martes, 26 de agosto de 2014

HISTORIAS DE VIDA VS. TELENOVELA INTERNACIONAL

CASI TREINTA
2011. Dir. Alejandro Sugich
GUTEN TAG, RAMÓN
2013. Dir. Jorge Ramírez Suárez



            Me sucedió al revés: la que pensaba que iba a ser más sabrosa y redonda fue derrotada por una cinta menos pretensiosa. Casi treinta comienza como una trama convencional con personajes ejecutivos e hijas de familia que reniegan de su propia condición social porque no les permite alcanzar sus sueños. Uno se decepciona inicialmente porque imagina que está ante otra comedieta insulsa como tantas que se han filmado en nuestro cine mexicano de los últimos años (“No sé si cortarme las venas…”, “Te presento a Laura”, “Cásate si puedes”, entre algunas aberraciones). Luego, las cosas van cambiando de manera inesperada: el personaje principal es originario de Sonora, regresa a su ciudad debido al próximo matrimonio de uno de sus amigos de infancia y adolescencia. Lo que era un dilema semejante: su boda (el joven había acabado una relación para luego entrar en otra donde se había comprometido para desilusionarse inmediatamente) se transforma en una serie de historias de vida que nos habla de una época, varias situaciones, un presente que refleja al pasado. Cuando parece que se va a desviar en moralinas y moralejas, la misma trama las niega. Uno reconoce a los personajes en gente con la cual ha convivido. Tal como dice el título, es la generación de los casi treintañeros que nacieron a mediados de los ochenta (la cinta fue filmada en 2011) pero han seguido las tradiciones familiares (sobre todo porque se centra en el noroeste dentro de la comodidad del terrateniente, el fumigador, el dueño de bares). La borrachera da lugar a situaciones embarazosas o el pleito o los reclamos entre amigos que llevan a las acusaciones o decirse las verdades. Cada uno de los amigos de Emilio (Manuel Balbi) son presentados y colocados en su realidad familiar (el macho, el reprimido, el artista mediocre): no es gratuito, porque se explica aquello en lo que se convertirán, sin llegar a la complacencia.

El elenco simpático y genuino de "Casi treinta"

            Y ese es el problema de Guten tag, Ramón donde las situaciones se crean para justificar lo que estamos viendo. Luego de cinco deportaciones en fallidos intentos de cruce hacia la frontera norteamericana (el último donde sobrevivió milagrosamente al abandono en una camioneta cerrada), el joven duranguense Ramón, siempre en contra de ceder a unirse al narcotráfico, parte hacia Alemania donde no encuentra a la persona que buscaba pero recibe la extrema caridad de una anciana dama pensionada quien le da asilo hasta que sucede lo esperado. El realizador, guionista, productor inventa hechos acomodados para darle gusto al espectador: los problemas de Ramón se perciben como guión continuado de telenovela y no se evita el folklorismo en un personaje de clase social baja que encuentra a los personajes adecuados para sobrevivir las condiciones menos adecuadas. La película se sostiene porque tiene actores que son mucho mejores que los personajes a los cuales elevan de manera superlativa. Por eso, uno olvida la temática ligera (simplemente, fíjese en la secuencia gratuita de la confusión de Ruth al ver por detrás a Ramón quien pela una zanahoria, dando la idea de que se está masturbando: la consecuencia es llevarlo con una cara prostituta) y el cuento de hadas internacional (el "experto" en música mexicana que confunde al ritmo de tambora con merengue por las clases de baile que les imparte Ramón). Kristyan Ferrer es uno de los actores más talentosos del cine mexicano contemporáneo y en este rol tuvo su Sally Bowles de “Cabaret” o su Stanley Kowalski de “Un tranvía llamado Deseo” porque llena toda la pantalla con los giros que le regala el guionista y su técnica actoral.

Kristyan Ferrer es un actor luminoso...

            Ante los seres de carne y hueso que vemos en los cinco amigos sonorenses, está el contraste con una coproducción que prohíbe hablar mal de Alemania. Sabemos que es un país de primer mundo pero no deja de tener defectos que aquí nunca se muestran. De ahí que se deba llegar al argumento sublimado: de hecho la culpa es de México por sus narcos y por la pobreza. Ramón hallará la riqueza gracias a la bondad teutona. Emilio, por su parte, hallará la satisfacción personal al notar los contrastes de sus amigos que no tienen, todos, finales felices. Tampoco se llega a lugares comunes: el cantante quiere recuperar al hijo abandonado sin estar dispuesto a dejar de lado la droga y el marido golpeador entra a tratamiento psicológico. Y sí, sí tiene un epílogo blando pero nada cursi.

Manuel Balbi apareció en la horrorosa "Seres: Génesis"
y aquí se redime. A su lado la sonorense Livia Rangel.

