lunes, 26 de septiembre de 2016

LA CORRUPCIÓN ENDÉMICA


ATENTADO EN PARÍS

(Bastille Day)

2016. Dir. James Watkins.





         Un hábil ladrón y carterista, Michael (Richard Madden) roba la bolsa de una joven mujer, Zoë (Charlotte Le Bon) que se ha detenido en una calle de Montmartre sin saber que en la misma viene una bomba dentro de un oso de peluche. Al no encontrar nada de interés, abandona la bolsa que estalla a los pocos instantes dejando cuatro muertos detrás. Será labor del agente de la CIA Briar (Idris Elba) localizarlo y detenerlo para que el joven le confiese que no tenía idea de lo que contenía el objeto de su robo y que no es un terrorista. A partir de ese momento inicia todo un ingenioso juego de dobles traiciones y situaciones impensables para darnos cuenta que la corrupción se encuentra por todos lados, infiltrada en los antiguos emblemas del honor y la protección, aunque ahora manipulativa en extremo al existir las redes sociales.





         No puede contarse mucho sobre la trama para no echar a perder ciertas sorpresas narrativas. Lo que debe establecerse es que el realizador Watkins (a quien debemos previamente otros ejemplos de la maldad inherente y endémica: Silencio en el lago (2008) y La dama de negro (2012) tanto en ámbitos naturales como sobrenaturales) tiene un gran sentido de la acción constante y de las secuencias útiles: no hay nada que sobre ni falte. La tensión es constante, sobre todo cuando se realizan limitaciones en el tiempo. El título original de “Día de la Bastilla” está presente porque todo sucede como terrorismo antes del día nacional francés, pero lo mejor es que no se torna en eje principal. Lo que importa es dejar claro que estamos inmersos en cloacas de ambición y hasta los fines idealistas, ya sean reprobables como el terrorismo, o inspiradores como el ecologismo, por poner un ejemplo, pueden ser traicionados.





         Idris Elba y Richard Madden están perfectos en sus roles. Cada uno ofrece humor y tensión. Elba es un actor versátil que tanto puede reflejar una gran introspección (¿lo han visto en la serie Luther en el canal BBC?) como ser héroe invencible, con cuerpo atlético y energía. Madden, popular por la serie Juego de tronos, es toda una revelación. Las tomas de un París hermoso, mezcladas con sus azoteas y las panorámicas con su simbólica Torre Eiffel, nos sitúan en un drama contemporáneo de acción intermitente y de interesante discurso donde el racismo es simplemente un pretexto para oscuras intenciones, en una ciudad que se encuentra entre las más pobladas con personas de otras razas y países. Extraordinaria.

sábado, 24 de septiembre de 2016

EL PRESENTE VISTO DESDE EL PASADO


LOS SIETE MAGNÍFICOS

(The Magnificent Seven)

2016. Dir. Antoine Fuqua.





         Nueva lectura de una cinta clásica filmada en 1960 por el maestro John Sturges (1910 – 1992) acerca de un pueblo mexicano fronterizo que cada año era acosado y robado por un bandido y sus secuaces, por lo que se mandaba traer a pistoleros norteamericanos que les ayudaran a erradicarlos. Esta adaptación para un siglo XXI incrementa la violencia, la crueldad, el número de matones que acosan a un pueblo que ahora está amenazado por un tipo rico que desea quedarse con todas las tierras del lugar porque hay oro en unas minas aledañas. El pueblo está constantemente vigilado por un alguacil comprado por el villano y donde se cometen atroces crímenes sin castigo. La cinta inicia con una pequeña masacre que el hombre perpetra durante la reunión de algunos ciudadanos que buscan alguna solución. Al asesinar al marido de una joven mujer (Haley Bennett), ésta decide ir en busca de ayuda. Encuentra al caza recompensas Chisolm (Denzel Washington) que, a su vez, reclutará a otros seis ladrones, estafadores, jugadores, un mexicano, un indio nativo-americano experto en flechas y otro oriental hábil con los cuchillos.





