viernes, 21 de agosto de 2009

LOS SIMULADORES: BAZOFIA NACIONAL




No había visto esta serie de televisión (Canal Sony, coproducción con Televisa) porque detesto sinceramente a Tony Dalton después de esa oda a la brutalidad y a la mala entraña llamada "Matando cabos", aparte de haber sido cómplice con el pesado Kristoff de situaciones vergonzantes. Luego me enteré que entre los escritores se encontraba mi admirado Luis Mario Moncada y no me había dado cuenta de que estaba Alejandro Calva en el reparto, además del simpático Rubén Zamora.

Vi un capítulo y a pesar de Luis Mario, Alejandro y Rubén, no me quedaron deseos de repetir la experiencia. Se supone que son un cuarteto de personas que simulan situaciones para arreglarle la vida a los demás. Me tocó el de un niño pusilánime (Adrián Alonso, el horrible niño de "La misma luna") que es objeto de burla de sus compañeros en la escuela. Nada fue original, ni tuvo sorpresa, ni siquiera una venganza adecuada o castigo tremendo para el torturador.

Más tarde me entero que es un programa producido por Adal Ramones y Yordi Rosado, ejemplares copiones de programas norteamericanos, quienes ni siquiera eso saben hacer bien... ¡Qué desperdicio de talento! ¡Qué manera de mostrar la inferioridad nacional! Si a usted le gusta, le recomiendo que analice sus circuitos interiores...

Les pongo las fotos de López (Alejandro Calva) y Medina (Rubén Zamora), lo único excepcional de la mentada serie...

jueves, 20 de agosto de 2009

VIDEOHOMES DE CULTO


Cristian González (Tuxpan, Veracruz, 1958) fue alumno de escuela de cine, participante en concurso de cine experimental ("Thanatos"), fallidísimo autor de cinta intelectualoide y aburrida ("Polvo de luz" con Camacho y la Jones), pero además perpetrador de otra cinta censurable e interesante ("El imperio de los malditos"). Luego se refugió en el género infinito y desorganizado de los "videohomes" donde ha filmado un cine "de culto", creado una red de seguidores, para no dejar de aparecer repentinamente en la pantalla grande ("24 cuadros de terror", uno de los pocos estrenos interesantes del año pasado).

Su obra mayor, vendedora de muchísimas copias, es "Ritmo, traición y muerte" cuyo título alterno es "La cumbia asesina" (1991) donde Sebastián Ligarde es un agente policiaco sociópata que se enamora de una vendedora de zapatería, Eva Garbo, quien además ama a un jefe de malvivientes, o sea Jorge Luke, para desatar pasiones, escenas de extrema violencia, desnudos integrales. Se conocen, y las escenas importantes, y sus desenlaces, suceden en un pinchísimo salón de baile donde se interpreta precisamente "La cumbia asesina".

Diez años más tarde filmó la secuela, donde el agente Ligarde está encerrado en una clínica psiquiátrica a la cual llega la esposa cachonda y disoluta (Alexa Castillo) de un hombre que practica la religión protestante por lo que no tiene relaciones sexuales con ella (aparte de ser homosexual de closet). La mujer conoce, además, al mismo jefe de malvivientes Luke quien ahora es chofer de combi, aparte de un investigador privado, Roberto Sosa. Con todos tiene sexo, incluyendo a su sirvienta de mediana edad. Urde una trama donde sus amantes se desharán de su marido y ellos mismos se destruirán para que ella siga adelante conociendo otros hombres. Hay una escena donde la mujer se baja la pantaleta, se pone a orinar y luego exprime la prenda, mientras ríe ya que está borracha. Este mal gusto que, además, trata de impactar a sus espectadores, hace que las películas tengan un sentido cercano al John Waters de los inicios, con toda proporción guardada.

Desconozco "Cumbia cachonda", siguiente secuela, porque no la he podido conseguir, pero hasta aquí les he dado un ejemplo del "culto" que producen los videohomes con sus realizadores que poseen cierta inteligencia. Hay otros patéticos que simplemente son pésimas relecturas del cine de narcotraficantes o de rancheros delincuentes. Los que se dedican a las perversiones sexuales llegan a los peores absurdos, pero lo que más divierte son los elencos constituidos por malísimos actores, tontas vedettes, y alguna que otra excepción...

Aquí les pongo una foto audaz de Eva Garbo, estrella jaliscience de los "videohomes"...

