miércoles, 16 de marzo de 2022

LA INSATISFACCIÓN

 

LA PEOR PERSONA DEL MUNDO
(Värdlens värsta människa)
2021. Dir. Joachim Trier.

         Julie (Renate Reinsve) es una joven estudiante de medicina, carrera difícil que mostrará los resultados de sus buenos esfuerzos. Sin embargo, se da cuenta de que le interesa el alma y no el cuerpo, por lo que se cambia a psicología. Más adelante, piensa que le atrapa lo visual, por lo que decide dedicarse a la fotografía, y utiliza sus recursos de estudiante para comprarse cámaras, además de emplearse en una librería de manera temporal. A lo largo de unos cuantos años, tendrá dos relaciones de cierta permanencia con sendos hombres muy distintos: uno de ellos, caricaturista de fama, crítico e intelectual. El otro, mesero en una cafetería de lujo. Julie vivirá dos tonos muy distintos de vida, gracias a ellos, aunque siempre bajo el sentido del cambio, de la indefinición en lo que desea para su vida, reflejando una actitud recurrente en la generación del milenio. Durante los hechos, cumplirá 30 años, no querrá ser madre, escribirá un artículo que causa discusión por las redes sociales, pasará de la pretensión intelectual hacia lo terrenal absoluto.

         Narrada en 12 capítulos, con prólogo y epílogo, el realizador noruego toma el formato que Godard propusiera en 1962 con su espléndida Vivir su vida (Vivre sa vie), sin los añadidos de inicio y final, para hablar de una mujer que solamente vive para el presente, sin planes ni proyectos definidos, hasta que la realidad la coloca en su lugar. En la cinta de Godard, mitad de siglo XX, la mujer no contaba con mayores salidas que caer víctima de la sociedad que la rodeaba (y caía en la prostitución), ante la falta de oportunidades y el esquema tradicional para el desarrollo personal. Ahora Trier nos ofrece otra radiografía de nuestro tiempo: la sexualidad no resulta ofensiva ni amenazante, además de que la búsqueda de alternativas se ha diversificado (en ambos casos se está en sociedades de primer mundo).

         El prólogo establece esas variaciones que acompañan a la decisión de carrera de vida y los cambios de profesiones con amantes. Los siguientes capítulos irán mostrando su vida en pareja y cómo las relaciones van modificando su manera de ver la realidad. Trier no se preocupa en mostrar intenciones ni explicar lo cotidiano. Se va describiendo el día a día de una mujer que se ha sentido abandonada por el padre, por lo que toma como referencia a sus antepasadas para autodefinirse: en una secuencia habla de los cambios de la situación femenina entre su madre, abuela, bisabuela y más. El acercamiento con su pareja intelectual la mueve a escribir un artículo sobre su postura feminista ante el sexo y su relación con el hombre terrenal la lleva a explotar contra la superficialidad que le caracteriza.

         Otra secuencia la muestra corriendo ante una humanidad que se ha congelado (todas las personas permanecen estáticas por las calles, mientras ella corre en busca de su nuevo objeto de pasión) porque solamente es ella y su amado contra el mundo. Una siguiente escena fantástica muestra sus alucinaciones luego de drogarse con hongos donde el personaje principal es el padre que no le ha mostrado un afecto deseado: jamás se explica, solamente se sugiere, que esa falta de atención fue importante para el desarrollo de Julie. Y en uno de los capítulos, donde conoce a los amigos del caricaturista, deja claro que no le atrae ser madre, porque no podría brindar amor a sus hijos (hecho que se conectará más adelante con su revisión de madre y abuelas, ya mencionada).

         Éxito inesperado, que le valió a la actriz la Palma de Oro en Cannes, la cinta ha llegado a ser nominada dentro de la plana internacional de los Óscares, así como su guion. Aunque en general resulta ser una simple relación de hechos en la vida de una mujer indefinida, viñetas de lo cotidiano en un mundo tecnológico y contemporáneo, tal vez esa sea la cualidad que ha atrapado a los espectadores. Ante esa vida cambiante, sin deseos de futuro, viviendo el día a día para ver si llega algún hecho significante que le dé sentido a la existencia, tenemos un reflejo del siglo XXI tan disperso, ilógico, superficial, que paradójicamente, permite una identificación.

Renate Reinsve con Joachim Trier en el Festival de Cannes 2021



jueves, 10 de marzo de 2022

ESCAPE SIN SALIDA

CONTAGIO ZERO
(Hall)
2020. Dir. Francesco Giannini.

