domingo, 24 de julio de 2016

TODOS LOS HOMBRES MALOS


MENTE IMPLACABLE
(Criminal)
2016. Dir. Ariel Vroman.

 


       Un agente de la CIA, Billy Pope (Ryan Reynolds) es interceptado por el magnate español Heimdahl (Jordi Mollá), mientras iba a entregar un dinero y pasaporte a un hacker que había creado un programa para controlar todos los misiles norteamericanos y cuya localización solamente él conocía. Luego de torturarlo es asesinado. Quaker Wells (Gary Oldman), jefe de la CIA, recupera el cuerpo que todavía tenía actividad cerebral, para que el Dr. Franks (Tommy Lee Jones) efectúe una transferencia de la memoria de Bill hacia otro individuo, que resulta ser el sociópata Jerico (Kevin Costner). Luego de realizarla comenzará una lucha entre Heimdahl y Wells para apoderarse del violento Jerico quien, sin embargo, ha comenzado a sentir emociones y recordar a su mujer e hija pequeña.




       Un reparto tan estelar da lugar a una cinta primariamente emocionante y entretenida pero bastante desangelada. Quizás la semejanza hacia muchas otras películas que han tratado la transferencia de recuerdos, las amenazas mundiales a través de computadoras, la acción usualmente extrema, no permite el paso hacia el asombro. También puede ser la atmósfera que no prepara al espectador para que la trama le vaya atrapando paulatinamente.




       La cinta tarda en explicar lo que está sucediendo. La pronta e inesperada muerte del agente Pope desconcierta. Luego uno nota que los agentes, la policía, el mismo jefe de la agencia, se encuentran sumidos en la tremenda corrupción. No hay diferencia entre ellos y el criminal Jerico o el archivillano Heimdahl. Las muertes se suceden dentro de la total impersonalidad. No es posible la disertación moral y no queda más que disfrutar una cinta de acción dentro de la maldad humana.




       El goce mayor resulta de ver a tanta personalidad legendaria en el reparto. Jones y Oldman ya pertenecen a la galería icónica del mejor cine turbulento. Ryan Reynolds tiene una actuación especial y corta pero sus pocos momentos permiten disfrutarle. Y luego queda Kevin Costner, una personalidad sin discusión: un gran actor cuyas mejores cintas han quedado en el pasado sin que merme su calidad ni su presencia magnífica (a los 60 años).




domingo, 17 de julio de 2016

PECES AVENTUREROS


BUSCANDO A DORY
(Finding Dory)
2016. Dirs. Andrew Stanton y Angus MacLane.

 


         “Buscando a Dory” es la secuela lateral de “Buscando a Nemo” (Finding Nemo, 2003, Stanton y Unkrich) y reconfirma la excelencia tecnológica de los Estudios Pixar (uno se explica los motivos de que Disney los comprara: sumar a la competencia). Ahora tenemos a Dory, el personaje de la pececita con memoria corta que, de repente, recuerda a sus padres y decide ir en su busca, acompañada de sus amigos Marlin y el ahora joven Nemo. En el camino se perderá, y de ahí el título de la cinta.

El valor de la familia... Dory recuerda...


         La película es bastante sencilla. Vuelve a enfrentar a los pequeños espectadores con el miedo a perderse, con todas las precauciones que deben observar, y valora la unión familiar, tema recurrente en el cine de Hollywood. Ahora, en lugar del vasto océano, la acción nos lleva hacia un parque temático dedicado al cuidado de la fauna marina. Dory encuentra a otros personajes que se tornan entrañables: Hank, el pulpo con siete tentáculos, o Destiny, la tiburona-ballena, o Bailey, el tiburón que utiliza sus ecolocalizadores para situarse geográficamente. Junto con Hank podrá tener diversas aventuras, mientras Marlin y Nemo la buscan al ser separados inesperadamente.
 
Dory con su amigo y protector Hank
(el maravilloso Ed O'Neill de "Modern Family")


         Aquí se ajusta de manera perfecta el adjetivo de “increíble” ya que todo resulta inverosímil (como era de esperarse obviamente en una cinta animada) ya que todo lo que sucede, casualidades y juegos del destino, llegan a la exageración. Es lo que menos importa cuando una película nos lleva a momentos amables e inteligentes que reflexionan acerca de lo bueno que hay en el mundo y que el mundo no nos permite vivir. Es inmejorable olvidarse un rato de las tragedias cotidianas, con el deseo que los padres de familia usen estas películas para impulsarles el valor a la vida e infundirles el sentido del respeto a sus hijos.