         No puede haber comparación. La cinta original (7 hombres y 1 destino) será recordada por personas de mi generación, quizás. Ahora a nadie le interesaría y parecería obsoleta por completo. Su tema musical, por Elmer Bernstein, se hizo entrañable (es el que se utilizaba para los comerciales de los cigarros Marlboro) y aquí en la versión actual tuvieron el acierto de reproducirla hasta los créditos finales. La cinta original dio lugar al crecimiento de nuevas estrellas (Steve McQueen, Robert Vaughn, Charles Bronson) o lucimiento de otras establecidas (Yul Brynner, Eli Wallach o Brad Dexter) y era la versión norteamericana de una obra maestra por Akira Kurosawa (Los siete samuráis, 1954). Se puede conseguir en vídeo y es magnífica.





         Antoine Fuqua es un realizador del cine violento, con mucha acción, cuyos protagonistas deben luchar contra la corrupción que les rodea. El policía novato ante su compañero veterano que realiza acciones ilegales para su beneficio (Día de entrenamiento); el honesto trabajador que desea sacar a una jovencita de la prostitución forzada (El justiciero): el medieval rey Arturo contra los miembros de su deshonesta corte (Rey Arturo). Aquí tenía una veta excelente de explotación de su temática favorita que le permite, además, hablar de las diversidades raciales, de la ambición económica en cuanto a la explotación de pocos por muchos en la constante acumulación de riqueza, de la completa inhumanidad que lleva a la falta de respeto sobre todo a la vida de los demás. La masacre contemporánea, digna de una tragedia isabelina, tiene su representación en pantalla. No es exagerada ante una comparación con la información de lo que sucede cada día en la guerra cotidiana o en el enfrentamiento en la lucha contra el narcotráfico, por ejemplo. Un perfecto tratamiento de hechos que suceden en siglo XIX pero que retratan a la voracidad del siglo XXI. Y la moralidad se impone como gran deseo ficcional ante la impunidad de nuestra realidad.


Peter Sarsgard representa a la voracidad
de nuestro siglo XXI desde el pasado



         Denzel Washington ocupa el rol del líder, caza fortunas legal, con territorialidad amparada, aparte de un extremo deseo de venganza. Chris Pratt, carismático, está en lugar de Steve McQueen.  Dos iconos de nuestro tiempo para continuar con la idea de un Hollywood ya desaparecido que, de todas maneras, mantiene el culto a la personalidad. Una sorpresa agradable es que nuestro paisano Manuel García-Rulfo cumple perfectamente con su papel, no es disminuido como mexicano, además que su personalidad se impone. Todas las cualidades para mostrarnos una visión de nuestros tiempos modernos (¿civilizados?) desde una perspectiva del pasado salvaje. 

El excelente Antoine Fuqua

lunes, 19 de septiembre de 2016

HUMOR CON OLOR A SANITARIO


NO MANCHES FRIDA

2015. Dir. Nacho G. Velilla.





Ezequiel (Omar Chaparro) sale de la cárcel para descubrir que sobre el terreno donde escondió su botín se ha construido el gimnasio de una escuela privada. Al ir a pedir trabajo como intendente, debido a la terrible disciplina de los estudiantes que hace correr a otros candidatos, se le confunde y es aceptado como maestro. Le toca cubrir a un salón de clase temido por todos los docentes. Cuando Ezequiel lo toma, primero es víctima de las bromas del grupo y luego logra domarlo. Alrededor de esto hay una maestra soñadora e idealista (Martha Higareda) que se torna en su objeto amoroso.



Versión mexicana (con producción norteamericana y alemana, dirigida por un español) de una cinta filmada en Alemania en 2015 llamada Fack ju Göthe (2013, Bora Dagtekin) y que copia la trama esencial de la norteamericana De ladrón a policía (1999, Les Mayfield), donde un ladrón descubría que sobre su botín estaba una estación de policía por lo que se hacía pasar como agente para lograr recuperarlo. Desconozco la alemana, de la cual no espero mucho. Me gusta la de Mayfield con Martin Lawrence. Sobre películas acerca de alumnos insoportables que son llevados a la razón y el respeto existen, por suerte, títulos afortunados.



