miércoles, 26 de mayo de 2021

EL HOMBRE NO ES EL MEJOR AMIGO...

DOGMAN: EL DESPERTAR DE LA BESTIA
(Dogman)
2018. Dir. Matteo Garrone.

         La primera secuencia de la película viene a ser modelo para lo que vendrá después. Marcello (Marcello Fonte) es un hombre compacto: de baja estatura, delgado, con rasgos que, en otro caso, indicarían algún retraso. Su negocio consiste en el cuidado e higiene de perros y ofrece sus servicios en un pequeño local de un pueblo napolitano. Se le presenta bañando, con sumo cuidado, a un gran mastín blanco que le pela los dientes. El animal, amarrado, detesta a su agresor, pero luego se calma cuando le empieza a secar con aire. Así, Marcello debe de vivir su vida: cuidándose de quienes lo retan y amenazan, como es el caso de Simone (Edoardo Pesce), un exboxeador, cuyo carácter es violento y abusivo. Marcello, aparte de este oficio, vende droga a menudeo y solamente entre conocidos. Simone se aprovecha de la mansedumbre de Marcello para quitarle droga, no pagarle, y meterlo en sus actos delictuosos: roba casas. Uno no comprende la paciencia que Marcello muestra ante el rudo y cretino acosador, pero tal vez sea porque esos pequeños crímenes le permiten complementar sus ingresos y utilizarlos en la relación con su hija, producto de un matrimonio que se ha separado.

         Marcello forma parte de una sociedad que incluye a los distintos comerciantes del lugar y con los cuales comparte bebida y comida, además del casual juego de futbol. Marcello es apreciado por todos, aunque todos se quejan de Simone. El colmo vendrá cuando éste le pide que, a través de su negocio, pueda introducirse al local contiguo que es una joyería. Cuando el dueño acusa a Marcello de algo que es evidente, éste prefiere callar antes que denunciar al abusivo Simone. A partir de aquí, ocurren hechos que llevarán a una segunda parte de la cinta donde las cosas deberán cambiar, aunque dentro de la lógica inexplicable de Marcello o tal vez, ante su experiencia de manejar a animales que, de pronto son bravos y amenazadores, pero que sabe que al final de cuentas podrá dominar.

         La cinta nos muestra los aspectos diversos del protagonista (impecablemente actuado por Marcello Fonte, quien se ganó la Palma de Oro como mejor actor en Cannes), al presentarlo desde su humilde e inofensivo oficio, luego padre amoroso cuya voluntad es lo que desee su hija, o el ser humano que retorna a la casa robada para rescatar a un pequeño perro ladrador que sus compinches habían metido al congelador de la cocina, porque eso era impensable, cruel y mezquino. Todo deberá explotar. Es la gran cualidad de la cinta que nos va llevando a una metamorfosis: Marcello deberá comportarse como quien tolera, somete y domina a un perro. Las reacciones sociales, los cambios en una supuesta amistad, el final de la paciencia, la rebelión de una persona que creía en la nobleza de sus semejantes al igualarlos con los perros que cuidaba y limpiaba y paseaba. Pensaba, equivocadamente, que el hombre era el mejor amigo del hombre.

El director Matteo Garrone con su actor Marcello Fonte en Cannes



miércoles, 19 de mayo de 2021

EL DEMONIO EN TODAS PARTES

EXORCISMO EN EL SÉPTIMO DÍA
(The Seventh Day)
2020. Dir. Justin P. Lange.

         Un prólogo que ocurre en 1995 muestra el proceso de un exorcismo que falla. El padre Louis (Keith David) está junto con el joven sacerdote Peter (Chris Galust), ante el cuerpo poseído de un niño cuyo cuerpo comienza a ser vejado y luego quemado, indicando el triunfo del demonio. Un cuarto de siglo más tarde, el novato sacerdote Daniel (Vadhir Derbez, estático) es presentado al ahora ya mayor Peter (Guy Pearce, quien se ha prodigado mucho últimamente) para que ambos inicien una serie de exorcismos ya que han empezado a proliferar hechos extraños en diversos puntos del país. La relación inicial es tensa: Peter es un hombre que se muestra cínico y que expone a Daniel a valerse por sí mismo. El caso que deberán investigar es el de un niño que asesinó a sus padres y hermana: al entrevistarlo, el pequeño indica que no era él cuando ocurrieron los hechos… La película viene a ser otra variación sobre este tema, subgénero de terror, del cual difícilmente podrá encontrarse un equivalente luego de la obra maestra (El exorcista, 1973. Dir. William Friedkin), pero al menos es un intento por explorar las debilidades humanas. En este caso se tienen todos los elementos usuales: el ser poseído, la tabla ouija, la sugerencia de algún abuso, y hasta un inesperado demonio que es expulsado como ejemplo para el novato, aterrorizado, joven sacerdote.