         El matrimonio de Val y Brenden tiene problemas. Junto con su niña, Kelly, llega a un hotel donde también se encuentra Naomi, una turista japonesa, embarazada. Nos enteramos de que ambas se mueven con la misma intención: Val desea escapar de una relación que la ata con un hombre violento, sarcástico y abusivo. Naomi lo ha hecho, liberándose de costumbres y apariencias: prefiere estar sola, a pesar del discurso convencional de su propia madre. Sin embargo, no cuentan con el hecho de que se ha desatado una epidemia, una plaga que afecta a las personas y las paraliza antes de morir.

         Una producción canadiense, filmada en plena pandemia, quizás sin imaginarse los efectos de la misma,  desde el momento de su preparación. La trama adquiere otro sentido metafórico de cárcel, prisión, atrapamiento, al relacionarla con la pareja dañina de la cual se busca escapar para encontrar otro horizonte. En este caso, la salida queda en duda, sin rumbo seguro ni fijo. De la prisión a la condena mortal. En algún momento, Brenden pide perdón y promete cambiar; en otro, gracias a una imaginativa narración, Naomi escucha las palabras de su madre mientras intenta salir de su situación, arrastrándose por el pasillo del hotel, presa de las consecuencias del virus presente.

         Apenas 80 minutos de duración que se sostienen debido al suspenso; a pesar de su claustrofóbica narración: cuartos de hotel o el pasillo que los une; aún contra una explicación no necesaria en los créditos finales, Contagio Zero se aleja de los cánones preestablecidos del género de horror para hablarnos de la desesperanza en una crisis sanitaria. La imaginación del argumentista-director Giannini permite ir creando una atmósfera: por un lado la metáfora de la disfuncionalidad de la pareja; por otro, la manipulación política por medio de lo que sería una conspiración bacteriológica. La cinta no será del agrado de quienes buscan terror con efectos especiales ni para quienes deseen las grandes secuencias de persecución y muerte. Estamos ante una cinta que sensibiliza la percepción de un mundo degradado, tendiente a la destrucción, de manera intimista.

El realizador Francesco Giannini



miércoles, 9 de marzo de 2022

TIEMPO PARA IRSE

LUZ NEGRA
(Blacklight)
2021. Dir. Mark Williams.

  Travis Block (Liam Neeson) es un agente encubierto que trabaja informalmente para el FBI gracias al apoyo del director de la agencia, Robinson (Aidan Quinn). Al inicio de la cinta, la activista Sofía es asesinada en lo que parece ser un accidente de tránsito. Su novio, Dusty (Taylor John Smith), también agente encubierto, se da cuenta de que todo es culpa del propio FBI que es responsable de que se estén eliminando a civiles que no son bien vistos por el gobierno, para “salvaguardar” a la democracia, por lo que desea denunciar la verdad. Black siempre ha protegido a Dusty, por lo que le parece sospechoso que su conducta haya cambiado radicalmente. Cuando Block vive en carne propia la desaparición de su hija y nieta, decide tomar cartas en el asunto.

         Nuevo ingreso de Neeson en el género de acción y venganza como ha insistido en los últimos años, ahora estamos ante una variación sobre mismos temas: el elemento de familia desaparecida como impulso de acción y toma de decisiones por el agente Block, aunque ya no sea el eje del argumento: el alejamiento de su familia, los pecados de omisión, ahora desea remediarlos, mientras haya vida. En esta ocasión, tenemos el lado oscuro, la “luz negra” de las instituciones fundamentales que, de pronto, se tornan, debido al oportunismo y la obsesión personal, en enemigos del bien común. El héroe no está alejado de culpas: un pacto juvenil le llevó por un rumbo que jamás hubiera imaginado en su vida. De la misma manera, su contraparte, bajo un sentido equivocado del significado de rectitud, actúa ambiguamente, a su favor.

