jueves, 26 de febrero de 2015

CON LA VIRTUD DE LA IGNORANCIA

BIRDMAN
(o la inesperada virtud de la ignorancia)
(Birdman or the unexpected virtue of ignorance)
2014. Dir. Alejandro G. Iñarritu.



         Un actor que años atrás había interpretado a un súper héroe de la pantalla, ha decidido recuperar su carrera a través de una obra adaptada, producida y dirigida por él mismo. Quiere que se le tome en serio. Quiere poner en paz sus relaciones con las mujeres a su alrededor (la hija, rehabilitada de drogas; la ex esposa, a la cual le fue infiel; la amante que, posiblemente, esté embarazada). Tiene toda una serie de situaciones desafortunadas en las funciones preliminares que usualmente se ofrecen en Broadway como ensayos generales a público. Llega un actor narcisista a suplir a otro que sufrió un accidente. Además, el actor conversa con su otro yo, el personaje de “Birdman” que lo quiere convencer que su lugar está en el espectáculo. Todos estos factores lo llevarán a incrementar sus tendencias suicidas. Y con todo esto, la película termina siendo insatisfactoria.

La cinta inicia con una levitación del personaje
para establecer el "realismo mágico" de los latinos...

El problema reside en una trama insípida cuya intención final es dejar clara la importancia del espectáculo como tanto le insiste el personaje del “Birdman” al actor. Por otro lado, la idea de mostrar a alcohólicos, vanidosos e infieles como una especie de homenaje indirecto al escritor Carver se queda difuso. Al mezclar su idea de “realismo mágico”: el personaje Riggen (Michael Keaton) vuela por los aires, y luego entrar al “realismo” para no dejar confusos a los espectadores: en realidad venía en un taxi. Iñárritu muestra lo que habían sido alguna de las exitosas cintas de este personaje donde estaban los efectos especiales, explosiones, incendios. Luego retorna al escenario para quedar con la duda de que haya sido una buena decisión.

Michael Keaton y Edward Norton confundiendo
a la sobreactuación como gran interpretación.

            La cinta queda dispersa entre los mundos alternos del protagonista: ¿quiere o no quiere dejar uno para entrar al otro? ¿Es su vida tan desastrosa que ya nada vale la pena? Uno no tiene idea si está ante la apología de la Meca de Hollywood donde lo que importa es el espectáculo, el éxito popular (que el público te reconozca como sucede con la secuencia de la caminata en calzoncillo por Times Square). Y quizás eso haya sido la clave del éxito entre sus colegas académicos de Hollywood para el ya bendecido G. Iñárritu. El otro problema son los personajes que quieren mostrarse tan indolentes o amorales que llegan al absurdo (¿para qué sirven, por ejemplo, las escenas entre Norton y Emma Stone?; ¿cuál es la trascendencia del beso lésbico en la trama?).

Una secuencia para dejar clara la popularidad
del personaje como actor de cine

         Y lo peor de todo es el estilo narrativo: esos irritantes planos secuencias que de pronto se trucan para fundirse y dar lugar a alguna transición. La cámara sigue a los actores, de pronto se detiene en otro de ellos y va tras éste. En otros momentos, la cámara está fija, a la espera de que alguien entre a pantalla. Iñárritu quiso apantallar y lo logró: “¡es diferente!” pensarán las personas menos informadas pero en realidad no es novedad alguna. En otras palabras, a través de una cinta pretenciosa, con intenciones “artísticas” se alaba a las grandes producciones de Hollywood, ésas que ya no son tomadas en cuenta para premios como sucedía en otras épocas y que son los que deberían ser tomados por la industria en lugar de las cintas chiquitas que se estrenan en el último bimestre del año, como de la que se está hablando.

Su alter ego le incita a continuar en el cine:
ahí hay espectáculo, dinero, fama...