"Piper" es un cortometraje exquisito
que se exhibe antes de la película


         Antes de la película se exhibe un corto de Pixar llamado “Piper” de Alan Barillaro, donde un pequeño pájaro (que en español se denomina “lavandera” o “andarríos”) encuentra su lugar en el mundo luego de nacer: sufre la terrible realidad, se asusta, hasta que por sí mismo alcanza sobreponerse. Un hermoso preámbulo a esta cinta maravillosa sobre peces sin memoria, peces con sentido de familia, peces aventureros. No hay que tener miedo...
 
Los simpáticos y perezosos leones marinos
(Dominic West e Idris Elba)
que ayudan a Marlin y Nemo


         Y aunque uno sabe que a los niños pequeños se les lleva a las versiones dobladas, sería excelente que los niños y adultos que saben leer se acercaran a la versión original: la gracia de Dory es mayor con la voz e inflexiones de Ellen DeGeneres, así como los otros actores seleccionados acertadamente para los diálogos en inglés…
Nemo, Marlin y Dory
 

lunes, 11 de julio de 2016

ALMODÓVAR ES PRECISO

JULIETA
2016. Dir. Pedro Almodóvar


         Tres etapas en la vida de Julieta, tal como sucede en los cuentos de Alice Munro en que está basada esta película. Desde 2011 en La piel que habito, Almodóvar mostraba a la protagonista Elena Anaya leyendo Escapada que es el libro donde vienen los tres relatos que inspiraron al realizador para escribir su guion. Ya tenía en ese momento la intención de crear un argumento sobre los cuentos de una de sus escritoras favoritas (y en 2013, Munro se ganaría, justamente, el Nobel de Literatura). Los cuentos mostraban tres tiempos de una misma protagonista (Juliet, en ellos, con acción en Canadá). Almodóvar los unió para narrar 30 años en la vida de la protagonista más reciente de su película.
La entrañable Emma Suárez de "Vacas"
o "El perro del hortelano" como la Julieta madura

         Julieta (Emma Suárez, madura; Adriana Ugarte, joven) va a mudarse a Portugal con su novio Lorenzo (Darío Grandinetti) cuando se encuentra casualmente a Beatriz (Michelle Jenner), antigua amiga de su hija Antía, quien le cuenta que acaba de verla en Suiza, que andaba con sus tres hijos. Julieta queda impactada porque lleva trece años sin verla. Impulsivamente abandona la idea del viaje, se muda a un edificio donde vivía años atrás y comienza a escribir un diario donde narra todos los acontecimientos que ocurrieron desde antes que concibiera a Antía y hasta el momento que estamos viendo en la película. Conoció a Xoan (Daniel Grao) en un tren mientras ella viajaba a un empleo temporal. Se reencontraron e iniciaron su vida matrimonial. Nació Antía. Xoan murió durante una tormenta en el mar. De ahí se desprenden varias situaciones que llevaron al alejamiento de Antía… Y no es posible seguir contando la trama.

         La película muestra la madurez de Almodóvar. El director nos habla de la ausencia de los seres queridos tanto directamente (Antía desaparece de la vida de Julieta) como en forma reflejante e indirecta (Julieta no visita con frecuencia a sus padres). Ha sido uno de sus temas recurrentes (Volver, Todo sobre mi madre, La piel que habito) y en este caso se vuelve la sustancia principal. Al inicio de la película, Julieta es una mujer madura que acepta vivir su historia de amor y hasta piensa en dejar atrás la misma nación. Entonces, de pronto, se le aparece el pasado súbitamente. Lo siente como premonición. Luego de tantos años, sería posible el reencuentro con la hija. Al ponerse a escribir su historia (para la coherencia entre relatos y el conocimiento del espectador) Julieta intenta aceptar su destino y hundirse en la resignación, o desafiarlo para que brille alguna esperanza.


