domingo, 25 de agosto de 2019

UN MADURO CUENTO DE HADAS


HABÍA UNA VEZ EN HOLLYWOOD
(Once Upon a Time in… Hollywood)
2019. Dir. Quentin Tarantino.
         Así como empiezan los cuentos de hadas, es lo que viene a definir la más reciente cinta de Tarantino quien se va a una de las etapas más importantes y definitivas en la historia de Hollywood: 1969 fue el año en que se estrenaría Busco mi destino (Easy Rider, Dennis Hopper) para que el cine independiente sentara sus reales dándole paso a la figura del director o escritor que proponía los temas adecuados para las nuevas audiencias; también marcó el final de las grandes producciones, las musicales que fracasaban (El camino del arcoíris, Coppola y, sobre todo, ¡Hola Dolly!, Gene Kelly): la televisión iba adquiriendo nuevamente notoriedad y se tornaría en el refugio de los ídolos de la pantalla que ya iban envejeciendo o no eran del agrado de los jóvenes espectadores, además de ir alimentando en sentido contrario al cine con las estrellas que surgían de la televisión (Goldie Hawn o Sally Field, por ejemplo). 
         E insisto que es un cuento de hadas porque Tarantino nos propone la fórmula maravillosa que le dio notoriedad a Bastardos sin gloria (Inglorious Basterds, 2009) al cambiar la historia real para proponer otros caminos de lo que pudo haber sido: ahora, gracias a los héroes veteranos del Hollywood que fenecía, y ahí sí, sin remedio. Rick Dalton (Leonardo DiCaprio, fantástico) había surgido en una popular serie de 1958 para que años más tarde, se viera como protagonista de cintas con bajos presupuestos y papeles como invitado especial a algunos episodios de las series que estaban ahora de moda. Siempre lo ha seguido su doble de pantalla Cliff Booth (Brad Pitt quien confirma su atractivo) que también le sirve como chofer y guardaespaldas. Su decadencia lo tiene preocupado, más aún cuando un agente Marvin (Al Pacino) le propone filmar un espaghetti western en Italia “bajo la dirección del segundo realizador más importante del género: Sergio Corbucci”. (Hay que pensar que Tarantino le da el primer lugar a Sergio Leone).
         Al mismo tiempo que nos enteramos de vida y obra de Dalton, se inserta una segunda historia, ahora de éxito: Roman Polanski y Sharon Tate (Margot Robbie) se han mudado como vecinos de Dalton. Éste lo menciona a Cliff cuando se topan carro a carro como el director con el cual todos quieren filmar luego de La semilla del diablo. Tate está apenas despuntando luego de haber aparecido en El valle de las muñecas (Mark Robson, 1967) y ahora tiene en las pantallas de cine Las demoledoras (Phil Karlson, 1968), lo que da lugar a una secuencia extraordinaria donde el personaje que interpreta a Tate, la mira y se asombra cuando asiste a una sala de cine para verse en la pantalla donde aparece la verdadera Tate: un momento en el cual la ficción se enfrenta con la realidad para recrear un momento que tal vez nunca existió y nos subraya que en este cuento, todos son personajes en una trama que ojalá hubiera sucedido.
         Hay otro momento muy significativo donde Rick toma un descanso mientras filma su rol especial como villano en la serie Los Lancer donde el actor es James Stacey (Timothy Oliphant) quien lo ha recibido con regocijo. No obstante, en este descanso se topa con una niña actriz, seguidora del Método de Stanislavski – Lee Strasberg con la cual discute un libro que éste va leyendo y que habla de la decadencia de un actor, lo que pega en la realidad propia de Dalton quien sufre un relativo shock de identificación, depresión, pero luego, al ser reconocido por su perfecta actuación, todo lo olvida. Cliff, mientras tanto ha ofrecido un aventón a una jipi hasta un rancho que servía como locación de películas del oeste: ahí se da cuenta que el mundo ha cambiado. El dueño está ciego y vive complacido al lado de varios jipis a los cuales les ha permitido establecer su comuna. Un incidente servirá para redondear el episodio final de la película.
         Pasan seis meses durante los cuales Rick adquiere cierta popularidad por varias cintas filmadas en Italia y Sharon Tate ya muestra un avanzado estado de embarazo. Lo demás no se puede describir pero será una sorpresa para quienes no lo esperan, pero conocen la historia de los crímenes de Charles Manson. Quienes desconozcan esta trama acerca del asesinato de Sharon Tate, la verán como una secuencia a la altura de lo que nos tiene acostumbrado Tarantino, extrema, cruel y gráfica. 
         La cinta es otro homenaje que realiza Tarantino a sus raíces cinefílicas y que lo muestra, como pasó con Almodóvar con su Dolor y gloria, en completa madurez. En la versión original (que es la que debería de verse solamente) no se subtitulan algunos comentarios de la radio o de la prensa donde se reconocen a títulos de cintas emblemáticas de 1969 (El hombre ilustrado, Jack Smight), pero hay muchas marquesinas que ofrecen el panorama de estos tiempos. Las referencias visuales de series de televisión en la proporción de pantalla adecuada o de otros programas en los cuales había intervenido Dalton (FBI o como anfitrión de Hullabaloo). Además, utiliza el logotipo de ese año que aplicaba la Columbia Pictures en sus películas. La dirección artística es impecable como todos los elementos técnicos. Tarantino reescribe la historia para rendir homenaje a una era que nos marcó aunque sea solamente en la pantalla: como niños que se van a dormir, nos cuenta un cuento para soñar, aunque al despertar, la realidad siga siendo tan terrible como siempre.


