lunes, 1 de junio de 2015

TERREMOTO: LA FALLA DE SAN ANDRÉS
(San Andreas)
2015. Dir. Brad Peyton.
        


         El piloto Ray (Dwayne Johnson) que trabaja para los rescatistas de Los Ángeles logra salvar a una joven cuyo carro quedó atrapado dentro de una grieta provocada por un sismo. Luego va a su casa para recibir los papeles de divorcio que le ha enviado su esposa Emma (Carla Gugino), ahora futura esposa de Daniel (Ioan Gruffud), un rico constructor de edificios.  El científico Lawrence (Paul Giamatti) logra encontrar la forma de predecir terremotos al darse cuenta, junto con su ayudante Kim (Will Yun Lee), que está por ocurrir uno de ellos en la presa Hoover, en Nevada. Mientras están ahí, sucede el fenómeno donde muere Kim. Inicia de esta manera un “enjambre” de sismos (como le llama el científico) debido a la famosa Falla de San Andrés. Se destruye a Los Ángeles, pero Ray logra rescatar a su ex mujer in extremis, aunque las consecuencias llegan hasta San Francisco donde su hija Blake (Alexandra Daddario, blanquísima con ojos azules) ha ido para retornar a la universidad, en el avión de su futuro padrastro. Mientras lo espera en sus oficinas, Blake conoce al joven británico Ben (Hugo Johnstone-Burt), con el cual simpatiza, quien se encuentra en ese lugar buscando trabajo. Lo acompaña su hermano pequeño Ollie (Art Parkinson).  Al bajar al estacionamiento e intentar salir, un gran terremoto asuela a San Francisco dejando el auto del millonario en el sótano con Blake atrapada por el asiento. Daniel la abandona diciendo que va a buscar ayuda y lo grita al salir a la superficie. Lo escuchan Ben y Ollie quienes van a rescatar a Blake. A partir de aquí, ocurrirán paralelamente los esfuerzos de los padres por encontrar a su hija y la odisea de Blake con sus amigos para llegar a un punto de reunión con sus padres ya que han podido comunicarse por un celular y por un teléfono común.

Carla Gugino y Dwayne Johnson 
es la pareja separada que los
terremotos volverán a unir


         Luego de esta larga sinopsis lo que debe comentarse es que la cinta continua con el tema de la familia en peligro que se ha vuelto común y esencial para el cine de acción y de desastres que alcanzaron su gran momento en la primera mitad de los años setenta. De hecho, en Terremoto (Earthquake, 1974, Mark Robson), ya se había destruido a Los Ángeles, donde Charlton Heston tenía a Genevieve Bujold como amante y a Ava Gardner como esposa. De hecho salvaba a la primera y perdía a la segunda. Sin embargo, esta cinta no es una relectura de aquella película ni secuela. Se ha tomado el tema base (ya tratado magníficamente en San Francisco, 1936, W.S. Van Dyke, con sus primitivos pero espectaculares efectos especiales en una gran producción de la MGM) para trasladarlo a tiempos modernos con todas las implicaciones de ciencia, tecnología, sociedad, personajes contemporáneos.

"Terremoto" (1974) y "San Francisco" (1936)
son antecedentes de estas cintas de desastres telúricos


         Como en toda cinta de desastres, la desgracia es terrible para los miles de habitantes que notamos desolados y llenos de polvo, pero la problemática se reduce a unos cuantos personajes que son el eje de la trama. Como si viéramos a través de una lupa, son las únicas personas que interesan. De la macro destrucción se nota el esfuerzo particular. Son seres que tienen todo a la mano o recurren a trucos y soluciones adecuadas y a la mano. Su ingenio los lleva a, por ejemplo, entrar a una tienda electrónica y usar una línea alámbrica, normal, de teléfono, para hablar a un helicóptero porque, aparentemente, los postes telefónicos no han sido afectados.

Hay tsunamis provocados por los terremotos


         Y esa es la fórmula para mantener interesado al espectador. A pesar de que se sabe que los héroes no mueren (al menos en estas gigantescas producciones), se siembra la angustia. El que debe morir es el malvado. O también, el héroe secundario (con mayor razón si es de otra etnia, como sucede en esta cinta con el científico Kim quien, antes de morir, logra salvar a una niña). Además, las distancias se acortan y lo que usualmente tardaría mucho tiempo en suceder, nuestros personajes lo resuelven mágicamente. Por otro lado, el comentario del científico acerca de que los efectos de estos fenómenos se sentirían en la costa este, se quedan en mera promesa: uno esperaba nuevamente la destrucción de Nueva York.