Iñárritu nos deslumbró con sus “Amores perros” debido a la secuencia impactante del choque del auto como eje para contar diversas tramas: algo no visto en México hasta entonces (por el cuidado técnico para la época) pero se confundió su alarde espectacular contra sus tramas insulsas (si la vuelve a ver, le aseguro que ya no la sentirá igual) pero que vino a ser su carta de presentación a Hollywood. Sus siguientes cintas fueron fracasos con narraciones no lineales como pasó con su ópera prima (que ya tenía la influencia de Tarantino). A través de la reciente, otra trama, sin peso ni contundencia, logró ser reconocido en su país laboral. Lo mismo que le pasó a Cuarón con la debilísima “Gravedad” cuya belleza visual y uno que otro momento logrado no pueden negarse. Ya solamente falta que al mantecoso, vomitivo y desagradable Del Toro le den su “merecido” premio.

Esta secuencia "explica" al espectador confundido
que no hay tales poderes, aunque al final lo confundan más (jajaja)...

Uno se extraña que los mismos académicos no hayan reconocido a la gran película que los define, los defiende y los eleva a la gloria como parte de su nación (“American Sniper”), aparte de haber ganado muchísimos dólares. Una cinta que les devolvió la esperanza del posible heroísmo cotidiano (aunque no sea cierto). Haga un recuento inmediato de las últimas cintas que han ganado los “Óscares” y piense cuál ha quedado en la memoria, cuál recuerda de entre el montón de películas que usted ve cada día o semana.

Una excelente Emma Stone desperdiciada en esta película

Finalmente: no soy xenófobo. Al contrario, soy realista. Estos directores hablan orgullosamente de su México y de sus buenos deseos mientras viven en el país vecino y disfrutan del “american way of life”. No es un triunfo para México en el sentido comercial de estos premios: es otra cinta norteamericana seleccionada por los norteamericanos para poner en tela de juicio sus gustos. ¿De qué sirvió que Cuarón se ganara el Óscar el año pasado? A un año de distancia, me pregunto: ¿Cambió nuestra forma de pensar? ¿Mejoró nuestro estatus ante la opinión mundial? Y me respondo que fue otro de esos momentos efímeros en que una multitud celebra el triunfo de otro (los juegos futboleros, por ejemplo) porque cada uno de esos celebrantes no pudo lograrlo por sí mismo… Al final de cuentas ¿quién le quita lo bailado o lo jodido? Y volvemos a empezar…

El insoportable Keaton con su "súperdirector"

sábado, 21 de febrero de 2015

HÉROE DE NUESTRO TIEMPO

EL FRANCOTIRADOR
(American Sniper)
2014. Dir. Clint Eastwood.


         Chris Kyle (Bradley Cooper dando cátedra de actuación) es un patriota convencido. Los valores de pertenencia y de familia le son prioritarios. Su padre le ha enseñado desde pequeño a ser bueno, pero sin dejarse vencer por los malos. Al darse cuenta de los ataques que han sufrido las embajadas norteamericanas en África (1998), se enlista con los SEALS hasta que se gradúa. Luego del derrumbe de las Torres Gemelas, Chris va a pelear a Iraq. A partir de este momento serán cuatro viajes a lo largo del tiempo con retornos a casa, con su mujer e hijos. La cinta nos va mostrando la pasión de Chris por su labor: está siendo un perro pastor que salvaguarda a las ovejas de los lobos; lo que su padre le aconsejó.

Bradley Cooper como el apasionado Chris Kyle:
su labor en la vida es salvar a las ovejas norteamericanas.

         Estamos ante otro retrato impecable de un personaje norteamericano que ama a su patria y está convencido de que debe defenderla. Se vuelve a la inutilidad de la guerra porque nunca habrá quien tenga la razón: cada bando defiende lo suyo y si la visión de los ganadores es hegemónica, la opinión pública se irá contra los vencidos. No estamos ante una declaración política sino ante una historia acerca de lo que significa estar en guerra: no se busca establecer quiénes tienen la razón. Hay dos francotiradores en pugna. A cada uno le duele la pérdida de seres queridos y a cada uno le importa su propia patria. Kyle logró el registro de 160 víctimas gracias a su habilidad como francotirador. Igual que el personaje de Jeremy Renner en Zona de miedo (The Hurt Locker, Bigelow, 2008), su razón de ser es cuidar a sus compañeros: no se encuentra a gusto si no es tras su arma, haciendo lo que debe. La guerra se vuelve adrenalina. En el caso de Kyle es compromiso.

