jueves, 30 de septiembre de 2021

LA DESPEDIDA

 

SIN TIEMPO PARA MORIR
(No Time to Die)
2020. Dir. Cary Joji Fukunaga.

         En mi comentario de la cinta previa a la que ahora tocaré, dije: Estamos ante otro matiz del personaje de Bond, adecuado para nuestros tiempos, donde aflora su lado oscuro y en este caso, se llega al cierre de un ciclo. La saga, iniciada hace casi sesenta años, con esta película sirve para que Daniel Craig se despida del personaje, de una manera brillante y efectiva. La cinta inicia con un prólogo que complementa la historia de Madeleine (Léa Seydoux), personaje de 007: Spectre cuando niña, y a la que reencontramos al lado de Bond cinco años atrás a los hechos que ocurrirán en la cinta. Ambos van a Italia para que Bond pueda visitar la tumba de su amada Vesper Lynd (a la que conocimos en Casino Royale) y sufrir una persecución terrible, plena de acción, que pone en duda la fidelidad de Madeleine. Bond, devastado creyendo en una traición la coloca en un tren y se separan. Pasan los cinco años y Bond, retirado, viviendo en un lugar tropical, es extraído de su existencia tranquila por su amigo Félix (Jeffrey Wright) quien le pide, por parte de la CIA, buscar a un científico ruso Obruchev quien había sido contratado por el MI-6 británico para crear un arma biológica en nanobots que atacará directamente al ADN humano, y el cual ha sido secuestrado por Lyutsifer Safin (Rami Malek), enemigo de Bond por haber aniquilado a su familia años atrás. La cinta se dedicará a mostrar los esfuerzos por eliminar la amenaza que sería fatal para la humanidad: aunque filmada previamente a la pandemia, la cinta ofrece un posible cuadro semejante.

         Ante la necesidad de poner al día al personaje, mostrando situaciones más adultas y oscuras, además de ofrecer un panorama alejado del maniqueísmo moral de antaño donde los personajes buenos no tenían defecto y sus némesis eran todo lo contrario, las cintas del agente 007 ofrecieron otros matices luego de Casino Royale. Tenemos autoridades británicas con yerros en sus pasados o arbitrarios en ciertas decisiones. Hay un James Bond que vuelve a enamorarse y a perder a la persona amada. El instinto criminal surgió porque era necesario hacer más humano a un personaje idealizado como el que disfrutamos en los tiempos más ingenuos de Sean Connery o Roger Moore y los demás. La gran cualidad de estas últimas entradas en la saga Bond es que han sabido equilibrar las escenas de acción espectaculares, con las secuencias más oscuras y reveladoras. No olvidemos, por ejemplo, el portentoso desfile de Día de Muertos (inexistente hasta que nuestras copionas autoridades decidieron implementarlo) y los hechos íntimos del personaje.

         Ahora, en la cinta que más bien debió de llamarse “No es tiempo para morir”, Bond se enfrenta a una realidad inesperada. Su reencuentro con Madeleine ofrece una revelación que mueve sus emociones. El amigo de toda la vida, Félix, será sujeto del destino y la presencia de una nueva agente 007, que tiene ese número desde que Bond se retiró, servirá como rival interno, dentro del mismo bando. Se le da más tiempo a Q (el extraordinario Ben Whishaw quien siempre interpreta bien cualquier papel que represente), aunque ahora no hay tantos nuevos aditamentos ni armas especiales, se le muestra como ser humano que se molesta cuando le piden un favor laboral en su tiempo de descanso, pero se involucra al momento de la verdad. En otros niveles, los créditos (que aparecen más allá de los veinte minutos de proyección) son a la antigua, mostrando a muchos de los técnicos con sus labores. La canción tema de Billie Eilish cumple con la época en que vivimos (así ha sido siempre: los temas son acordes con los tiempos: acuérdense de Nancy Sinatra o Duran Duran). Y hay que detenernos con el villano que interpreta Malek y que resulta débil e intrascendente. Uno recuerda el homoerotismo de Javier Bardem o el cinismo de Mathieu Amalric. Aquí Malek nos deja fríos, sus amenazas son ligeras y hasta los enfrentamientos dejan mucho que desear.