El mismo Hollywood destruyó su propio símbolo
en la ciudad de Los Ángeles



         En resumen, es una mala película. Sobresalen los efectos especiales porque nos hacen creer que está sucediendo realmente lo que vemos sobre la pantalla. Los diálogos son cursis y obvios (“Vamos a salvar a nuestra hija” o “Vamos a reconstruir”) porque al final queda la magnificencia norteamericana: el sentido del triunfo y la facilidad con la cual el ejército, la guardia nacional, los poderes que sean, intervienen para darle a todo mundo hospital, agua, comida. Lo que sucede entre efectos y destrucciones no es interesante. Las tribulaciones de pareja (Ray no pudo salvar a otra hija de que se ahogara; a partir de ahí comenzó el distanciamiento con su esposa) dan lugar al bostezo. Se va a exorcizar dicha situación a través de la otra hija. Lo que no puede negarse es la enorme simpatía de Dwayne Johnson (y ese calificativo de enorme se alarga hasta su excesiva persona).

El piloto de helicóptero Ray (Dwayne Johnson)
resulta un súper hombre

Sin embargo, volvemos y vamos a ver estas películas: sabemos lo que encontraremos y estamos conscientes de que serán tiempos de distracción, tiempos perdidos, tiempos en donde dejamos los miedos en la sala de cine porque como anda el planeta y los recientes terremotos en Nepal, es para no abusar de nuestra imaginación y dormir tranquilos mientras se pueda...


martes, 26 de mayo de 2015

POLVORA MOJADA


TOMORROWLAND: EL MUNDO DEL MAÑANA
(Tomorrowland)
2015. Dir. Brad Bird.

         Un mensaje de optimismo que produce Disney utilizando uno de los mundos que se viven en sus parques temáticos. Nuestra disposición hacia la destrucción se debe a una señal que nos envía un ser malvado desde otra dimensión de tiempo y espacio. Dos seres escogidos entre los habitantes de nuestro planeta serán quienes deberán destruir esa mala influencia.

Casey Newton asombrada en el mundo del mañana


         No obstante, para llegar a ese punto, la cinta utiliza una narrativa fragmentada que sucede en dos tiempos: en 1965 durante la Feria Mundial donde el niño Frank Walker tiene la oportunidad de ser transportado a la fabulosa tierra del mañana y 2014 donde la inteligente Casey Newton es otra de las seleccionadas. El espectador se desconcierta ante la falta de otros elementos que aclaren lo que está ocurriendo pero pronto se despejará la incógnita.

Casey (Britt Robertson) en su primera
incursión falsa en un mundo fabuloso


         No obstante, la cinta despega tarde. A pesar de que uno está con la mirada incrustada en la pantalla porque el ritmo es excelente y hay seductores efectos especiales o los personajes son entrañables, algo está mal o incompleto en la película. Cuando se va a llegar al cierre de la trama surge un mensaje que denuncia la irracionalidad humana que, a pesar de saberse en peligro, sigue adelante destruyendo al planeta y, desgraciadamente, uno lo siente como discurso apagado e inútil, tardío. Una secuencia intermedia, más adelante, entre el ya viejo Frank y una encantadora robot, apenas logra conmover, pero el final es plano.

George Clooney, Britt Robertson, Raffey Cassidy y Hugh Laurie
son protagonistas y antagonista (el último) en esta ficción


         El mensaje de optimismo resulta ser pólvora mojada. Uno lo resiente porque el realizador Bird ha demostrado su talento (Los increíbles en animación o la estupenda Misión imposible: protocolo fantasma en acción viva). Cuando uno entra a Disneylandia (o cualquiera de sus variantes en el planeta) se olvidan las maldades del mundo: todo es blanco, maravilloso, ingenuo, o sea un gran engaño sobre la realidad aunque por unas horas nos inunde con su efecto. Esta película viene a ser la extensión de dicho engaño: deja de lado los malos pensamientos, las negras intenciones  para que el mundo brille y, a pesar de la fantasía y el esplendor visual, no logra traspasar nuestra piel.