            De Jorge Ramírez Suárez, realizador de Ramón conocíamos su ópera primera “Morena” sobre el amor que surge entre el inventor de una máquina alimentadora de perros y su ayudante, que era producción de Televicine; luego “Conejo en la luna” donde una simple confusión volvía criminal a una pareja inocente (ella británica, él mexicano); luego la horrenda comedia sexualoide “Amar”, para terminar con su segmento del elevador parado en “Los inadaptados” y que hubiera una conversación entre clases sociales. Todas ellas fallidas, pero que sirven como antecedente para este cine complaciente y ligero. Alejandro Sugich muestra su ópera prima: ojalá no se pierda en el camino, ni tome el de Ramírez Suárez. 






lunes, 18 de agosto de 2014

EL FANTASMA SE DIVIERTE

MÁS NEGRO QUE LA NOCHE
2013. Dir. Henry Bedwell.



       Al morir la tía Ofelia (Lucía Guilmáin), su inmensa mansión y fortuna así como su peludo gato negro Bécquer son heredados por su sobrina Greta (Zuria Vega, una joven pero fea Lourdes Munguía) quien llega al lugar acompañada de tres jóvenes: su mejor amiga con cabello bicolor Pilar (Eréndira Ibarra, una joven Jacqueline Voltaire dándole chispazos a Lorena Velázquez) quien es hermana de su novio Pedro (Josemaría Torre Hütt); la escritora María (Adriana Louvier, una joven Elizabeth Aguilar) que tiene a una nutria como mascota; y la española Victoria (Ona Casamiquela, una joven que no recuerda a nadie por plana y con razón es la primera que muere). La que se ha quedado también a vivir en la mansión es la fiel ama de llaves Evangelina (Margarita Sanz). La nutria le cae destrozada y sangrante a María y ésta decide cobrar venganza matando a Bécquer, ahogándolo en la alberca. Comienzan a suceder hechos extraños, se escuchan ruidos y lamentos, Greta tiene pesadillas que confunde con la realidad. Mientras tanto, nos hemos dado cuenta que Victoria ha tenido sexo con Pedro ante la mirada escondida de Pilar. De esta manera hay dos secretos guardados a Greta: la muerte del gato y el coito de Victoria.

Las muchachas llegan a la inmensa mansión y se encuentran con Evangelina


       Greta va descubriendo en sus sueños la verdad detrás de su tía Ofelia: mató a su marido y a la sirvienta que se metió con él. El fantasma de Ofelia se va posesionando paulatinamente de Greta y entre ambas: espíritu y materia, empiezan a deshacerse de las amigas y del novio infiel. Así, tenemos lo que resulta un buen intento narrativo de exorcizar al pasado con una situación semejante en el presente. El fantasma se apodera del cuerpo de la sobrina para lograr su perversa redención y continuar viva a través de la joven. Todo lo anterior suena muy bien y uno pensaría, paradójicamente, que la peor película de la trilogía de terror, original de Carlos Enrique Taboada, es la mejor de sus nuevas versiones, pero… no es así.

El agua limpia, pero alrededor la suciedad ¿será metáfora visual?


       Concuerdo con mi querido Edgardo Reséndiz en que la cinta tarda mucho en arrancar y, cuando lo hace, todo debe resolverse de manera rápida porque ya se han agotado posibilidades, recursos y trama. La cinta sigue una de las reglas del género de terror en cortar cierta situación para pasar a otra y alargar el suspenso. En esta cinta, las cosas se detienen para que no haya suspenso y lo único que se ha logrado es cortar el tedio para pasar a otro momento sin gracia. Hay efectos de “terror visual” sin ton ni son: verse en un espejo con cara de espanto; sombras en las ventanas; entradas inesperadas del ama de llaves quien, siempre, se pone a explicar o filosofar alguna acción. La genial Margarita Sanz muestra que es una gran actriz en un papel pésimamente escrito que la hace reaccionar de manera ridícula para que cualquier ingenuo exprese su maravilloso paso de una reacción a otra, cuando no tiene sentido lo que se expresa o la risa que se suelta quizás, para que haya algo que evite que se mantenga el bostezo.

La maravillosa Margarita Sanz, pero en otras películas: aquí no...


       Está la secuencia de una fiesta con mucho uso de energía eléctrica por el equipo que se está usando: en todas las secuencias previas (y en las que luego vendrán) hay fallas de luz: quizás al fantasma le gustan los D.J.’s. Al día siguiente de la fiesta, por la mañana, la casa aparece impecable, sin que jamás hayamos visto otro sirviente en ella, por lo que Evangelina debe ser una mujer maravilla. Pero bueno, es un cine de tono fantástico, todo debe aceptarse como por arte de magia.