martes, 13 de agosto de 2019

VIDAS DELICIOSAS


LA VIDA SECRETA DE TUS MASCOTAS 2
(The Secret Life of Pets 2)
2019. Dirs. Chris Renaud y Jonathan de Val.
         Luego de la admirable cinta original donde conocíamos a Max, el terrier de Katie desde pequeño, para que viviera aventuras impensadas cuando llegaba a su vida Duke, un perro callejero adoptado por su dueña, que le hacía conocer su suerte, sin que esto jamás llegara a ser del conocimiento de su dueña, ahora nos llega la secuela, tan admirable e inventiva como su antecedente. Ahora Katie conoce a Chuck, se casa, y da a luz a Liam, un bebé al cual Max primero desprecia pero luego llega a amar al grado de que se vuelve una angustia permanente sentirse responsable de su seguridad. Al mismo tiempo, volvemos a encontrar a Chloe, la gata vanidosa e interesada, a Gidget, la perrita que ama a Max en secreto, a Snowball, el conejito que se siente súper héroe y a Daisy, su amiga perrita quien le pide ayuda para salvar al inofensivo cachorro de tigre que un villano ruso quiere adiestrar a la fuerza. Todo esto sucede simultáneamente al hecho de que Max sale al campo de vacaciones con Chuck, Katie y Liam, conoce a Rooster, el perro guardián de la granja del tío de Chuck para que la vida de todos cambie.  
Max en el campo con el perro guardián Rooster
(la voz de Harrison Ford).
         El humor está presente porque todos los personajes son simpáticos: desde la dulzura de Max, la ingenuidad de Duke, la valentía escondida de Snowball, el sentido moral y cívico de Daisy. El guion nos muestra a los animales que tienen sus propios problemas emocionales como en la divertida secuencia de la visita al veterinario donde Katie lleva a Max porque vive rascándose debido a la tensión que le produce el cuidado del pequeño Liam y, de esa manera, se “humaniza” a la mascota (algo que, de cualquier manera, tiene cierto sentido en la realidad). O tenemos la secuencia en la granja donde Max tendrá que enfrentar su miedo y demostrar que todo es un espejismo: la grandeza y sabiduría de Rooster servirá para ganar la confianza en sí mismo.
Snowball y Daisy que salvan
al tigre Hu.
         Y la trama está tan bien planeada que todas las acciones individuales irán a converger con el retorno de Max a la ciudad donde todos sus amigos deberán buscar la manera de resolver sus encomiendas. Aquí es donde entra una secuencia de acción magistral que alcanzará niveles de heroísmo. Y todo sucede en la noche, mientras los humanos duermen, antes de que amanezca para que todo aparente normalidad, no ha pasado nada cuando en realidad ha ocurrido tanto para beneplácito de un público que debe terminar rendido a los pies de estas mascotas ejemplares.
Max en la divertidísima secuencia en la recepción
del veterinario que cura traumas animales.