         Al final de cuentas estamos ante un ejercicio de cine de terror. Aquí tenemos a una pareja dispareja: un sacerdote que ya ha vivido distintas experiencias, cuyo aspecto físico es desaliñado, mientras que su joven acompañante apenas va entrando en los ritos y fórmulas de la iglesia. La secuencia donde Peter obliga a Daniel a que encuentre un demonio, dentro de un refugio para personas sin hogar, le lleva a descubrir que el mal se encuentra inserto donde menos se piensa y que da lugar a su hegemonía y posible multiplicación. Hay otro momento muy bien dirigido cuando Daniel entra a la casa donde sucedieron los asesinatos y va reviviendo, en penumbras y gracias a visiones fantasmales, los antecedentes del niño criminal, así como las condiciones que estuvieron presentes. Si la película ha llamado la atención es porque su realizador, Lange, fue el responsable de una cinta mucho mejor, inquietante, con una atmósfera envidiable (The Dark, 2018), acerca de una joven zombi, que unía su soledad con un niño que había sido abusado al grado de la pérdida de sus ojos: ambos buscarían la redención contra los causantes de sus desgracias. Esta película no se encuentra a la altura, pero tampoco es despreciable: simplemente un título menor: podrán esperarse mejores obras de este realizador en el futuro.

El director Justin P. Lange



lunes, 17 de mayo de 2021

INCENDIO TORTUOSO

 

AQUELLOS QUE DESEAN MI MUERTE
(Those Who Wish Me Dead)
2021. Dir. Taylor Sheridan.

         Carente de tensión, apuntando hacia muchos lados, estamos ante una mezcla de subtramas dentro del género de acción e intriga. Un hombre huye junto con su hijo pequeño desde Florida hasta Montana para escapar de su asesinato ya que han ejecutado a otra de las personas que conocía su secreto y está seguro de que él será el próximo. Los asesinos tendrán que seguirlo en su ruta para encontrarlo y cumplir con su misión. Por otro lado, hay una mujer bombero, Hannah (Angelina Jolie) en Montana, quien vive acosada por la culpa al no poder haber salvado a unos niños en un fuego en el bosque, debido a una mala decisión. Aparte, está el sheriff del condado, cuñado del hombre que escapa (y con el cual desea refugiarse en Montana), cuya esposa está embarazada: por conocer al perseguido, formarán parte de las pesquisas de los criminales. Todos estos personajes se reunirán en medio de otro fuego en el bosque, creado por los asesinos para desviar la atención de su objetivo.

         Una película que apenas dura 99 minutos (y da la sensación de que su duración sea mayor) tarda mucho en establecer su conflicto particular, al ir describiendo con ritmo pausado las características de cada personaje con sus situaciones personales, dando como resultado que todo quede a nivel superficial. Nunca se sabrá a ciencia cierta cuál era el motivo de la persecución, y de las tantas muertes, que tanto preocupan a diversas personas en altos niveles de gobierno, por lo que el par de asesinos simplemente se toman de manera natural, al convertirse en lugar común cinematográfico: hay que aceptarlos porque esa es su razón para existir y es como si pasaran de una película de acción a otra para justificar su existencia. La premisa es tan predecible desde el momento en que la gran culpa de Hannah está en niños fallecidos que no pudo salvar y que, de pronto, aparezca otro niño que le facilitará la expiación, aparte de un conveniente incendio forestal. Lo mejor de la película es el placer que causa ver morir a los villanos de manera lenta, horrible, como el ritmo de la película…

 

        

miércoles, 12 de mayo de 2021

EL AYER NO VUELVE

LA BELLE ÉPOQUE
2019. Dir. Nicolas Bedos.