Una pequeña y brillante actriz, Raffey Cassidy



         Vale la pena como espectáculo: le recomiendo que la vea subtitulada y en IMAX para que disfrute dicho esplendor. Uno nota a un George Clooney muy avejentado, pero hay dos jóvenes talentosas y carismáticas: Britt Robertson como la inquisitiva Casey y la robótica, dulce, graciosa Raffey Cassidy como la enigmática, primero, y salvadora, después, Athena. 

Brad Bird, talentoso realizador, aunque
en este caso le faltó contundencia

martes, 19 de mayo de 2015

LA ÉPICA DE LA ESPERANZA

MAD MAX: FURIA EN EL CAMINO
(Mad Max: Fury Road)
2015. Dir. George Miller.



         Mad Max o la épica de la esperanza. En un futuro indeterminado, post apocalíptico, donde la vida no tiene sentido y el hombre es esclavo de quienes se han apoderado de la autoridad, un individuo (Tom Hardy) que pasa los días obsesionado con la culpa de no haber podido defender de la muerte violenta a su familia es hecho prisionero: tiene sangre universal, por lo que es una fuente de energía para los extraños ¿soldados?, entes entre la vida y la muerte, del dictador Immortan Joe. Cierto día es llevado bajo esta condición de proveedor de sangre en persecución de Imperator Furiosa (Charlize Theron) quien ha plagiado a las mujeres del dictador. Las circunstancias le permiten la liberación y la pronta complicidad con Furiosa: ambos deberán confrontar y enfrentar al malvado personaje.

Las mujeres de Immortan con la esperanza
de vivir otra existencia gracias a Furiosa
(una excelente Charlize Theron)


         Furiosa tiene la esperanza de retornar a su lugar de origen donde vivió feliz hasta que fuera secuestrada. Piensa en el pasado perfecto donde habían los elementos para sobrevivir. Ahí lleva a estas mujeres para que sus hijos, o ellas mismas, se alejen de la perversión y la existencia funesta. Su encuentro fortuito con Max le impulsa a seguir en su afán hasta que la realidad se le impone. Entonces, hay que tomar el camino de vuelta, con otra esperanza: acabar con el sistema imperante. Max, por su lado, encuentra la posibilidad de recuperar algo de su pasado (una chaqueta, su automóvil) e intentar sacudirse de su problema moral. Es la esperanza de obtener algo simbólico, algo que recuerde a las etapas felices como única salida en un mundo sin límites donde no hay otra alternativa: la ley del más fuerte.

Un hombre que vive torturado por el pasado:
un ser vulnerable (Tom Hardy, excepcional)


         El realizador George Miller retoma a su personaje favorito para volver al ambiente que le satisface y que permitió su reconocimiento mundial en 1979, dentro de lo que fue el glorioso surgimiento del cine australiano en el mundo. Él mismo insiste que las cosas han cambiado pero que era una idea que tenía siempre latente. Ama al cine de acción y filma esta película como una ópera rock. Las imágenes de un guitarrista que acompaña grandilocuente, con inmensas bocinas y sonidos al villano, que dan pauta a la persecución, se tornan melodía armoniosa. La coreografía de Miller en sus secuencias vertiginosas es perfecta: uno siente que la acción fluye y que no hay error. Uno imagina el estilo y la forma de filmar que debió ser exacta para el momento de la edición.

El maestro Miller concibió su cinta como una ópera rock


         Furiosa encuentra a un grupo de mujeres veteranas que son las sobrevivientes de su pueblo. Lo que les resta son un conjunto de semillas para ser sembradas y germinar: esperanza del futuro. Ellas son las que impelen al retorno: la marcha atrás para desmoronar al fatídico régimen. En un mundo donde se ha roto todo sentido de civilización debe explotar la destrucción para intentar un nuevo comienzo.

Las escenas de acción fluyen dentro
de la violenta realidad


         Este es un verdadero nuevo comienzo: el maestro Miller no filma otra versión de su Mad Max sino que lo vuelve a lanzar al mundo. Son 35 años desde el original y ya han pasado dos generaciones que tienen otras coordenadas en cuanto a cine, en cuanto a su capacidad de asombro y su umbral de atención. El Max de Mel Gibson (el rol que lo definió cuando era un joven bellísimo que se perdió de repente) buscaba la venganza hacia quienes habían destruido a su familia.