sábado, 10 de agosto de 2019

COCODRILOS


INFIERNO BAJO LA TORMENTA
(Crawl)
2019. Dir. Alexandre Aja.
         Haley (Kaya Scodelario) va en busca de su padre Dave (Barry Pepper), del cual no ha recibido llamada, mientras se avecina un huracán categoría 5. Es en Florida. Al llegar a la casa familiar, lo encuentra tirado, manchado de sangre, desmayado, en el piso del sótano que da a un respiradero externo. Cuando intenta sacarlo, un gran cocodrilo la ataca, pero logra salvarse. El hombre vuelve en sí. El nivel del agua empieza a subir mientras se va incrementando la lluvia. De pronto, se dan cuenta que hay otro cocodrilo y que, en el exterior, al desbordarse pantanos y lagunas, los cocodrilos han invadido el lugar: atacan a un trío de ladrones que aprovechaban el abandono del pueblo para cometer sus latrocinios, aparte de otras situaciones. Comenzará una larga y complicada lucha por la sobrevivencia.
         Producida por el maestro Sam Raimi y dirigida por el efectivo, pero usualmente truculento realizador francés Aja, quien encontró su camino a Hollywood gracias al éxito taquillero de sus cintas iniciales, bastante barrocas (Furia, El despertar del miedo) para filmar la nueva versión de La colina del terror (Wes Craven, 1977) que se estrenó en México bajo el título de El despertar del diablo (2006). Finalmente es un director que sabe narrar y domina los elementos básicos del género del suspenso. Esta producción muestra un cuidado que usualmente no se encuentra en el género, sin abusar del objeto de temor: los cocodrilos están como amenaza latente y solamente surgen en el instante preciso. Tampoco los oculta (algo que sí sucedió en los avances de la cinta) y desde la primera, sorpresiva entrada, están completos, acechantes, totalmente tenebrosos.
         La cinta nos presenta a personajes que se encuentran heridos en sus sentimientos. La hija reclama que el fracaso matrimonial de sus padres se debió a la poca atención del hombre hacia la mujer, dedicando la mayor parte del tiempo a forzar y alentar a su hija para que fuera más ambiciosa en sus objetivos. En esta ocasión, la situación límite de una amenaza meteorológica y un peligro inminente de ataque mortal hace que cada personaje tome conciencia del pasado y de lo que fueron esas intervenciones entre ellos. La cinta transcurre dentro del ámbito de las soluciones extremas: quien guste del género sabe que la lógica no puede exigirse de manera rigurosa. No obstante, dentro de lo que sucede, uno acepta las consecuencias y hasta alienta internamente a que se siga el mejor camino para la salvación.
Alexandre Aja y Kaya Scodelario
         Escrita por los hermanos Rasmussen a quienes debemos el guion de la incomprendida y delirante Presas del diablo (John Carpenter, 2010), aunque ahora en otro tono que no llega a lo sobrenatural ni a la patología mental, estamos ante un gran ejemplo de lo que es el cine de terror actual: el enemigo, el acecho, la amenaza, provienen de la misma naturaleza. Gran película.



        

domingo, 28 de julio de 2019

REAL VS. DIGITAL


DOBLE VIDA
(Doubles Vies / Non-Fiction)
2018. Dir. Olivier Assayas.