         Victor Drummond (Daniel Auteuil) y Marianne (Fanny Ardant), su esposa, se encuentran en un momento crítico de su matrimonio. Ella es psicóloga. Él fue caricaturista político en un periódico que ya no existe, y que era propiedad de su amigo François (Denys Podalydès), ahora amante de su mujer. Víctor no está al día: no posee un celular y rechaza trabajar con su hijo quien produce series web, mientras que Marianne utiliza lentes de realidad virtual, antes de dormir, como paliativo ante la falta de pasión con su marido. Cierto día, Marianne lo echa de su casa. Víctor, sin saber qué hacer, acepta la invitación de Antoine (Guillaume Canet), amigo de su hijo, quien se dedica a recrear tiempos pasados, como si fueran representaciones teatrales, para sus clientes. En su caso, Víctor le pide repetir el día en 1974, cuando conoció a Marianne, en el café “La belle époque” en la ciudad de Lyon. Sin embargo, inesperadamente, Víctor empieza a fascinarse con la actriz Margot (Doria Tillier) quien representa a Marianne cuando tenía veinte años. Margot lleva una relación disfuncional con Antoine quien, así, se verá envuelto en dos situaciones fortuitas: arreglar las cuestiones sentimentales de ambos personajes.

El presente con Víctor leyendo y Marianne con la realidad virtual


El pasado recreado con la Marianne ficticia

         Un guion impecable que va sorprendiendo al espectador en cada momento de su desarrollo, creando un laberinto de realidades y apariencias, recuerdos e identidades que chocan entre personaje y actor, para transmitirnos que no necesariamente todo tiempo pasado fue mejor. Víctor, ante el rechazo de su mujer, desea viajar artificialmente a un pasado cuando había amor. Todas las variables se han cuidado: las personas que estaban en ese lugar, en ese instante, ahora son personajes que interpretan actores a los cuales se les ha entregado un guion y se les dirige como en las telenovelas, a través de apuntadores. La magia del momento, la calidez e improvisación de Margot, como Marianne, provocan inquietud en el corazón de Víctor. Margot va descubriendo las consecuencias de sus acciones.

Víctor en su realidad ficticia; Antoine dirigiendo desde afuera

         En otro aspecto, la cinta pasa de una mentira: la secuencia inicial que descontrola al espectador pertenece a la serie web que produce el hijo de Víctor, a la realidad con el automóvil Tesla que transporta al matrimonio. En los estudios de Antoine vemos que simultáneamente están ocurriendo diversas ficciones: puede ser el siglo de las luces, o la Alemania nazi o Lyon en 1974. Víctor y Margot salen de la realidad ficticia para sumergirse en la realidad actual, la que se está viviendo el día de hoy. Lo más importante de la película es que enfatiza el hecho de que uno no manda en su propio corazón y que el pasado es irrepetible: solamente quedan la nostalgia y los recuerdos.

El director Nicolas Bedos



martes, 27 de abril de 2021

NADIE SÍ ES PERFECTO

 

NADIE
(Nobody)
2021. Dir. Ilya Naishuller.

         Fuera de todo realismo y toda lógica, dentro de la categoría de cintas como Búsqueda implacable, Otro día para matar, la saga de Rápidos y furiosos  o la reciente entrega de Rambo, estamos ante una cinta que posee ritmo, gracia y personaje cautivador. Cualquier objeción vendrá de quienes no aprecian al cine como lugar de catarsis o proyección de deseos reprimidos contra toda instancia de abuso o prepotencia. Nadie narra el resurgimiento de Hutch Mansell (Bob Odenkirk) hacia su propia naturaleza. Un tipo manso, un “don Nadie” que resulta ser un lobo con piel de oveja. Una noche su casa es invadida por una pareja de asaltantes. Aunque tiene la oportunidad de defenderse y golpear a uno de ellos, prefiere contenerse, aunque eso le deje mala impresión a su hijo adolescente y cierto rechazo por parte de su esposa, aparte de las burlas de su suegro y cuñado, para los cuales trabaja como contador en una compañía que maneja diversos metales. No obstante, al enterarse de que los ladrones se apropiaron de un brazalete de su hija pequeña, quien lo admira de manera incondicional, se despierta una fiera dormida. Antes, su hijo le ha pedido una entrevista para un trabajo escolar donde debe narrar las experiencias de un familiar en el ejército: el padre le responde que solamente fue “auditor”, por lo que la decepción del hijo es todavía mayor.