         Cinta rechazada universalmente por repetitiva: visión superficial y gratuita que, por comodidad, se toma como salida fácil para quienes solamente desean metáforas trascendentales, estamos ante un buen cine de acción (hay dos persecuciones perfectamente orquestadas; una secuencia de defensa personal tiene inventiva) con elenco carismático (tanto Neeson como Quinn representan a los hombres bellos del pasado en Hollywood y muestran esa cualidad inmanente en la vejez). No es casualidad que Neeson vuelva a trabajar con el realizador que el año pasado nos ofrecieron “Venganza implacable (Honest Thief, 2020)”, otro ejemplo de la ruptura y crisis de la honestidad en el mundo, ante la figura del ladrón que, por deseos de redimirse, empieza a hundirse más en el lodo por causas ajenas a sí mismo. Ojalá se anime a disfrutarla, aunque tal vez prefiera irse por la complaciente, arrítimica y artificiosa “Belfast”, nominada al Óscar (¡por supuesto!), con la cual prefiero no perder tiempo, o tal vez perderse en el exceso de “Batman”: respetables decisiones.

El productor-director Mark Williams con el genial Neeson



martes, 8 de marzo de 2022

EXCESO

BATMAN
(The Batman)
2022. Dir. Matt Reeves.

         Ciudad Gótica se encuentra sobrepasada por el crimen y la violencia. El mismo Batman piensa que todo se ha desbordado y debe de estar alerta. Pronto habrá elecciones y uno de los candidatos es muerto de manera cruel y desalmada. Su asesino deja vídeos o tarjetas con acertijos dirigidos al personaje enmascarado. Así, empieza una serie de crímenes donde las víctimas pertenecen a las autoridades locales, todas acusadas como corruptas. La principal demanda es que todo ha sido mentira desde que Thomas Wayne (el padre del millonario Bruce) pensó en la reconstrucción de la ciudad. Así, Batman tendrá que sumergirse en la investigación de los hechos, la búsqueda del criminal, pero, sobre todo, ya que se ha involucrado a su padre, conocer la verdad. En este relanzamiento del personaje de DC, se ha optado por el género del cine negro, del mundo sombrío y oscuro donde suceden perversiones y hay malas intenciones.

         Lejos del esquema de otras versiones previas, este Batman se decide por una atmósfera adecuada para el público contemporáneo, acotado por los hechos cotidianos. Ciudad Gótica se convierte en alegoría de esperanza y, dado el tiempo en que fue filmada, la cinta posee un discurso contra la realidad de una etapa política. La corrupción plagada por las mentiras se denuncia y Bruce Wayne – Batman irá sufriendo el descubrimiento de acciones jamás imaginadas. Los personajes de Gatúbela, el Pingüino y Acertijo serán meros accesorios para demostrar que nada está en blanco y negro, sino que siempre hay fallas, acuerdos, conveniencias personales que afectan a sus personajes. De esta manera, la historieta se transforma: ya no es el típico y aleccionador cuento moral donde el bien sale triunfante y limpio. Las redes sociales multiplican la confusión y crean la rebeldía y el caos. Cambia el tono de intriga y serenidad hacia la acción y las secuencias obligadas de persecuciones. Todo se alarga hasta tres horas que bien pudieron evitar el exceso que también se transforma, pero en tedio. 



miércoles, 2 de marzo de 2022

MUCHO AMOR

ADIÓS, IDIOTAS
(Adieu les cons)
2020. Dir. Albert Dupontel.

         Suze (Virginie Efira) se entera de que, a sus 43 años, está condenada a morir por una enfermedad terminal. Entonces decide buscar al hijo que sus padres dieron en adopción cuando ella era adolescente y quedó embarazada por alguien que se fue. El mismo día en que va a la oficina de gobierno que podría darle información, el experto en computación JB (Albert Dupontel) es despedido. Ante la humillación, decide suicidarse sin imaginar que su acto fallido afectará con destrucción a toda la oficina en que se encontraba Suze, convirtiéndolo en terrorista. JB sobrevive, Suze se apodera de la computadora donde el hombre había grabado su mensaje suicida, y lo chantajea para que le ayude a encontrar a su hijo: entonces, le devolverá la prueba de su inocencia. Lo que parece el inicio de una comedia plena de absurdos, deviene en retrato de una relación que aparece en el peor (y el mejor) de los momentos.

         Dupontel, actor de cintas serias (Irreversible, París, entre muchas otras), además de director de películas que se salen de su género para transformarse en tratados sobre las relaciones humanas, partiendo de absurdos, coincidencias o casualidades, que parecen pretextos efectistas y que, sin embargo, llegan a consecuencias sublimes (9 meses de ¡condena!, Nos vemos en el paraíso), ahora parte de una trama manida (la búsqueda del bebé perdido) y en el camino va creando las raíces de una relación que podría ser magnífica, pero que no tendrá mayor oportunidad de crecer, por lo que su consecuencia será una especie de entrega. Suze, la quinceañera que se ilusionó con el joven equivocado quiere, al menos, saber si su hijo llegó a ser un buen hombre. JB solamente desea mostrar su inocencia. Las razones de cada uno irán adquiriendo otros matices gracias a su cercanía.