         Es la precisión que utiliza Almodóvar en lo que está narrando y que equipara su escritura fílmica con la literatura de su fuente de inspiración. Alice Munro es precisa. Ella misma lo ha dicho en una entrevista: Me gusta contemplar la vida de la gente a lo largo de una serie de años sin continuidad. Como si los captara en instantáneas. Y me gusta la forma en que la gente guarda relación o no con quien era anteriormente... Creo que esa es la razón por la que no me atrae escribir novelas. Porque no veo a la gente en un desarrollo que llega hasta algún lugar. Sólo veo a la gente viviendo a fogonazos. Entre un momento y otro…”. Es la razón por la cual no se llega a los extremos emocionales ni suceda alguna catarsis melodramática. Julieta ha aceptado la ausencia hasta que llega ese otro momento.
Rossy de Palma, eco vivo de otras etapas
del ciclo Almodóvar. Todo mundo la alaba,
quizás porque rememora viejos tiempos.

         La magia narrativa de Almodóvar, demostrada a lo largo de su brillante obra, se despliega en esta película: una toalla encima de la joven Julieta mientras su hija le seca el cabello será la transición hacia la Julieta mayor. La portada de un libro de arte complementa el significado hacia cierta etapa definitiva y condenatoria para Julieta aunque ella no lo sepa hasta muchos años después. El tatuaje destrozado en el cuerpo mutilado del Xoan muerto en el mar como símbolo del corazón dibujado en la piel con las iniciales de sus amadas. Y el humor, ahora limitadísimo, que no deja de estar presente. Almodóvar habla de la ausencia como pase obligatorio de la existencia y eso es lo que no ha gustado a quienes esperaban la frivolidad inteligente de sus cintas. Ahora es la madurez que reflexiona. Será otra de sus cintas subestimadas que alcanzará mayores dimensiones en el futuro.

Almodóvar dirige a Adriana Ugarte (Julieta joven)

domingo, 10 de julio de 2016

SALVAR AL HOMBRE Y A LOS ANIMALES...


LA LEYENDA DE TARZÁN

(The Legend of Tarzan)

2016. Dir. David Yates.

 


         La pregunta más razonable es ¿por qué revivir a Tarzán en el siglo XXI? Es uno de los grandes personajes de la literatura clásica, además de un icono fetiche desde 1918 cuando se filmó la primera versión fílmica con Elmo Lincoln, para después ser tan gracioso y atractivo como Johnny Weissmuller en 1932 para continuar siéndolo por once títulos más y quedar irremediablemente encasillado y limitado como actor. Otros actores tomaron el personaje (Gordon Scott, Lex Barker, entre muchos otros). Se hicieron series de televisión y hasta Disney le dedicó un largometraje animado. Luego de ver la película se comprende la necesidad de hablar acerca del racismo, del trato de personas, de los ecocidios, de los animales, entre otros temas.

Elmo Lincoln, el primer Tarzán (1918)
 
Johnny Weissmuller (1904 - 1984), el primer Tarzán sonoro
y el que dejó una huella perdurable


         Es 1890 y el rey Leopoldo II de Bélgica quiere enriquecer a su patria explotando a su colonizado Congo Belga. Envía a su mensajero León Rom (Christoph Waltz ya estereotipado como villano chaparro) para conseguir los fabulosos diamantes de Opar, una mítica ciudad de los textos de Rice Burroughs, el creador del personaje. El jefe de la tribu de Opar (Djimon Hounsou) le pide que le entregue a cambio de las piedras a Tarzán (Alexander Skarsgard) quien ahora ha vivido como Sir John Clayton en su residencia de Greystoke al lado de su esposa Jane (Margot Robbie). John se niega a aceptar la falsa invitación del rey belga pero un ex militar norteamericano, George Williams (Samuel L. Jackson), quien está investigando las injusticias del mandatario, le solicita que acepte. John accede pero se niega a que lo acompañe la entusiasta Jane quien, finalmente, parte con su esposo. En el Congo, Rom atacará a los viejos amigos de Tarzán, secuestrará a Jane, con tal de atraer al personaje a la región de Opar.
 
 
         La película está muy bien estructurada. Al inicio de la película unos letreros nos establecen la realidad en su tiempo del Congo Belga y el estatus actual de Sir John. A lo largo de la cinta, como recuerdos que se van uniendo entre John y Jane, se revisan los orígenes de Tarzán (quizás muchos espectadores jóvenes los desconozcan). El personaje de John se ha acostumbrado a su nuevo entorno urbano. Sin embargo, al retornar a su hábitat anterior, va reactivando sus cualidades de fuerza física y la revaloración de sus iniciales compañeros, los animales, junto con los nativos que le acogieron.