La película es una larga sucesión de chistes fáciles, palabrotas, comportamientos extremos y groseros, además de rendir el culto eterno a la coprofilia, que apelan a la reacción primaria. Seguramente tendrá mucho éxito entre el público que no es exigente y acepta cualquier bobería como No se aceptan devoluciones o Nosotros los Nobles como gran ejemplo del mejor cine mexicano. Es de esperarse que existan alumnos como los describe la cinta: sin rumbo ni intereses, viviendo para el momento, bajo el pretexto de que no se les entiende. Una realidad exagerada que provoca la risa por situaciones increíbles (las bromas de los estudiantes) o la utilización de soluciones inverosímiles (la excavación en el sótano, sin que nadie se dé cuenta, aunque, bueno, el túnel de El Chapo le dará la razón a los defensores de la película).



Hay un momento que parece serio: cuando el “maestro” lleva a sus alumnos por un recorrido entre sus amigos: un miserable, un drogadicto y un narcotraficante, como ejemplos de lo que pudieran llegar a ser. Uno imagina que si esa fuera la fórmula perfecta para colocar a los jóvenes por el buen camino, otro gallo cantaría en nuestra realidad. Para redondear la universalidad del ladrón vuelto maestro, se torna en “director de teatro” que “reescribe” su propia versión de Romeo y Julieta. Sin embargo, es un negocio. Todo está conformado para atrapar a la ignorancia y ganar mucho dinero. Todo se resume en las fórmulas fáciles: copia de copia de copia que es más o menos la definición generalizada del cine mexicano contemporáneo, con honrosas excepciones. Es una producción de Televisa Cine donde se dice y hace lo que no se puede por sus canales abiertos (pero se iguala con sus programas por "cable" como Telehit).



Es una película que disgusta, aunque en la sala donde la vi, los pocos asistentes estuvieron riendo todo el tiempo. Otra señal de los tiempos de deterioro en que vivimos...

LAS ILUSIONES QUE NOS PROTEGEN


MI AMIGO EL DRAGÓN

(Pete’s Dragon)

2016. Dir. David Lowery.





         Pete (Oakes Fegley) perdió a sus padres en un accidente automovilístico. Al quedar solo, como único sobreviviente en el bosque, encuentra a un gigantesco dragón que lo protege y cuida. Pasan seis años y ahora es un niño salvaje que habita en una cueva (dentro de las profundidades del inmenso bosque) donde el diligente dragón, que puede volar y tornarse invisible, lo ha mantenido. Cierto día Pete llega hasta un lugar donde ya intervienen los taladores de árboles. Es descubierto por la agente forestal Grace (Bryce Dallas Howard) y su hija Natalie (Oona Laurence) quien lo lleva hasta un hospital para después tenerlo en su casa. Pete le revela que su amigo es un dragón y la lleva hasta la cueva. Ahí, el ambicioso cuñado de la oficial lo descubre.





         A casi 40 años de la primera versión que la propia compañía Disney produjera como cinta musical y con animación que alternaba al lado de actores vivos, tenemos esta relectura que solamente parte del hecho de que el pequeño Pete encuentre al dragón que es su amigo. En ambas versiones hay malvados que desean capitalizar el descubrimiento de esta criatura legendaria. Ahora, la versión contemporánea toca lateralmente el final de la fantasía y la realidad depredadora del hombre. El relato central está en la amenaza que se cierne sobre el fabuloso animal para su sobrevivencia (que nos recuerda al gracioso extraterrestre de Spielberg), pero finalmente se tiene la valorización de la familia. Se comenta que Grace vive con su novio, del cual ha nacido una hija. Pete pierde a su familia y reencuentra otra gracias a la materialización de un ser mítico. Es una manera de decirnos que son las ilusiones las que nos mantienen y nos soportan ante las crueldades del mundo.


La versión de 1977 mezclaba
animación con seres vivos



         El realizador (editor, guionista, director de fotografía) Lowery ofrece bellísimos paisajes (la cinta fue filmada en Nueva Zelandia) y permite momentos de reflexión alargando sus secuencias sin caer en la edición rápida: se nota su dominio de los diferentes oficios dentro del cine. El dragón es una delicia de personaje: verde, con pelo, un colmillo protuberante roto y una expresiva mirada. Al recordar la también graciosa cinta de Don Chaffey, filmada en 1977 (con Helen Reddy y Mickey Rooney), uno se acuerda del Cine Montoya y de las alegres canciones que complementaban a la narración. En esta versión Robert Redford (a los casi 80 años de edad) es cuidado por la cámara: dentro de su admirable vejez (ya que no recurrió a excesivas cirugías) se notan los restos de su belleza madura. Impecable y satisfactoria diversión.