Lucía Méndez como víctima final en la cinta de Taboada...
Todo se le perdona por la maravillosa telenovela "Amor de nadie"


       No he mencionado a la cinta original porque no vale la pena. El reparto estaba conformado por estrellitas que luego se volvieron, por la edad, en “primeras actrices” (ahí tienen a Helena Rojo, septuagenaria, triunfando en telenovelas o Lucía Méndez cada vez menos parecida ella misma). Era una cinta simplona porque todo se centraba en el gato muerto y en la venganza del fantasma de su dueña. Ahora, en esta versión, la referencia ya nos remitía a que las tres amigas iban a morir, pero desde que las conocemos son tan detestables, tan odiosas y pesadas, que uno desea con toda el alma que el fantasma no se esperara hasta que le maten al gato para deshacerse de ellas.
Eréndira Ibarra, Zuria Vega, Adriana Louvier y Ona Casamiquela:
el cuarteto fantasmal... feítas, realmente...

domingo, 20 de julio de 2014

¡QUÉ INÚTIL PELÍCULA!

PÁNICO 5 BRAVO
2013. Dir. Kuno Becker.
         

          Una primera escena muestra al paramédico Alex (Kuno Becker) despertando en cama donde lo acompaña su novia (y futura esposa) Felicia (Sofía Sisniega). Se besan y se dicen frases que les son significativas a ambos.



Luego se pasa a la toma de una ambulancia que está cercana a la frontera entre Arizona y México donde Alex bromea y platica con sus compañeros Bobby (Aurora Papile), Josh (Dan Rovzar) y Richard (John Henry Richardson).



Se dan cuenta que algo ha ocurrido a pocos metros de ellos, del lado mexicano: un tipo está tirado, quejándose, con un balazo encima. Deciden jugársela e ir a recogerlo aunque sea en el otro país. Lo hacen, pero entonces, cuando van de regreso, la ambulancia es embestida por un auto que la voltea y los deja sangrados y heridos a todos. Lo que sucede es que el balaceado es alguien que le interesa a unos narcotraficantes. Uno en particular que se escucha durante la cinta pero se le ve hasta el final, Agustín (Raúl Méndez) que pondrá a prueba, sobre todo, claro, al personaje principal.

Los paramédicos cuestionan al balaceado Rafael (Shalim Ortiz)

          La primera cinta escrita y dirigida por el actor Kuno Becker es producción mexicana, filmada en México, con actores mexicanos (excepto el segundón Richardson), pero hablada en inglés, con subtítulos, entre los cuatro paramédicos, pero en español cuando hablan la víctima y el traficante. Así, nos damos cuenta del interés principal de esta producción bastante elemental que sucede en un 99% dentro de la ambulancia, para llegar a mercados internacionales. En nada se diferencia a las producciones de tercera que filmaban los Cardona en los años setenta y ochenta con repartos de actores norteamericanos o europeos ya con sus carreras declinantes para participar en el extranjero.

La parte melodramática hace que uno sí sepa reír en vez de llorar

          La trama es bastante elemental y el hecho de que el conflicto se desarrolle en un espacio cerrado que simplemente confunde al espectador (aunque eso es lo que menos importa) es para que la tensión se sienta como callejón sin salida. Todo es tan artificial; uno pensaría que el traficante tendría mayores recursos para abrir la ambulancia, matar a todos y conseguir lo que buscaba. Claro que entonces no habría película ni se podrían realizar todos los trucos y efectos que se presentan con la idea de asombrar al espectador que, en lugar de hacerlo, suelta la carcajada (sobre todo en los momentos de melodrama o de descubrimientos inesperados sobre las otras personas).


          No se lo cuento por si la va a ver. Solamente le diré que es el tipo de película donde un personaje dice “después de cuarenta años, ya me retiraré dentro de unos días” y uno sabe que está condenado a que lo eliminen. En estos tiempos cuando insisten en doblar las películas con horrendas voces, estamos al revés: una producción mexicana con subtítulos. Bueno, Kuno Becker es “internacional”. No podría esperarse menos de él. Hay un epílogo final tan inútil e innecesario como la película misma… (y Kuno como director, también).


¡Ay Kunito, tan cerca de Estados Unidos!

LA MÚSICA COMO PASIÓN

JERSEY BOYS: PERSIGUIENDO LA MÚSICA
(Jersey Boys)
2014. Dir. Clint Eastwood.