         Lo que se desconoce es que un “auditor” era un asesino oficial, el encargado de eliminar a todos los delincuentes y personas non gratas en diversas misiones para el gobierno, por lo que su identidad es ultrasecreta. Hutch había decidido renunciar a todo aquello para formar su propia familia cayendo en la rutina cotidiana, con tal de disfrutar de sus seres queridos. Ahora, está a punto de perder su confianza, por lo que debe de tomar una decisión. El brazalete debe ser recuperado: unos tatuajes en la muñeca de uno de los asaltantes es la clave para encontrarlos, pero eso lo coloca en un camino donde ya no habrá retorno. Un enfrentamiento. La ira de la mafia rusa. La necesidad de recrear la vida anterior, revitalizar a un padre retirado, exoficial del FBI, además de otro ser cuya identidad se revelará hasta el final.

         Nadie utiliza la calma y el sosiego como detonadores de violencia que se justificará en términos de justicia. El tema de la familia, a la cual se deberá de proteger contra cualquier obstáculo, hará que se derriben las barreras morales y los escrúpulos personales. Lo que acerca más al espectador a esta trama rica en humor e ironía, y mucha aspereza, es esa presencia plácida de un ser que, en apariencia, “no rompe un plato”, pero que se transformará radicalmente para defender lo suyo. Hutch es la persona de la que menos esperarías una reacción violenta, pero quien, contrariamente a cualquier personaje cínico, muestra seguridad y entereza para enfrentar al enemigo. Fuera de la rudeza de trato cuando se encuentra inflamado de enojo, está un sentimiento interior que le ablanda. Mucho tiene que ver el guion compacto (apenas 90 minutos), equilibrado (al inicio, se muestra la rutina sin cambios de Hutch), extremo (una vez que inicia la acción, ya no puede detenerse), bien realizado y actuado por un reparto que se encuentra medido y preciso. Canciones del pasado sirven como coro griego que comenta consecuencias o realidades (“I gotta be me” –“tengo que ser yo” se escucha cuando Hutch debe tomar una decisión violenta; “Don’t Let Me Be Misunderstood” – “no me mal entiendas” cuando no reacciona inicialmente; el concierto de piano de Tchaikovski se escucha cuando entran en escena los rusos; y así, inteligentemente se suceden otras melodías). Y no hay mejor recompensa que efectuar una venganza, cumplir con la justicia, y salir con un Van Gogh bajo el brazo.

UN INTELIGENTE PÁJARO

 

UN MILAGRO INESPERADO
(Penguin Bloom)
2020. Dir. Glendyn Ivin.

         Basada en hechos de la vida real, tenemos la historia de Sam Bloom (Naomi Watts), madre de tres hijos pequeños, cuya vida con su marido fotógrafo, Cam (Andrew Lincoln) era perfecta, en su casa frente a la playa australiana. En unas vacaciones a Tailandia, Sam se apoyó sobre un barandal que cedió, provocando una caída que la dejó paralizada. Así, inició un período de depresión. Cierto día, uno de sus hijos trajo a casa a una urraca que estaba herida, con problemas en un ala. Aunque al inicio Sam no le prestaba atención, luego se fue convirtiendo en una de sus preocupaciones. Hay que aclarar que en Australia existe una variedad de urraca, distinta a la común, negra, que vemos todos los días aquí en México. Esta especie se considera superior e inteligente ante sus reacciones hacia el exterior.

         Estamos ante otro retrato de perseverancia y resiliencia, aunque la cinta se enfoca en el proceso inicial de rechazo y frustración, además del sentimiento de culpa por parte de uno de los niños. La metáfora es obvia y es innegable que habrá una conclusión satisfactoria dentro de lo razonable. Naomi Watts, camaleónica, que tanto pasa de Lynch y Cronenberg hasta las cintas más comerciales, es el principal punto de atracción en lo que sería una cinta más adecuada para los espectadores promedio de Netflix o el canal Lifetime (de hecho, Netflix la está distribuyendo en Europa y Estados Unidos: hace mucho que se pudo ver por plataformas). Debe de destacarse que el conjunto actoral, entre ellos los pequeños actores, cumple con creces. Es admirable y destacado el trabajo que se hizo con las aves utilizadas para encarnar a “Penguin” (así llamada la urraca, porque al estar herida, solamente saltaba como pequeño pingüino). Es el retrato de una familia que acoge a seres lastimados para unir energías y salir adelante.