El realizador David Lowery

Robert Redford, a los 80 años, bien cuidado
por la cámara de cine...


lunes, 12 de septiembre de 2016

LA AMENAZA RESENTIDA


STAR TREK: SIN LÍMITES

(Star Trek Beyond)

2016. Dir. Justin Lin.





         El capitán Kirk (Chris Pine) y su tripulación son víctimas de un engaño. Se trasladan a un planeta lejano donde son atacados, dejando inservible a la nave Enterprise, y todo para que el villano en turno, Krall (Idris Elba), se apodere de una pieza que le permitirá utilizar un armamento poderoso para aniquilar Yorktown, un espacio artificial creado por la Federación para la convivencia de civiles.


La tripulación del Enterprise (a la
izquierda, el malogrado Anton Yelchin)



         La cinta inicia con Kirk ofreciendo el retorno de la pieza a sus dueños originales como símbolo de paz para recibir un ataque al considerarlo más bien ofensivo. Kirk retorna a su nave y guarda la pieza sin imaginar que ella lo llevará a esta aventura sorprendente. Sin embargo, la trama muestra a Kirk aburrido luego de tres años de volar en una misión que todavía durará dos más. Está la alternativa de aceptar el puesto de Vicealmirante que lo dejará en trabajo clerical. Por su parte, Spock (Zachary Quinto) quiere salvar a la raza vulcana buscando a una mujer de su especie y desposarla, sobre todo por el fallecimiento de su padre. La nueva misión pondrá a ambos a dudar sobre sus respectivos futuros.


Un nuevo personaje, Jaylah (Sofia Boutella), quien ayuda
a la tripulación para escapar del planeta incomunicado



         Las secuencias de acción son efectivas, con mucho movimiento y ediciones rápidas, al estilo que su director Lin nos tiene acostumbrados luego de sus episodios de la serie de “Rápidos y furiosos”, además que el guion está escrito por Simon Pegg (quien aparece como el ingeniero Scotty) y Doug Jung (quien aparece como el esposo de Sulu en Yorktown), que lograron darle el tono de los episodios de la serie original por televisión, además de sentido del humor. Esto debe satisfacer a los fanáticos de la misma.


Kirk es amenazado por el villano Krall



         Habrá que destacar nuevamente el sentido de familia que ha sido recurrente e importante para las superproducciones del Hollywood contemporáneo: en el caso de Kirk, la idea de seguir adelante con el honor de su padre; en el caso de Spock, el deseo de ser una especie de Nuevo Adán para reproducir a su especie ahora sin planeta propio; en el caso de Sulu, simplemente la llegada a Yorktown para encontrarse con su pareja masculina que carga a una pequeña, dando idea de que no hay discriminaciones en lo sexual como en la convivencia entre diferentes razas de las galaxias; en el caso del personaje de Jaylah, reivindicar la memoria de su padre, muerto por uno de los soldados de Krall.


El coguionista Doug Chung aparece
como la pareja de Sulu



         Y está el caso de Krall, personaje considerado héroe por su pérdida en el espacio, considerándosele muerto y héroe por la historia, para que surja de las cenizas como villano resentido, pensando que la Federación lo había abandonado, sin saber que no existía comunicación posible. Su mismo rencor lo lleva a metamorfosearse para sobrevivir. Es un personaje entrañable, como todo buen villano de película, que es al que tomamos en cuenta por sus efectos sobre la historia.


Idris Elba, o sea Krall, nunca aparece con su rostro,
excepto en un vídeo de su pasado



         Al finalizar la cinta se recuerda la memoria de Leonard Nimoy (el original Spock de la serie de tv, además de las primeras cintas de la franquicia) y hay una dedicatoria para Anton Yelchin, muerto en un estúpido accidente. Su presencia es la que hace más cálido el recuerdo y permite que reflexionemos sobre la fragilidad de la existencia. Por tantos motivos, se pasa un rato entretenido y conmovedor en esta excelente secuela.

El esplendido realizador Justin Lin




        


domingo, 21 de agosto de 2016

UNA PÉRDIDA DE TIEMPO

BEN - HUR
2016. Dir. Timur Bekmambetov.