         La película está dedicada a Terry Jones (del grupo Monty Python) y, en un pequeño rol incidental como locutor de un comercial, aparece Terry Gilliam. Sin decirlo, sin ser obvio, Dupontel ofrece un homenaje a Brasil que Gilliam dirigió en 1985. En esa cinta, un hombre era acusado de terrorista por cuestiones amorosas: aquí tenemos otro caso indirecto donde el amor será efecto y no causa. De ahí, podremos entender que la trama nos ofrezca casos absurdos (la manera en que JB querrá suicidarse o un personaje ciego, encargado de un archivo, que se tornará en cómplice y apoyo de la pareja) o situaciones improbables pero no imposibles (un médico con Alzheimer, una esposa que traduce su letra, una pareja que consumará su amor gracias a la tecnología). Todos estos comentarios sin mayor explicación sirven para compartir un tono que se mueve entre la amargura de la muerte y la delicia del amor que lleva al espectador, aunque parezca lugar común, por una incesante y variada gama de emociones.

         Virginie Efira, a quien se acaba de ver como la sensual e hipócrita monja Benedetta (Verhoeven, 2021), muestra su capacidad camaleónica. Dupontel es ya un viejo lobo en el mar del cine francés que sabe manejar a sus espectadores como resultado de la experiencia. Un magnífico reparto que embona en todas sus partes. La cinta fue nominada en doce categorías del premio César a lo mejor del cine francés y quedó como mejor película. Fue nominada como cinta europea en la reciente entrega del Goya. Estuvo en el Tour de Cine Francés y ahora llega para deslumbrar a quienes no tuvieron la oportunidad en su momento. Una mirada diáfana hacia las bondades de la existencia, aunque sea en el límite extremo de la misma. Además de sonreír, se tiene la opción de quedar conmovido: mucho amor.

El realizador Albert Dupontel



sábado, 26 de febrero de 2022

HISTORIA DE AMOR

LICORICE PIZZA
2021. Dir. Paul Thomas Anderson.

         Gary Valentine (Cooper Hoffman), de quince años, se encuentra con Alana King (Alana Haim), quien le lleva una década, mientras hace fila para tomarse la foto del anuario escolar. Ella trabaja para el fotógrafo apoyando con espejo y cepilo para arreglarse el cabello. El jovencito, con pasado como estrella circunstancial de cine, decide que ella será la persona con la cual se casará. No obstante, pasará el tiempo y muchas aventuras en conjunto, todas urbanas, laborales, simples y castas, en el panorama de Los Ángeles, entre los suburbios de Sherman Oaks y Encino, durante los primeros años setenta, antes de que ambos se den cuenta de que hay una historia de amor que se irá desarrollando, aunque se niegue. El noveno largometraje del maestro Anderson sigue siendo un recordatorio de la California que le tocó vivir durante su juventud, aunque ahora sin sordidez ni consecuencias trágicas. No obstante, la cinta siempre estará en tensión de que algo suceda y cambie su tono de comedia y romance en algo distinto.

         Sin que haya una trama definida, más que viñetas de momentos y anécdotas que van estableciendo los lazos de relación entre los personajes, estamos ante un recordatorio de la California de un tiempo definido y significativo, porque fue abriendo límites y cambiando el medio social. En algún momento, el presidente Nixon, por televisión, pide a los norteamericanos que se aprieten el cinturón ante la falta de petróleo y gasolina (por la crisis en el Medio Oriente), mientras que el joven Gary lee en un periódico el anuncio de la legendaria cinta pornográfica Deep Throat, que vino a darle otro matiz a la censura y la subida de un escalón más ante la libertad de expresión. Esta radiografía indirecta y panorámica de los Estados Unidos en una década de transiciones polémicas y trascendentes, da lugar a una cinta entrañable por lo que representa de una etapa de aprendizaje para la juventud de esos años.