         Lo que sucede es doloroso y nadie lo puede desear. El proceso de sanación es fuera de lo común y eso es lo que se vio como gancho comercial. En estos tiempos de tristeza y baja moral, cualquier indicio de esperanza, en diversas circunstancias, es bienvenido. Quizás eso sea lo que pueda darle oportunidad a lo que viene siendo otra cinta de casos inusuales de la vida real para que el espectador se sienta bien. Extrañamente, al terminar, se olvida: será porque no hay urracas heridas e inteligentes al alcance de nuestra mano.

UN PUNTO DE PARTIDA CANINO

 

MI PERRO TONTO
(Mon chien stupide)
2019. Dir. Yvan Attal.

         Henri (Yvan Attal) es un escritor que tuvo un éxito literario hace veinticinco años, lo que le permitió tener muchas comodidades, como la enorme casa donde vive ahora junto con su mujer y cuatro hijos. Desde entonces, solamente ha podido publicar novelas sin importancia y guiones de películas de baja calidad. Culpa a su familia porque las responsabilidades le han evitado tener la tranquilidad de años atrás cuando, en Roma, pudo producir su gran creación. Todos los hijos viven en casa: el mayor no hace nada y pasa el tiempo inmerso en las drogas. La hija, igualmente, tiene novio y solamente exige dinero. Uno de los hijos menores le gusta surfear y desea continuar con el deporte en su vida. El otro es brillante, pero su activismo social lo mete en problemas. Una noche encuentra en su jardín a un enorme perro gris, babeante y apestoso que toma posesión de la casa. Le nombra “Estúpido” y lo adopta contra las quejas de su mujer. La llegada del perro será el inicio de una transformación completa en su cotidianidad: los hijos se irán alejando, la esposa lo abandonará, para que su soledad sea la mejor consejera.

         Basándose en una novela del norteamericano John Fante (1909 – 1983), publicada póstumamente en 1986, estamos ante una deliciosa representación del proceso creativo. Es el cínico sentido del humor que Attal explota en su personaje, lo que le da mayores fundamentos a lo que sería otra comedia de rupturas familiares. Henri toma de manera casual, pero objetiva, la partida de cada uno de sus hijos. Entiende que la rutina les ha enfrascado en disputas y dependencias que no les ha permitido crecer. Además, su constante queja del bloqueo en su inventiva e imaginación, soportan indirectamente la aceptación de la desbandada. De la misma manera, el amor que siente hacia su mujer, se ha debilitado por su falta de solidaridad.

         Cada hijo es un caso especial. La dependencia en las drogas o los proyectos fallidos. Las relaciones sentimentales tortuosas. Uno que se aprovecha de la madre, también con estudios literarios, para que le escriba ensayos que son mal calificados por evidente fraude. El más brillante es el más preocupado socialmente por lo que su activismo le lleva a juicio y cárcel temporal. Cuando la esposa decide también dejar al marido, no queda más que el perro, elemento que servirá para que el escritor realice una introspección, examine su vida previa y presente, para que todos esos elementos permitan que termine el bloqueo. Al final del día, cada uno de los integrantes de esta familia habrán encontrado un camino para su satisfacción individual.

sábado, 3 de abril de 2021

UNA CINTA DEL OESTE EN 2257

 

CAOS: EL INICIO
(Chaos Walking)
2021. Dir. Doug Liman.

         La acción sucede en el planeta denominado Nuevo Mundo y es el año 2257. Hay una civilización primitiva en el pueblo llamado Prentisstown donde solamente viven hombres. Años atrás, los nativos del planeta, denominados “Spackles” aniquilaron a las mujeres, según cuenta Prentiss (Mads Mikelsen), el alcalde del lugar. Entre los jóvenes se encuentra Todd Hewitt (Tom Holland), quien cierto día descubre a una joven, Viola (Daisy Ridley), sobreviviente de un fallido descenso exploratorio desde una nave espacial que sobrevolaba al Nuevo Mundo. La cinta, entonces, cubrirá el intento de la joven por comunicarse con la nave, y será apoyada por Todd para lograrlo. Un detalle importante es que los hombres del lugar, llegados también desde años atrás como colonizadores, pueden escuchar, entre ellos, sus pensamientos. Eso es lo que provoca “el ruido”, algo que solamente el alcalde puede dominar para encubrirlos y someter a sus pobladores.