            La pregunta obligada es ¿para qué volver a filmar uno de los grandes clásicos del cine? Las posibles respuestas podrían ser para que las nuevas generaciones conozcan esta trama o tal vez para retomar el tema de la fe y la lealtad en tiempos revueltos. Si el espectador conoce las películas filmadas en 1925 y 1959 (al menos la de 1959) no podrá dejar de remitirse a las mismas y establecer comparaciones. Si el espectador es joven al que jamás le interesará revisar el cine de antaño, será una cinta de acción más que ocurre en los tiempos de Cristo.



            Para los mayores que pudimos verla en su estreno (a mí me tocó en el Cine Encanto) y luego revisitarla a través del vídeo, es una total decepción, un esfuerzo inútil, una larga hilera de efectos digitales que se asemejan a un videojuego (la secuencia de la carrera de caballos o la batalla marítima entre griegos y romanos). Y tal vez ese enfoque sea atractivo a un joven que preferirá los verdaderos juegos virtuales más elaborados e interesantes en las consolas de su casa.



            Judá Ben-Hur (Jack Huston) es un rico príncipe judío en Jerusalén que recibe el retorno de su hermano adoptivo, Mesala (Toby Kebbell), ahora centurión romano. Su diferencia de opiniones en cuanto al imperio del César y un hecho violento hace que ambos se separen: Ben-Hur es enviado a las galeras como esclavo, su madre y hermana metidas en la cárcel. Durante una batalla, el barco donde estaba Ben-Hur es atacado, pero el hombre logra sobrevivir y llegar a tierra donde lo rescata el mercader de caballos Ilderim (Morgan Freeman). Éste acuerda una carrera donde su protegido Ben-Hur competirá con el campeón Mesala. A cambio obtendrá el perdón. Ocurre el evento donde Mesala es malherido y pierde una pierna. Ben-Hur busca a su hermana y madre al mismo tiempo que le toca asistir a la crucifixión de Cristo. Gracias a ello, las mujeres, leprosas, quedan curadas y libres. Se reencuentran, para que luego Ben-Hur recapacite sobre el amor al prójimo, perdone a Mesala y vuelvan a estar todos juntos.



            La narración intenta darle un enfoque moderno. Ilderim narra los hechos de Ben-Hur al inicio de la carrera de caballos para que la acción se vaya al pasado cuando los hermanos adoptivos jugaban, también a caballo, jóvenes y felices. Luego viene el conflicto: Mesala siente que debe hacer honor a sus raíces y se marcha como soldado donde obtiene fama y grados militares. Al retornar a Jerusalén piensa que su amigo judío se le unirá para sofocar los levantamientos rebeldes contra el imperio pero Ben-Hur se niega. Uno de los insurgentes ataca a los romanos, Ben-Hur se echa la culpa y ahí inician todos los hechos trágicos.



            Ben-Hur fue una exitosa novela publicada en 1880. Su subtítulo es “Un cuento del Cristo” ya que el personaje principal, judío fiel a su raza, llega a perder la fe ante las tribulaciones de su existencia, para recuperarla cuando tiene un acercamiento con Jesús. La novela narra la amistad entre el personaje y su amigo de infancia Mesala quien se convierte en el villano de la trama. En 1925 la MGM gastó cuatro millones de dólares en filmarla convirtiéndose en gran taquillazo, dándole a la compañía productora un importante lugar como creadora de películas prestigiosas. Para 1959, la misma compañía invirtió quince millones de dólares para lograr una segunda versión que se convirtió en todo un fenómeno, ganando premios y otra recaudación millonaria. Ambos esfuerzos valieron la pena y en ambos casos se mantenía el honor del príncipe judío y el castigo para el malvado opresor.



            Ahora tenemos una versión compacta, con un reparto completamente desangelado, donde no se enfatiza la calidad moral de sus personajes. Aunque se muestra la solidaridad y afecto inicial entre los hermanos, el deseo de ajustar cuentas se reduce a la nada. Poco sirve que Mesala haya echado a perder las vidas del príncipe y su familia. De pronto, Ben-Hur recuerda el pasado y perdona al malvado sus acciones para terminar en santa paz. Este final se siente forzado y no satisface al espectador acostumbrado a los castigos para el mal que todo cuento moral debe considerar. En la versión silente, Mesala moría en la carrera. En 1959, Mesala mantenía su orgullo: con gran dolor, a punto de ser amputado de sus piernas, rechazaba el procedimiento para recibir a su enemigo, el amado que lo traicionó según su punto de vista, para asestarle el golpe final y revelarle la existencia de su madre y hermana, a las cuales el príncipe creía muertas. Luego expiraba.