Esposo y padre amoroso, Kyle, no obstante, prefería
estar detrás de su arma, en medio de la batalla.
Aquí con Sienna Miller, quien interpreta a su esposa.

         Como el viejo de Gran Torino, quiere que su patria no sea invadida ni cambie de valores; como el autoritario J. Edgar, su trabajo es su pasión; como el padre de Río Místico, la rabia lo mantiene buscando el retorno. Y luego está el oficio, el ritmo que Eastwood le imparte a su trama, la manera en que va construyendo su trama y la va comunicando al espectador que llega a la fascinación. Gran manejo del suspenso, excelente coreografía bélica. Además, hay otro factor importante: su actor principal. Eastwood ha sabido siempre sacarle jugo a sus intérpretes. Se transforman sobre la pantalla. Hilary Swank en Golpes del destino, Angelina Jolie en El sustituto, Sean Penn en Río Místico, por mencionar unos cuantos. Aquí se añade a Bradley Cooper. Es la gran cualidad de la cinta: con el cuerpo cuadrado, regordete, el acento texano, la reacción justa en el momento preciso, estamos ante otra actuación memorable.


         Gran ejemplo de lo que significa empatar con su público. La cinta se ha tornado gran éxito porque Eastwood ha sabido darle su lugar y compartir el sentido de nación con los espectadores. El norteamericano promedio, alejado de la intelectualización, encuentra su gran identificación con el personaje que se torna héroe contemporáneo: viene a ser la imagen de todos los jóvenes (hombres y mujeres) que se encuentran en la lucha por la patria. Eastwood sabe lo que quiere decir. Es un gran ejemplo de lo que significaría un cine comercial artístico, sin que este adjetivo finalmente importe: es inherente.


El maestro Eastwood con su actor estupendo que adquirió
un físico corpulento para encarnar a Chris Kyle.

EL LIBRO DE JOB Y HOBBES

LEVIATÁN
(Leviathan)
2014. Dir. Andrey Zvyagintsev.
        


         Kolya debe enfrentar judicialmente al alcalde del pueblo costero donde vive porque va a expropiarle, por una cantidad ridícula, un terreno donde tiene su casa, taller, y que ha sido suyo por más de ochenta años. El tribunal decide a favor del alcalde Vadim. Dimitri, un abogado, amigo de Kolya, tiene pruebas del pasado criminal del edil y va a confrontarlo. Lo único que desea es que se pague el precio justo de su propiedad. Entonces suceden dos cosas: Dimitri se mete sexualmente con la esposa de Kolya y el alcalde muestra su autoridad corrupta mandando golpear y amenazar de muerte al abogado. Todo empieza a tomar matices de tragedia, de inequidad, de muestras del cinismo y la corrupción en que se encuentra ese microcosmos que nos refiere a todos. Kolya se convierte en una especie de Job moderno ante el monstruo magnífico que se menciona en ese libro bíblico. La comparación es obligatoria ante el término Leviatán que tiene la acepción de gran ser marino, monstruoso, por un lado. Por otra parte es un nombre asociado al demonio: es uno de los cuatro príncipes del infierno. Y revisando otra referencia, porque no es uno docto en el tema, es el título de una obra monumental del filósofo inglés del siglo XVII, Thomas Hobbes: el estado decide todo de manera autoritaria ya que el hombre, al ser libre, puede caer en la ruina.

Aleksei Serebriakov en el rol de Kolya, un Job moderno
como tantos actuales aunque traigan celular y usen la computadora.