         Es la cinta de mayor duración de toda la saga con sus 25 títulos. 164 minutos que, en realidad, no se sienten en cuanto a la fluidez narrativa. El realizador-guionista nos ofrece muchas elipsis que se agradecen. Se simplifican los traslados de lugares o los hechos de los personajes y, aún con eso, era necesario alargarse y no dejar pendientes ni cabos sueltos. La imagen final de la cinta, que no le comentaré, es conmovedora y viene a ser una especie del inicio, del recuento, de recordar a quien ha sido un ícono de nuestra vida cinéfila. Se va a extrañar a Daniel Craig: su ciclo resultó en la humanización del personaje. Y tal vez, ya es una fórmula agotada (pero el dinero manda y seguramente Bond retornará con otro rostro y hasta otra raza u otro género: ¡ojalá que no!).

El maestro Fukunaga con Daniel Craig



viernes, 24 de septiembre de 2021

LOS DESLUMBRADOS

LOS ILUMINADOS
(Les éblouis)
2019. Dir. Sarah Suco.

         Camille (Céleste Brunnquell, excelente) es una joven preadolescente, estudiante, quien además toma clases de circo. Vive en la ciudad de Angoulême junto con sus padres, y dos hermanos menores, así como una pequeña hermana. Sus padres empiezan a asistir a una comunidad carismática católica y pronto se convencen de que ahí deben de pertenecer. Cuando un comentario negativo del pastor hacia un acto de teatro interpretado por Camille hace que sus padres la saquen de sus clases de circo, la chica se rebela, pero su madre le comenta que la han contratado como contable y necesitan el dinero. A Camille no le queda más que aceptarlo, pero paulatinamente empezarán otros tipos de censuras y situaciones prácticamente obsesivas, donde imperará más la fe que la razón. Así, la cinta irá revelando todo un proceso de descomposición familiar, así como de hipocresía y abuso.

La sorpresa del cambio radical en sus padres

         La actriz Sarah Suco debuta con éste, su primer largometraje, en la dirección, y dedica la película a sus hermanos y hermanas. Aunque no es una cinta autobiográfica, ella declaró que vivió una situación semejante por diez años. La cinta presenta una radiografía de lo que sucede con una familia cuando se aceptan ciertas situaciones y creencias donde no todos sus miembros están de acuerdo. El fanatismo de los padres afecta a los hijos que no están de acuerdo con las exigencias y restricciones impuestas. Aparte de la supresión de la escuela de circo, Camille es testigo del pleito que surge entre sus abuelos, padres de Christine, a quienes alejan de su vida. Christine llega al grado de mentir, confesando que sufrió abuso de su padre. Y a partir de ahí, se va mostrando lo que es, paradójicamente, un descenso a los infiernos. Camille, como toda jovencita, se enamora de un compañero de la escuela de circo y llega a confundir ese amor con un remanso de libertad que, en realidad es cierta muestra de rebeldía.

Un momento en el cual Camille "finge" una vida normal

         La cinta denuncia los peligros de los grupos que caen en la fe extrema o en el dogma. Nada hay peor que una persona religiosa y conservadora; perdón, peor es aquella que utiliza esa fachada para esconder abuso e hipocresía. La cinta, dentro de su exquisito y justo equilibrio narrativo, ofrece pistas indirectas acerca de la realidad de esta “Comunidad de la Paloma”, como se autonombra, a través de distintos personajes. La madre, Christine, sufre un proceso de lavado cerebral que la torna irreconocible: es incapaz de aceptar el mal que la rodea ante su ceguera espiritual. Una joven novicia tiene prohibido visitar a su familia porque es mala influencia. Mientras tanto, hay otros problemas dentro de lo que es la economía y la sexualidad, sin llegar a la exposición directa y vulgar. Aunque sucede dentro de un grupo católico, la situación puede extenderse a cualquier tipo de secta o religión.

La familia destrozada por el fanatismo

         Una cinta inquietante. Todo el tiempo mantiene al espectador en espera de la siguiente acción que irá hundiendo más a una familia de “deslumbrados” que es la traducción literal del título en francés. El tono parte de la alegría y vivacidad de una jovencita que disfruta de la vida y tiene esperanza del futuro, para irse tornando oscuridad. Las cosas nunca volverán a ser iguales, aunque haya salidas y se escape nuevamente a la normalidad, entendida como sabor de libertad. Impecable.

Céleste Brunnquell y la directora Sarah Suco



domingo, 19 de septiembre de 2021

LECCIÓN DE VIDA

CRY MACHO
2021. Dir. Clint Eastwood.