            Uno recuerda a Ramón Novarro, a los 25 años, corto de estatura pero con cuerpo atlético en la primera versión.



Luego está Charlton Heston con sus atributos físicos e imponentes. Al compararlos con el poco agraciado, de apariencia débil y vulnerable Jack Huston, es increíble que sea el héroe que sobrevive a sus aflicciones.



Luego viene la memoria de Francis X. Bushman, corpulento y de aspecto rudo, altivo, como el Mesala silente.



Sobre todo, Stephen Boyd, en la versión con Heston, musculoso pero bien proporcionado, cuyo reencuentro con su amigo de la infancia tiene insinuaciones homoeróticas: simplemente el abrazo y la mirada que entrecruzan en dicha secuencia le da todo sentido a la venganza del amante despechado, rechazado.



Toby Kebbell no posee carisma ni personalidad ruda que le haga creíble como gran oficial romano.



            El realizador Bekmambetov, más conocido por Abraham Lincoln, cazador de vampiros y Se busca se ha caracterizado por un cine de acción efectivo, sin mayores toques humanos ni reflexivos. De ahí que la carrera de caballos en esta cinta sorprenda por su falta de contundencia y elaboración. Se notan los efectos digitales por lo que uno pensaría que habría audacias mayores. Para los cinéfilos conservadores, de antaño, es un insulto volver a filmar el cine emblemático del pasado. Uno espera que jamás se le ocurra a algún ignorante productor fílmico querer rehacer Lo que el viento se llevó o Casablanca, por ejemplo. Ben Hur (2016) es una de las peores cintas del año.


sábado, 20 de agosto de 2016

ROSA Y TRIVIAL

ME ESTÁS MATANDO SUSANA
2015. Dir. Roberto Sneider.



         Eligio (Gael García Bernal), un actor secundario en telenovelas y en comerciales, despierta cierto día para darse cuenta que su mujer, Susana (Verónica Echegui), le ha abandonado. Investiga y descubre que ha conseguido una beca para asistir a un taller de escritura en una universidad de Iowa. Vende su auto y va en su búsqueda. Al llegar descubre que Susana tiene un amorío con un compañero polaco. Eligio permanece con altas y bajas en su relación hasta que hace que entre en discusiones violentas o reclamos hirientes.



         La tercera cinta del realizador Sneider que usualmente adapta novela mexicana: Dos crímenes de Ibargüengoitia o Arráncame la vida de Ángeles Mastretta, ahora se basa en “Ciudades desiertas” (1982) de José Agustín y hace una ilustración correcta, bien realizada, del texto. Sin embargo, se mantiene la misma tendencia de Sneider al mostrar trivialidades cotidianas. La novela de Agustín no tenía mayor conflicto y su problemática de pareja era simplemente la necesidad de la muestra de afecto. Eso sucede en la película que es entretenida pero completamente vacía e inocua como la mayoría de la obra del creador de “De perfil” (1966) quien ya no volvería a lograr otra obra de grandes dimensiones.



         El personaje de Eligio exige la paciencia y sumisión de Susana. Muestra celos y rabia al enterarse que ha tenido un amante pero no deja de insinuarse y permitirse escarceos eróticos con otra mujer. Es un patán al que no le importa transgredir la ley y tomar riesgos. Le habla insolentemente al guardia de migración o escapa del pago a un taxista abusivo. Es un hombre sin límites en su comportamiento social y uno acepta que la mujer lo abandone al mostrarse insoportable. Eso es lo que atrapa a un público no exigente que busca mero y simple entretenimiento. García Bernal ofrece una sobreactuación que solamente se nivela al llegarse a un momento de aceptación para volver a excederse al final.