         El editor en jefe de una centenaria editorial, Alain (Guillaume Canet) a la cual ha podido sacar adelante a pesar de los cambios tecnológicos platica con uno de sus autores, Léonard (Vincent Macaigne) para rechazar su última novela. Piensa que es idéntica a su anterior por la autoficción, ya que es su estilo: transferir su vida y experiencia al texto con cambios para desviar la atención de personas reales. Además, la situación contemporánea se ha transformado: ahora debe pensarse en el libro electrónico más que en el impreso. Por eso ha empleado a Laure (Christa Théret) como jefa de transferencia digital. Su esposa Selena (Juliette Binoche) es actriz en una exitosa serie de televisión, de la cual ya se ha hartado. En el caso de Léonard, su mujer Valérie (Nora Hamzawi) trabaja en el staff de un candidato político.
         Estos personajes permitirán que se realicen largas y constantes conversaciones donde se discute la hegemonía de lo real contra lo digital; la proliferación de blogs porque el público prefiere leer de manera gratuita y rápida temáticas de su interés; la disminución de la palabra crítica que posea la autoridad suficiente para convencer al público; la desvalorización de las obras visuales (libros, peliculas) al tenerlas en conjunto, sin cronología ni lógica, en los Ipad o Smartphones. Y todo esto se viene reflejando en las vidas privadas de los protagonistas: cada hombre es infiel a su esposa (Alain con Laure, Léonard con Selena) como respuesta a la insatisfacción cotidiana, a la falta de comprensión o simplemente por mero narcisismo.
         Sin embargo, todo lo que se discute resulta ser cercano al espectador y no aburre ya que, al contrario, provoca la reflexión a pesar de las contradicciones (la importancia del libro digital contra la paradoja que ahora se venden más libros impresos; la alternativa de que los blogs inciten al lector a comprar los libros de sus autores; la compulsión de consumir series de televisión sin mayor búsqueda que calmar el ansia de la emoción primaria). Nada puede estar en blanco y negro pero la realidad nos rodea y no podemos negar sus amenazas o evoluciones. Es la película más discursiva y verbosa del maestro Assayas que nos devuelve a las disertaciones en el cine de Eric Rohmer o las estructuras de las cintas primeras de Woody Allen: están involucradas tanto la moral como la tecnología y la inquietud intelectual, por lo que todo resulta fascinante. 

lunes, 8 de julio de 2019

VIRTUAL ENGAÑO


SPIDER-MAN: LEJOS DE CASA
(Spider-Man: Far from Home)
2019. Dir. Jon Watts.
         La siguiente entrega con el personaje de El hombre araña, ahora en su encarnación por Tom Holland (cuyo carisma es del tamaño del mundo), lo presenta luego de los hechos que ocurrieron en las últimas cintas de Avengers cuando han pasado cinco años, la gente ha retornado con diversas edades (los hermanos mayores ahora son menores, por ejemplo) y la lógica, las implicaciones socioeconómicas, no importan porque estamos en un mundo de historieta donde todo lo que sucede es fantástico. Peter va de viaje escolar a Europa junto con sus compañeros y dos maestros. Se entera por Happy (Jon Favreau), el viejo sirviente de Tony Stark, que Nick Fury lo anda buscando, a lo que Peter se niega. Él está a punto de irse de vacaciones donde tiene el plan de cortejar y empezar su noviazgo con la irónica MJ (Zendaya): no quiere impedimentos. Un prólogo nos ha mostrado lo que aconteció en un pueblo mexicano cuando un monstruo de tierra cometió destrozos, pero apareció Mysterio (Jake Gyllenhaal) para acabar con la amenaza. Peter se va a Europa llegando primero a Venecia, donde aparece un monstruo de agua. Finalmente lo requiere Fury y junto con Mysterio piden su ayuda: el siguiente atentado será de fuego contra Praga. 
         Así podría seguirse narrando la aventura total de la continuidad de esta franquicia, pero baste con decir que si Mysterio era originalmente un villano, acorde con los seguidores de las historietas, sorprende su calidad heroica en este caso, pero hay muchos giros reservados para asombro de quienes no seamos fanáticos de las ilustraciones. Lo que debe distinguirse es que se considera a Peter Parker como el personaje más idóneo para suceder a su mentor e impulsor Stark, algo que el jovencito no se siente a la altura para reemplazarlo. De ahí que, al aparecer otra figura valiente y capaz para acabar con las amenazas mundiales (Peter se considera un héroe de pueblo, modesto), lo sienta como figura paterna. Hace dos años, cuando comenté con mucho entusiasmo a la cinta previa, escribí: Para una generación de jovencitos que se ha alimentado de una buena dosis de superhéroes, tenemos la película perfecta al mostrar a un personaje de su misma edad, en un ambiente común para su realidad (amores juveniles, computadoras, contentos y descontentos) que viene a ser un modelo a seguir en esta época de valores cambiantes (o perdidos). Estamos idealmente ante el héroe anhelante, el aspirante a seguir el ejemplo de sus ídolos mayores, que sigue la regla moral, que espera el momento apropiado dentro de su realidad para florecer, aunque en los ojos del cinéfilo ya lo ha hecho.
El joven y su figura paterna
         Peter confía ciegamente en Mysterio para irse a continuar viviendo su vida adolescente entre amigos y noviazgo, porque es el nuevo equivalente de Stark: craso error. La película se compone principalmente de efectos visuales con gran espectacularidad: toda una arquitectura que juega con realidades virtuales, falsedades y verdades, amenazas que pueden estar presentes o solamente en la imaginación. De ahí su diferencia con la monotonía de las escenas de enfrentamientos en las últimas cintas de Marvel producidas por Disney. Aquí hay humor y energía juvenil. El elenco está conformado por jóvenes simpáticos y sus universos son acordes con los estereotipos que gustan a los públicos norteamericanos (por ende a quienes los aceptan por imitación). Jake Gyllenhaal cumple con su prestancia y corpulencia que contrasta con el menudo, bien formado, Holland, aunque queda mermado por lo visual. Hay una secuencia en un bar (previamente en las alturas luego de la batalla) donde ambos expresan sus temores y sus anhelos (aunque en grados extremos de sinceridad), lo que constituye la escena mejor lograda con sus personas vivas. Otra etapa se abre para el Universo Marvel, acorde con un pequeño avance que aparece luego de los créditos.
Un joven que desea vivir su edad