          Fui con toda objetividad a ver la reciente película de Clint Eastwood. Quise saber si no estaba cegado por el fanatismo que siempre me hace estar hablando maravillas de él… pero no, ni modo, me gusta mucho su cine y por eso, película que veo de este maestro, película que queda en mi memoria y en el tipo de trama que me atrapa, donde suceden muchas cosas y todas tienen razón de ser, sentido, estructura; los personajes son redondos y una mirada o un manotazo o un simple movimiento dentro de una escena, dan a entender el dominio narrativo. Ocurre lo mismo que en el cine de Woody Allen y Barbet Schroeder en Estados Unidos, o de Beto Gómez en México o de Guillaume Canet en Francia, o de Almodóvar en España. Uno sabe que irá a entretenerse porque lo que le cuenten tendrá interés, pero, sobre todo, inteligencia, sabiduría, humor. Así como el gran pianista juega con el teclado aún en las más difíciles composiciones, el cineasta de excelencia hace que las imágenes (con su lenguaje) fluyan.

Erich Bergen, John Lloyd Young, Vincent Piazza, Michael Lomenda,
extraordinarios como "The Four Seasons"


          Se narra la creación del grupo musical The Four Seasons que a principios de los años sesenta nos impactaron a quienes éramos niños (sobre todo a los adolescentes) con su canción “Sherry”. Era un tipo de voz al cual no estábamos acostumbrados. La ingenuidad de los tiempos también daba lugar a la capacidad de asombro. Basada en una comedia musical de Broadway, que ya lleva años en cartelera, también está el desarrollo posterior de la agrupación: pleitos, quiebra, la emergencia del vocalista Frankie Valli como solista. ¿Por qué filmar esta trama en particular? Eastwood es músico y compositor (lo mismo que su hijo Kyle) y ya nos había dado la biografía de Charlie Parker en Bird (1988). Al igual que Parker tenemos músicos en conflicto, pero en este caso por partida cuádruple. Cada uno de los integrantes del grupo viven diversas situaciones especiales que se derivan desde los orígenes en un suburbio de Nueva Jersey, la ascendencia italiana, los problemas con la ley hasta llegar a los líos maritales o por dinero. Eastwood mezcla dos de sus temas favoritos: el ciudadano simple, de pueblo, con alguna característica de etnia; y la música. Al final de cuentas, la cinta es para hablarnos del sueño americano de triunfo y cómo su camino está lleno de obstáculos. 

Maestro de maestros: Clint Eastwood


          Una excelente recreación de época (vestuarios, arreglos musicales, la coreografía precisa y naïf de esos años); un paso del tiempo que no se siente y que se descifra por alguna mención (“Quiero ver The Blob”, dice una muchacha y ya sabemos que ahora es 1958). Me acuerdo de la primera vez que escuché “Sherry”: iba en la parte trasera del Chevrolet de mi papá. Era un sábado, día de “dar la vuelta” e ir al Sears que estaba por 15 de mayo, en el centro. La tocaron por la radio. Se volvió en otra de las favoritas, de las irrepetibles, de las que están escondidas en la memoria para saltar de repente. Es lo que hace que valga la pena vivir: los recuerdos de buenos tiempos. ¿Cómo no agradecérselo al maestro Eastwood por la forma en que hace que salten empolvaditos al presente siglo?

Chevrolet 1962


         


           


domingo, 6 de julio de 2014

LOS JILGUEROS DE ROSARITO

VOLANDO BAJO
2013. Dir. Beto Gómez.


            Mientras entrevistan a Chuyín Venegas (Gerardo Taracena) en su casa de París, le informan que ha muerto Cornelio Barraza (Rodrigo Oviedo), quien fuera su pareja en el dueto musical “Los Jilgueros de Rosarito”. Por tal motivo la trama irá del presente al pasado para conocer la génesis del dueto: dos chiquillos que desde pequeños se consideraron hermanos y comenzaron a componer canciones para triunfar en el medio musical. Alcanzaron su gran momento en los años ochenta; fueron descubiertos por un peluquero de ascendencia italiana; filmaron películas en los últimos tiempos de la industria. Luego llegó una separación por razones nimias.

Gerardo Taracena y Rodrigo Oviedo como "Los Jilgueros de Rosarito"


            La película trae a colación una época y habla de la amistad, del triunfo que resulta de “volar bajo” que es cuando no te importa el dinero para vivir feliz, como les dice el abuelo de Chuyín quien fuera hampón, luego salvador de José Alfredo Jiménez en un pleito de cantina por lo que le regaló la guitarra con la cual comenzarían sus primeros intentos los dos amigos. No es un homenaje a la música grupera de entonces; no es un homenaje al cine mexicano de narcotraficantes e ilegales. Beto Gómez, dentro de su filmografía, ha mostrado a seres en encrucijadas de la vida (Jimmy en “Puños rosas” como boxeador y su inclinación homosexual; Iñaki como delincuente en “El sueño del caimán”; El pachuco que retorna al pueblo en “El agujero”; el narcotraficante Julián ante la responsabilidad hacia su madre en “Salvando al soldado Pérez”) y de esta manera, Chuyín debe salvar el honor del dueto ante la muerte del compañero con su último disco que está fracasando. O Chuyín y Cornelio cuando son ínfimos teloneros. O Cornelio con sus amores ocultos. O tantas encrucijadas como se muestran en esta cinta que no carece de humor.