DOS MUERTES EN EL CINE MEXICANO




Mi querido Héctor Gómez (1934 - 2009) vino a Monterrey para participar en el ciclo "Leo, luego existo" donde leyó poemas del siglo de oro con tanta gracia que logró la atención de los jóvenes en el público, a los cuales siempre usamos como medida de inconstancia e inestabilidad, en una noche deliciosa. Luego nos fuimos a cenar al Tío, de la calle Hidalgo, junto con Virgilio Leos, Mirna Kora Leos, Rubén González Garza y Genaro Saúl Reyes para que surgieran recuerdos a montón y miles de nostalgias. Tuvo una existencia plena de teatro, cine, telenovelas, que nos permitieron conocer su desarrollo. El joven de Torreón empezó como actor infantil y luego sería galán de la televisión y personaje altruista en el cine juvenil de los años cincuenta y sesenta (aunque fue hermano malvado de César Costa en "Dile que la quiero", pero novio científico y bueno en "Chicas casaderas"). Luego fue la alternancia en los medios para llegar a ser característico. Aquí lo vimos en los años setenta en "Y la maestra bebe un poco", para en la década siguiente tenerlo en "El beso de la mujer araña". Su última película fue la fallida "Club Eutanasia" cuyas mayores curiosidades estriban en ver los restos de la ochentona Rosita Quintana y la cincuentona Ofelia Medina, aparte de otros veteranos. Aquí incluyo una foto que me tomó Genaro con Héctor, en la madrugada de la calle Zaragoza. Descanse en paz.

Otro que se nos fue, el cinefotógrafo Rosalío Solano (1914 - 2009), tuvo a su cargo todos los géneros, pero se distinguió en algunas de sus cintas. Estuvo al lado de Matilde Landeta ("Trotacalles"), Juan Orol ("Sandra, la mujer de fuego"), Alberto Gout ("No niego mi pasado"), Rogelio González ("El mil amores", "La culta dama"), Alejandro Galindo ("Espaldas mojadas"), Chano Urueta ("El túnel 6"), Alfredo B. Crevenna ("Talpa" en Cinemascope, que le ganó el Ariel, además de "Senda prohibida" donde apareció Héctor Gómez, nada menos) y muchas más. Fueron más de doscientas películas, así que nomás imaginen...


domingo, 2 de agosto de 2009

PATSY MI AMOR


Hoy exhibieron Patsy, mi amor en el canal De película. Pude grabarla porque la señal estaba magnífica, aunque ya la tengo dos veces en VHS, pero es una de mis películas fetiches, y ahora tenía la oportunidad de que estuviera en DVD. La vi en su estreno en Monterrey en el Cine Reforma y me atrapó completamente. Había otra variable que ha permanecido conmigo: la música de Carlos Lyra. Había tenido la oportunidad de verlo en un concierto en el Aula Magna donde me había cautivado con "María Ninguem" que conocía desde antes por la versión de Brigitte Bardot. Sus canciones en esta película son un caso extraño para el cine mexicano donde nunca se le daba importancia fuera de los temas específicos de Lara, Curiel o Ruiz, por mencionar a algunos, en ciertos títulos, o los números musicales del cine de rumberas (como ejemplo).


El argumento de la cinta no tiene mayor originalidad: una muchacha tiene su primera experiencia sexual con un hombre mayor, casado (Julio Alemán), quien nunca tuvo intenciones serias para con ella. La chica sufre un rato hasta que la misma juventud le hace sobreponerse y seguir adelante con su vida. Patsy tiene padres de clase alta: una madre exigente en cuanto a los requerimientos de la sociedad; el padre (Joaquín Cordero) la consiente mucho pero le tiene confianza y ella tiene casi un complejo de Electra: quizás eso es lo que la lleva a entregarse a un hombre mayor. Patsy estudia literatura por lo que vive en ambiente intelectual que, dado su carácter frívolo, la presenta como una chica snob que escucha a Wagner o lee a San Juan de la Cruz ya que es alumna del poeta Luis Rius.