Mel Gibson joven y los restos de Mel Gibson,
quien envejeció descaradamente

Ahora el Max de Tom Hardy (impecable, rudo) es más vulnerable y quien desea destruir al emblema de todo un ultraje: la dignidad del hombre, el abuso de autoridad, la asimilación de lo que implica riqueza en ese tipo de sociedad distinta: luego vendrá nuevamente el vagar por esa tierra inhóspita intentando, quizás, solucionar su tragedia personal.

Uno de los villanos más interesantes
de los últimos tiempos



         A mitad de los años setenta e inicios de los ochenta, el cine australiano fue un fenómeno de loa festivales internacionales. Aquí en México no tuvimos tanta suerte en poderlo conocer de primera mano, pero llegaron Mad Max (1979) y Gallipoli (Peter Weir, 1981). Pasarían años antes de conocer las cintas de Fred Schepisi, Bruce Beresford o Gillian Armstrong (todos ellos serían absorbidos por Hollywood en mayor o menor manera). La experiencia y el genio cinematográfico de Miller quedan comprobados. Mad Max: Furia en el camino es una cinta muy disfrutable. Es el cine de acción con sentido donde cada escena implica algo y se deja llevar por el espectador que no puede desviar la mirada de la pantalla. Una de las grandes películas de este año.

El maestro George Miller

domingo, 3 de mayo de 2015

MUCHOS HÉROES, POBRE TRAMA

AVENGERS: ERA DE ULTRÓN
(Avengers: Age of Ultron)
2015. Dir. Joss Whedon.



         Cuando comenté hace tres años la cinta previa de Los vengadores, me centré en que había muchas historias de cada héroe y que faltaba corazón, pero que su base estaba en el efecto multiplicador: más personajes, más aficionados que pagarían un boleto. La primera secuela, luego de tres años, se ha tornado en otra empresa muy productiva. Era de esperarse. La cinta fue construyéndose sobre la primera y aunque fuera peor de lo que es, no habría problema de que los aficionados retornaran a las salas.

Los héroes que combaten el mal


         Al recuperar el cetro de Loki, que ahora posee un oficial de Hydra, Tony Stark (Robert Downey Jr.) se da cuenta que puede darle forma de inteligencia artificial a un programa pacificador. Gracias al apoyo de Banner (Mark Ruffalo), se logra, pero el personaje trae una idea equivocada sobre la manera en que los vengadores quieren utilizarlo y los considera enemigos. Piensa que para lograr la paz, debe destruir la tierra para que vuelva a conformarse desde cero. La cinta nos llevará a la lucha de los héroes para evitarlo.

Visión es una gran inteligencia artificial
y lo interpreta Paul Bettany, nada menos...


         La película alterna, entonces, momentos de acción con otros que desean darle un sentido humano a la trama. Así conocemos a la familia del arquero Hawkeye (Jeremy Renner) o se permiten interludios amorosos entre Natasha (Scarlett Johansson) y Brenner. Sin embargo, no es suficiente. Los efectos especiales son extraordinarios, pero ya los hemos visto muchas veces. Uno se pregunta si las cintas con estos personajes heroicos ya han llegado a su tope (aunque la taquilla lo niega). El ritmo es irregular: de pronto se pierde para luego retornar vigoroso. Visualmente, la edición es tan rápida que uno se imagina la lucha porque solamente ve cuadros, momentos (bueno, dirán los incondicionales, como cuadrito de historieta: pero no lo es).

Pietro, o sea Quicksilver, o sea Aaron Taylor-Johnson
(el héroe, también, en "Godzila")


         La respuesta de aceptación está, como lo dije en mi reseña de la cinta original, en los repartos. Al ser atinados, proporcionan un elemento importantísimo para el éxito (es lo que sucede con las series de televisión: ¿se imaginan a The Big Bang Theory sin esos actores maravillosos?). Son bellos o hermosas; magnéticos o seductoras. Aquí se introducen a tres nuevos personajes: los gemelos Wanda y Pietro, además de Visión: Elizabeth Olsen, Aaron Taylor-Johnson y Paul Bettany: todo está dicho.