         El género es ciencia ficción, pero en realidad estamos ante una cinta del oeste. El pueblo es primitivo y hay algunos caballos. La búsqueda de una posible salida para lograr la comunicación será a través de un escape por los espacios abiertos, el bosque, ríos, aparte de tener que enfrentar las aguas caudalosas de uno de ellos, mientras requieren alejarse de la partida de enemigos. La chica viene a tornarse fugitiva cuya cabeza es anhelada por el alcalde porque representa un peligro. Y tenemos al héroe, de bondadoso corazón con pureza de sentimientos. Existe todo un código moral y tenemos al predicador que oculta, igual que el alcalde, secretos que han definido la existencia de Prentisstown. Si en el cine del oeste habrá que llegar a la confrontación entre bien y mal, representados por personajes bastante configurados, en esta película no podrá dejar de ocurrir.

         Un elemento común en estas distopías es que mientras se muestran lugares plenos de vegetación, entre otras ventajas, con civilizaciones que debieron adaptarse, siempre coexisten elementos negativos. La historia previa de la exterminación de las mujeres nos lleva a pensar que en un futuro cercano también significará la eliminación total al no haber posibilidades para la reproducción de nuevos seres. De hecho, Todd ha sido adoptado, desde que murieron sus padres, por dos hombres que conviven como pareja. Al darnos cuenta de la terrible realidad climática y poblacional en la cual estamos sumidos, resulta esperanzador la búsqueda de otros lugares para sobrevivir, aunque sea mera ficción (por el momento: nadie sabe cuál será el progreso científico).

         Y es una película del maestro Doug Liman. Sus anteriores incursiones en el género (Jumper, 2008; Al filo del mañana, 2014) mostraban al héroe ignorante de sus circunstancias, en espera de que la experiencia y el progreso de sus aventuras le fueran aclarando su realidad. Lo mismo sucedía con Identidad desconocida (2002) donde el agente Bourne ni siquiera conocía su propia historia. Y en el caso de la farsa, tenemos a Sr. y Sra. Smith (2005) con una pareja cuya intimidad estaba sesgada por sus realidades profesionales. En fin, entre otros ejemplos, estamos ante uno de los realizadores más interesantes surgidos a finales del siglo XX y quien se consolidara con el paso de los años. Tom Holland, en su tercer estreno distinto al rol de Spiderman, continúa demostrando su versatilidad y carisma. El reparto reúne a actores de excelencia (Mads Mikelsen, David Oyelowo y a un contenido Demián Bichir).

         Basada en una trilogía de novelas de aventuras dirigidas a un público juvenil, queda solamente la incógnita de su continuidad, algo difícil de definir ante la pandemia y su éxito en taquilla o plataformas, además del hecho de que su distribución fue detenida por Lionsgate en una fecha inicial para 2019: ya conocemos los motivos. Caos: el inicio es otra representación de un mundo posible. Es cine escapista que refleja realidades actuales transpuestas a otras. Un concepto interesante reside en las mujeres que fueron exterminadas y de las cuales no se podía leer su pensamiento, o sea que no producían “ruido”. Esta lectura, materializada en nubes colorizadas con algunas imágenes, alrededor de las cabezas masculinas, viene a ser uno de los sustentos de esta narración. Ante la crueldad contra las mujeres, el personaje femenino se fortalece (y en otra secuencia, que no contaré, se redime).

 El maestro Doug Liman

 

        

jueves, 1 de abril de 2021

DUELO DE TITANES

 

GODZILLA VS. KONG
2021. Dir. Adam Wingard.

         En 2014 escribí lo siguiente por el estreno de Godzilla, dirigida por Gareth Edwards:

Sabemos que este tipo de película “de verano” no es para gente pensante sino para personas que quieren solamente ver imágenes pasar ante sus ojos y quedarse con la anécdota y los efectos especiales: quizás por eso la cinta fracase (o gane por el morbo, mientras no se deje de recomendar a la película). O tal vez le agrade esta soberbia alegoría sobre el descontrol del poder o el peligro inminente de la energía nuclear (cf. Chernobyl) o el caos paranoico luego de las Torres Gemelas o el entendimiento tardío de los sacrificios personales.