Sin embargo, es precisamente ese ambiente donde Pixie Hopkins canta en un café, o se presenta a la ciudad de México desde el barrio de Coyoacán, el museo Anahuacalli, la propia UNAM, lo que le da un sentido emblemático de época, con todo y que fue filmada meses antes de la masacre de Tlatelolco. Al ser exhibida hasta el año siguiente le daba otro trasfondo. Ofelia Medina tuvo su gran espaldarazo. Aquí en Monterrey había estado como bailarina en el espectáculo "H30" en el Teatro del IMSS. Nunca alcanzaría esa frescura en sus cintas siguientes aunque mostraría su talento innegable. Un punto negativo es que la copia que se exhibe por televisión tiene pequeños cortes (la escena de cama entre Ofelia y Alemán).


Y el reparto es maravilloso: A Patsy la cortejan tres jóvenes. Carlos Cortés quien termina casado con Leticia Robles, que interpreta a la mejor amiga de la chica; Julián Pastor vestido como hippie en toda la cinta; y Héctor Bonilla, con un bigotito que no le quedaba bien por sus labios gruesos pero con esa gran personalidad de siempre. Marta Zavaleta es la sirvienta Pioquinta que se luce los pocos momentos de pantalla.


Tengo que escribir la letra que se escucha (de Francisco Cervantes a la música de Lyra) de mi canción preferida de la película ("Frente al espejo"):


"Conozco bien esos ojos,

escucho bien esa voz,

más no comprendo qué pasa,

que siendo una soy dos.


Cuando ya no nos miramos

me pregunto dónde has ido,

esperando que tal vez,

pudiera irme contigo,

dejar mi mundo al revés.


La imagen frente al espejo

un día me preguntó

¿por qué estamos tan separados

si yo soy tú

tú eres yo"

domingo, 26 de julio de 2009

CINE BRITÁNICO - FINALES DE LOS CINCUENTA




Leo una vieja crítica de la inteligente Pauline Kael (1919 - 2001) acerca del cine británico de finales de los años cincuenta donde se narraban situaciones de la clase trabajadora y explicaba que el éxito taquillero de las películas en la propia Inglaterra era que se metían de lleno en la problemática cotidiana ya que estaba prohibido, por la censura, presentar alusiones directas a las instituciones públicas y gubernamentales. Las cintas hablaban, sin expresarlo de frente, sobre las consecuencias derivadas de las fallas sociales con los personajes que eran producto de ellas.


Me refiero a "Todo comienza en sábado" ( Saturday Night and Sunday Morning, Reisz, 1960), "Pasión prohibida" (Look Back in Anger, Richardson, 1958), "El cómico" (The Entertainer, Tony Richardson, 1960), "Almas en subasta" (Room at the Top, Clayton, 1959), cuyos personajes procedían todos de clase media y eran ahogados por lo cotidiano: no había escapatoria. El destino era repetir los viejos esquemas de padres y abuelos. Para esos tiempos, las imágenes eran brutales y las perspectivas daban otra idea de la golpeada, aunque siempre idealizada, Europa. Fue el cine de los jóvenes iracundos ingleses en contraste con el cine realista aunque más romántico o dirigido a la ficción amena de la Nueva Ola Francesa...

Las imágenes en esta entrada pertenecen a "Todo comienza en sábado"

domingo, 12 de julio de 2009

DIARY OF THE DEAD (Romero, 2007)


Recibí el DVD de la última película filmada por el genial George A. Romero, jefe de las cintas sobre zombies, o sea muertos vivientes, donde lleva a cabo una reflexión sobre la verdad, la mentira y los medios de comunicación. Mientras filman una película de terror para su graduación, un grupo de estudiantes de cine se enteran que ha comenzado una epidemia de gente muerta que resucita, ataca a los seres vivientes que mata y transforma en otros como ellos. El pánico arremete. Un joven rico, y su pareja, decide irse en su coche hasta la mansión de sus padres. Los otros: el profesor y sus seis alumnos (tres mujeres, tres hombres) toman la carretera para dirigirse en el SUV a la casa de una de los estudiantes.


En el trayecto se topan con los primeros monstruos vivientes. Todo lo vemos a través del documental que una de las jóvenes editó a partir de todo el material grabado durante su odisea. Buscan por el internet, escuchan las noticias de televisión, revisan sus teléfonos, para irse dando cuenta que se está manipulando la información. El joven director, quien todo el tiempo trae la cámara en mano (si no se graba no es verdad), sube lo que puede para dar a conocer la verdad desde cierto punto del planeta. Hay un momento en que una chica japonesa comenta la terrible situación en Tokio.