         Finalmente, lo que muestra esta brillantísima película es la corrupción rampante en que ha caído el mundo: el cinismo de las autoridades para abusar de sus puestos y decidir, acorde con sus dudosos valores trastocados, lo que es el bien individual contra el bien común. Lo más interesante de la cinta es que uno piensa que la trama se irá hacia el convencionalismo de la lucha entre autoridad y pueblo para llegar a una victoria, quizás pírrica; de pronto el inteligente Zvyagintsev se desvía para decirnos que esa corrupción y ese abuso está también en nosotros mismos que tomamos caminos inesperados: se le da vuelta al valor de la amistad, por ejemplo, para llegar a la traición. Se tienen varias consecuencias que no puedo contar, donde la condición de Kolya se puede comparar al Job, porque debe sufrir la injusticia sin tener otra salida que la resignación. Estamos sumergidos en discursos huecos: la imagen de ese desagradable alcalde puede ser extrapolada a la desfachatez generalizada (el monstruo de nuestro tiempo). El personaje eclesiástico se somete a la autoridad para tener engañada a su conciencia y poseer las ventajas que resultan de esa alianza.

Roman Madianov transmite el asco que produce este tipo
de ser político: aparentemente piadoso, internamente podrido.
¿No les recuerda a nuestros gobernantes gordos, detestables?
Son los "Leviatanes" de nuestro tiempo.



         Y uno creía que estaba habitando en la excepción cuando se encuentra viviendo en la regla. "Leviatán" es el retrato vivo de lo que sucede en nuestro entorno, en todos los entornos, en un siglo XXI corrupto.

El extraordinario director Zvyagintsev 
ya había demostrado su calidad en otras películas:
aquí llega a niveles superiores.

domingo, 1 de febrero de 2015

BÚSQUEDA IMPLACABLE 3
(Taken 3)
2014. Dir. Olivier Megaton.


         Sin el ritmo vertiginoso de las primeras dos cintas donde había el secuestro de la hija (película original) en Francia, y de la ex esposa (primera secuela) en Turquía, para que las buscara su padre y ex esposo respectivamente, el ex agente especial de la CIA, Bryan Mills (Liam Neeson, en el inicio de una segunda carrera como héroe de películas de acción), ahora se enfrenta con la acusación de que ha asesinado a la ex esposa, cuando todo ha sido una perversa maquinación. Logra escapar de la policía e iniciar esa búsqueda. Ahora no hay secuestro, simplemente la necesidad de cerrar un ciclo iniciado exitosamente en 2008 por el productor Luc Besson.

El versátil Liam Neeson ya había demostrado su talento
como actor en muchas otras cintas: ahora se divierte (y sigue siendo excelente)


         La cinta se dedica primero a establecer a las tribulaciones de familia: la ex esposa recurre a Mills para confesarle que ya ha perdido la ilusión en su segundo matrimonio y quiere abandonar a su esposo. La hija, ya estudiante universitaria, que vive en su propio departamento con su pareja, descubre que está embarazada y no sabe si abortar o seguir adelante. Antes de ello, hemos visto cómo un tipo asesina al contador de un empresario que le debe dinero. Esas son las dos premisas para que se desarrolle una trama interesante en Los Ángeles. Ya no es un país extranjero sino la propia tierra de Mills.

Famke Janssen aparece poco tiempo como la ex esposa del agente Mills


         Entonces, aparece muerta la ex esposa en su propio departamento. En este momento, se conecta la trama con los antecedentes en cuanto empezará esa “búsqueda” que promete el título en español. En inglés, Mills es quien será “tomado” (Taken) por el autor intelectual del asunto. Y de esta manera habrá una serie de inteligentes complicaciones para llegar a la consecución de la verdad, dejándonos a los espectadores con toda la libertad poética del género de acción, para explicar la continuidad de los hechos.

Mills, padre amoroso, ha hecho todo por la familia, y aquí
se encuentra con su hija (Maggie Grace)


         La cinta está construida con personajes redondos: el malvado Malankov (el excelente y feísimo Sam Spruell) cuyas finalidades están bien definidas y resulta ser un simple intermediario; el enigmático y contradictorio Stuart St. John (el maravilloso Dougray Scott) quien es el segundo esposo de la mujer; y sobre todo, el inspector Dotzler, un hombre inteligente que sabe interpretar las posibles jugadas y reacciones del astuto Mills (un actor fuera de serie como es Forest Whitaker).