Desafía gravedad y vuela con las lianas...
y en dos ocasiones escuchamos el famoso "grito"
aunque nunca lo vemos externarlo
 
         Y es la estructura adecuada la que no permite que arranque pronto la película. Hay una secuencia de acción y violencia al inicio que luego pasa a todos los preámbulos del regreso de John/Tarzán al Congo. Entre la etapa inglesa, los tejemanejes de Rom, los recuerdos del pasado, las experiencias que cuenta George Williams, se va retrasando la acción esperada y prometida. Finalmente, todo eso ocurre y el espectador queda fascinado por los atributos del personaje. Hay una secuencia maravillosa donde Tarzán y George encuentran a una manada de elefantes junto con sus crías y el diálogo habla de todo lo que pueden expresar los ojos de dicho animal. En otro momento, Tarzán prácticamente vuela gracias a la gravedad y a las indispensables lianas. Todos los personajes son magnéticos por distintas razones: Tarzán reflexiona y es inteligente (y su físico no es exagerado), Jane es astuta y audaz (además de muy bella), Rom es detestable (y provoca antipatía en quien lo mira).


         Se nota que los guionistas se documentaron. El personaje George Williams fue real y denunció las tropelías del monarca belga (como una especie de tribunal de derechos humanos primitivo) así que estamos ante una mezcla oportuna y brillante de ficción con realidad para permitir una trama de corte humanista. En algún momento Rom expresa “el futuro es nuestro” para que sus palabras nos enlacen con “el mañana nos pertenece” que presumían los nazis. Finalmente, como dato lateral, fue la última producción de Jerry Weintraub (1937 / 2015), legendario productor de Hollywood. Con sus defectos, la película deslumbra y conmueve. Ahí están los motivos para rescatar a Tarzán en el siglo XXI.

La última producción de Jerry Weintraub
 
El realizador David Yates cuyas cintas anteriores
fueron las cuatro más recientes de "Harry Potter"


          

lunes, 27 de junio de 2016

ENTRE EL TEDIO Y EL EFECTO ESPECIAL


DÍA DE LA INDEPENDENCIA: CONTRAATAQUE
(Independence Day: Resurgence)
2016. Dir. Roland Emmerich.


       Han pasado veinte años desde que los extraterrestres atacaron a nuestro planeta para ser derrotados por el mismito Presidente de los Estados Unidos (Bill Pullman). Se ha logrado la reconstrucción y propiciado la unión entre los pueblos (aunque hay algunos rebeldes en ciertas partes del mundo). Se ha alcanzado una gran velocidad de transporte y se ha colonizado a la Luna con bases militares. Cierto día aparece una nave que es atacada por órdenes presidenciales (ahora es una mujer: Sela Ward) y llevada a la Tierra para abrir una de sus partes. Inmediatamente ocurre otra invasión de los mismos seres que dos décadas atrás destruyeron muchas partes del planeta. Algunos de sus sobrevivientes pueden recibir comunicación sensorial. Entre los jóvenes combatientes se encuentra el hijo del ya fallecido Capitán Hiller (Will Smith en la cinta original) y otro soldado excepcional, el piloto Jake (Liam Hemsworth). Reaparece el científico Dr. Devlin (Jeff Goldblum). Se descubre que el enemigo desea perforar a la Tierra y robar la energía de su núcleo (algo que la haría desaparecer así como a la humanidad). La relación entre la primera nave atacada pero rescatada en parte, con los extraterrestres, es lo que sustenta al argumento para darle comprensibilidad y sentido.


¿Dónde estás Thor?


       El problema es que todo es tan superficial, pletórico de efectos especiales, filmado bajo fórmula del género con la inteligencia de atrapar al espectador en sus emociones primarias, que no alcanza a brillar. Es una película tediosa cuyo argumento es una simple repetición de lo que había ofrecido la cinta original que en su momento despertó la curiosidad mundial por el truco de su mercadotecnia: los avances mostraban la destrucción de edificios emblemáticos para el mundo. Al ver la cinta eso se reducía a una secuencia impactante, breve, pero que luego decaía en el ánimo y se tornaba larga. Acá no es el problema porque apenas dura un par de horas, pero los personajes no están delineados: suceden tantas cosas con tantos hechos y situaciones que la atención no permanece en alguna de ellas. Tal parece que la cinta fue hecha principalmente para mostrar efectos especiales. A partir de las secuencias se fue rellenando el argumento. Todo es gratuito y esperado. No hay mayor novedad que un elenco juvenil que nunca muestra carisma (entre los tres hermanos Hemsworth, el magnetismo lo absorbió solamente Chris). El joven que interpreta al hijo de Hiller (Jake T. Usher) no alcanza la gracia de Will Smith (que al menos la mostraba).


