edición es tan rápida que uno se imagina la lucha porque solamente ve cuadros, momentos (bueno, dirán los incondicionales, como cuadrito de historieta: pero no lo es).

Pietro, o sea Quicksilver, o sea Aaron Taylor-Johnson
(el héroe, también, en "Godzila")


         La respuesta de aceptación está, como lo dije en mi reseña de la cinta original, en los repartos. Al ser atinados, proporcionan un elemento importantísimo para el éxito (es lo que sucede con las series de televisión: ¿se imaginan a The Big Bang Theory sin esos actores maravillosos?). Son bellos o hermosas; magnéticos o seductoras. Aquí se introducen a tres nuevos personajes: los gemelos Wanda y Pietro, además de Visión: Elizabeth Olsen, Aaron Taylor-Johnson y Paul Bettany: todo está dicho.

Wanda, o sea Scarlet Witch, o sea Elizabeth Olsen
(pareja de Taylor-Johnson en "Godzila"
y ahora salen como hermanos gemelos)



         Volvemos a la esencia obvia de estas películas: el cuento moral. La lucha entre buenos y malos viene desde las mitologías o los poemas homéricos, o sea desde siempre. En este mundo tan corrupto, aparentemente sin solución, podemos soñar con ese universo perfecto de las historietas donde finalmente todo llega a un equilibrio y, a pesar de esfuerzo y sufrimiento, las cosas se arreglan como por arte de magia, el mal siempre queda acechante (como lo indica la pequeña secuela luego de los créditos finales), aunque estemos seguros que habrá otra lucha para aniquilarlo y así, continuar con el imperio de la razón. Pero hay mejores películas con otros héroes...

El director Joss Whedon con Thor, o sea Chris Hemsworth

sábado, 25 de abril de 2015

RECUPERARLA

CAUTIVA
(The Captive)
2014. Dir. Atom Egoyan.




         Sin caer en las convenciones del género de intriga, el realizador egipcio-canadiense Egoyan nos habla de la pederastia y del círculo perverso que la alimenta. En los alrededores de Niagara Falls, en Ontario, han secuestrado a la niña Cass de la camioneta de su padre Matthew (Ryan Reynolds) mientras éste bajó a comprar un pastel. El caso lo sigue la detective Nicole (Rosario Dawson) y el nuevo elemento Jeff (Scott Speedman) quien siembra la duda al acusar a Matthew de haber vendido a su hija, disponiéndolo contra su esposa Tina (Mireille Enos). La cinta va narrando los ocho años que pasan entre el secuestro y la posibilidad de recuperar a la ahora jovencita Cass. Lo más interesante es en la forma narrativa: Egoyan no narra su historia linealmente.

Ryan Reynolds interpreta al padre atormentado
por el secuestro de su hija, en otro registro de 
sus usuales personajes convencionales.


         Partiendo de una casa donde está la joven Cass encerrada por un tipo, Mika (Kevin Durand: detestable personaje), quien tiene pantallas donde puede estar viendo lo que hace la madre de la muchacha, empleada de un hotel, se sigue con la búsqueda por parte de Jeff de la ahora desaparecida Nicole y también al momento en que la niña Cass practica el patinaje artístico previamente a su secuestro. Estos tres ejes se irán continuando para que el espectador vaya conectando a) la etapa feliz de la niña Cass, b) los esfuerzos de la policía por resolver el caso, c) los vericuetos emocionales y perversos del secuestrador Mika hacia sus sujetos de depredación o personajes de odio.

La siempre interesante Rosario Dawson
es la agente cuyo pasado la lleva a buscar
y rescatar a víctimas de la pederastia.


         A Egoyan no le importa contar una típica historia de crimen y castigo: le interesan las acciones motivadas por las emociones de cada uno de sus personajes: la derrota y sometimiento de Cass; el morbo patético del pederasta Mika; el sentido de culpa del trabajador Matt que ha conservado la parte posterior de su camioneta como santuario dedicado a la memoria de su hija (aunque siempre vive con la esperanza de recuperarla); el pasado cruel de Nicole que viene a ser la causa de su salvación. No hay imágenes gráficas, solamente la referencia terrible de la explotación de los niños por medio de las computadoras para su seducción y utilización. La cinta solamente requiere paciencia por parte del espectador para ir atando cabos y llegar al punto de equilibrio.