Dougray Scott
Sam Spruell
Forest Whitaker

         Búsqueda implacable 3 fue denostada por la “crítica” en general. Se deja de lado que el antecedente de esta cinta fue precisamente el amor hacia la familia. En un ambiente de fantasía se sublima lo que cualquier persona normal haría, si tuviera estas increíbles habilidades, por proteger a sus seres queridos. Dentro de toda la violencia prevista e inevitable que se derrochará en las tramas, los malvados recibirán su merecido: el cuento moral se vuelve triunfante. Por otro lado, como mencionaba anteriormente, está la poética de la violencia: hay reglas, hay circunstancias, hay consecuencias entre ambos lados de la ley. Esta serie de cintas ha establecido una visión del estado en que se encuentra el mundo: secuestros, trata de personas, venganzas de raza por los genocidios contemporáneos donde no se sabe quién tiene la razón (o sea, la visión de los vencidos ante los dudosos vencedores) y, más que nada, el motivo detrás de todo: la riqueza, el poder, la necesidad de tenerlo todo cuando no se tuvo nada (de ahí que los nuevos ricos o neopoderosos se mareen ante sus posibilidades).


El enfrentamiento con Malankov descubre otros planes perversos


         No es la primera ocasión que se tratan estos asuntos ni será la última vez: es la forma en que se adecuan a los tiempos cambiantes y muestran la realidad en que estamos sumergidos. Ritmo y secuencia: grandes cualidades de esta película con la cual se cierra una brillante trilogía. Olivier Megaton confirma su estatus de realizador que maneja la violencia de manera razonable: no hay sangre por sangre.

Olivier Megaton durante la filmación con Liam Neeson



Nota: en este blog pueden encontrar mis comentarios sobre Búsqueda implacable y Búsqueda implacable 2.

sábado, 31 de enero de 2015

RETAZOS

FOXCATCHER
2014. Dir. Bennett Miller.


         Larga y desesperante. El ambiente claustrofóbico de la mansión Du Pont y el hecho de que no sucedan grandes cosas, simplemente que se platique acerca de la grandiosidad de la familia, las limitaciones personales (físicas y psicológicas) del heredero John (Steve Carell en otra faceta de su talento, con falsa nariz inmensa) y la actitud de una persona lenta como es el luchador Mark Schultz (un Channing Tatum que muestra su versatilidad y su imponente físico, aunque siga el estereotipo del deportista estúpido, con quijada de hombre prehistórico), hacen que “Foxcatcher” sea un jarrón chino: llamativo y misterioso por fuera, vacío por dentro.

Steve Carell es un extraordinario actor. Lástima
que en esta cinta se le ha estereotipado.


         El millonario Du Pont se obsesiona con el campeón olímpico Schultz (ganador de medalla de oro en Los Ángeles) a quien recluta con gran beneficio económico a su equipo Foxcatcher para entrenarse y competir mundialmente, preparándose para Seúl 88. Mark se impresiona con las posibilidades de su protector. Más adelante se da cuenta que, en realidad, Du Pont quiere que se les una su hermano Dave (Mark Ruffalo, apareciendo poco tiempo en pantalla pero demostrando su grandeza como actor) como entrenador. Esto da lugar a tensión entre los personajes. La situación llegará a un extremo fatal.



         Y esa es la película. No se profundiza en el complejo ser humano que debió ser Du Pont. Se muestra que estaba dominado y acomplejado por su madre (Vanessa Redgrave, siempre genial) y que ahora ha intentado comprar su personalidad como hombre poderoso, en instancias masculinas. De hecho, la cinta se vuelve tímida (y ambigua) en este punto: se sugiere veladamente la atracción (o relación) homosexual. El verdadero Mark Schultz ha desmentido la trama de la cinta, que la torna entonces, en una recreación ficticia de hechos verdaderos.



         Cierta o no, la trama se torna superficial en cuanto todo se reduce a la obsesión del millonario por el hermano del luchador. Es lo que provoca un quiebre; es lo que incita a la separación entre los hermanos. Cierta o no, al tocar personajes de la vida real, sería importante definirlos y tener elementos para comprenderlos. Llega la inesperada  consecuencia de estas extrañas relaciones y uno no lo puede aceptar fácilmente.