Ludwika Paleta como Toribia


            El estilo es excepcional y muestra el conocimiento del realizador acerca de épocas y momentos. Por eso vemos películas transferidas a vídeo; el primer y ridículo “videoclip” filmado sin recursos ni bailarines profesionales; la asistencia al cine improvisado para ver a El Santo y Mantequilla Nápoles; las cintas de ilegales donde los grupos eran simples presencias que cantaban o las películas donde les daban “papeles” a los cantantes de moda al lado de las vedetillas que poblaban a ese género. Es una película tan rica en contenido y referencias que da lugar a muchas aristas para entrar a comentarla: algo que se deja al público como tarea.

El excepcional Beto Gómez


            El elenco repite nombres de otras cintas de Beto Gómez: Oviedo y Taracena (quienes cantan las canciones), como Roberto Espejo a quien no presenta travestido pero sí le da el carácter de homosexual y pareja de un galán de cine de los ochentas. Una agradable sorpresa es Ludwika Paleta quien ofrece una interpretación contenida como la prima de Chuyín siempre enamorada de Cornelio.  Y esas canciones originales fueron compuestas por figuras actuales de la música rock-norteña-bolero-cumbia: las personas que capitanean a grupos como “Monocordio” y “San Pascualito Rey”, por ejemplo. Beto Gómez es un realizador excepcional: su cine no se parece a los de otros realizadores; sus temáticas, dentro del realismo o el humor absurdo, son nacionales y alejadas de los estereotipos; su ritmo es sensacional: jamás se siente forzado y las películas fluyen, impactan, quedan en la memoria...

            


            

domingo, 15 de junio de 2014

EL AMOR VERDADERO

Maléfica
(Maleficent)
2014. Dir. Robert Stromberg.


            En uno de esos casos raros en que se exhiben las películas de Disney sin el molesto y ridículo doblaje, pude disfrutar con mayor razón este autohomenaje que se brinda Angelina Jolie (coproductora de la cinta) como la villana de La bella durmiente en otra lectura. Maléfica es un hada, por lo tanto alada, aunque con características exclusivas: tiene cuernos y sus alas son negras. Conoce la amistad que llega a transformarse en amor para ser traicionada. Aurora, quien será la durmiente, es hija del hombre que le robó sus alas y la engañó para alcanzar el trono (la misma Jolie ha expresado que este acto simboliza a las violaciones que sufren las mujeres). Maléfica hará lo que conocemos de la trama, según la cinta animada de Disney, lanzando una maldición. En los dieciséis años que deben pasar para que se cumplan sus malos deseos, Maléfica cuida de Aurora y llega a arrepentirse de su acción porque aprende a quererla. Al intentar la revocación de su maldición, se entera que ya es imposible. Así, se llegará al momento anunciado.



            La película habla del amor verdadero, del cual nadie cree, ni Maléfica por la traición que sufrió de su amado, ni el Rey que decidió sacrificarse por su ambición y vanidad. En un giro poético y sublime, la villana demuestra que en realidad es sensible y puede alcanzar la redención. El amor maternal (o su equivalente) es algo más que verdadero y sin restricciones (en la mayoría de los casos, porque ya sabemos que existen hienas humanas). La cinta es una serie de efectos especiales muy bien logrados, que posee humor e imaginación. El reino mágico, fantástico, donde vive Maléfica, está poblado de hadas, duendes y otros personajes tenebrosos en su aspecto físico aunque inofensivos.



            La narración es ágil. No se pierde tiempo en elaborar ni en explicar. El ritmo no decae y la trama se dedica a lo que importa, sin dejar de lado las miradas ni los gestos ni los momentos de soledad que le dan sentido a los personajes. Aurora (Elle Fanning) es la dulcificación absoluta y empalagosa, pero esos fueron los dones de sus hadas madrinas. El príncipe (Brenton Thwaites, el joven de Oculus) es alguien que llega de improviso, la conoce, pero no llega a enamorarse al grado de poder despertarla. El rey (Sharlto Copley, con facciones duras, imposible de creerle sinceridad) es un hombre ambicioso, cruel, quien vive con el remordimiento de sus acciones, aunque su rechazo y odio se deben a las predicciones fatales para su hija. Es lo interesante de esta vuelta de tuerca al cuento de hadas: los personajes son contradictorios como la naturaleza humana, por lo que llegan a ser símbolos de nuestra realidad. El realizador Stromberg debuta con esta cinta luego de haber sido especialista en efectos visuales. Se nota.