Scott Speedman, Ryan Reynolds y el realizador Atom Egoyan



         Egoyan vuelve a tratar el tema de las coincidencias y las extrañas relaciones que conectan a sus personajes: la detective Nicole vivió una situación terrible en su niñez por lo que ahora rescata a otros pequeños. Sucede lo mismo que en El nudo del diablo al tener un caso tremendo por resolver con las sospechas inherentes. Tenemos como en Una propuesta atrevida las miradas ocultas, la observación a lo lejos. Y no tendríamos que irnos a las primeras, deslumbrantes, cintas de este director (Partes habladas, Exótica) para encontrar otras situaciones que muestran la fidelidad a sí mismo.

domingo, 5 de abril de 2015

AUTOS EN PARACAÍDAS

RÁPIDOS Y FURIOSOS 7
(Fast & Furious 7)
2015. Dir. James Wan.



         Peleas entre dos mujeres aguerridas. Carros que se lanzan por paracaídas. Saltos entre vehículos en movimiento. Una ambulancia que cae sobre un dron poderoso. El cruce de un auto entre tres torres altísimas en Abu Dhabi. Todo es excesivo y, sin embargo, fascinante. Una persona inteligente me dice: “James Wan sabe que las peleas y los trucos improbables son aburridos, pero cuando son peleas y trucos imposibles, jamás”. Esa es la esencia del buen entretenimiento.

Los autos vuelan con paracaídas
o cruzan altísimas torres


         Lo que comenzó como un renacimiento del cine de carreras de autos, y la lucha entre la ley y el rebelde, para dar lugar al concepto de familia interracial (el policía blanco Brian se enamoraba de Mia, la hermana de Toretto, el multiétnico fortachón que, a su vez, adoraba a Lety, la chicana) se fue tornando en franquicia de aventuras. De delincuentes pasaron a apoyar al Gobierno, subrepticiamente como en el caso de Ethan Hunt por ejemplo, dando lugar a locaciones internacionales para vivir las aventuras más imposibles y, no obstante, magnéticas. Si se quiere dar un ejemplo de lo que significa diversión para un mundo dominado por la tecnología y salido de la ya transformadísima fábrica de sueños, aquí se tiene la respuesta. Bien valió la espera.

Michelle Rodríguez y Vin Diesel,
la pareja emblemática de la franquicia


         Toretto (Vin Diesel) y sus amigos son perseguidos por Deckard Shaw (un magnífico, por detestable, Jason Statham), hermano del villano de la secuela previa, quien llega a lisiar al oficial Hobbes (Dwayne Johnson, simpático y con un cuerpo envidiabilísimo) y matar a Han (Sung Kang, que solamente aparece en foto). Antes de que vayan a cazarlo, la CIA solicita al equipo que recupere a una “hacker” que ha creado un programa que puede localizar a cualquier persona del planeta. Este es el punto de partida de una cinta larga, emocionante, redonda, producida sin limitantes, dirigida por un genio del cine contemporáneo, donde se mantiene el sentido de “familia”.

Jason Statham es la representación
del mal acechante, tema recurrente
en el cine de James Wan


         La película recorre el mundo nuevamente. Se recuperan a los personajes que estaban distanciados para encontrar sorpresas. No queda cabo suelto y lo imposible viene a reinar. A pesar de golpes, balaceras, estallidos, no hay rasguños siquiera. Eso no importa (y a quien le importe, le recomiendo que no vaya a ver este tipo de película donde la lógica es inexistente por fortuna). El villano se ha convertido en monstruo humano que nos refiere al Jason de Halloween omnipresente e indestructible que se aparece por todos lados y es la representación del mal acechante, tema favorito del realizador Wan, que imparte su extremo sentido de lo cinematográfico.