 La inmortal Vanessa Redgrave: actriz de actrices.

         Otro acercamiento al personaje de Du Pont está en su supuesto patriotismo, algo que repite de manera constante, como una manera de afianzar y justificar su riqueza procedente, principalmente, de armas bélicas y de productos químicos. Miller ofrece su lectura política a través de estas declaraciones. Du Pont llega al grado de filmar un documental para explicar su apoyo al equipo de luchadores: las olimpiadas traerán el triunfo necesario para el país que le ha dado fortuna, pero también permitirá la cercanía de sus anhelados sueños masculinos, lo que hubiera querido ser. Quizás.




         A pesar de las tres presencias innegablemente poderosas (cuatro, considerando las poquísimas escenas y líneas de la ya inmortal Redgrave), la cinta se vuelve una serie de retazos acerca de obsesiones, culpas, hechos. Es una película bastante mediana que pudo ser grandiosa si se hubiera decidido a contar algo específico en lugar de lanzarse a diversas posibilidades. Su formalidad solemne la derrota. Si tan sólo hubiera aprovechado hablar de lo injusto que un personaje de Du Pont representa para el ciudadano común y cómo la riqueza en manos de este tipo de personas es ejemplo de las oportunidades perdidas, la falta de ética, etc… pero, el "hubiera" no existe.

miércoles, 28 de enero de 2015

LA MIRADA DIALÉCTICA

PASIÓN: UN ASESINATO PERFECTO
(Passion)
2012. Dir. Brian de Palma.


         La mejor película de enero 2015 en nuestras pantallas es una cinta de 2012 con Brian de Palma como autor completo: guionista, a partir de una cinta francesa de Alain Corneau, con un concepto suyo que sirve como compendio general del cine de De Palma, o sea, un cineasta apasionado, más bien, una filmografía plena de pasiones y homenajes, que se refleja en el título original. Por desgracia, fue programada en los complejos periféricos de Cinépolis, sobre todo en zonas de difícil acceso, donde solamente las personas que viven cercanas a ellos tienen más posibilidad de disfrutarla. Ni modo, siempre tendremos al Blu-ray. Sin embargo, esa misma “Pasión” nos hizo correr a verla.

La fea Noomi Rapace con la atractiva Rachel McAdams
logra fuerte contraste y gran química...


         Isabelle (Noomi Rapace) es directora creativa en una importante agencia publicitaria. Cuando crea un comercial bastante exitoso, su jefa Christine (Rachel McAdams) le roba el crédito. Inicialmente, Isabelle acepta hasta que se da cuenta que está siendo manipulada y toma cierta ventaja que provoca el enojo y deseo de venganza por parte de Christine. Entre otras subtramas, Isabelle tiene una aventura con el novio de Christine quien le revela ciertas actividades íntimas que tiene con ella. Christine humilla a Isabelle frente a los demás empleados de la compañía. Empieza la batalla.


         De Palma se regodea con sus secuencias acompañadas de una música selecta (nuevamente con su antiguo colaborador Pino Donaggio). Se apoya en la pantalla dividida en dos partes para mostrar un juego visual: lo que vemos no necesariamente es lo que miramos. Otra vez están las secuencias oníricas y los falsos hechos que se confunden con la realidad. La admiración hacia Hitchcock nunca queda de lado: están el falso culpable o las falsas intenciones. Y luego, la textura. Ahora, apoyado en el fotógrafo español José Luis Alcaine (colaborador habitual de Almodóvar, entre otros grandes), De Palma nos devuelve al ambiente de pesadilla, a la geometría escenográfica, al delirio ensoñador.

Las imágenes alucinantes y de pesadilla a las que nos
ha acostumbrado el cine de Brian de Palma.