Así, el maestro Romero no solamente comparte su obsesión por este nuevo comienzo (es otro inicio, otra lectura, de lo que empezó en "La noche de los muertos vivientes" en 1968) sino que hace un comentario sobre el cambio que ha sufrido el mundo y los errores a que nos enfrentamos confiando únicamente en lo que hablan los medios sin confrontar la realidad. La película tiene un final tremendista, aunque lógico e inteligente, donde surge la pregunta acerca de la necesidad de salvar a la humanidad, cada vez más alienada, más aislada, perdiendo paulatinamente sus sentimientos. Con todo, la narración muestra el dominio de un género: nos angustia, nos asusta, nos hace apagar de pronto la reproductora para evitar la pesadilla momentánea...

jueves, 9 de julio de 2009

ESPOSAS DESESPERADAS



Se terminó la quinta temporada y quedó demostrado que el melodrama con sus variaciones siempre será eterno, atractivo, magnético. Las aventuras de las mujeres que viven en Wisteria Lane no son muy diferentes a las que ocurren en cualquier telenovela, libros sentimentales o películas de antaño. Lo que importa es la manera en que son narradas. Equivalen al folletín de otro siglo o a la película en episodios. Recordamos lo general, no así las situaciones particulares. Pasamos momentos divertidos en los cuales se comprueba que la palabra "escapismo" es cierta, significa algo y tiene sustancia. Uno se olvida de todo. Qué pena que hasta el año entrante nos dejarán disfrutar la continuación en nuestra siempre atrasada América Latina. ¿Cón quién se casó Mike? Aunque sea obvia la respuesta, viviremos con esa incógnita aunque al mundo se lo lleve el diablo: cuestión de prioridades.

sábado, 4 de julio de 2009

DIARIO DE UNA MUJER (1944, BENAVIDES JR.)

He revisado esta película de José Benavides Jr. (1911 - 1945) quien solamente alcanzó a filmar 13 títulos entre 1939 y el año de su prematura muerte por una enfermedad hepática. Me llama la atención el melodrama pero más importante la sugerencia erótica.

Una pareja (Luis Aldás y Sofía Álvarez) se casa y va en su propio avión hasta Acapulco donde bailan al ritmo suave de "Un gran amor" de Gonzalo Curiel. Ella le pide que la bese y ambos se abrazan para que la imagen siguiente sea una panorámica nocturna del mar, la metáfora visual que era usual para sugerir la ardiente relación sexual. Antes de que este viaje termine, el hombre es llamado a una importante junta en la capital por lo que decide volar (es ingeniero aeronáutico) y promete regresar tan pronto como pueda. Sin embargo ocurre un accidente que lo deja paralítico y, peor aún, impotente. La relación sigue, la mujer está resignada y el hombre sufre en silencio en su silla de ruedas.

Cierto día van a la fábrica de aviones que tiene el hombre. La mujer decide caminar mientras su esposo arregla cierto asunto. Se detiene en un hangar donde tres hombres musculosos, de buen ver, uno de ellos sin camisa, templan una pieza de acero. Los golpes de los martillos, las brasas ardientes, los cuerpos sudorosos y bien esculpidos hacen que la mujer reaccione internamente. Benavides muestra acercamientos de los ojos que va alternando con ritmo entre un torso desnudo, una pieza que se golpea, un carbón encendido, unos brazos que manejan el martillo, y los ojos nuevamente.

Más tarde, en la cinta, la mujer conoce a un jugador de polo (Rafael Baledón) quien la seduce, sobre todo luego de un partido donde el hombre trae una camiseta pegada que permite mostrar sus amplios brazos y su pecho (aunque resalta cierta pancita). La entrega sucede en un bosque donde la pareja se sienta, se besa, se abraza y cae horizontalmente antes de otra imagen bucólica y sugerente. Ella resulta embarazada. El marido se entera y decide suicidarse. Ella, en vez de correr a los brazos del atractivo jugador, decide quedar sola. Una imagen final, luego de acabar de escribir en su diario, muestra a un niño pequeño que llega con ella.

Me llama la atención la audacia de la secuencia de los obreros ya que luego de la censura establecida a finales de los años treinta (ya no podía pensarse en filmar "La mujer del puerto" con su incesto; mucho menos los desnudos parciales de "La noche de los mayas", "La torre de los suplicios" o "El signo de la muerte") había mayores limitaciones. Aquí está claramente establecido el deseo sexual: Sofía Álvarez no hace mayores movimientos más que dejar abiertos y fijos sus ojos. El director se encarga de construir un ritmo de montaje con planos diversos que van subrayando la necesidad corporal de la mujer. Uno imagina, aunque suene vulgar pero es cierto, la actividad a la cual se dedicará cuando llegue a su casa.