         El ranchero texano Polk (Dwight Yoakam) pide a su viejo amigo y empleado Mike Milo (Clint Eastwood) que le ayude trayendo a Estados Unidos a su hijo que abandonó años atrás y quien ahora vive en Ciudad de México, al lado de su madre. Le han notificado que el adolescente Rafael (Eduardo Minett) sufre abusos y desea salvarlo. Mike, quien tiene una deuda moral con Polk, ya que éste le apoyó luego de sufrir un accidente y de la pérdida de esposa e hijo, acepta, aunque con algunas reticencias ya que está viejo. En México, Mike se da cuenta de la prepotencia y vulgaridad de Leta (Fernanda Urrejola), madre del muchacho, por lo que no se sorprende al conocer a Rafael, a quien encuentra en un palenque ilegal, con su gallo Macho. La rebeldía de Rafael se confronta con la serenidad y desparpajo del ya viejo capataz. Así inicia un viaje por carretera que llevará a ambos personajes a diversas aventuras. El maestro Eastwood sigue adelante con su objetivo fílmico: darle su lugar al norteamericano orgulloso de su esencia y valores.

El ex vaquero de rodeo con su aprendiz indirecto

         Basada en una novela de Richard Nash que Eastwood quería filmar desde hace muchos años, se ha adaptado para las circunstancias actuales del actor. Situada en 1980, todavía sin celulares ni la tecnología que ahora nos ha simplificado la vida, se nota que se han eliminado las secuencias de elaborada acción. La madre de Rafael ordena a uno de sus guardaespaldas que siga al “gringo” y será una amenaza intermitente cuyos obstáculos serán sobrepasados más con inteligencia que con fuerza. Rafael es un preadolescente que a los 13 años todavía conserva cierta inocencia de la niñez pero ha sufrido golpes y abusos por parte de los amantes de su madre, además de su completa indiferencia. El muchacho viene a ser un objeto indirecto de intereses que se irán revelando.

La serenidad del anciano que sirve como rol de vida

         Como en sus anteriores películas, Eastwood no es obvio ni ofrece clichés directos. La naturaleza de vaquero de rodeo hace que Mike se convierta en símbolo del pasado más esencial del país. Es la manera en que se conecta con el cine del oeste: de hecho, la película es un western contemporáneo. La trama se irá desenvolviendo en los vastos paisajes del camino hacia Texas (en realidad se filmó en Nuevo México) y en un pequeño pueblo donde Rafael aprenderá sus lecciones para ser mejor persona y aspirar a la honestidad y prosperidad, acorde con el viejo que le sirve de modelo para seguir. De igual manera, servirá como pretexto para la relación entre dos culturas muy cercanas. Mike será el maestro, pero las personas del pueblo mexicano le ofrecerán otra dimensión de la dignidad humana. Rafael tomará conciencia de su naturaleza bicultural porque al mismo tiempo que critica y se burla del “gringo” Mike, él es producto de un mestizaje. De esta manera se conecta con otra de las obras maestras de Eastwood (Gran Torino, 2008) donde era el viejo conservador y nacionalista quien aprendía de las bondades de una familia oriental.

 Eastwood se permite, todavía, mostrar su aspecto de galán, al coquetear y encontrar a la viuda María (Natalia Traven) y baila con ella "Sabor a mí" en la versión de Eydie Gorme y Los Panchos.

         Y la película tendrá el símbolo del gallo Macho que, al final de cuentas, simboliza al “gran hombre” para dar lugar a una disertación del anciano ex capataz quien expresa que machismo y grandeza están sobrevalorados: “gente que trata de mostrar que posee temple y es con lo único que termina. Es como todo lo demás en la vida: crees que posees todas las respuestas y entonces te das cuenta, según vas envejeciendo, que no tienes ninguna.”. Eastwood, en el ocaso de su vida, insiste en hablar de la esencia humana. La relación entre un jovencito y un anciano servirá como lección de vida: al final de cuentas, lo que importará es lo que haya valido la pena para disfrutarla. Es la grandeza de Eastwood: seleccionar argumentos que definen de manera brutal y exacta a la sociedad en la que vive. Sorprende su limpieza narrativa. Otra vez tenemos la búsqueda de la justicia a través de una parábola de comprensión, entendimiento y aprendizaje.

El actor-director Clint Eastwood en el rodaje de "Cry Macho"



 

        

 

 

 

sábado, 18 de septiembre de 2021

PERDER EL TIEMPO

 

VIEJOS
(Old)
2021. Dir. M. Night Shyamalan.