         Sobre todo, los personajes. Isabelle es una mujer aparentemente sumisa y sin gracia que acepta la humillación pensando en el concepto de equipo que Christine le ha querido inculcar. Christine es una mujer ambiciosa, con perversiones secretas, amoral, que utiliza a las personas para su beneficio. Es una cinta de mujeres que mientras más distintas parecen ser, en realidad son casi imagen de espejo. De hecho, la trama se torna en cierta forma circular. No puede contarse el final, pero es completamente irreal. Tal vez no.

Rapace logra aproximarnos al delirio


         Vuelvo a la secuencia de la pantalla dividida: Isabelle va al teatro para ver la coreografía de “L’aprés midi d’un faune”, sobre la pieza de Debussy inspirada en el poema de Mallarmé. Al mismo tiempo vemos a Christine mientras despide a los invitados a una fiesta y se prepara para recibir a un amante.
Los bailarines nos miran ¿o temen mirar?

Los ojos de Isabelle están atentos; los movimientos de los bailarines son sensuales y miran al frente, como si fuera hacia el espectador o hacia Isabelle. Es el gran ejemplo de una mirada dialéctica: hay contradicciones por descubrir y De Palma sabe perfectamente la manera de demostrarlo. ¿Qué vemos o pretendemos mirar?

La mirada que puede abrirse a tantas posibilidades...



         No cabe duda: una gran película que ha sido cruelmente despreciada por la exhibición comercial. Brian de Palma sigue siendo un gran maestro.

Brian de Palma (1940) a quien le debemos grandes películas:
"Carrie", "Obsesión", "Doble de cuerpo", "Vestida para matar",
"Misión: imposible" o la que ahora nos ofrece...

lunes, 12 de enero de 2015

NOVELA FÍLMICA

SUEÑO DE INVIERNO
(Kis Kuysu)
2014. Turquía-Francia-Alemania.
Dir. Nuri Bilge Ceylan



         Una película difícil en cuanto a su duración (196 minutos) y compleja en cuanto a sus personajes, estamos ante una especie de novela fílmica que sucede en el invierno turco de una pequeña población donde Aydin (un extraordinario Haluk Bilginer), previamente actor, ahora rico dueño de un hotel y de muchos inmuebles y tiendas, sufrirá un enfrentamiento con su propia realidad gracias a otros personajes: su joven esposa, su hermana recientemente divorciada, el joven inquilino humillado frente a su hijo pequeño, entre otros.

Paisajes espléndidos; una novela filmada más que escrita...


         La cinta se va desarrollando en lo que serían largos capítulos que van entrelazando a sus protagonistas, descubriendo hechos o mostrando situaciones. La cinta puede tener un movimiento constante o permanecer estática en cuartos con poca iluminación con mucho diálogo y notables referencias a lo que sería una obra chejoviana. Aydin es un intelectual: escribe en un pequeño periódico pero siempre ha sido paradójico: honesto pero crítico, humano pero misántropo, entre muchas otras cualidades y defectos que su propia esposa, o su hermana o su inquilino le echan en cara. Será un invierno del descontento shakesperiano que le permitirá conocerse a sí mismo.

Haluk Bilginer, un extraordinario y veterano actor turco


         Unos hermosos paisajes helados con casas que parecen esculpidas dentro de las rocas. El invierno que se va desarrollando paulatinamente hasta que llega la nieve. El frío que se deja sentir con simples gestos. Los animales salvajes que todavía pueden cazarse en las estepas. Toques de Dostoievski y el ya mencionado Chéjov. La cinta puede enamorarle, hastiarle en momentos, pero jamás dejará de sorprenderle. Y como le mencioné previamente: hay momentos geniales (que duran 30 minutos o una hora). Un gran fresco de cierta sociedad turca dividida entre las diferencias sociales marcadas (nada alejadas de nuestras realidades) pero con gran sentido de lo que significa honor, su pérdida, su recuperación.

La actriz Melisa Sözen ofrece una secuencia magistral
en donde le explica la realidad a su marido



         Del realizador Ceylan conocemos previamente su cinta más famosa: “Tres monos”, exhibida en alguna otra Muestra Internacional de Cine, con la cual se ganó el premio como mejor director en el Festival de Cannes: ahora esta cinta se ha llevado la Palma de Oro en un justo reconocimiento. Si no la ve en alguna de las salas que quizás ya la suelten en esta semana, estará pronto en la Cineteca Nuevo León dentro de la reciente Muestra que ahora está ocurriendo.