Wanda, o sea Scarlet Witch, o sea Elizabeth Olsen
(pareja de Taylor-Johnson en "Godzila"
y ahora salen como hermanos gemelos)



         Volvemos a la esencia obvia de estas películas: el cuento moral. La lucha entre buenos y malos viene desde las mitologías o los poemas homéricos, o sea desde siempre. En este mundo tan corrupto, aparentemente sin solución, podemos soñar con ese universo perfecto de las historietas donde finalmente todo llega a un equilibrio y, a pesar de esfuerzo y sufrimiento, las cosas se arreglan como por arte de magia, el mal siempre queda acechante (como lo indica la pequeña secuela luego de los créditos finales), aunque estemos seguros que habrá otra lucha para aniquilarlo y así, continuar con el imperio de la razón. Pero hay mejores películas con otros héroes...

El director Joss Whedon con Thor, o sea Chris Hemsworth

sábado, 25 de abril de 2015

RECUPERARLA

CAUTIVA
(The Captive)
2014. Dir. Atom Egoyan.




         Sin caer en las convenciones del género de intriga, el realizador egipcio-canadiense Egoyan nos habla de la pederastia y del círculo perverso que la alimenta. En los alrededores de Niagara Falls, en Ontario, han secuestrado a la niña Cass de la camioneta de su padre Matthew (Ryan Reynolds) mientras éste bajó a comprar un pastel. El caso lo sigue la detective Nicole (Rosario Dawson) y el nuevo elemento Jeff (Scott Speedman) quien siembra la duda al acusar a Matthew de haber vendido a su hija, disponiéndolo contra su esposa Tina (Mireille Enos). La cinta va narrando los ocho años que pasan entre el secuestro y la posibilidad de recuperar a la ahora jovencita Cass. Lo más interesante es en la forma narrativa: Egoyan no narra su historia linealmente.

Ryan Reynolds interpreta al padre atormentado
por el secuestro de su hija, en otro registro de 
sus usuales personajes convencionales.


         Partiendo de una casa donde está la joven Cass encerrada por un tipo, Mika (Kevin Durand: detestable personaje), quien tiene pantallas donde puede estar viendo lo que hace la madre de la muchacha, empleada de un hotel, se sigue con la búsqueda por parte de Jeff de la ahora desaparecida Nicole y también al momento en que la niña Cass practica el patinaje artístico previamente a su secuestro. Estos tres ejes se irán continuando para que el espectador vaya conectando a) la etapa feliz de la niña Cass, b) los esfuerzos de la policía por resolver el caso, c) los vericuetos emocionales y perversos del secuestrador Mika hacia sus sujetos de depredación o personajes de odio.

La siempre interesante Rosario Dawson
es la agente cuyo pasado la lleva a buscar
y rescatar a víctimas de la pederastia.


         A Egoyan no le importa contar una típica historia de crimen y castigo: le interesan las acciones motivadas por las emociones de cada uno de sus personajes: la derrota y sometimiento de Cass; el morbo patético del pederasta Mika; el sentido de culpa del trabajador Matt que ha conservado la parte posterior de su camioneta como santuario dedicado a la memoria de su hija (aunque siempre vive con la esperanza de recuperarla); el pasado cruel de Nicole que viene a ser la causa de su salvación. No hay imágenes gráficas, solamente la referencia terrible de la explotación de los niños por medio de las computadoras para su seducción y utilización. La cinta solamente requiere paciencia por parte del espectador para ir atando cabos y llegar al punto de equilibrio.

Scott Speedman, Ryan Reynolds y el realizador Atom Egoyan



         Egoyan vuelve a tratar el tema de las coincidencias y las extrañas relaciones que conectan a sus personajes: la detective Nicole vivió una situación terrible en su niñez por lo que ahora rescata a otros pequeños. Sucede lo mismo que en El nudo del diablo al tener un caso tremendo por resolver con las sospechas inherentes. Tenemos como en Una propuesta atrevida las miradas ocultas, la observación a lo lejos. Y no tendríamos que irnos a las primeras, deslumbrantes, cintas de este director (Partes habladas, Exótica) para encontrar otras situaciones que muestran la fidelidad a sí mismo.

domingo, 5 de abril de 2015

AUTOS EN PARACAÍDAS

RÁPIDOS Y FURIOSOS 7
(Fast & Furious 7)
2015. Dir. James Wan.



         Peleas entre dos mujeres aguerridas. Carros que se lanzan por paracaídas. Saltos entre vehículos en movimiento. Una ambulancia que cae sobre un dron poderoso. El cruce de un auto entre tres torres altísimas en Abu Dhabi. Todo es excesivo y, sin embargo, fascinante. Una persona inteligente me dice: “James Wan sabe que las peleas y los trucos improbables son aburridos, pero cuando son peleas y trucos imposibles, jamás”. Esa es la esencia del buen entretenimiento.