Siete años más tarde, luego de Kong: Isla Calavera (2017) y Godzilla: rey de los monstruos (2019), el mismo estudio nos trae una confrontación, que será aparente, entre ambos iconos del cine de fantasía y aventura, bajo la idea de congraciarlos con el espectador.

         Kong vive en una isla donde es observado bajo un biodomo por la doctora Andrews (Rebecca Hall) quien protege a la huérfana (sordomuda) Jia que tiene una relación intuitiva con el gran gorila. Cuando el Dr. Lind (Alexander Skarsgard) es contratado por Simmons (Demián Bichir), el dueño de la compañía Apex, para que llegue hacia la Tierra Hueca (en el centro del planeta) y pueda conseguirse un tipo de energía poderosa, deberá utilizarse a Kong como guía, debido a su fortaleza. Mientras tanto, ha reaparecido Godzilla, porque no quiere que existan dos titanes en el mundo y busca a Kong, además de destruir las instalaciones de Apex en Florida. Por otra parte, un trío de jóvenes, extrañados por el resurgimiento de Godzilla, investigan cuáles son los motivos del hecho.

         Estos elementos dan lugar a una trama esquemática que no produce confusiones y que repite, de otra manera, con espléndidos efectos visuales, el mismo discurso de seres que, en principio, son destructores y amenazantes para la humanidad, pero finalmente son justificados como benéficos. Lo que busca esta cinta es darle un sentido de pertenencia y origen al gran mono, además de reivindicar al gran reptil. La exploración hacia el centro de la tierra da lugar a una serie de cuestionamientos interesantes que no se exploran y permanecen como mera idea de un origen. La facilidad del viaje nos trae, como referencia obligada, las tribulaciones narradas por Julio Verne en su novela, que eran más imaginativas. Un director mediocre como Wingard debió disfrutar mucho sus efectos especiales.

         El personaje de Godzilla es una marca de la compañía japonesa Toho que ha producido infinidad de cintas a su alrededor. De hecho hubo ya una confrontación entre King Kong y Godzilla en 1962,  pero también “Godzilla contra Mecagodzilla” en 1974. La diferencia, ahora, es, aparte de muchos millones de dólares en producción, que la ciudad destruida ya no es Tokio sino Hong Kong. Esta nueva entrada en la franquicia de universo de monstruos queda como mero entretenimiento banal. No posee las características que mencioné al inicio por la cinta de Edwards. Viene a ser el regodeo con los efectos especiales de moda, sin profundizar en el peligro de la energía descontrolada, ni en las conspiraciones corporativas. Se explica de manera sencilla ante la tragedia que hemos vivido en 2020 con la pandemia: hay que divertir y divertir. No debe reflexionarse sobre un posible apocalipsis alegórico.

miércoles, 24 de marzo de 2021

UN GRAN ACTOR

GEORGE SEGAL (1934 – 2021)
por Roberto Villarreal Sepúlveda

         Uno de mis actores favoritos. Antes de que se diera a conocer de manera más penetrante y universal por ¿Quién teme a Virginia Woolf? (Mike Nichols, 1966), basada en una polémica – para su tiempo- obra teatral, me había tocado verlo en La nave del mal (Ship of Fools, Stanley Kramer, 1965) en el Cine América, cuando las películas de la Fox y de Columbia solamente se exhibían en salas independientes por un lío comercial, lo mismo que en Talla de valientes (Lost Command, Mark Robson, 1966) y, sobre todo, en El caudillo de los desalmados (King Rat, Bryan Forbes, 1965). Nunca fue galán porque solamente tenía la frescura de la juventud y transmitía la imagen de un ser rebelde, como sucede con el artista inconforme y atormentado por la diferencia de clases sociales con su novia (Elizabeth Ashley), en la cinta de Kramer; o el líder árabe, pleno de furia y deseo de venganza, por las crueldades bélicas en la de Robson, aunque tuvo mayor lucimiento como el cínico prisionero de guerra cuya deshonestidad le permitía lucrativos negocios, aún dentro de la desgracia, en la cinta del genial Forbes. Estos roles fueron determinantes para que obtuviera el coestelar en la versión fílmica del drama de Albee, donde la cuarteta de protagonistas fue nominada al Óscar, entre otros premios, y para que, George Segal se tornara en uno de los actores más populares y buscados en los años sesenta, situación que continuaría hasta casi terminados los años setenta. Luego vendría la madurez y la irregularidad de roles, aunque nunca disminuyó su importancia y prestigio.