         Basada en una novela gráfica, el más reciente e inútil intento de Shyamalan para repetir el gran éxito de El sexto sentido (2000) deviene tontería absoluta, sobre todo cuando se explican las razones por las cuales un grupo de turistas, atrapado en una hermosa playa tropical, empieza a envejecer rápidamente. Uno de los personajes expresa que cada hora equivale a dos años de vida. Por eso, los niños se convertirán en adolescentes, cuyos escarceos eróticos darán lugar a un embarazo que se desarrollará en tiempo exprés, para luego llegar a ser adultos. Las personas mayores tendrán demencia senil o pérdida del oído o la vista. Aparentemente no hay salida y todo va sucediendo de manera implacable, sin solución. La cinta entretiene mientras ocurren estos procesos, pero luego deviene repetitivo y cansado. El espectador espera el final de cada personaje y se aferra a la esperanza de que haya una reversibilidad o un rescate imprevisto. Es sorprendente la metamorfosis de los niños en su físico, pero no así el envejecimiento de los adultos que no llegan a la decrepitud (había que conservar en general, la galanura forzada del chaparro Gael o el buen ver de Pierre Aaron). El común denominador de los adultos es que se encuentran enfermos por alguna u otra causa. Y luego vienen las explicaciones para que todo lo que ha sido construido hasta el momento, se derrumbe irremediablemente. La tesis de ondas electromagnéticas o la búsqueda de medicamentos sacrificando a seres inocentes se tornan simples y bobas. La forma en la cual los ahora adultos sobrevivientes acusan y revelan su experiencia es apresurada y da pie, por fortuna, a que se termine esta película. Si el tiempo transcurre veloz dentro de la trama, en nuestra realidad es atroz e insoportable. Uno toma conciencia del paso del tiempo que perdió viendo esta película.

domingo, 12 de septiembre de 2021

EL HORROR PARÁSITO

MALIGNO
(Malignant)
2021. Dir. James Wan.

         Un prólogo nos muestra un incidente violento y sangriento ocurrido en 1993, en un sanatorio de Seattle. La acción pasa al presente donde Madison (Annabelle Wallis) tiene una pelea con su marido que la empuja hacia una pared golpeándose la cabeza. Más tarde, el marido es atacado y muerto por una entidad extraña. Comienzan a ocurrir varios asesinatos que Madison puede presenciar sin poder explicarlo. Acude a la policía que no le cree. Previamente, nos hemos enterado del origen de Madison quien fuera adoptada a los ocho años. Gracias a grabaciones en VHS se sabe que Madison, de niña, tenía un amigo imaginario al cual llamaba Gabriel. Al nacer una hija biológica de sus padres adoptivos, Madison lo olvidó y hasta ahora, con los acontecimientos, ha vuelto a recordar su influencia.

 Madison, inmóvil, empieza sentir la corporización de su otro ser

         La más reciente incursión del maestro Wan al ámbito de terror, nos recupera su extraordinaria elegancia visual, así como la inteligente construcción de atmósferas inquietantes. La cinta se refiere a gemelos parásitos y viene a ser otra manera de hablar acerca del horror corporal, el que surge dentro de uno mismo. A diferencia de los personajes cuyos físicos son los que se extienden o transforman (al estilo Cronenberg, que será una referencia esperada y obvia), aquí se habla de las prolongaciones cerebrales, mentales, la conexión emocional que materializa al otro que se encuentra dentro de nosotros. Su calidad de “pensamiento” le hace corporizarse con energía, fuerza y cierta vulnerabilidad: el personaje puede estar en dos partes con sendas naturalezas distintas.

 El ser monstruoso dentro de la mente de Madison

         La cinta inicia, desde los logotipos de las compañías productoras, con las imágenes rayadas y con defectos que ofrecían (sobre todo con el tiempo) las cintas VHS, y hasta uno cree que es defecto visual. Al irse desarrollando la trama, uno puede comprenderlo porque el tiempo ha pasado, pero no nos suelta, porque hasta hace más de 35 años no estaban todavía las imágenes digitales. Será a través de estas viejas grabaciones que se podrá ir descifrando el enigma. Luego, todo se tornará caos mental y físico. Solamente los realizadores sensibles, dominantes de la técnica, el sentido del tiempo y de la imagen terminante puede ofrecer estas variantes del horror. Lo que comienza como cuento de casa embrujada se transforma en cuento de fantasmas personales, que se encuentran dentro de uno mismo, como existen en tantos individuos. Wan, quien confiesa que esta película mezcla géneros e influencias que ha tenido a lo largo de su vida como cinéfilo, utiliza al horror para explicar a los seres humanos y sus represiones, sus deseos criminales, sus intensidades emocionales.

El director James Wan y su fotógrafo Michael Burgess




jueves, 9 de septiembre de 2021

CARRETERA DE HIELO

RIESGO BAJO CERO
(The Ice Road)
2021. Dir. Jonathan Hensleigh.