Los autos vuelan con paracaídas
o cruzan altísimas torres


         Lo que comenzó como un renacimiento del cine de carreras de autos, y la lucha entre la ley y el rebelde, para dar lugar al concepto de familia interracial (el policía blanco Brian se enamoraba de Mia, la hermana de Toretto, el multiétnico fortachón que, a su vez, adoraba a Lety, la chicana) se fue tornando en franquicia de aventuras. De delincuentes pasaron a apoyar al Gobierno, subrepticiamente como en el caso de Ethan Hunt por ejemplo, dando lugar a locaciones internacionales para vivir las aventuras más imposibles y, no obstante, magnéticas. Si se quiere dar un ejemplo de lo que significa diversión para un mundo dominado por la tecnología y salido de la ya transformadísima fábrica de sueños, aquí se tiene la respuesta. Bien valió la espera.

Michelle Rodríguez y Vin Diesel,
la pareja emblemática de la franquicia


         Toretto (Vin Diesel) y sus amigos son perseguidos por Deckard Shaw (un magnífico, por detestable, Jason Statham), hermano del villano de la secuela previa, quien llega a lisiar al oficial Hobbes (Dwayne Johnson, simpático y con un cuerpo envidiabilísimo) y matar a Han (Sung Kang, que solamente aparece en foto). Antes de que vayan a cazarlo, la CIA solicita al equipo que recupere a una “hacker” que ha creado un programa que puede localizar a cualquier persona del planeta. Este es el punto de partida de una cinta larga, emocionante, redonda, producida sin limitantes, dirigida por un genio del cine contemporáneo, donde se mantiene el sentido de “familia”.

Jason Statham es la representación
del mal acechante, tema recurrente
en el cine de James Wan


         La película recorre el mundo nuevamente. Se recuperan a los personajes que estaban distanciados para encontrar sorpresas. No queda cabo suelto y lo imposible viene a reinar. A pesar de golpes, balaceras, estallidos, no hay rasguños siquiera. Eso no importa (y a quien le importe, le recomiendo que no vaya a ver este tipo de película donde la lógica es inexistente por fortuna). El villano se ha convertido en monstruo humano que nos refiere al Jason de Halloween omnipresente e indestructible que se aparece por todos lados y es la representación del mal acechante, tema favorito del realizador Wan, que imparte su extremo sentido de lo cinematográfico.

Un genio contemporáneo: James Wan



         Hay una secuencia-homenaje al desaparecido Paul Walker y la cinta está dedicada a su memoria. De esta manera se hace un micro resumen de la saga y se le da, ahora sí, lógica terminación, reverenciando a quien fuera un gran actor de películas menores en el cine actual de Hollywood (fuera de esta franquicia, sus actuaciones fueron en cintas interesantes pero jamás producciones millonarias: al menos, una de ellas es una obra maestra El día del crimen). Y se rinde pleitesía al concepto de familia que tanto se repite en esta película dadas las relaciones entre personajes y la manera en que se protegen entre sí. Al final de la película alguien expresa ¡Increíble! y sí, es el mejor adjetivo para dejar clara la admiración y la sorpresa.  

El desaparecido Paul Walker (1973 - 2013)
nos dejó un grupo de cintas menores, soberbias,
además de esta popular franquicia

sábado, 4 de abril de 2015

CINCUENTA SEMANAS SANTAS

SÓLO DE NOCHE VIENES
1965. Dir. Sergio Véjar.


         Sólo de noche vienes (1965) fue el cuarto largometraje del realizador colimense Sergio Véjar (1928 – 2009) quien había entrado al cine desde los años cuarenta como ayudante en diversos oficios. En 1961 había filmado de manera independiente Volantín que tuvo problemas sindicales por tal motivo pero que finalmente pudo exhibirse, aunque siempre como relleno de programas dobles. Al año siguiente ya pudo filmar una cinta dentro de la industria basada en una obra teatral de Sergio Magaña Los signos del zodíaco y más adelante, la adaptación al cine de la puesta teatral de Las troyanas. Luego de participar en el Primer Concurso de Cine Experimental dentro de una cinta conformada por tres episodios (Viento distante), le llegó la oportunidad de realizar una coproducción internacional con Guatemala y locaciones en El Salvador.