 ¿QUIÉN ES QUILLER? como espía en una reflexión sobre el género

         Poseedor de una versatilidad absoluta que le permitía interpretar desde roles ácidamente sardónicos en comedia, o plenos de acción, hasta dramas más personales y complejos, Segal se involucró en todos los géneros que la cinematografía norteamericana producía por ese tiempo (hasta llegó a grabar un disco donde tocaba el banjo y cantaba canciones en ragtime). Al revisar su filmografía de ese tiempo, se encuentran títulos que reflejan el sentir de una época: a) el género de espionaje que se había disparado con el gran éxito del personaje de James Bond dio lugar tanto a parodias como imitaciones, además de intentos serios de reflexión, como sucedió con ¿Quién es Quiller? (The Quiller Memorandum, 1965, Michael Anderson) donde un guion conciso y circular de Harold Pinter (el inicio de la cinta daba pie a una secuencia semejante casi al final) permitía que Segal interpretara nuevamente a un personaje nada convencional, norteamericano en misión especial en Berlín, para hablar acerca del mal inherente en el ser humano donde ese mal (un grupo de neonazis) volvía a acechar; b) el melodrama existencial donde las relaciones humanas eran puestas a prueba: ¿es importante amar y ser fiel a estar simplemente amando? Y Segal era el artista que vivía conmocionado entre una amante, una esposa abnegada y la doble moral imperante en El amor es así (Loving, 1969, Irvin Kershner); o c) la comedia vulgar para complacer a todo público y darle otra dimensión a la entonces emergente Barbra Streisand en El búho y la gatita (The Owl and the Pussycat, 1970, Herbert Ross) como prostituta, a pesar suyo, que encuentra el amor con un escritor en ciernes, intelectual pretencioso, donde el ritmo y la palabra eran los elementos graciosos. Y estos son solamente tres simples ejemplos entre una rica filmografía.

 EL CAUDILLO DE LOS DESALMADOS o el cinismo dentro del caos

         En 1973, George Segal filma una de sus más grandes películas: Los amantes de Venecia (Blume in Love, Paul Mazursky), que ya se inscribe en el nuevo Hollywood que daba su lugar a los directores con proyectos de expresión personal (Coppola, Bogdanovich, Friedkin). Blume es un abogado exitoso que se da cuenta del inmenso amor que profesa hacia su exesposa (Susan Anspach). La infidelidad los llevó al divorcio. Ella se sintió liberada y, como tal, empezó a vivir la vida a su manera: un amante, yoga, un trabajo satisfactorio. Blume, empezó a acosarla, al grado de hacerse amigo de ese amante, aunque la obsesión y la distancia lo llevaron hasta la violación. Todo se narra desde la perspectiva de Blume, en los canales de Venecia (donde había pasado su luna de miel), donde recuerda el pasado, su relación, su extrañamiento. La cinta es el retrato de un personaje que siempre está tomando riesgos, pensando que nunca habrá consecuencias graves… hasta que éstas suceden. En ese instante, no quedará más que buscar la manera de resarcir el daño. El director Mazursky volvía a cuestionar el sentido de pareja, su permanencia o su fragilidad, como había hecho con Bob & Carol & Ted & Alice o lo haría más adelante con Una mujer descasada. La pareja convencional o aquella que prefería partirse a continuar encadenada. También era una reflexión sobre el amor y su esencia. George Segal viene a resumir toda su capacidad actoral, todas las caras de su prisma, al conjuntar cinismo, comicidad, drama, ironía y hasta verdadero dolor. Una gran película donde su reflejo queda adherido, indeleble. Ahí están sus películas para recordarlo joven y rebelde, magnífico.

 LOS AMANTES DE VENECIA o la nueva pareja

GEORGE SEGAL... Gracias...