Un genio contemporáneo: James Wan



         Hay una secuencia-homenaje al desaparecido Paul Walker y la cinta está dedicada a su memoria. De esta manera se hace un micro resumen de la saga y se le da, ahora sí, lógica terminación, reverenciando a quien fuera un gran actor de películas menores en el cine actual de Hollywood (fuera de esta franquicia, sus actuaciones fueron en cintas interesantes pero jamás producciones millonarias: al menos, una de ellas es una obra maestra El día del crimen). Y se rinde pleitesía al concepto de familia que tanto se repite en esta película dadas las relaciones entre personajes y la manera en que se protegen entre sí. Al final de la película alguien expresa ¡Increíble! y sí, es el mejor adjetivo para dejar clara la admiración y la sorpresa.  

El desaparecido Paul Walker (1973 - 2013)
nos dejó un grupo de cintas menores, soberbias,
además de esta popular franquicia

sábado, 4 de abril de 2015

CINCUENTA SEMANAS SANTAS

SÓLO DE NOCHE VIENES
1965. Dir. Sergio Véjar.


         Sólo de noche vienes (1965) fue el cuarto largometraje del realizador colimense Sergio Véjar (1928 – 2009) quien había entrado al cine desde los años cuarenta como ayudante en diversos oficios. En 1961 había filmado de manera independiente Volantín que tuvo problemas sindicales por tal motivo pero que finalmente pudo exhibirse, aunque siempre como relleno de programas dobles. Al año siguiente ya pudo filmar una cinta dentro de la industria basada en una obra teatral de Sergio Magaña Los signos del zodíaco y más adelante, la adaptación al cine de la puesta teatral de Las troyanas. Luego de participar en el Primer Concurso de Cine Experimental dentro de una cinta conformada por tres episodios (Viento distante), le llegó la oportunidad de realizar una coproducción internacional con Guatemala y locaciones en El Salvador.

Elena Garro (1920 - 1998)

         La cinta, con argumento original de Elena Garro, adaptado por el productor Manuel Zeceña Diéguez y el propio Véjar, es un melodrama pasional que narra el tema del amor prohibido que conduce necesariamente a la muerte. La acción sucede entre el día previo al Domingo de Ramos para terminar el Sábado Santo. Uno puede pensar que la Semana Santa era una época atractiva para la parte comercial de la cinta al mostrar las procesiones tradicionales, pero es también el mejor marco temporal para confrontar otro tipo de pasión terrenal.

Julio Alemán (1933 - 2012)

         El mexicano Andrés (Julio Alemán) canta frente al mar salvadoreño. Es el día previo al Domingo de Ramos y el hombre ha venido a ver las procesiones religiosas. Su guía ha sido la joven Carmen (Regina Torné) que muestra un interés no correspondido por el Andrés. Éste asiste a una iglesia donde coincide con una hermosa mujer (Elsa Aguirre) que coquetea con él pero quien escapa de su vista. Más tarde, asiste a una fiesta a la cual le ha invitado Carmen y, de pronto, en el jardín, se le aparece la misma mujer, sin imaginar que será la causante de su muerte. A lo largo de la cinta van sucediendo diversos encuentros entre ellos. Resulta que la mujer es cuñada de la joven Carmen y le ha dicho a Andrés que ese es su nombre. En realidad se llama Remedios y es esposa de un poderoso empresario con fuertes nexos políticos.

Elsa Aguirre (1927)

         La cincuentenaria película, con todos sus defectos técnicos y actorales, viene a ser el retrato de un amor enloquecido y febril (al verse en el jardín, se abrazan impulsivamente para besarse con pasión). Remedios es una mujer insatisfecha (el marido la rechaza cuando ella lo necesita para evitar seguir adelante con este amorío; ella lo rechaza cuando ya se ha dado cuenta que no puede dar marcha atrás). Andrés representa una posible forma de escape tanto real como carnal.