         Mike (Liam Neeson) es un trailero que vive metiéndose en problemas debido a que protege a su hermano Gurty (Marcus Thomas) quien padece de afasia luego de haber estado en la guerra. Cuando explota una mina de diamantes al norte de Manitoba, se requiere el traslado de un cabezal para poder realizar las maniobras de rescate. El problema reside en que solamente quedan 30 horas de oxígeno y que estos pesadísimos equipos deben trasladarse a través de lo que se conoce como “camino de hielo” (el título original de la cinta) que es agua congelada: como ya es abril, empieza el deshielo y el peso de este transporte puede resultar fatal. La cinta nos lleva por este camino de “tensión”, añadiéndose ingredientes que son comunes en este género de películas: peligros acechantes a cada momento; situaciones que parecen imposibles de resolver, pero que llegan a soluciones mágicas; maleantes que deben impedir el buen término de las misiones ya que pondrían al descubierto las intrigas que causaron las tragedias iniciales.

         Los elementos de la trama están cuidadosamente establecidos: el rudo personaje estelar debe de cuidar al hermano que quiere, pero que le resulta incómodo, aunque, a pesar de sus males, es un genio mecánico. Al ser una situación en circunstancia peligrosa, deben de encontrarse a los choferes adecuados para los traslados: una mujer rebelde, enojada con el sistema, quien acepta el trabajo ya que su hermano se encuentra entre los mineros atrapados. Un empleado de la aseguradora que debe asistir para cuidar todos los riesgos involucrados, aunque sus intenciones sean otras. El realizador Hensleigh tenía más de una década sin dirigir. Guionista antes que nada -a él se deben, por ejemplo, El Santo (Noyce, 1997) El vidente (Tamahori, 2007)- y como director, la segunda versión de El castigador (2004) donde Thomas Jane fue el intérprete del personaje de historieta. Su experiencia en cintas de acción que llegan a extremos ultra humanos, al respetar la libertad fílmica que lleva al absurdo, hace que cuide todas las variables posibles.

         En esta cinta tenemos un acercamiento a lo que, en su momento fue El salario del miedo (Clouzot, 1953; Friedkin, 1977) donde el traslado de una carga de nitroglicerina mantenía angustiado al espectador durante toda la cinta. En este caso, la posibilidad de que una capa de hielo de 30 pulgadas, aguante en época de ligero calor, una buena cantidad de toneladas, además de otros peligros, produce esos mismos sentimientos para un público que, a pesar de conocer y ver todas las variaciones de estos temas, siempre se encuentra al borde del asiento. El ritmo es adecuado; las situaciones llegan a lo inverosímil, como toda buena cinta del género. Liam Neeson continúa con su rol de héroe viejo, ahora más notorio en el mismo personaje que le ha tocado interpretar, genialmente, en las últimas décadas. La finalidad de gran entretenimiento se cumple con alguna que otra sorpresa.

El director-guionista Jonathan Hensleigh

viernes, 27 de agosto de 2021

A LOS 50 AÑOS

INVISIBLES
2020. Dir. Gracia Querejeta.

         A lo largo de diez jueves, que van de marzo a mayo, se acompaña a Julia (Adriana Ozores), Elsa (Emma Suárez) y Amelia (Nathaly Poza), que se reúnen a caminar por un gran parque como ejercicio y para conversar. Las tres son muy distintas: Julia es maestra de matemáticas, Elsa es ejecutiva de empresa y Amelia vive con su tercera pareja. Julia ha llegado al desencanto del tiempo, a la pérdida del entusiasmo que sentía al recuperar al menos a tres o cuatro estudiantes en sus estudios. Elsa ha sido una mujer confiada en su sexualidad para atrapar a hombres, pero ahora las cosas van cambiando. Amelia ha fracasado en sus matrimonios previos, pero teme a la soledad, por lo que soporta el desprecio de una hijastra que la culpa de la separación de sus padres. Todas sus experiencias se van descubriendo a lo largo de estos días. Sus personalidades tan distintas hacen que se descubran mentiras, se digan sus verdades y hasta se insulten para provocar un enojo que terminará siendo pasajero.