         La cinta descansa sobre los hombros de la pareja estelar. Todos los demás personajes se difuminan y ni siquiera hay una visión crítica de las circunstancias que la rodean. Es una telenovela bien hecha en su narración, sin mayores profundidades ni complejidades. Va a tener éxito por la presencia “y gracejadas” de Bernal, porque las parejitas se emocionarán al escuchar un “te quiero” dentro de la mayor convencionalidad, porque sigue la tendencia de la comedia mexicana moderna donde los lugares comunes reinan dentro de la total falta de sustancia (como las cintas de Manolo Caro, por ejemplo).



lunes, 15 de agosto de 2016

EL VALOR DE LOS SUEÑOS


EL BUEN AMIGO GIGANTE

(The BFG)

2016. Dir. Steven Spielberg.






         Sophie (Ruby Barnhill) es una huérfana que, cierta noche, es secuestrada por un gigante (Mark Rylance) quien la lleva consigo hasta su tierra. Para buena suerte de la niña, es un gigante vegetariano. La ha tomado prisionera porque no puede arriesgarse a que descubra su existencia. En la tierra de gigantes (hay otros nueve), corre peligro porque los demás son carnívoros. Juntos buscarán la manera de que sean exterminados.





         Basada en una novela del imaginativo Roald Dahl (del cual el mes próximo se conmemorará su centenario) que ya ha sido adaptado en muchas ocasiones (Charlie y la fábrica de chocolates, Matilda) y adaptada por la desaparecida Melissa Mathison (1950 – 2015) quien fue la creadora del grandioso y trascendente éxito de Spielberg E.T. El extraterrestre, estamos ante otra incursión en el espléndido mundo visual de Spielberg. La trama, en realidad, es limitada: no hay grandes momentos de enfrentamientos entre gigantes y hay toda una solución del problema gracias a la Reina Isabel II que desvía la trama de la fantasía hacia una realidad poco creíble. No obstante, la cinta cuenta con dos secuencias maravillosas cuando el gigante lleva a Sophie hacia el mundo de los sueños donde puede jugar con las corporizaciones de los mismos; y en otro momento, cuando reparte los sueños que ha atrapado entre los niños que duermen.





         Estas secuencias nos transportan a los momentos oníricos y descriptivos de I.A. Inteligencia artificial (Spielberg, 2001), para dar cuenta de la imaginación visual del realizador. La cinta habla de la inocencia y sus peligros; nos muestra el valor de los sueños; insiste en las fantasías infantiles como soporte de la realidad. Es una cinta menor en la producción del genial director que seguramente ocupará su lugar dentro de su cine incomprendido. Los efectos digitales son sorprendentes: Mark Rylance ofrece otra gran interpretación (no en balde su trayectoria: el año pasado su galardonada actuación en Puente de espías) y la pequeña Barnhill, debutante en cine, posee su gracia. Cualquier cinta menor de Spielberg siempre tendrá mayor valor que cualquier producción inflada y extravagante de Hollywood.



domingo, 7 de agosto de 2016

LA BATALLA MORAL


ESCUADRÓN SUICIDA

(Suicide Squad)

2016. Dir. David Ayer.

 


         Una funcionaria de gobierno propone la creación de un grupo con “metahumanos”, o sea individuos que poseen poderes únicos o cualidades sobrenaturales, pero quienes se encuentran encerrados por su pasado criminal (asesinos, ladrones, piromaniacos, etc…) para combatir a fuerzas superiores que pudieran ser una amenaza para la nación. Un personaje enemigo es la hechicera (Enchantress) de la cual se tiene control porque su corazón está resguardado por la funcionaria. Cierto día la bruja lo recupera y libera a otra entidad poderosa que es su hermano y con el cual desea acabar con los ejércitos y las armas mundiales. El escuadrón de supervillanos deberá enfrentarlos.





         Una nueva oferta de DC Comics que referencia a personajes de Batman (Jared Leto interpreta a un Guasón menos grotesco; Ben Affleck aparece brevemente) donde se juega con la moralidad y sus avatares. Cada villano criminal tiene algún acercamiento con las bondades de este mundo: Deadshot (Will Smith), criminal a sueldo, tiene una hija a la cual ama; Harley Quinn (Margot Robbie), psiquiatra asesina por su pasión hacia el Guasón; El Diablo (Jay Hernandez) mató a su esposa e hijos al no controlar su poder flamígero que le causa remordimientos; y así siguen. Por otro lado, la agente de gobierno Waller (Viola Davis), es chantajista e implacable; Lang (Joel Kinnaman) es un soldado enamorado que sigue órdenes aún si llevan a la extinción de personas.