Doy mi salvación por tu amor

         Andrés, por su parte, es un hombre tranquilo que, tal vez, por la canción que interpreta, tuvo algún desengaño amoroso. Espera algo. La visión de esa mujer en la iglesia lo inquieta. La casualidad de que sea la cuñada de Carmen (sin que él lo sepa) le permite el reencuentro. Las razones sociales de Remedios la llevan a convertirse en una especie de fantasma que aparece y desaparece. El proceso romántico es paulatino ya que va de las primeras citas de besos y caricias hasta llegar a la consumación sexual.

¿Quién deja escapar la vida?

         En el jardín, Andrés besa a Remedios hasta que ella le pide que la deje ir. Le responde “No. ¿quién deja escapar la vida?” al tiempo de que le acaricia los labios. Luego, ante una frase que suena cursi pero premonitoria, le expresa “Déjame ver tus ojos para conocer el color de mi suerte” ante lo que la mujer le dice “Míralos. Son negros”. Mientras van en el auto hacia un lugar de encuentro, ella expresa “Todo el día pensé en ti y pensé en la muerte” a lo que Andrés responde “Eres mi vida, lo supe desde que te vi”. En realidad es una vida limitada como su propia relación y ante los obstáculos que Andrés jamás llegará a conocer, solamente ser víctima de ellos para rematarlo al gritar en una montaña “Doy mi salvación por tu amor”. Finalmente, en el mar, el viernes santo, luego de haber hecho el amor, ella le dice “Tengo miedo del castigo, nuestro pecado se agranda en este día”.

Eres mi vida, lo supe desde que te vi

         Y sí, ocurre el castigo. Andrés ve a Carmen durante la Procesión de la Virgen. Le llama pero una mano anónima con una pistola le dispara. Andrés cae al suelo, la mira desfallecido y Remedios, sin importarle nada, se arrodilla frente al hombre. El rostro del hombre se congela mientras se sobreponen imágenes de la procesión que muestran la pasión del Cristo. Ella acerca su rostro lacrimoso a la cabeza del hombre que muere. La imagen final es el de la Dolorosa.

Nuestro pecado se agranda en este día

         Este toque final le da sentido a la época de pasión, religiosidad y pecado a un melodrama basado en el argumento de una mujer inteligentísima que confrontaba a dos muertes liberadoras, aunque los motivos fueran diferentes, para destacar la excelsitud del amor enloquecido y febril. 

Otra Dolorosa ante la muerte de su amado
        

  















jueves, 2 de abril de 2015

MEMORIAS DE ISMAEL RODRÍGUEZ

“MI CINE VIVIRÁ POR SIEMPRE”



         Es un volumen pequeño con apenas 106 páginas y sin fotografías. En la portada viene solamente una, del personaje que cuenta sus memorias, quizás de cuando tenía menos de la cincuentena. Ismael Rodríguez (1917 – 2004) debutó como director de cine en 1942 y se convirtió en el “más joven del mundo”, ya que Orson Welles le había ganado el estreno el año anterior, aunque con un aniversario más de vida. El crítico Gustavo García (1954 – 2013) realizó largas entrevistas que editó en forma de libro. (Rodríguez, Ismael. Memorias. CONACULTA, 2014).

Un joven Ismael Rodríguez.


         Este libro, como ocurrió con “Vida cinematográfica” de Juan Bustillo Oro, aporta otras dimensiones a nuestro conocimiento, pero sobre todo a nuestras fantasías, del cine mexicano. No es lo mismo ver el fenómeno fílmico desde la obra misma que bajo un contexto histórico, o a través de sus técnicos, bajo la mirada personal de los mitos interpretando personajes en la pantalla, pero sobre todo, directamente por el productor – realizador. Sobre todo si se trata de quien fuera un genio en su momento cuando todo lo que tocaba se convertía en oro.

María y Dolores se llevaron bien durante la filmación...


         Sus memorias nos llevan a los inicios del cine sonoro, a sus primeros trabajos como mensajero, pizarrista, asistente, técnico diverso, hasta que llega el momento de ser el encargado directo (dinero, creación, dirección) de su obra. Así narra cómo trabajó con Emilio Fernández, Chano Urueta, Rolando Aguilar, entre otros, y cómo eran en su trabajo.