MAESTRO NARRADOR


DOLOR Y GLORIA
2019. Dir. Pedro Almodóvar.
         Salvador Mallo (Antonio Banderas) es un director de cine que lleva tiempo sin filmar. Diversas enfermedades que le producen dolor le han disminuido el entusiasmo. Ahora, debido a que la filmoteca va a exhibir una versión restaurada de su cinta “Sabor” realizada hace treinta años, busca a su actor protagonista Alberto (Asier Etxeandia), del cual había estado separado por rencillas durante todo ese tiempo, para que lo acompañe a la presentación. Reacio, inicialmente, Alberto le introduce a la heroína, por lo cual Salvador encuentra cierto alivio a sus males. Varios hechos le llevan a recordar el pasado, cuando era pequeño, vivía con sus padres (Penélope Cruz y Raúl Arévalo) en el pueblo, asistía a colegio católico donde sus cualidades para el coro le ofrecían algunas dispensas escolares. Igualmente, fue donde conoció a Eduardo (César Vicente), un albañil analfabeta al cual enseñó a leer y escribir a cambio de trabajos para su madre en la casa. Salvador le ofrece a Alberto un texto autobiográfico para una puesta en escena a la cual asiste Federico (Leonardo Sbaraglia) quien se reconoce como el antiguo amante de Salvador al cual busca y reencuentra. Por otro lado, casualmente descubre un viejo retrato que le había pintado Eduardo en el pasado. Al conectarse con el recuerdo de su madre, Salvador se da cuenta que todos los elementos que le han dado sustancia y sustento para su obra creativa siempre han estado dentro de él y a su alrededor. 
Jacinta joven (Penélope Cruz)
y Asier Flores (Salvador niño)
Jacinta anciana (Julieta Serrano)
y Antonio Banderas (Salvador adulto)
         Dolor y gloria o la recuperación del deseo por vivir. Salvador se ha dejado dominar por los achaques de la edad. Una vida cómoda, aunque plena de medicamentos y ataques de dolor, debida a los éxitos del pasado, le permite sufrir en silencio, leyendo, escribiendo, viendo películas por televisión. La cinta va concatenando diversos hechos que empiezan a incentivar lo cotidiano: la exhibición de su vieja película, el texto que regala a su ex actor, la coincidencia del reencuentro con su antiguo amante, los recuerdos del pasado, que en el cine de Almodóvar son piezas claves, productos del azar, detonadores de emociones largo tiempo dormidas. En este caso, es el primer deseo, es la imagen febril, el desnudo masculino, la incomprensión razonada del sentimiento pero la expresión asentada de la naturaleza que se irá durmiendo, tornándose continua, cayendo en la rutina, hasta que el impulso (y las circunstancias) hacen que Salvador se dé cuenta de aquello que lo llevó a la creatividad: del deseo que fue la causa de todos sus posteriores deseos.
El reencuentro de los viejos amantes:
Federico (Leonardo Sbaraglia) y Salvador.
         El mismo Almodóvar había expresado en el pasado que sus cintas no eran autobiográficas. Insertaba meros elementos contados de otra manera o con una carga romántica que les impartía otras dimensiones. En este caso, tenemos una obra de madurez: Almodóvar reflexiona, saca a colación ciertos asuntos, personas, recuerdos, para que sirvan como declaración de fe o revelación sanadora o justificación personal que, al mismo tiempo, le ofrece una tranquilidad de conciencia (no fue buen hijo, no apoyó a su amante en una adicción, no se trató sus enfermedades) cuando en realidad simplemente siguió el orden natural de las cosas. La vida sucede y lo único que queda es el recuerdo de lo que hicimos y nada más: todo es irremediable, menos el futuro.
Almodóvar con Asier Etxeandia
y Antonio Banderas.
         Almodóvar muestra sus dotes de narrador magistral. Como en todas sus películas, la trama fluye y es interesante. En este caso hasta las explicaciones corporales y las descripciones de enfermedades son amenas, no cortan el hilo narrativo, porque todo es uniforme, cada hecho es importante para el desarrollo de esta historia de vida. Hay secuencias conmovedoras en la relación maternal o la repetición de un beso entre hombres por los viejos tiempos. Y luego está el reparto eminente: Antonio Banderas se sublima y es impresionante cómo está representando a Almodóvar en gestos, miradas, formas de hablar, aparte de su trabajo corporal que nunca pierde continuidad ni naturalidad (merecidísima su Palma de Oro como mejor actor). Julieta Serrano como la madre anciana produce nostalgia por su vitalidad en Mujeres al borde de un ataque de nervios que ahora se ha transformado por los años. Leonardo Sbaraglia es la representación del deseo pasado con una dignidad inigualable. 
El primer deseo