            No obstante, la película pertenece al personaje de Maléfica y a Angelina Jolie. Presencia constante, permite que la excelente actriz (disminuida por el chisme fílmico) se muestre con diversos matices. El rostro anguloso (debido también a su delgadez) es todavía intensificado, destacado, por el maquillaje (esos labios rojos) y la espléndida fotografía. Es fascinante y atrapa al espectador ávido de emociones. Casi en los albores de la cuarentena, ha crecido como actriz y gran personalidad. Maléfica es una extraordinaria fábula sobre el amor y sus consecuencias.

domingo, 18 de mayo de 2014

90 AÑOS DE LOS ESTUDIOS MOSFILM



LA BALADA DEL SOLDADO
(Ballada O Soldaten)
1959. Dir. Grigori Chujrai.


        Este jueves 22 y viernes 23 de mayo de 2014 se exhibirá La balada del soldado en la Cineteca Nuevo León dentro de un espléndido ciclo que festeja los 90 años de la creación de los Estudios Mosfilm cuando había triunfado la revolución que llevó a la conformación de la Unión Soviética. No desaprovechen la oportunidad. Fue una cinta que tuvo éxito mundial y otra aportación que pudo ir rompiendo lentamente las cadenas en que el régimen estalinista tenía al cine soviético. Luego del realismo socialista que obligaba al cine nacionalizado a centrar sus cintas en la exaltación de los personajes proletarios o los sacrificios patrióticos sin permitir caer en las tramas que dieran expresión a los sentimientos o hablaran de la gente común y corriente, campesina o urbana, en la segunda mitad del siglo XX, muerto Stalin y con el sucesor Khruschev, hubo quienes se atrevieron a someter historias de este tipo.

Un jovencito Vladimir Ivashov (1939 - 1995) como el soldado Alyosha


        El joven Alyosha (Vladimir Ivashov), con apenas 19 años, logra eliminar dos tanques de guerra alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Este acto de heroísmo le permite pedir unos días de licencia para ir a ver a su madre de la cual no se había despedido. En el largo trayecto hasta su pueblo conoce a diversos personajes que le dan una idea de los valores del mundo, le brinda la ilusión del amor y hacen que su esfuerzo rinda frutos por unos minutos.



        La película tuvo muchas dificultades para su permiso de rodaje, primero; luego una enfermedad del director Chujrai; posteriormente su rechazo al reparto que le habían asignado por lo que se decidió a ofrecer los papeles a jóvenes estudiantes de arte dramático. Durante la filmación se vivieron otras situaciones accidentales que hicieron que pidiera el cambio del director de fotografía. Finalmente la película terminó y comenzó a brillar en diversos festivales. Su guión fue nominado al prestigioso Óscar en sus buenos tiempos.



        Y es que la película habla sobre personajes cotidianos cuyos destinos están regidos por la guerra. Ya no está el discurso triunfalista, sino la expresión antibélica: la guerra separa familias, mata personas, endurece y corrompe al hombre. No obstante, también dice que hay gente con buenos sentimientos: algunos se apoyan, otros colaboran. Es lo que sucede con el joven Alyosha a quien no le importa perder algo de tiempo con tal de ayudar, disfrutar de breves momentos del primer amor, entregar un pañuelo a su madre.

La imagen más conocida de "La balada de un soldado"
Ivashov abraza a la bella Zhanna Prokhorenko


        El realizador Chujrai había filmado otra cinta exitosa previamente (El 41) que ocurría durante la última revolución bolchevique: una combatiente roja se enfrentaba con un oficial blanco que podría ser su víctima número cuarenta y uno, pero la situación en que estaban los llevaba a otro tipo de solución.  La cinta, filmada en 1956, formaba parte de ese bloque de cintas que iban modificando al cine soviético (“Cuando pasan las cigüeñas” de Kalatozov, 1958, o “Nueve días de un año” de Romm, 1961, son otros títulos).

Noche de carnaval - Solaris - Afonya


        El ciclo iniciará este martes 20 y miércoles 21, con una comedia musical acerca de un grupo de actores y cantantes que quieren impedir los planes de un jefe cultural por presentar una aburrida celebración en Noche de carnaval (1956) dirigida por Eldar Ryazanov quien se distinguiría por su antisolemnidad. Luego de la cinta que les he mencionado, llegará la versión original de Solaris (Tarkovski, 1972) que abrió al cine soviético el género de ciencia-ficción en la era moderna (hubo un experimento en la época silente, ahora de culto, llamado "Aelita" (1924, Protazanov). El martes 27 y miércoles 28 estará Afonía que es el diminutivo del nombre Afanasi que es como se llama el protagonista principal, un cerrajero que vive embriagado para imaginar una vida mejor a la que tiene: es dirigida por un gran director llamado Georgui Daniela.