         Gary y Alana pasarán de los intentos por audicionar y conseguir roles en el medio del espectáculo hasta los intentos empresariales para conseguir riqueza (las camas de agua o las máquinas de pinball, antecedentes de los actuales videojuegos). Dentro de este trayecto, cada uno intentará trasladar lo que es una amistad o una relación laboral en algo romántico, más duradero y significativo, sin aceptarlo. Estarán siempre confrontándose, provocando los celos del otro (Gary saliendo con otras chicas; Alana coqueteando con una vieja gloria de Hollywood). Aparte, serán cómplices: en el negocio de las camas de agua tendrán una experiencia con un personaje de la vida real, Jon Peters (Bradley Cooper) como símbolo de la parte decadente de Hollywood, que los unirá en una pequeña felonía como respuesta a la arrogancia.

         Lo gran cualidad de esta película es la manera en que su director transforma una historia de amor, con sus dos personajes, en toda una época histórica. El título proviene de una cadena de tiendas de discos que había en el sur de California por esos años, nunca mostrada ni referida directamente, pero que le da sentido universal al recuerdo de un tiempo en la distancia: una entelequia. La película no presenta mayor complejidad aparente, aunque sus personajes sí sean complicados. Cada uno, dentro de sus circunstancias, no sabe adónde va ni qué es lo que se les va a presentar más adelante. Lo único real, verdadero, es el amor entre ellos, siempre difuminado, nunca aceptado, siempre suspendido, nunca eliminado, hasta que llega el momento en que se dan cuenta de que no tienen otra salida: que ese tiempo terminará, pero ellos no.

El maestro Paul Thomas Anderson



jueves, 24 de febrero de 2022

MI ALMA A LA GRACIA

 

EL CONTADOR DE CARTAS
(The Card Counter)
2021. Dir. Paul Schrader.

         Al inicio de la película, el personaje de William (Oscar Isaac) está en prisión y nos narra que ahí aprendió a contar cartas. Ofrece toda una técnica que involucra las barajas mayores contra las menores e intermedias. Las diferencias de jugar al Black Jack en lugar de Póker o la simple ruleta. Luego, lo vemos ya en acción: esta habilidad le ha permitido vivir sin llamar la atención: apostar poco, ganar poco, moverse de casino a casino, ciudad a ciudad. En uno de ellos coincide con una presentación de John Gordo (Willem Dafoe), representante de una compañía de seguridad y ahí conoce a Cirk (Tye Sheridan), joven que le ha reconocido como uno de los excompañeros de su padre, quien fuera reclutado e instruido por Gordo para torturar a prisioneros en Abu Ghraib. Dado de baja con deshonor, se dio a la bebida, a golpear a su mujer e hijo, hasta que ella les abandonó y el hombre se suicidó. Ahora quiere capturar, torturar y matar a Gordo, por lo que le pide apoyo a William. Por su parte, éste ha recibido la oferta de Lalinda (Tiffany Hadisch), una agente de jugadores para que se integre a su “establo” y participe en torneos mundiales. William se interesa en el caso de Cirk y acepta, por lo tanto, el ofrecimiento de la mujer. Esta será la base de los acontecimientos siguientes.

         El maestro Schrader retorna al cine luego del éxito de El reverendo (First Reformed, 2017) y muchos obstáculos previos o fracasos de taquilla y crítica. A los 75 años, el guionista de Taxi Driver (Scorsese, 1976) y realizador de joyas ya clásicas (Gigoló americano, 1980; La marca de la pantera, 1982; Días de furia, 1997; entre muchas otras), mantiene su interés hacia el cine marcado por la espiritualidad o personajes que prefieren una existencia dentro del ascetismo (a su manera). Como en otras películas, no hay un desarrollo lineal de personajes, ni la trama se entretiene en las pasiones esperadas: en este caso, no importa si se está ganando o perdiendo dinero. William tiene la costumbre de llegar a su cuarto de motel y cubrir todos los muebles con mantas evitando color y, tal vez, dentro de su neurosis, gérmenes, pero más allá, de la suciedad, insalubridad, mugre, de las mazmorras donde se torturaba implacablemente a prisioneros, para luego fotografiarse con ellos para sellar la humillación como seres humanos. Todo ello aparece en una secuencia onírica. La cinta es tan rica en detalles que todo comentario será siempre incompleto, sobre todo si no se desea revelar lo que acontece para que el espectador se sorprenda.