La fea musa de Von Trier


       Es fácil demostrar que una película como ésta quede por debajo de las últimas glorias del cine de acción exhibidas en este 2016. No tiene la complejidad de la incomprendida Batman Vs. Supermán o la congruencia temporal de X-Men: Apocalipsis y ni se diga, en otro nivel, a la magistral e iconoclasta Deadpool, pero todo sería inútil. Y otro ejemplo de inutilidad es la presencia de la “ninfómana vontrieriana y anticristiana” (y feísima, por cierto) Charlotte Gainsbourg en el rol de una científica teórica que no sabe ni qué hacer, solamente sonreír, esperando quizás que alguien la maltrate. Tal parece que Emmerich pensó que podría darle cierto toque de intelectualidad con esta actriz que en realidad devino ridiculez. Una de las peores películas del año.

¿Dónde estás Will Smith?
 
 

domingo, 12 de junio de 2016

EL AMOR CONTRA EL DEMONIO


EL CONJURO 2
(The Conjuring 2)
2016. Dir. James Wan.



         En 2013, la cinta original que dio lugar a esta secuela introducía al matrimonio Warren, Ed y Lorraine, pareja dedicada a la parapsicología y a la demonología. Fueron los primeros en investigar el caso Amityville (que da lugar a un tenebroso prólogo que establece los temores de los especialistas). Ambos personajes eran católicos y seguían las indicaciones del Vaticano en cuanto a exorcismos y Ed hablaba de que el demonio existía. En esta perfecta narración de terror se vuelve a una casa embrujada, habitada por un espíritu, pero ahora al norte de Londres.

 
 

         Luego de prometerse que se retirarán, a instancias de Lorraine quien teme por la vida de su marido al cual ha visto morir en sus visiones, para solamente ser observadores en casos futuros, los Warren reciben el llamado de la iglesia católica en Londres para que asistan a investigar los hechos inexplicables que suceden en la casa de la familia Hodgson (estamos ahora en 1977). Una de las hijas de Peggy (Frances O’Connor) ha sido poseída por espíritu de un viejo habitante de la casa donde viven. Todos son testigos de las consecuencias e igual que con la familia de la cinta previa, el mal la persigue: se muda frente a su casa para que el espíritu también invada dicho predio. Los Warren llegan para darse cuenta que detrás de todo esto se encuentra un demonio.
 
Vera Farmiga y Patrick Wilson como los Warren


         La cinta mantiene el estilo de Wan: narración impecable que provoca sustos, establece ritmo y suspenso, coloca la cámara donde debe moverse para lograr involucrar al espectador. Uno no siente el fluir del tiempo real porque no puede dejar de disfrutar lo que se le está presentando. La habilidad y pericia técnica del realizador son soberbias y es maestro para contar una historia. Los efectos especiales y las texturas de imagen están al servicio de la trama y es apabullante (la falta de foco para mostrar la transformación de una posesión espiritual; la mezcla de animación para hacer que una figura de praxinoscopio adquiera vida y amenace a los personajes; una escena notable: una sombra que recorre la pared para posarse en el retrato de una monja monstruosa).

El joven realizador Wan (1977)
con su actor preferido (4 películas)


         Lo más importante: la cinta refleja el amor de pareja y la necesidad de su  solidaridad para evitar la muerte. Desde el inicio de la cinta, Lorraine ha visto la posible manera en que Ed puede morir. Su amor hace que le prometa alejarse de lo que se ha vuelto su modo de vida. No obstante, lo primordial es el servicio hacia los demás, ayudar y provocar un cambio en sus existencias controladas por entes que van más allá de la lógica y la razón. Un guion inteligente que va atando cabos aparentemente sueltos en el tiempo y la distancia pero que se conformarán con el paso del tiempo y la unión de circunstancias. ¡Ah!, y el romanticismo se refleja con una canción de Elvis Presley que Wilson parodia deliciosamente (no en balde se ha tornado en actor favorito de Wan con las dos cintas de La noche del demonio y las dos de El conjuro).