Esto es lo que me importa de un realizador que siempre ha sido subestimado y considerado tan común y corriente como cualquiera de sus contemporáneos. La posible idea de incesto en "Alejandra" (1941) o la indecisión del amor en "Un corazón burlado" (1944) abren las venas de la curiosidad.

Gale Storm

Me entero que ha muerto Gale Storm (1922) quien fuera protagonista de dos series de televisión en los años cincuenta ("My Little Margie" y "The Gale Storm Show"), con gran penetración en el público norteamericano, pero, cosas de la vida, sin que le importe a nadie en México, excepto a ciertos seres extraños que se homologuen conmigo.
Por otro lado, Gloria Stuart (1910) sigue vivita y coleando a los 99 años recién cumplidos mientras que otra gloria longeva Karl Malden (1912) se le adelantó en el camino. Y Malden se murió el mismo día que Olivia de Havilland cumplía 93 años, sin que olvidemos que en octubre próximo, su hermana Joan Fontaine llegará a los 92.
Gale Storm tuvo un éxito musical llamado "Dark Moon" en los años cuarenta. Elvis Presley y Chris Isaak lo retomaron en décadas posteriores para dejar clara su calidad. En uno de sus programas de televisión estuvo acompañada por el ya mayor y calvo Charles Farrell (1901 - 1990), galán extraordinario y atractivo de los años veinte quien apareciera en joyas de Borzage ("7th Heaven" y "Street Angel") y Murnau ("City Girl") en los legendarios Fox Studios, antes de su unión con la Twentieth Century.
En la otra serie fue Zasu Pitts (1894 - 1963), una extraordinaria comediante quien, no obstante, alcanzó mucha fama gracias a "Avaricia" (Von Stroheim, 1924; este realizador la consideraba su actriz favorita) donde interpretaba a una trágica heroína en una película que fue polémica por los extremos cortes que sufrió a cargo de los productores.
Así que de la desconocida Storm se van desenvolviendo existencias que fueron como ramas del tronco de su árbol y que fueron significativas pero que el tiempo se ha encargado de ir borrando lentamente excepto entre minorías o cofradías. La ventaja del You Tube es que tiene muchos vídeos sorprendentes e inimaginables. Busquen a estas personalidades.

miércoles, 15 de abril de 2009

El proceso de las señoritas Vivanco






Filmada hace cincuenta años como secuela de una exitosa cinta original ("Las señoritas Vivanco", Mauricio de la Serna, 1958) con guión de Josefina Vicens sobre los personajes creados por Elena Garro y Juan de la Cabada, esta película acaba de salir en DVD sin que se tenga la seguridad de que su antecedente sea editado pronto. Teresa y Hortensia Vivanco fueron interpretados por dos actrices de edad avanzada (Sara García y Prudencia Grifell) que se habían distinguido en el rol de madres, abuelas o matronas. Doña Sara fue actriz desde joven, en 1917, como extra de "La soñadora (Enrique Rosas), pero volvería hasta 1933 al cine ("El pulpo humano", Jorge Bell). Doña Prudencia, actriz teatral de abolengo en su natal España, vino a debutar en el cine nacional en 1940 ("Viejo nido", Vicente Oroná). Antes de esta exitosa cinta, habían aparecido juntas en "La tercera palabra" (Julián Soler, 1955) como tías de un salvaje Pedro Infante y luego lo harían en otra cinta de De la Serna para rematar en 1969 con un melodrama ejemplar de Rogelio A. González ("¿Por qué nací mujer?") aunque sin estar juntas en pantalla. Las hermanas Vivanco eran solteronas provincianas, venidas a menos socialmente, a finales del siglo XIX. Recibían la llegada de una niña, hija ilegítima de un hermano sinvergüenza, y para educarla y sostenerla, comenzaban una vida como ladronas y estafadoras de las cuales siempre salían limpias. En esta secuela, ya en la cárcel, las Vivanco siguen haciendo el bien, sobre todo a una compañera de la cárcel, entre otras situaciones. El guión y adaptación de Josefina Vicens, gracias a su talento, permite que ésta sea una cinta digna, si se le compara con la original.