domingo, 30 de junio de 2019

POBRE, SIN INSPIRACIÓN


MAESTRAS DEL ENGAÑO
(The Hustle)
2019. Dir. Chris Addison.
         La obesa Penny (Rebel Wilson) es una estafadora que busca conmover a sus víctimas para sacarles dinero. Deseosa de encontrar nuevos horizontes decide mudarse a Francia, a un lugar llamado Beaumont-Sur-Mer, porque está lleno de millonarios. En el tren donde viaja conoce a Josephine (Anne Hathaway), otra estafadora de altos vuelos quien vive en esa ciudad francesa. Al verla como rival, Josephine intentará por todos los medios posibles deshacerse de ella; al no lograrlo, la integra a su grupo hasta que llega el momento de hacer una apuesta: quien logre estafar a un joven y billonario creador de apps, Thomas (Alex Sharp) se quedará. Quien pierda, deberá irse de la ciudad.
         Segunda lectura de una comedia original filmada en 1964 con Marlon Brando y David Niven llamada Dos seductores (Bedtime Story, Ralph Levy) que luego daría lugar en 1988 a una nueva versión con Steve Martin y Michael Caine bajo el título de Dos pícaros sinvergüenzas (Dirty Rotten Scoundrels, Frank Oz) que dio lugar a una comedia musical en Broadway con regular éxito que fue creciendo con los años. Ahora tenemos la versión “femenina” donde se cambian los géneros para aprovechar la nueva tendencia de propiciar vehículos fílmicos para mujeres (y lo que antaño se denominaba como “minorías”). No obstante, la cinta no aporta nada nuevo para hablar de la superioridad de las mujeres.
Niven y Brando (1964)
Caine y Martin (1988)
         Lo que era comedia de aventuras enloquecidas en pos del éxito criminal, sin juicios morales, dando su merecido a los estafadores para luego beneficiarlos con la promesa de un futuro más prometedor y riesgoso ahora se ha vuelto una comedia convencional donde se confunden verdad y mentira, se nota predecible lo que va a suceder, y se cae en el sentimentalismo barato. Las estafas llegan a ser tan pueriles e insustanciales que no llegan al asombro, mucho menos a la carcajada y su repetición aniquila al posible encanto del espectador. El cambio de género ya no se basa en la situación sino en el físico.
         El personaje de Penny se ha creado para lucimiento de la obesa Rebel Wilson (quien también aparece como productora) que utiliza su físico como medio para la comicidad. Por desgracia, su actuación es tan predecible y sus gestos tan comunes, y ya estereotipados si se le han conocido sus anteriores papeles, que carece del ingenio y la donosura de una Melissa McCarthy, otra comediante que sabe utilizar su cuerpo pero posee la versatilidad y el talento para tornarse creíble. El humor se ha apagado: lo que era delicioso en Brando y en Martin, ahora se ha trasladado al lugar común de la comedia contemporánea. No existe la ligereza necesaria para ser amenazante como hermana loca y violenta; tampoco se nota cambio alguno de su actitud, durante toda la película. Rebel Wilson sigue siendo ella misma: una cómica mediocre al estilo capulinesco: antipática y vulgar.
         Anne Hathaway posee elegancia y refinamiento. Aparece muy bella con vestuario espectacular. Uno se convence de la belleza que le permite seducir a sus cortejantes hasta llegar a la superficialidad absoluta. Lo más triste es que el contraste hace notar que no hay química entre ella y su compañera de película. No obstante, se extraña al suave Niven y al astuto Caine. La película quiere retomar el sentido de las comedias del Hollywood de los años sesenta (los créditos son animados, al estilo de las viejas películas de Blake Edwards o Michael Gordon, pero hasta ahí) pero termina siendo una película pesada (como su intérprete), pobre en su alcance, sin nada de inspiración o atractivo.