         Los personajes de Schrader desean purgar su culpa (no en balde es admirador y exégeta de Dreyer). William asegura que jamás pensó que estar encarcelado le vendría bien. Su anhelo, en realidad, sería mantenerse en ese estado. En su espalda lleva tatuadas dos frases: “Confío mi vida a la providencia. Confío mi alma a la gracia” (que forman parte de la letra de una canción, referencia de otro trabajo del realizador) que vienen a enfatizar el sentido espiritual de William. En su caso, el pasado ha vuelto para obsesionarlo con la realidad de su existencia: la presencia de Cirk trae de vuelta terribles recuerdos que reflejan su traición hacia la democracia y hacia sí mismo al convertirse en animal que atacaba a sus semejantes. El deseo de venganza de Cirk se transforma en la percepción de William: su intención es que el joven pueda rehacer su vida como una forma de redención, de limpieza moral al hacer en otro lo que fue incapaz en muchos. No obstante, hay un problema de empatía.

         La cinta ocurre en los casinos, en los moteles u hoteles. Todo es oscuro, en medio de personas cuyas vidas se rigen por el gusto del azar, la ludopatía, la ambición que lleva a la nada y el vacío. Hay una secuencia donde Lalinda y William pasean por un espectáculo de luces en un parque. Es el momento en que parece que la trama tomará otro rumbo, pero es simplemente un respiro. El maestro Schrader, autor de “Trascendental Style in Film”, texto seminal en cuanto al estudio de la espiritualidad en el cine de Ozu, Dreyer (como les mencioné arriba) y Bresson, de los cuales ha mantenido su admiración y aplicación en el cine que filma, alcanza niveles supremos en esta cinta que no tiene igual si se le compara con otros títulos del cine contemporáneo norteamericano. La cinta entretiene: no es una película de ritmo lento, sino que va construyendo su narrativa: el espectador se va enterando, indirectamente primero, luego con imágenes, finalmente con acción, de lo que desea compartir el maestro Schrader. Lo que debe aplaudirse es que no se regodea con las escenas de tortura y evita una secuencia directamente que vendría a traicionar su estilo.

         Oscar Isaac muestra su versatilidad en un año de mucha actividad y presencia en pantallas. Tiffany Hadisch, principalmente comediante, se encuentra con un personaje que resulta opuesto a los que interpreta. Tye Sheridan, el joven actor lanzado por Spielberg a la fama, sustituyó a Shia Laboeuf cuando éste no pudo participar y Nicolas Cage se lo recomendó al director. El trío de actores (Dafoe aparece incidentalmente) resulta formidable en este manifiesto sobre la crueldad humana y su posible redención, aunque sin que se justifiquen las acciones que la provocaron. Al final, como buen admirador de Bresson, unos dedos se unen contra un muro de vidrio que separa: eso nos pide Schrader, mantener una distancia y dar rienda suelta a la reflexión. 

El director Paul Schrader y su elenco en Venecia 2o21


jueves, 17 de febrero de 2022

GRAN AVENTURA

UNCHARTED: FUERA DEL MAPA
(Uncharted)
2022. Dir. Ruben Fleischer.

         Nate Drake (Tom Holland, con un carisma gigantesco) conoce al ladrón Sully (Mark Wahlberg) quien le comenta que conoció a su hermano Sam, alejado de Nate desde que eran pequeños, y le convence de que le ayude a descubrir un cargamento de oro que portaban los barcos del navegador Magallanes en el siglo XVI, ya que en dicho lugar podrá reunirse con Sam. Así comienza una aventura que lleva a estos dos personajes primero a Barcelona, donde explorarán espacios aparentemente ignotos en el subsuelo de la ciudad, y luego hasta Filipinas donde posiblemente se encuentren las naves. A lo largo de la trama se irán sucediendo traiciones, desconfianzas, giros inesperados, aparte de la resolución de enigmas y claves para poder llegar hasta la meta añorada. Basada en un popular videojuego de Playstation (empresa que coproduce la película), la cinta nos recuerda a la saga de Indiana Jones, además de las aventuras clásicas que alimentaban la imaginación de niños y adolescentes en el pasado (lo que ahora hacen, de otra manera, visualmente, estos mencionados videojuegos).