         Una trama netamente femenina que habla de la cincuentena, del paso del tiempo, del momento en que “las mujeres se vuelven invisibles para los hombres”, como lo expresa Julia en algún momento. Las tres mujeres reflejan la condición femenina sin llegar a extremos, ni tremendismos, y jamás caen en los estereotipos, aunque se habla de violencia, de acoso, de malos entendidos. El guion escrito por Antonio Mercero (hijo de quien fuera director del cine español, ya fallecido, desde los años sesenta) y Gracia Querejeta (hija de Elías Querejeta, quien fuera un gran productor de vanguardia en los tiempos franquistas: Saura y otros realizadores le deben el impulso a sus carreras), habla de situaciones que suceden alrededor de las personas y que les afectan y modifican: aparte de la sexualidad, se encuentra la pérdida del empleo o la falta de compasión o el gran miedo a quedarse sin compañía. Sin embargo, también habla de la toma de conciencia: cada una, con base en experiencias, irá adecuándose a su realidad que no pueden negar.

         Julia es una mujer endurecida por la rutina tanto laboral como del matrimonio. Elsa insiste en que los hombres la desean y llega a provocar una caída personal por dicha obsesión. Amelia acepta la pérdida de su dignidad con tal de mantener al hombre a su lado. La genialidad de esta trama, que se siente muy teatral al ocurrir principalmente en el parque donde las mujeres se reúnen, es que tanto por las palabras como por pequeñas (o excesivas) interacciones que cada una de ellas vive con personas que les eran cercanas e importantes, van abriendo los ojos. Todo es importante, pero también todo es efímero en esta vida. En otro momento, se habla de cómo el tiempo le va restando valor a lo que en algún momento pareció indispensable, único, insustituible. Tres actrices de primera categoría interpretan sendas representaciones femeninas que se conforman, se complementan y, a pesar de decepciones o frustraciones, quedan con sus esperanzas vivas.

Adriana Ozores, Nathaly Poza, Gracia Querejeta y Emma Suárez




miércoles, 25 de agosto de 2021

POR FIN, SU VOZ

LA VOZ HUMANA
(The Human Voice)
2020. Dir. Pedro Almodóvar.

         Sin dejar de recordarnos que estamos en un estudio de cine, con una escenografía que denota a un modernísimo departamento, además de utilizar colores primarios, con perfecto gusto, que nos recuerdan al Technicolor de los años cuarenta y cincuenta, el de las comedias musicales de la Fox o los melodramas de Douglas Sirk (al cual rinde homenaje mostrando los DVD de Lo que el cielo nos da Palabras al viento), Pedro Almodóvar realiza un cortometraje que finalmente materializa a sus propias referencias: el proyecto de montar el monólogo La voz humana en La ley del deseo (1987) o el innegable acercamiento de la amante repudiada en Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) que utilizaba y destrozaba al teléfono donde ocurría una conversación. En este caso, una mujer (Tilda Swinton) desespera porque luego de tres días no le ha llamado su amante quien la abandona luego de cuatro años de relación. Toma píldoras para dormir, despierta, mete la cabeza a la regadera, antes de que suene el teléfono y comience todo un proceso de mentiras y justificaciones con toda dulzura para irse transformado paulatinamente en reproches, verdades, ira y luego la aceptación de que todo ha terminado para poner un punto final. A su lado, un perro que extraña al hombre pero que protege a la mujer, como si comprendiera su angustia.

         Nunca se pierde el estilo: desde los créditos donde elementos de ferretería representan a las letras que muestran título, actriz y director hasta esos colores brillantes, con los cuales Almodóvar viste a la Swinton con diversos cambios de atuendos en estos escasos minutos. La vemos con un elegante y amplio vestido rojo y ella, ante su inquietud, se mira vestida de negro, ajada, triste. El ambiente es artístico con las referencias visuales de películas, libros, cuadros sobre las paredes, además de insinuar que la mujer es actriz o modelo. Un balcón, pleno de flores y plantas, que da hacia el set cinematográfico. Así como de repente la mujer pasea dentro de su espera o su conversación fuera de las paredes artificiales, habrá oportunidad para acostarse sobre el lecho, prepararse un café expreso, o simplemente estallar enojada para destazar metafóricamente al amante. Su cámara la sigue en su intranquilidad, se acerca o aleja dentro de la calma, permite el reflejo de las emociones gracias a esa mujer cuya palidez y melancolía la tornan atractiva para sus trabajos. La mujer indica que conoce perfectamente las reglas de juego y la ley del deseo. Es notorio que Almodóvar ofrece instrucciones de desempeño, pero deja libre a su actriz para que comunique sus emociones.