Elena Garro (1920 - 1998)

         La cinta, con argumento original de Elena Garro, adaptado por el productor Manuel Zeceña Diéguez y el propio Véjar, es un melodrama pasional que narra el tema del amor prohibido que conduce necesariamente a la muerte. La acción sucede entre el día previo al Domingo de Ramos para terminar el Sábado Santo. Uno puede pensar que la Semana Santa era una época atractiva para la parte comercial de la cinta al mostrar las procesiones tradicionales, pero es también el mejor marco temporal para confrontar otro tipo de pasión terrenal.

Julio Alemán (1933 - 2012)

         El mexicano Andrés (Julio Alemán) canta frente al mar salvadoreño. Es el día previo al Domingo de Ramos y el hombre ha venido a ver las procesiones religiosas. Su guía ha sido la joven Carmen (Regina Torné) que muestra un interés no correspondido por el Andrés. Éste asiste a una iglesia donde coincide con una hermosa mujer (Elsa Aguirre) que coquetea con él pero quien escapa de su vista. Más tarde, asiste a una fiesta a la cual le ha invitado Carmen y, de pronto, en el jardín, se le aparece la misma mujer, sin imaginar que será la causante de su muerte. A lo largo de la cinta van sucediendo diversos encuentros entre ellos. Resulta que la mujer es cuñada de la joven Carmen y le ha dicho a Andrés que ese es su nombre. En realidad se llama Remedios y es esposa de un poderoso empresario con fuertes nexos políticos.

Elsa Aguirre (1927)

         La cincuentenaria película, con todos sus defectos técnicos y actorales, viene a ser el retrato de un amor enloquecido y febril (al verse en el jardín, se abrazan impulsivamente para besarse con pasión). Remedios es una mujer insatisfecha (el marido la rechaza cuando ella lo necesita para evitar seguir adelante con este amorío; ella lo rechaza cuando ya se ha dado cuenta que no puede dar marcha atrás). Andrés representa una posible forma de escape tanto real como carnal.

Doy mi salvación por tu amor

         Andrés, por su parte, es un hombre tranquilo que, tal vez, por la canción que interpreta, tuvo algún desengaño amoroso. Espera algo. La visión de esa mujer en la iglesia lo inquieta. La casualidad de que sea la cuñada de Carmen (sin que él lo sepa) le permite el reencuentro. Las razones sociales de Remedios la llevan a convertirse en una especie de fantasma que aparece y desaparece. El proceso romántico es paulatino ya que va de las primeras citas de besos y caricias hasta llegar a la consumación sexual.

¿Quién deja escapar la vida?

         En el jardín, Andrés besa a Remedios hasta que ella le pide que la deje ir. Le responde “No. ¿quién deja escapar la vida?” al tiempo de que le acaricia los labios. Luego, ante una frase que suena cursi pero premonitoria, le expresa “Déjame ver tus ojos para conocer el color de mi suerte” ante lo que la mujer le dice “Míralos. Son negros”. Mientras van en el auto hacia un lugar de encuentro, ella expresa “Todo el día pensé en ti y pensé en la muerte” a lo que Andrés responde “Eres mi vida, lo supe desde que te vi”. En realidad es una vida limitada como su propia relación y ante los obstáculos que Andrés jamás llegará a conocer, solamente ser víctima de ellos para rematarlo al gritar en una montaña “Doy mi salvación por tu amor”. Finalmente, en el mar, el viernes santo, luego de haber hecho el amor, ella le dice “Tengo miedo del castigo, nuestro pecado se agranda en este día”.

Eres mi vida, lo supe desde que te vi

         Y sí, ocurre el castigo. Andrés ve a Carmen durante la Procesión de la Virgen. Le llama pero una mano anónima con una pistola le dispara. Andrés cae al suelo, la mira desfallecido y Remedios, sin importarle nada, se arrodilla frente al hombre. El rostro del hombre se congela mientras se sobreponen imágenes de la procesión que muestran la pasión del Cristo. Ella acerca su rostro lacrimoso a la cabeza del hombre que muere. La imagen final es el de la Dolorosa.

Nuestro pecado se agranda en este día

         Este toque final le da sentido a la época de pasión, religiosidad y pecado a un melodrama basado en el argumento de una mujer inteligentísima que confrontaba a dos muertes liberadoras, aunque los motivos fueran diferentes, para destacar la excelsitud del amor enloquecido y febril. 