Un praxinoscopio (o zoetrope), de los
primeros inventos para la imagen en movimiento


         Es el tipo de película que pasa sin sentir. No hay ninguna toma descuidada: se nota que Wan la pensó de principio a fin. Ese flujo rítmico y suave de una cinta que sabe equilibrar acción, calma, reflexión, angustia y miedo. Desde ese inicio turbulento donde Lorraine se convierte en el alter ego de un criminal hasta la imagen de siluetas de una pareja amorosa, Wan ha filmado una de sus obras magistrales. En un solo adjetivo: perfecta.

domingo, 22 de mayo de 2016

LA GRAN FANTASÍA


X-MEN: APOCALIPSIS
(X-Men: Apocalypse)
2016. Dir. Bryan Singer.

 


        La película comienza con un prólogo espectacular, 3600 años antes de Cristo, en el Valle del Nilo. El pueblo entero rinde pleitesía a uno de sus dioses vivientes, En Sabah Nur (Oscar Isaac) quien es introducido a una de las pirámides donde realizará una transferencia de su mente en el cuerpo de otro hombre joven para seguir inmortal y manteniendo sus poderes. Por una traición, esto no se lleva a cabo, pero la pirámide colapsa, dejando enterrado el cuerpo del personaje. La acción se retoma en Ohio 1983, cuando un joven mutante desarrolla su poder de mirada de fuego; en Polonia reencontramos a Magneto (Michael Fassbender) bajo otro nombre, con esposa e hija pequeña; en Berlín, Mystique (Jennifer Lawrence) acude a salvar a Nightcrawler quien tiene el poder de autotransportarse y está siendo enfrentado con Ángel en una lucha a muerte bajo la explotación de unos hampones. La agente de la CIA, Moira (Rose Byrne), descubre la excavación donde están los restos de En Sabah Nur y provoca sin querer su resurrección. Éste comienza a reclutar a sus cuatro ayudantes (que serían sus cuatro jinetes del Apocalípsis) para comenzar el exterminio del mundo y recomenzar otra vez.

En Sabah Nur, llamado Apocalipsis, es el villano principal.


        Así, sintéticamente se resume la pugna de la quinta cinta con estos personajes surgidos de otra historieta de la compañía Marvel (no cuento las cintas individuales con el personaje de Wolverine). La acción sucede diez años desde la última entrega (X-Men: días del futuro pasado, 2014) y sirve como pretexto cronológico para ajustar los hechos que conocimos desde el inicio de la saga que se ha mantenido fiel a sí misma con personajes tan diversos tanto en sus poderes como justificaciones de vida. Fuera de las escenas de destrucción, que son igualmente tremendistas, el atractivo principal de estas películas es la variedad y el complemento de poderes entre cada uno de los mutantes. Se cuida la lógica dentro de la fantasía y los elencos son muy atractivos.

Todos los mutantes de las películas


        La secuencia del prólogo es imaginativa y magistral: los efectos visuales cuando se va a realizar la fallida transferencia atrapan por su luminosidad compleja. Los créditos aparecen luego de un interesante recorrido por un túnel del tiempo que se detiene en ilustraciones específicas: un cristo cargando la cruz, una Mona Lisa, aviones, una suástica que es destruida hasta llegar al símbolo de X-Men y pasar directo al 1983 que permitirá la inclusión de nuevos mutantes, así como la reaparición y reunión de aquellos que habían salido a la luz del mundo diez años atrás. Hasta Wolverine (Hugh Jackman) aparece brevemente.

Jean, Nightcrawler y Cyclops


        Apocalipsis viene a ser la imagen del primer mutante de la historia, cuyo poder mental se asemeja con el del profesor Xavier. Al descubrirlo, el primero se da cuenta que a través de éste, ya logrará completar todo lo necesario para tornarse en ser supremo. Son estas variaciones fantásticas las que devuelven al espectador a la niñez, a los tiempos en que los cuentos de hadas y las tramas de terror permitían alimentar a la imaginación y considerar la fábula moral del mundo: el enfrentamiento del bien contra el mal que debería ser derrotado. Una excelente superproducción del verano de Hollywood.