         La cinta nos sumerge en aventuras plenas de misterio y exotismo, porque logra una atmósfera que le da cierta dimensión que, por desgracia, ya no se puede vivir ni consolidar en la realidad. Antes de la globalización era posible pensar en selvas inexploradas (que es la traducción precisa de la palabra “uncharted”), en ciudades subterráneas, en países lejanos y extraños. De hecho, las aventuras de Indiana Jones ocurren en el pasado, porque es importante que la tecnología no vuelva cercano al mundo ni ofrezca las ventajas de comunicación o información inmediatas. De ahí que, a pesar de que todo suceda en el presente, el espectador se sienta envuelto en escenarios que ya no se piensan próximos ni posibles. Se debe a un guion bien estructurado y a una cadencia bien planeada: se evitan tomas o explicaciones de sobra. De hecho, toda la secuencia inicial, con gran acción (y mucho efecto especial) volverá a repetirse en la segunda parte de la cinta pero bajo añadidos visuales que ofrecen otra perspectiva de lo que primero se pudo disfrutar.

         El personaje de Nate, huérfano desde pequeño, amigo y compañero de su hermano (hasta que éste decide irse para vivir su vida), se va desarrollando paulatinamente: de ladrón de poca monta e irá creciendo en experiencia y en su autoestima. Sin conocer el videojuego original, uno piensa que sus adaptadores debieron ejercer un sinfín de decisiones para conformar una trama que tuviera coherencia y, sobre todo, acción intermitente. Son pocos los momentos en los cuales la cinta se detiene (sirven para darle alguna característica de interés y profundidad a los personajes) y no muestra compasión: la desconfianza se convierte en cualidad y es el “honor entre cómplices y ladrones” lo que le da sustento. El gran villano de la cinta, Moncada (Antonio Banderas) queda pequeño ante otra némesis terrible.

         Tom Holland ha demostrado su calidad como actor dramático, aparte de saber explotar y equilibrar su popularidad gracias al cine de acción: sabe aprovechar su edad y momento (aunado con la simpatía natural que irradia). Aquí le acompaña Mark Wahlberg, otro actor que ha tenido el cuidado de administrarse en su carrera. Al director Fleischer le debemos las dos cintas de Zombieland además de la primera con el personaje de Venom. Con esos antecedentes, ya se tenía, al menos, la predicción de un entretenimiento interesante, pero, sobre todo, atrapante.

El director Ruben Fleischer con Tom Holland y Antonio Banderas





viernes, 4 de febrero de 2022

DESAZÓN

 

BLUE BAYOU
2021. Dir. Justin Chon.

         Antonio (Justin Chon, excelente) es un hombre de ascendencia coreana, quien fuera adoptado por una pareja de norteamericanos cuando era pequeño, casado con una enfermera, Kathy (Alicia Vikander), y ahora busca otro trabajo para mejorar su vida ya que su mujer espera un hijo. Antonio vive en Nueva Orleans, se dedica al tatuaje, y tiene antecedentes penales: cuando joven, robó unas motocicletas. Hay varios conflictos además: tiene buena relación con su hijastra, la pequeña Jessie (una excelente Sydney Kowalske), cuyo padre, un policía, provoca indirectamente un pleito que coloca a Antonio en situación delicada: ser deportado ya que nunca adquirió la nacionalidad. Un abogado le cobra una cantidad excesiva para apelar esa decisión. Las cosas se van complicando.

         La película denuncia una situación que es común en los Estados Unidos: quienes fueron adoptados en ciertos años del pasado, ahora enfrentan una deportación. A pesar de que han vivido desde niños en el país, no han adquirido derechos, por lo que la unidad de sus familias se ve amenazada. El realizador, guionista y actor Chon, decidió entrar por la vena melodramática para presentar este hecho doloroso, a través de un personaje todavía más sumergido en circunstancias negativas. La cinta, con excelente ambientación y reparto, va estableciendo paulatinamente la realidad de este personaje. Al inicio, se le muestra en una entrevista de trabajo donde el invisible y posible empleador le habla duramente, preguntándole su origen, a lo que Antonio responde que es de Nueva Orleans. Ante una dura insistencia, expresa que llegó de Corea. Aunque le explica que es bueno para arreglar motocicletas, el hombre le desprecia de manera fulminante: por sus antecedentes, no sirve.

         Antonio sufre, de esta manera, una devaluación personal. Aunque su relación marital es buena y su hijastra lo adora, siempre hay algo que lo detiene. Imágenes sueltas de su pasado van ofreciendo idea de su origen. Un incidente inocente que sucede en un supermercado hará que su vida sufra un vuelco irreversible. La relación amistosa, sin mayores insinuaciones, que inicia con una mujer vietnamita, le coloca en otra posición de su realidad como persona oriental. El realizador, autor total, Chon enfatiza la dualidad como víctima de su personaje: por un lado, la raza; por el otro, las circunstancias de su vida en un país que se torna agresivo e injusto. A pesar de que, en ocasiones, se sienta excesiva, la cinta llega a transmitir su mensaje de impotencia y desazón. Presentada dentro de la sección “Una cierta mirada” en el Festival de Cannes, la cinta nos ofrece la posibilidad de un realizador sensible y expresivo.