Otra Dolorosa ante la muerte de su amado
        

  















jueves, 2 de abril de 2015

MEMORIAS DE ISMAEL RODRÍGUEZ

“MI CINE VIVIRÁ POR SIEMPRE”



         Es un volumen pequeño con apenas 106 páginas y sin fotografías. En la portada viene solamente una, del personaje que cuenta sus memorias, quizás de cuando tenía menos de la cincuentena. Ismael Rodríguez (1917 – 2004) debutó como director de cine en 1942 y se convirtió en el “más joven del mundo”, ya que Orson Welles le había ganado el estreno el año anterior, aunque con un aniversario más de vida. El crítico Gustavo García (1954 – 2013) realizó largas entrevistas que editó en forma de libro. (Rodríguez, Ismael. Memorias. CONACULTA, 2014).

Un joven Ismael Rodríguez.


         Este libro, como ocurrió con “Vida cinematográfica” de Juan Bustillo Oro, aporta otras dimensiones a nuestro conocimiento, pero sobre todo a nuestras fantasías, del cine mexicano. No es lo mismo ver el fenómeno fílmico desde la obra misma que bajo un contexto histórico, o a través de sus técnicos, bajo la mirada personal de los mitos interpretando personajes en la pantalla, pero sobre todo, directamente por el productor – realizador. Sobre todo si se trata de quien fuera un genio en su momento cuando todo lo que tocaba se convertía en oro.

María y Dolores se llevaron bien durante la filmación...


         Sus memorias nos llevan a los inicios del cine sonoro, a sus primeros trabajos como mensajero, pizarrista, asistente, técnico diverso, hasta que llega el momento de ser el encargado directo (dinero, creación, dirección) de su obra. Así narra cómo trabajó con Emilio Fernández, Chano Urueta, Rolando Aguilar, entre otros, y cómo eran en su trabajo.

Muchos obstáculos para conseguir
a Toshiro Mifune para Ánimas Trujano.


         Al haber sido perpetrador de una obra trascendente, que cualquier cinéfilo verdadero debe conocer, es muy divertido e interesante complementar la visión con los hechos detrás de las filmaciones. Así habla de Pedro Infante y sus inseguridades; de la relación María Félix – Dolores del Río; de las tribulaciones para conseguir finalmente a Toshiro Mifune; de las limitaciones con El niño y el muro.

El niño y el muro, uno de sus grandes éxitos.


         El tono nunca deja de ser optimista. Aún en sus obras muy menores (ya en sus postrimerías: Dos tipas de cuidado, Solicito marido para engañar, entre otras), las defiende como parte de sus intenciones de cautivar y atrapar a las mayorías porque “el cine no se hizo para los críticos, sino para el público” como le expresó su amigo Frank Capra.

Las buenas intenciones en tiempos
terribles para el cine mexicano...


         Y es significativo enterarse que tuvo buena relación con Capra quien fuera en su momento taquillerísimo, pero siempre bajo el rechazo de la crítica que consideraba a sus cintas idealistas y engañosas. Con toda la distancia necesaria, podrían compararse a ambas carreras. Rodríguez con sus ambientes populacheros, siempre positivo a pesar de las tribulaciones de la vida; Capra utilizando al hombre común y corriente. No es extraño, entonces, que una de sus obras superiores, o sea Los hermanos Del Hierro, haya fracasado con el público como sucedió con El mandamiento supremo (Meet John Doe, 1941) de Capra, al salirse de las convenciones de los géneros que utilizaban, pensando más en las reflexiones existenciales que en la fórmula. (Por cierto, narra que Dolores del Río fue su primera opción para el rol finalmente interpretado por Columba Domínguez, pero la diva no aceptó ser madre de Antonio Aguilar).

Antonio Aguilar coprodujo Los hermanos Del Hierro
saliéndose de sus cintas convencionales.



         El libro es extraordinariamente ameno, como las películas del entrevistado. Vuelve el lector a vivir momentos, a sentir atmósferas, a querer revisar la producción de quien fuera uno de los más grandes y audaces directores que tuviera el cine nacional (revise la forma en que logró dar vida fílmica a Los tres huastecos). Obligada para los amantes del cine mexicano.  

Toda una audacia técnica y difícil
para lograr a tres Pedros en una imagen...