sábado, 29 de junio de 2019

TAN AMBICIOSA COMO DESARTICULADA


CHICUAROTES
2019. Dir. Gael García Bernal.
         Cagalera (Benny Emmanuel) y Moloteco (Gabriel Carbajal) se suben a los camiones como payasos sin gracia ni suerte. Cagalera, enojado ante la indiferencia de los pasajeros, saca una pistola, comienza a amenazarlos y a quitarles celulares, carteras, dinero. Luego. ambos huyen y se reparten objetos. Cagalera se ilusiona con una cajita de cerillos con publicidad de un casino en Las Vegas. Y es que Cagalera quiere escapar, irse de San Gregorio Atlapulco, de la jurisdicción de Ciudad de México, donde vive con su madre (Dolores Heredia), un padrastro borracho y golpeador (Enoc Leaño) del cual ha tomado la pistola, además de una hermana y un hermano que es gay de closet. 
         Ante la falta de dinero, acepta la oferta de un hamponcete seductor, Planchado (Ricardo Abarca), para robar una tienda de lencería donde cada uno, incluido Moloteco, podrá llegar a ganar veinte mil pesos. Todo resulta un fracaso, pero Cagalera toma varias prendas para venderlas. Mientras huyen, son detenidos por una patrulla conducida por dos oficiales femeninos y obesos que los dejan libres siempre y cuando Planchado les cumpla sexualmente. Cagalera, desesperado, decide secuestrar al hijo de uno de los tipos ricos del suburbio para conseguir el dinero que necesita para escapar pero que resultará ser su peor descenso a los infiernos.
         La segunda cinta de García Bernal como director es tan desarticulada como ambiciosa. El deseo de presentar una imagen de la clase paupérrima como alegoría de la miseria nacional se queda en buenas intenciones porque el guion apunta a tantos blancos que finalmente no atina a ninguno. La atmósfera es real ya que se filmó en la locación original, sin embargo, el tono queda disperso: de la acción inicial se pasa al dramatismo tremendista familiar para luego llegar al folclore local de un entierro carnavalesco que se desvía hacia el humor aparentemente negro y fellinesco de las policías gordas y lujuriosas con el afán de provocar -sin éxito- la carcajada del espectador. Cagalera ríe en pantalla para equilibrar lo que no se produce en la sala. Todavía se sigue cambiando el tono con los hechos que suceden a continuación.
         Estamos ante unos Los olvidados (Buñuel, 1950) para la generación Y que no tomará conciencia de lo que significa la pobreza extrema ni tendrá la repercusión que a mitad de siglo XX impactó por la ruptura con las buenas costumbres usualmente presentes en el cine (peor aún: ni siquiera irá al cine a ver la película). Estamos ante el tipo de cine mexicano que se centra en las tendencias de los Ruizpalacios (Güeros, Museo) o Escalantes (Heli) cuyas pretensiones de redención por la clase no privilegiada se presenta con glamour formal, siempre con tremendismos. Es lo que pasa con esta película. Estamos ante un guion que parece haberse ido creando con ocurrencias que podrían interesar al público (los payasos ladrones, las obesas violadoras, un secuestro imbécil, el hecho de que Cagalera vaya, sorpresivamente, a enfrentarse con su padre). Ni siquiera la sugerencia de la justicia por propia mano como son los linchamientos populares en poblaciones más salvajes e indolentes ante la autoridad tiene mayor eco que una secuencia final mal resuelta.
         Lo que habría que pedirle a García Bernal (bastante deteriorado a los 40 años si es que lo ha visto en entrevistas o reportajes) es que continuara como productor en lugar de dirigir porque no alcanza a comunicar nada: todo se queda en buenas intenciones. El reparto incluye a los eternos Daniel Giménez Cacho y Dolores Heredia, quienes deberían darse un descanso a ellos y al público. Los jóvenes actores, por desgracia, no alcanzan los niveles ni los carismas de sus semejantes (en físico) Kristyan Ferrer o Hosé Meléndez (o Jorge Adrián Espíndola, excelente, a principios de siglo), por dar un par de nombres. 