El autor completo y actor Justin Chon



 

jueves, 3 de febrero de 2022

LA ASCENDENCIA

MADRES PARALELAS
2021. Dir. Pedro Almodóvar.

         Janis (Penélope Cruz) es fotógrafa en el invierno madrileño de 2016. Luego de una sesión con el antropólogo forense Antonio (Israel Elejalde), le comenta que en su pueblo debe de haber una fosa donde se enterraron a víctimas de los crímenes de la guerra civil, entre ellas, su bisabuelo, y le pide su ayuda. Es el preámbulo para que ambos tengan relaciones y Janis quede embarazada. En la maternidad, conoce a Ana (Milena Smit), adolescente. Mientras Janis no se arrepiente y reconoce que fue un accidente, Ana sufre. Una vez que sus hijas nacen, todo queda atrás. Prometen volver a encontrarse. Cuando Janis recibe a Antonio para que vea a su hija, la reacción de éste es confusa: no la reconoce como su hija porque es una niña con piel morena y desconfía de Janis, quien le pide que se vaya. Tiempo después reencuentra a Ana que le informa de la muerte de su hija. Janis, entonces, toma decisiones para encontrar la respuesta a ciertas dudas que surgen en su cabeza. Y no puede contarse más.

         Sin dejar de lado su inclinación melodramática, el maestro Almodóvar ofrece un interesante giro sobre el tema de los cambios accidentales en las guarderías de hospitales, al mostrar una gran madurez en sus intenciones expresivas acerca de la toma de conciencia en cuanto al pasado histórico, la ascendencia familiar, el sentido del honor y la necesidad de ajustar cuentas con nosotros mismos. La finalidad no es el pretexto melodramático: Almodóvar, ya bastante maduro, se preocupa por el sentir nacional en su patria. Hubo cien mil desaparecidos en la Guerra Civil que se encuentran diseminados por las tierras nacionales. Infinidad de familias que desconocen dónde quedaron los restos de sus antepasados relativamente recientes. Una situación que no es exclusiva de España y que se mantiene en el presente, producto de otro tipo de guerra sucia. Conocer los orígenes y aceptarlos, son condiciones obligatorias para toda persona. Este es el principal objetivo de expresión para el maestro Almodóvar. 

         Es deslumbrante cómo un tema repetido en películas y telenovelas se convierte en piedra de toque para extender su significado hacia asuntos más serios, políticos e históricos. La película nunca cae en el tremendismo, ni en la fórmula fácil. Todo se va narrando naturalmente: Almodóvar todavía refina su manera de contar. Hay secuencias que se presentan de manera alterna, utilizando elipsis para acortar tiempos y evitar escenas que resultarían tediosas y predecibles. A pesar de sus dos horas de duración, la cinta fluye sin tedio ni displicencia para el espectador. Los personajes femeninos son libres: Janis ha seguido una tradición donde madre y abuela vivieron sin maridos, criando a una hija. La propia madre de Ana es una mujer que decidió abandonar al marido para seguir con una carrera como actriz. Todo acorde con una imagen que se repite en estos tiempos que vivimos. El hombre está ausente, es mero accesorio, apoyo, refuerzo.

         Y luego está la sublime actuación de Penélope Cruz, que le ganó la Copa Volpi como mejor actriz en el pasado Festival de Venecia. Un ejemplo de gran evolución que se ha ido desarrollando con los años. La joven Milena Smit cumple perfectamente, siendo una principiante en cine. Almodóvar nos regala a presencias suyas del pasado, ya entrañables, como Rossy de Palma o Julieta Serrano (más anciana). Aparece una bellísima Aitana Sánchez-Gijón, como madre de Ana y el guiño de ojo de Almodóvar es Daniela Santiago, la actriz trans de la serie Veneno, en un fugaz papelito como modelo. Madres paralelas sirve para reafirmar y confirmar la excelencia de Almodóvar como cineasta: uno de los pocos que son originales, vigentes, propositivos en el cine mundial.

Almodóvar con sus actores Israel Elejalde y Penélope Cruz