Nuri Bilge Ceylan con su Palma de Oro en Cannes 2014

domingo, 11 de enero de 2015

DESTRUCCIÓN Y AUTODESTRUCCIÓN

CORAZONES DE HIERRO
(Fury)
2014. Dir. David Ayer.



         El cine de David Ayer se basa en equipos de personas o en grupos de amigos. Sus cinco películas estrenadas hasta el momento nos hablan de ex militares que se encuentran en el límite de quebrantar la ley (Tiempo de morir, 2005) o policías que deben demostrar su inocencia ante culpas ajenas (Los reyes de la calle, 2008) o policías que serán sacrificados por seguir adelante con la ética prometida (Último turno, 2012) o un grupo de federales que se encuentran bajo sospecha de haber robado un botín del cártel (Sabotaje, 2014). La quinta cinta es la que me ocupa en este comentario que se va hasta la Segunda Guerra Mundial para hablar de otro equipo que debe luchar hasta las últimas consecuencias: pelear o morir porque son las únicas alternativas y es lo que saben hacer.

La camaradería de años entre personajes muy distintos: el chicano vulgar y el sureño libidinoso contra un paradójico tipo religioso que bajo las órdenes de un enigmático sargento, que reciben de pronto al quinto elemento: un jovencito sin experiencia que iba para trabajo clerical y, sin imaginarlo, entra al tanque de guerra donde recibe el arma y la orden de matar. Va a ser todo un aprendizaje: el muchacho en poquísimo tiempo vivirá los ejemplos de lo que significa la dureza humana debida a las consecuencias de la guerra, el amor físico y efímero con una jovencita alemana que será víctima de sus propios compatriotas y la necesidad de la lucha, la supervivencia. Corazones de hierro es una cinta ejemplar en la imagen de la solidaridad ante el hecho absurdo e inútil de la guerra, la destrucción por motivos usualmente sin importancia. Si sobrevives, aprendes mucho y no te queda más que continuar hasta que sea necesario o posible.

EL APOSTADOR
(The Gambler)
2014. Dir. Rupert Wyatt.



         Luego de ver esta relectura de un guión de James Toback filmado cuarenta años atrás, uno se da cuenta de la diferencia entre la forma de cómo Hollywood filmaba en tiempos de rebeldía y encuentro de nuevos caminos de expresión. Jim Bennett (Mark Wahlberg, intenso) es un maestro de literatura que habla a sus alumnos de Shakespeare y de cómo el genio no requiere buscar su lugar, sino al revés: ya que se manifiesta el genio, nada puede destrozarlo. Por naturaleza es autodestructivo: apuesta y pierde cantidades más allá de sus posibilidades a pesar de que es un hombre que proviene de familia acaudalada. Logra conseguir el dinero para pagar deudas y en lugar de hacerlo, va y lo juega. No lo hace por compulsión: es una mera forma de saber si el destino está de su lado. Muy bien filmada por el director de “El planeta de los simios: (r)evolución” termina en la complacencia y el final feliz que se requiere para estos tiempos de cinismo, decepción y falta de incentivos.

La visión inmediata de la cinta original me muestra a un personaje que hablaba de Dostoyevski (inspiración básica del argumento de la cinta) en sus clases dándole más importancia al azar y sus consecuencias. Igualmente de autodestructivo, en esa cinta, (dirigida por Karel Reisz en 1974 y estrenada bajo el título de “El jugador”), James Caan (magnético e igualmente de apasionado) bajo el nombre de Axel Freed, prefiere castigarse de alguna manera. Estamos ante una trama existencialista con la diferencia de que en este siglo XXI se toma el giro convencional y autocomplaciente, mientras que en los años setenta era más importante subrayar a la condición humana, con toda su complejidad. La comparación sirve para notar las tendencias de estos tiempos que vivimos y comprobar que son terribles (tiempos, tendencias, sociedad).