Muchos obstáculos para conseguir
a Toshiro Mifune para Ánimas Trujano.


         Al haber sido perpetrador de una obra trascendente, que cualquier cinéfilo verdadero debe conocer, es muy divertido e interesante complementar la visión con los hechos detrás de las filmaciones. Así habla de Pedro Infante y sus inseguridades; de la relación María Félix – Dolores del Río; de las tribulaciones para conseguir finalmente a Toshiro Mifune; de las limitaciones con El niño y el muro.

El niño y el muro, uno de sus grandes éxitos.


         El tono nunca deja de ser optimista. Aún en sus obras muy menores (ya en sus postrimerías: Dos tipas de cuidado, Solicito marido para engañar, entre otras), las defiende como parte de sus intenciones de cautivar y atrapar a las mayorías porque “el cine no se hizo para los críticos, sino para el público” como le expresó su amigo Frank Capra.

Las buenas intenciones en tiempos
terribles para el cine mexicano...


         Y es significativo enterarse que tuvo buena relación con Capra quien fuera en su momento taquillerísimo, pero siempre bajo el rechazo de la crítica que consideraba a sus cintas idealistas y engañosas. Con toda la distancia necesaria, podrían compararse a ambas carreras. Rodríguez con sus ambientes populacheros, siempre positivo a pesar de las tribulaciones de la vida; Capra utilizando al hombre común y corriente. No es extraño, entonces, que una de sus obras superiores, o sea Los hermanos Del Hierro, haya fracasado con el público como sucedió con El mandamiento supremo (Meet John Doe, 1941) de Capra, al salirse de las convenciones de los géneros que utilizaban, pensando más en las reflexiones existenciales que en la fórmula. (Por cierto, narra que Dolores del Río fue su primera opción para el rol finalmente interpretado por Columba Domínguez, pero la diva no aceptó ser madre de Antonio Aguilar).

Antonio Aguilar coprodujo Los hermanos Del Hierro
saliéndose de sus cintas convencionales.



         El libro es extraordinariamente ameno, como las películas del entrevistado. Vuelve el lector a vivir momentos, a sentir atmósferas, a querer revisar la producción de quien fuera uno de los más grandes y audaces directores que tuviera el cine nacional (revise la forma en que logró dar vida fílmica a Los tres huastecos). Obligada para los amantes del cine mexicano.  

Toda una audacia técnica y difícil
para lograr a tres Pedros en una imagen...

lunes, 16 de marzo de 2015

LA SUBVERSIÓN MORAL


CHAPPIE
2015. Dir. Neill Blomkamp.

Nota: se revelan algunas situaciones y el final de la cinta.



         Es el futuro cercano y en Johannesburgo, ciudad de alta criminalidad, se han impuesto los policías robóticos. De esta manera se ha logrado disminuir la tasa de robos y asesinatos. El científico responsable de estos robots, Deon (Dev Patel) ha logrado un programa que además, puede dar lugar a que estas máquinas posean una conciencia. Al serle negada la autorización para experimentarlo, se apropia de un robot que va a ser destruido por inservible para comprobar su teoría. Al mismo tiempo, un trío de criminales lo secuestra para pedirle que les “fabrique” uno de estos especímenes que les ayude a cometer un gran asalto. Así, con el robot reconstruido y el programa, se da lugar a la creación de Chappie como lo bautizará la chica que forma parte de los delincuentes. Es como un niño que poco a poco irá creciendo y aprendiendo de las circunstancias que lo rodean. En pocas palabras, tiene conciencia.

Dev Patel como el científico Deon, al lado de su creación.
Patel se dio a conocer por "¿Quién quiere ser millonario?"