Varios días en la vida de Oblomov - La sala N| 6



        Luego vendrá Varios días en la vida de Oblomov (1979)  de Nikita Mijálkov (quien se haría popular por ganarse el Óscar por mejor película extranjera en 1994: “Quemados por el sol”) donde se habla de un personaje burgués del siglo XIX que debe cambiar su vida decadente para ganar el amor de una mujer; y finalmente se tendrá La sala número seis (2009) basada en un cuento de Chéjov (adaptado a tiempos modernos) donde un psiquiatra se torna en paciente de su propio hospital. Dirigida por Karén Shajnázarov, quien es el actual director de los Estudios Mosfilm. Todas las películas son importantes por sus temáticas y por sus rupturas y transgresiones, aparte de dar un panorama de la evolución de una cinematografía que, a la distancia, resulta riquísima en propuestas y discursos. No dejen de asistir...


EL SALVADOR DEL PLANETA

GODZILA
(Godzilla)
2014. Dir. Gareth Edwards.


        La nueva cinta sobre el legendario monstruo japonés que apareciera por primera vez hace sesenta años (como "Gojira") para dar lugar a innumerables secuelas hasta la superproducción de 1998 dirigida por Roland Emmerich no es la típica película de acción y monstruos. Ahora Godzila viene a ser el salvador del planeta al conformarse como única alternativa para exterminar a dos especímenes antediluvianos que se alimentan de energía y están buscándose (son macho y hembra) para apareamiento e inmediato desove con la consecuente terminación del mundo en que vivimos.



        En 1999 la pareja de científicos Serizawa y Graham (Ken Watanabe y Sally Hawkins) van a investigar un terreno minero en Filipinas donde aparece un embrión de estos monstruos: otro ha escapado. Otra pareja de científicos Brody (Bryan Cranston y Juliette Binoche) sufren el primer ataque de este monstruo primitivo en una planta nuclear japonesa. La mujer muere. Pasan los años y el hijo de esta última pareja, soldado, debe ir a Tokio porque su padre insiste en descubrir la verdad detrás del ataque en su propia casa. De esta manera se establecen los antecedentes de los monstruos y el despertar de Godzila.

        Desde el inicio de la cinta, por medio de los créditos, van apareciendo imágenes de escritos de Darwin, tomas de las primeras explosiones nucleares, referencias de Nagasaki e Hiroshima. La sensibilidad del realizador lo lleva a ser elíptico. Notamos ciertas explosiones pero las destrucciones posteriores son mostradas cuando ya han sucedido: un submarino sobre árboles selváticos, Honolulu y Las Vegas con paisajes desolados luego del paso de las criaturas. El protagonista es Ford (Aaron Taylor-Johnson), el soldado que no comprende las obsesiones de su padre que se han interpuesto en su relación, pero quien deberá vivir las consecuencias de este pasado con su propia familia en una situación personal al proteger a un niño extraviado, al unirse externamente con soldados que van a la lucha y posteriormente, ya de manera oficial, tener la oportunidad de ser el héroe anónimo, testigo de la lucha entre monstruos. Todo este proceso se muestra sin darnos cuenta del paso del tiempo: hay más sugerencia que hechos.


        Y Godzila, quien siempre ha sido explicado como producto de mutaciones debidas a las explosiones nucleares, aparece poco en pantalla, pero cuando lo hace es impresionante. Viene a ser, como todas las cintas de monstruos o terror, la forma de exorcizar nuestros miedos ocultos. Uno está viendo el apocalipsis prometido en la pantalla con la esperanza de retrasarlo en la realidad.




        El director Gareth Edwards nos ofrece otra cinta espectacular pero contenida en sus concesiones hacia el público. Sabemos que este tipo de película “de verano” no es para gente pensante (y no lo expreso de manera soberbia o peyorativa) sino para personas que quieren solamente ver imágenes pasar ante sus ojos y quedarse con la anécdota y los efectos especiales: quizás por eso la cinta fracase (o gane por el morbo, mientras no se deje de recomendar a la película). O tal vez le agrade esta impactante alegoría sobre el descontrol del poder o el peligro inminente de la energía nuclear (cf. Chernobyl) o el caos paranoico luego de las Torres Gemelas o el entendimiento tardío de los sacrificios personales. Finalmente, la bestia vuelve al mar para que lo veamos tranquilo, impoluto...

sábado, 17 de mayo de 2014

LA CRUELDAD DE UN TIEMPO

EL GRAN HOTEL BUDAPEST
(The Grand Budapest Hotel)
2014. Dir. Wes Anderson.