         Al inicio del cortometraje, la mujer va a una ferretería acompañada de su perro y compra un hacha. La visión de esta herramienta servirá para poner al espectador en alerta: ¿cuál es la función de un hacha sino cortar, desatar, destazar? ¿Qué le quedará a la amante abandonada sino  resignarse a la pérdida del amado? Abiertamente se indica que es una adaptación libre del monólogo de Jean Cocteau (que en 1948 interpretó Anna Magnani en uno de los episodios de El amor, dirigida por Rossellini) por lo que cabe esperar un cierre a la altura de su realizador (quien jamás negará la teatralidad): la sorpresa, el giro inesperado, pero nunca el sometimiento. En treinta minutos, una trama ya superada, previsible, efectista, originalmente trágica, sufre un giro que la revitaliza y nos descubre otra dimensión, otro retrato de mujer.  

Tilda Swinton y su director

lunes, 23 de agosto de 2021

ORFEO DEL FUTURO

 

REMINISCENCIA
(Reminiscence)
2021. Dir. Lisa Joy.

         Nick Bannister (Hugh Jackman) se dedica a recuperar los dulces recuerdos de sus clientes. Es Miami, en un indeterminado futuro cuando el deshielo ha provocado que la ciudad se encuentre inundada, excepto en tierras altas, propiedades de ricos terratenientes, que se han protegido con diques, presas y todo método para vivir sin problemas. Le ayuda Watts (Thandiwe Newton), igualmente expolicía, que además, junto con Nick, apoya a la justicia para recuperar información de sospechosos con base en su memoria. Cierto día llega Mae (Rebecca Ferguson), una cantante de centro nocturno, a solicitar sus servicios para recuperar el momento en que perdió las llaves de su departamento. Nick queda prendado de ella e inicia un romance cuando va a buscarla porque ha olvidado sus aretes, aunque en realidad, deseaba reencontrarla. Luego de un tiempo, Mae desaparece, dejando desolado a Nick. En medio de una investigación, mientras se revisan los recuerdos de un hampón, ahí reaparece Mae. Nick, entonces, seguirá su pista con tal de volver a tenerla a su lado…

         De esta manera inicia una brillante reinterpretación del mito de Orfeo y Eurídice, con tintes del género de cine negro, donde hay una mujer seductora que no resulta ser lo que aparenta, pero que provoca el deseo de su amado para iniciar un viaje para recuperarla. Literalmente será un descenso a los infiernos (barrios bajos, zonas inundadas) donde Nick cree que ella ha caído. De manera imaginativa, así como con gran destreza narrativa (no en balde su guionista-directora ha sido responsable de la serie Westworld), se tiene esta mezcla de cine negro con ciencia ficción (que resulta tenebrosa, posible profecía), que parte nuevamente de las reminiscencias del pasado (como en Días extraños, El vengador del futuro, Doce monos, entre otras) para crear una atmósfera entre el sueño, la realidad y una variante de la hipnosis.

         El aparato que utiliza Nick consiste en un baño donde se conecta a las personas, para que sus recuerdos, dirigidos por él mismo, sean proyectados como hologramas dentro de un espacio conformado por hilos transparentes. En algún momento, lo que se está proyectando se transforma en la continuidad de la parte narrativa de la cinta fragmentando la línea directa y permitiendo ir atando los cabos sueltos que pudieran imaginarse. La cinta es tan cuidadosa que todo lo que se representa resulta ser lo que sucedió y alcanzó a escuchar la persona que recuerda. No se permite ninguna licencia y no existen desviaciones en la trama. Mae, cantante, utiliza como tema la canción Where or When (de Rodgers y Hart) donde se escuchan las siguientes líneas (mi traducción):

 It seems we stood and talked like this before
We looked at each other in the same way then
But I can't remember where or when

Parece que nos encontramos y platicamos antes, así.
Nos miramos cada uno de la misma manera que entonces.
Pero no recuerdo dónde o cuando.

 que contribuyen al reforzamiento del tono de la película.

         El hilo conductor será la obsesión amorosa por parte de Nick-Orfeo, quien no logra curarse de la ausencia de Mae-Eurídice. Todo tendrá que ver con un perverso deseo sobre la ambición de una posible herencia; en otro caso, los antecedentes de Mae dentro de un ambiente de droga y prostitución. Habrá recorridos en que se toman de la mano para después soltarse. El momento de la desaparición de Mae tendrá que ver con la mirada hacia atrás, la prohibición que la muerte impuso a Orfeo para salvar a su amada, sin que fuera algo deseado ni esperado. La fusión de recuerdo y realidad da lugar a una secuencia entrañable que llega a la declaración del amor loco, aquel que va más allá de la muerte.