         La película sirve como pieza de ciencia ficción (mientras no ocurra la creación real de una inteligencia artificial) pero lo más interesante es su discurso de subversión moral. Deon se emociona al notar que su robot es inocente, que deberá ir aprendiendo paulatinamente las cosas del mundo real y ser instruido dentro de la moral convencional, la honestidad y lo que está dentro del bien común. El trío criminal aprovechará  la conciencia (e inocencia) de Chappie para que acepte realizar actos inmorales disfrazados de racionales y correctos. Una prueba es soltarlo en el mundo para que enfrente a seres deleznables que lo atacarán ante su incomprensión. De esa manera, ganando su confianza, será más fácil el engaño.

Yolan-di Visser y Ninja son miembros de una banda sudafricana
y participan en la realización de videos y en la actuación,
como sucede en esta cinta donde son parte de un trío de delincuentes
que "provocan" la creación de Chappie.


         Ante la trama bien planteada por el propio realizador y un coguionista (Terri Tatchel) tenemos a la empresa diseñadora y productora de los robots con sus intereses definidos (una agradable Sigourney Weaver recordándonos otros tiempos de ficción). Hay otro científico rival, Vincent [Hugh Jackman en villano: solamente lo había hecho en cintas realistas: por dolor en Intriga (Prisoners, Denis Villeneuve, 2013) y por ambición en Engaño (Deception, Marcel Langenegger, 2008) que tiene otro modelo de máquina extrema, sin permiso de utilización; aquí trae un corte de pelo extravagante, adecuado para su personaje]; y por supuesto están los criminales que provocan indirectamente la creación de Chappie.

El extraordinario Jackman aparece como villano
con una apariencia extravagante, pero nada puede
cancelar a su carisma.


         Es una película que debía tener una trama que atrapase e interesase al gran público para llegar al establecimiento de su principal objetivo: la máquina que puede humanizarse, tema que ha obsesionado a grandes realizadores desde Paul Verhoeven pasando por Kubrick a quien Spielberg rindió tributo. Así como la computadora Hal de 2001: odisea del espacio en los años sesenta, para llegar al Robocop cuando los años ochenta hasta su versión más reciente que mezclaba naturaleza humana con la parte biónica para su recuperación (o resucitación); o el caso triste que era una relectura del “Pinocho” de Collodi en Inteligencia artificial, tenemos ahora a un Chappie acorde con los tiempos.

Por su conciencia, el robot puede pintar y apreciar el arte.


         Se tiene humor (cuando los tres delincuentes y Chappie caminan juntos, amenazantes, al partir a su primera misión o al enseñarle Ninja la manera de cómo moverse para demostrar su superioridad y estilo); hay momentos conmovedores (el robot ha sido atacado por una pandilla y luego debe sentarse a meditar lo que ha sucedido: un perro se acerca y lo acaricia como compañeros del mismo dolor); y suspenso (cuando Vincent “apaga” a los robots para imponer su creación o los momentos en que debe “salvarse” la conciencia de Chappie, Deon y hasta la accidentalmente grabada de la mujer delincuente).

Neill Blomkamp, ejemplo del realizar que triunfa en Hollywood
pero siempre involucra a su patria en lugar de dar discursos
y rascarse la panza con el "american way of life".


         Neill Blomkamp viene a ser ejemplo de lo que debería ser realizador extranjero en Hollywood. Desde la primera cinta Sector 9, también transgresora al mostrar una mezcla repulsiva de extraterrestres con humanos, que sucedía en una invadida y sobrepoblada Sudáfrica (de donde es originario), pasó a Elysium como superproducción norteamericana, pero ha vuelto a Johannesburgo con locaciones y actores sudafricanos (aunque con estrellas taquilleras) para ofrecer una obra soberbia y seguir dándole importancia a su país de origen. Permanece fiel a su tema del futuro con implicaciones morales y subvertidas (la explotación de los extraterrestres en Sector 9; la diferencia extrema y racista de Elysium). Por otro lado, sigue utilizando a su actor sudafricano preferido: Sharlto Copley que ahora provee de voz al robot estelar.

Chappie es uno de los grandes personajes del año.
Su voz es cortesía del gran Sharlto Copley.