 



         Los villanos se definen como “lo peor de lo peor” y, sin embargo, buscan la redención y la liberación de la culpa. Sus acciones en favor de la humanidad propician un matiz absolutorio para que se olvide todo lo malo que han hecho. Y la cinta lo deja claro: habrá que pagar los pecados a pesar de todo. Son los matices obscuros que han definido a estas películas de DC contra las complacencias de la serie Marvel, lo que proporcionan interés y no queda en la visión maniquea y absoluta. Por eso, el ofrecimiento más divertido y diferente en Marvel ha sido Deadpool, con su nihilismo.

 




         Estamos ante una relectura de Doce del patíbulo (The Dirty Dozen, 1967, Robert Aldrich), donde un grupo de convictos eran enviados a combatir y eliminar a oficiales alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. En la cinta, solamente el menos criminal (se había revelado contra un superior) era quien sobrevivía. Los requerimientos de época no permitían el premio al malvado. En este caso, dentro de la fantasía, como cinta dedicada a menores de edad, se necesita mostrar al mal que recibe castigo pero con esperanza.

 
("Doce del patíbulo" utilizaba a convictos
como soldados contra los alemanes)



         El realizador Ayer nos ha ofrecido cintas magníficas en el pasado (Corazones de hierro, Sabotaje, Último turno) con personajes que se encuentran en situaciones más allá de sus expectativas (límites) y deben aplicar ingenio y razón común para enfrentarlas. En aquellos casos era el mundo real, ahora tenemos el imperio de la fantasía donde los parámetros son diferentes. Habrá que seguir adelante para convertirse en héroes aunque con los puntos negros del pasado. Es lo que entusiasma de una cinta muy estilizada (producida por Zack Snyder, y se nota) donde volvemos a la batalla moral con las vueltas de tuerca necesarias y salirnos de la rutina con efectos especiales repetitivos para entrar en otras circunstancias.


domingo, 24 de julio de 2016

TODOS LOS HOMBRES MALOS


MENTE IMPLACABLE
(Criminal)
2016. Dir. Ariel Vroman.

 


       Un agente de la CIA, Billy Pope (Ryan Reynolds) es interceptado por el magnate español Heimdahl (Jordi Mollá), mientras iba a entregar un dinero y pasaporte a un hacker que había creado un programa para controlar todos los misiles norteamericanos y cuya localización solamente él conocía. Luego de torturarlo es asesinado. Quaker Wells (Gary Oldman), jefe de la CIA, recupera el cuerpo que todavía tenía actividad cerebral, para que el Dr. Franks (Tommy Lee Jones) efectúe una transferencia de la memoria de Bill hacia otro individuo, que resulta ser el sociópata Jerico (Kevin Costner). Luego de realizarla comenzará una lucha entre Heimdahl y Wells para apoderarse del violento Jerico quien, sin embargo, ha comenzado a sentir emociones y recordar a su mujer e hija pequeña.




       Un reparto tan estelar da lugar a una cinta primariamente emocionante y entretenida pero bastante desangelada. Quizás la semejanza hacia muchas otras películas que han tratado la transferencia de recuerdos, las amenazas mundiales a través de computadoras, la acción usualmente extrema, no permite el paso hacia el asombro. También puede ser la atmósfera que no prepara al espectador para que la trama le vaya atrapando paulatinamente.




       La cinta tarda en explicar lo que está sucediendo. La pronta e inesperada muerte del agente Pope desconcierta. Luego uno nota que los agentes, la policía, el mismo jefe de la agencia, se encuentran sumidos en la tremenda corrupción. No hay diferencia entre ellos y el criminal Jerico o el archivillano Heimdahl. Las muertes se suceden dentro de la total impersonalidad. No es posible la disertación moral y no queda más que disfrutar una cinta de acción dentro de la maldad humana.




       El goce mayor resulta de ver a tanta personalidad legendaria en el reparto. Jones y Oldman ya pertenecen a la galería icónica del mejor cine turbulento. Ryan Reynolds tiene una actuación especial y corta pero sus pocos momentos permiten disfrutarle. Y luego queda Kevin Costner, una personalidad sin discusión: un gran actor cuyas mejores cintas han quedado en el pasado sin que merme su calidad ni su presencia magnífica (a los 60 años).