        Una delicia. Cine de alto nivel para todo público dispuesto a recibirlo. Una muchacha, en este tiempo, se acerca al busto esculpido en homenaje a un admirado escritor europeo y saca un libro de su bolsa que lleva el título de la película. La acción se va a 1985 cuando el propio escritor nos habla de la barbarie que ha asumido la humanidad y cómo los autores se alimentan de la gente, sus historias y sus palabras. Entonces comienza a narrar lo que le sucedió en 1968 cuando llegó al Gran Hotel Budapest en la antigua república de Zubrowka y conoció al dueño del lugar quien le contó cómo lo adquirió para que, entonces, la acción se vaya a 1932 y seamos testigos de las aventuras y acciones de M. Gustave, el conciérge extraordinario que lo mismo lleva una rígida disciplina que seduce y hace felices a las ancianas huéspedes del hotel.

Un espléndido Ralph Fiennes al lado del expresivo Tony Revolori


        Una de ellas fallece y en su testamento le deja un cuadro “Joven con manzana” que produce la ira del hijo de la mujer. Gustave es acusado de un crimen que no ha cometido y entonces comienza toda una odisea para demostrar su inocencia. Para ello, cuenta con la ayuda del joven botones del hotel, o sea Zero Moustafá (quien es el narrador ya mayor que está contando la historia al escritor) donde intervienen situaciones extremas, delirantes, barrocas, visualmente estremecedoras y apantalladoras. El humor es fino y al mismo tiempo, vulgar. El reparto es multiestelar, aunque muchas estrellas aparecen en roles pequeños.

Un humor fino que llega al absurdo... ¡y la vulgaridad!


        Lo que Anderson nos entrega en su octava película es su espléndida mirada y su especial estilo de imagen y puesta en escena. Todo se siente artificial y al mismo tiempo es real como reconstrucción de época. La película cambia de formato a lo largo de su duración: primero es panorámica normal para luego pasar a la pantalla ancha y cuando la acción se traslada a los años treinta, toma la forma llamada académica, la que se utilizaba en las proyecciones de ese tiempo.

El magnético Adrien Brody como hijo perverso que persigue al conciérge


        Al término de la cinta nos enteramos que se inspiró en los escritos de Stefan Zweig, un escritor austriaco que nació en 1881 y se suicidó en 1942, decepcionado por la persecución de los nazis ante su condición judía. Zweig fue prolífico autor de biografías espléndidas (“Fouché”, “Erasmo de Rotterdam”) y novelas que no han perdido su vigencia porque tratan temas que no pasan de moda (“La confusión de los sentimientos”, “Carta de una desconocida” o “Impaciencia del corazón”, entre varias). Si uno mira el retrato de Zweig podemos ver al personaje de Gustave en lo físico (Ralph Fiennes brinda una actuación magistral: un manejo del humor que pocas veces se le ha visto), aunque en realidad la cinta no se basa en ninguna trama de Zweig, ni en su vida, sino en los tiempos y épocas que le precedieron o fueron fijados en sus escritos. 

El aspecto físico de Fiennes se inspira en el escritor Stefan Zweig

         Zweig escribió su autobiografía llamada “El mundo de ayer” que fue publicada póstumamente y donde dejaba claro que fue testigo de la crueldad de su tiempo, aunque hablaba bien de otros tiempos y momentos en la vieja Europa. Anderson partió de esa actitud derrotada para hablar de una era, de las bondades, las riquezas y los placeres que fueron cortados de cuajo ante la guerra provocando la decadencia conformada por los poderosos que se aliaron con el nazismo o el fascismo general.

Stefan Zweig (1881 - 1942) captó a la Europa de la gran época en sus libros.
Luego denunció la crueldad de su tiempo, la persecución racial...


        Aquí tenemos un 1932 parte aguas, un heredero perverso, un hombre que hacía felices a las mujeres, un joven que se convierte en aprendiz de la dignidad y la disciplina. La película no presenta concesiones pero tiene un sentido del humor soberbio que llega al absurdo, aunque eso no es ajeno al cine de su realizador. Otra obra maestra en lo que va del año: un autor que recoge una tesis desoladora para crear una historia de amor con humor. Y no se queda en eso, uno siente el homenaje al cine de los años treinta, aquel que realizaban Lubitsch y Borzage. No cualquiera filma este tipo de película. No cualquiera lo percibe como debería recibirse. No cualquiera rescata el discurso de viejos escritores valiosos para tornarlos en reflejo de una realidad contemporánea. No importa mientras se siente el goce, el placer, el deseo de compartir una nostalgia inteligente para hablar de la decadencia en que vivimos, aquélla que tuvo un punto de partida sin sentirlo y que nos ha llevado al caos cotidiano que se arregla cuando se crea una película como El gran hotel Budapest para controlarlo.

Wes Anderson, director extraordinario