         Una ambientación impactante, con efectos especiales de primera categoría, dan idea de ciudades inundadas luego del calentamiento global, de otra forma de vida, prácticamente nocturna, a la cual se deberá llegar a una adaptación (como ahora nos está sucediendo con la pandemia: otra normalidad). Hugh Jackman siempre ha sido un actor carismático y talentoso: aquí aparece mostrando su edad sin dejar de lado el atractivo natural y tiene buena química con Rebecca Ferguson (del equipo de Misión imposible 5 y 6). Thandiwe (antes Thandie) Newton (también de Misión imposible 2, además de la subestimada joya de Bertolucci, Cautivos del amor), complementa el reparto, de manera arrolladora. A lo largo de esta fascinante trama de obsesión y memoria, escuchamos la voz de Nick quien narra desde los recuerdos amorosos, impasibles, ya eternos…

La directora Lisa Joy



miércoles, 11 de agosto de 2021

PADRE E HIJO

 

AMOR A LA ITALIANA
(Made in Italy)
2020. Dir. James D’Arcy.

         El joven Jack (Micheál Richardson) dirige una galería, que pertenece a sus suegros, en Londres, y se está divorciando. Su esposa le enfatiza que si desea continuar con el negocio deberá comprársela. Como es importante para Jack, decide buscar a su padre, Robert (Liam Neeson), del cual se ha alejado por años, para pedirle que vendan una casa que ambos poseen en la región toscana, y de esta manera conseguir dinero. Aunque inicialmente hay reticencia, el padre acepta acompañarlo hasta Italia para revisar la propiedad que encuentran en muy malas condiciones. Deciden empezar a repararla. El estar cerca, además de otras circunstancias que suceden, hace que se vayan revelando los motivos de su distanciamiento… Una trama muy simple, bastante esquemática, sirve como base para la ópera prima como director, del actor, y también guionista, James D’Arcy.

         Esta película pertenece a un género que mezcla melodrama con humor, pero que sucede en un mundo idílico, fuera de la realidad (o más bien, una realidad que ya se está aniquilando, desgraciadamente). El pueblo italiano donde se encuentra la propiedad es perfecto. Es verano y, cierto día, colocan una pantalla en la plaza para exhibir clásicos del cine nacional italiano (en este caso I basilischi, de Lina Wertmüller, 1963). El restaurante local está usualmente lleno de parroquianos y pertenece a Natalia (Valeria Bilello), que se tornará en nuevo objeto amoroso. La casa se repara con el dinero que, en principio, era escaso, y que, en principio, hubiera servido para que Jack lo utilizara. Hay una corredora de casas, Kate (Lindsay Duncan), quien primero resulta muy exigente, pero luego va adecuándose a los hechos y a la realidad de sus dueños. Tal parece que no hay cambio climático, y que el mundo y el tiempo se detienen en dicho espacio: una hermosa fantasía que se rechaza inicialmente, pero que era necesaria para situar la historia de un hijo alejado de su padre.

         Jack perdió a su madre siendo muy pequeño y su padre prefirió mantenerse a la distancia por cierto remordimiento. A lo largo del tiempo, su casamiento siendo muy joven, aparte del final de la carrera pública del artista, hicieron que cada uno se cerrara en sí mismo. Ahora será la oportunidad para que puedan conversar, si acaso en forma forzada, tal vez sin que sea la fórmula mágica para el perdón y el olvido. Lo que trasciende a una trama ya muy conocida (los pleitos entre padres e hijos) es que los intérpretes son el carismático Liam Neeson y su propio hijo en la vida real (Richardson), quienes también perdieron a esposa y madre (Natasha Richardson), aunque sin las consecuencias que se narran en esta película (y que ellos han aclarado vehementemente). Resulta una experiencia conmovedora por una cuestión metacinematográfica. Uno disfruta de padre e hijo (personajes), a través de ellos (actores y parientes). Richardson posee una belleza muy particular que le acerca a la dulzura de Natasha, su madre, y al porte de Neeson: al verlos de espaldas a ambos, es curiosa la semejanza.

         Sin embargo, la película no es más que otra trama melodramática con final esperado. Muy bella formalmente y muy predecible en trama. Nos transporta a esos mundos perfectos que disfrutamos en las viejas películas de Hollywood donde los pueblos norteamericanos eran el símbolo de la paz familiar o las ciudades europeas eran un remanso de exotismo romántico: en esos tiempos, a pesar de guerras y otros problemas, el mundo no estaba tan conectado y la ignorancia era mayor, además de la ingenuidad. Quizás, si se da un tiempo de escape de esta realidad covid, plena de desastres ecológicos, pueda disfrutarla plenamente: tanto escenarios naturales como a sus bellos protagonistas.

Liam Neeson, Valeria Bilello, dirigidos por James D'Arcy