 

       


 

       

sábado, 7 de mayo de 2016

FÓRMULA PREDECIBLE


 

CAPITÁN AMÉRICA: GUERRA CIVIL
(Captain America: Civil War)
2016. Dirs. Anthony Russo y Joe Russo.

 


            La segunda secuela de otro personaje del universo Marvel es en realidad una reunión de Los vengadores sin considerar a algunos de ellos, además de incluir a Ant Man y Spider Man, con la finalidad de mostrar sus lados humanos gracias a las pasiones y deseos de venganza. En este caso, la guerra civil del título se refiere al enfrentamiento que los personajes llevan a cabo entre ellos. Debido al tratado que firmarán 117 países, tendrán que limitar sus intervenciones libres. Solamente podrán actuar cuando se soliciten sus servicios. Todo se debe a las muertes de civiles en sus acciones pasadas, siendo la última en Nigeria. Si no acatan dicha orden, serán tratados como criminales con las consecuencias respectivas. Y es la muerte de unos civiles lo que lleva al ex militar Zemo (Daniel Brühl) a buscar su venganza provocando un encuentro brutal entre Capitán América (Chris Evans) y Tony Stark (Robert Downey Jr.) al revelarles un secreto del pasado que tiene que ver con el antiguo amigo - enemigo, el Soldado de Invierno o Bucky (Sebastian Stan).




            La película inicia con la secuencia en Nigeria donde la acción es intermitente y el ritmo trepidante. La edición es demasiado rápida y al espectador se le atrapa por el movimiento. Las destrucciones y muertes son excesivas. Y luego se entra en materia para informar acerca de las quejas mundiales por sus actos. A partir de este momento los altibajos son recurrentes entre la verbosidad abundante y los momentos de muchos efectos especiales. Los elementos de la trama se van dosificando viajando entre pasado y presente; de Nigeria a Estados Unidos y Europa para que el espectador vaya atando cabos y, sobre todo, para los admiradores de estas sagas, que coloque en su oportunidad los hechos que se están presentando.




            ¿Cuál es el problema con esta película? La misma que en muchas de su género producidas por Marvel Studios: ya son idénticas y se han tornado en fórmulas predecibles. Los poderes de cada personaje se enfatizan y los resultados destructores son impactantes pero semejantes a lo que ya se ha mostrado previamente. Las grandes secuencias de la película ocurren, primero, en un aeropuerto alemán donde seis personajes del lado de la ley se enfrentan con seis personajes en contra. La coreografía es nítida. Luego, la segunda sucede en una vieja base militar en Siberia que da lugar a la pugna final. No hay sorpresas en la ejecución. Este comentario surge luego de haber gozado el año pasado de Ant Man (2015, Peyton Reed) y a principios de éste Deadpool (2016, Tim Miller) donde las circunstancias de tiempo y espacio, además de las formas iconoclastas de ser en sus personajes, le dan otro marco de referencia y otras dimensiones a las secuencias de acción. Uno disfruta de las “personalidades” (un hombre débil e ingenuo; un tipo amoral y lúbrico), así como de motivaciones; y la respuesta resulta original.


Sebastian Stan interpreta a Bucky,
el soldado de invierno


            La gran diferencia con la reciente Batman vs. Supermán (2016, Zack Snyder) donde también se tienen los usuales efectos especiales reside en la reflexión sobre la posición en el mundo de sus personajes, además de proponer las angustias y las pasiones de los héroes, ya sea con poderes ultra humanos o técnicas tecnológicas. En el caso de nuestro Capitán América todo es ligero, de paso. Por eso la cinta de Snyder es completa y equilibrada, mientras que la que vemos satisface lo inmediato, lo consumible para desechar.

 


            Los discursos de estas películas justifican la necesidad de la guerra: la búsqueda de la paz aunque sea a costa del sacrificio de vidas humanas porque no hay de otra, porque el enemigo está siempre latente, y porque el conflicto siempre es inminente. En este caso, la polarización de lo que se considera el bien (dentro de la ley) y el mal (fuera) se maneja desde los mismos personajes usualmente perfectos en su ética personal y comportamiento. Por esto mismo, la cinta atrapa con la acción y envuelve con el tedio cuando ésta se detiene.

Los hermanos Russo, realizadores de esta secuela,
igual que la anterior.