LA FASCINACIÓN DEL MAL


ANNABELLE 3: VIENE A CASA
(Annabelle Comes Home)
2019. Dir. Gary Dauberman.

         Dentro del universo de El conjuro donde Ed y Lorraine Warren (personajes basados en demonólogos reales) apoyan y exorcizan fantasmas en casos extremos de posesiones, tenemos esta nueva aventura colateral. Annabelle, la muñeca que ha servido como medio o conducto del paso de espíritus en busca de víctimas para poseer, ha caído en sus manos para formar parte de su colección de objetos relacionados con el mal. Es 1968: un prólogo nos indica que los Warren han recibido a la muñeca de parte de las enfermeras que conocimos anteriormente. Lorraine (Vera Farmiga) puede percibir a varios fantasmas en el cementerio donde han llegado debido a una falla mecánica del auto. Ed (Patrick Wilson) sale a revisarlo y luego una fuerza sobrenatural lo lanza a la carretera donde queda a punto de ser muerto por un tráiler. Lorraine se da cuenta de la fuerza de la muñeca.
         Ya en casa, los Warren harán un corto viaje y dejan a su hija Judy (Mckenna Grace, la niña prodigio de Un don excepcional) al cuidado de la niñera Mary Ellen (Madison Iseman). Un artículo del periódico local cuestiona la veracidad de los Warren por lo que se ha despertado la indignación local, el acoso a Judy en la escuela y la curiosidad de una amiga de Mary Ellen, Daniela (Katie Sarife, primero odiosa, luego frágil) quien aprovecha la ausencia de la pareja para husmear en la casa. Daniela entra al cuarto donde están todos los objetos demoniacos y abre la vitrina en que estaba colocada Annabelle. A partir de este momento se desatan las fuerzas sobrenaturales y la muñeca se torna conducto, pasaje de espíritus, para lograr la posesión de cuerpos inocentes.
         Con un ambiente peculiar que funde dos narraciones originalmente unidas y posteriormente aisladas (se explica la presencia de Annabelle en casa de los Warren; se funden ahora hechos que anteriormente estaban alejados en los mundos originarios de la muñeca, dentro de la casa de los científicos Warren), el universo mantiene su coherencia narrativa y se alcanza el tono sobrenatural, amenazador, que vivimos en lo que ha sido la serie completa. El guion, creado por el escritor original, Gary Dauberman, ahora es dirigido por él mismo en su debut como realizador. El productor es James Wan, artífice de las mejores historias de terror en el cine del siglo XXI. Aunque al inicio el personaje de Daniela es antipático y vuelve predecible lo que va a acontecer, luego cambia y se torna vulnerable (hay una explicación razonable de sus actor por un asunto paterno) produciendo un sentimiento opuesto de adhesión: este es un logro importante de la película en lo que significa la manipulación del espectador y, sobre todo, la actuación de la intérprete.
         Finalmente, es otra cinta de casa embrujada, poseída por espíritus y seres demoniacos, creando el terror pero también el encanto y la atracción hacia lo desconocido. Es el embeleso, la seducción del mal. La cinta alcanza nuevamente la finalidad de las películas de esta serie: a pesar de que se sabe que hay peligro, los personajes quedan hechizados por la fascinación hacia lo que se desconoce, lo que puede causar placer o matar. Es la constante alegoría del demonio cuyo sortilegio nos inclina hacia el infortunio. El delicioso camino del pecado hacia el infierno: el goce sin pensar en la consecuencia. Otra película coherente, fiel a su universo.
Gary Dauberman