         La cinta fue golpeada “críticamente” por lo aparente. Quizás se esperaba que el robot fuera “divertido” y que tomara un bando para llegar a la típica cinta violenta y de acción. Estamos ante una propuesta intelectualizada de la corrupción y sus efectos. Finalmente “sobreviven” los delincuentes menos malos, triunfa la ciencia y la salvaguarda de la ciudad, y queda en la imaginación del espectador cuál será el siguiente paso evolutivo. Una película extraordinaria.

lunes, 2 de marzo de 2015

LOS FALSOS PROFETAS

GONZÁLEZ
2013. Dir. Christian Díaz Pardo.

Harold Torres es uno de los mejores actores 
contemporáneos como lo demostró en "Norteado",
al ser mejor que la cinta "La cebra" o en la serie
de televisión "Crónica de castas".


         González (Harold Torres, extraordinario como siempre) es un hombre desempleado. Busca trabajo y no encuentra. Debe la renta del cuarto donde vive. Debe una televisión. No ha podido enviarle dinero a su madre enferma. Cierto día encuentra un anuncio donde se piden auxiliares telefónicos y resulta ser el call center de un templo cristiano. Es aceptado y comienza su labor como asesor espiritual. Conoce al pastor (Carlos Bardem en falso predicador español con acento portugués) en sus sesiones cotidianas, aunque también lo sigue por un programa de televisión donde utiliza su acento portugués. González empieza a pensar (y a fantasear) que él puede ser también pastor.



         La película inicia como una denuncia de la pobre situación laboral, la falta de oportunidades (más bien la poca oferta ante tanta demanda: cuando González va a alguna oportunidad siempre hay cuatro o cinco delante de él) para luego pasar al problema del empleado clase media o baja que tiene adeudos en tarjeta de crédito o en el artículo que compró a plazos. No todo termina ahí: la misma situación que ahoga y que no tiene fondo queda de lado cuando está la alternativa de explotar la fe de los seres a nuestro alrededor con tal de salir de dicha asfixia. González cree en sí mismo y que Dios está en él.



         Ópera prima del realizador Díaz Pardo con guión suyo y del productor-escritor Fernando del Razo, tenemos el tema de la falta de credibilidad. Si no es posible creer en la oferta laboral ni tampoco en las instituciones (banco, tienda) aquí se muestra el asunto de la explotación de la fe religiosa. A la masa se le convence de que el dinero no es la vida porque la vida es Cristo, así que en lugar de tenerlo en tus manos, entrégalo a la iglesia. Sabemos desde hace mucho tiempo de los fraudes que se cometen en nombre de Dios y la proliferación de iglesias cristianas. No puede generalizarse pero el gran porcentaje de nuevas denominaciones y pastores dudosos da lugar a pensar en la charlatanería. Podemos verlo en canales de televisión (como lo hace el personaje de la cinta) o escucharlo por la radio.



         Y la película sorprende porque no sigue los lugares comunes que uno esperaría. La transformación de González en su persona y su forma de pensar a lo largo de la experiencia con quienes llaman en busca de ayuda o confort espiritual (porque no tienen otra salida), además de las relaciones con una compañera de trabajo (Olga Segura), creyente que será sorpresivamente cambiada por el propio joven, y las largas esperas y reflexiones para ir creando un plan que le permitirán llevar a cabo todos sus anhelos y futuras acciones. Se llega a una frase final espléndida que tiene mucho sentido ante la impunidad, la violencia, los medios digitales que han también transformado nuestra realidad.



         Nota.- Es una pena y una lástima que Cinépolis programe algunas cintas mexicanas en salas lejanas o en horarios infames. Tuve la experiencia de ver “González” con otras cuatro personas. “Cuatro lunas” aparece en una sola sala lejanísima y en barrio problemático. Son cintas “premiadas” (pero no con el “Óscar”: eso es para cineastas mexicanos exiliados). Lo mínimo que se pide es que le den la misma oportunidad en los cuatro puntos cardinales del área metropolitana. Son las mejores salas de la ciudad: sean equitativos.