miércoles, 12 de octubre de 2016

GENIO POR PARTIDA DOBLE


PASIÓN POR LAS LETRAS

(Genius)

2016. Dir. Michael Grandage





        La relación entre Max Perkins, editor formidable de la firma Scribner en los años veinte, y Thomas Wolfe, escritor incipiente (y genial, acorde con Perkins), conforman la trama de este fragmento biográfico filmado con un tono oscuro para dar idea del pasado. Al llegar a sus manos el manuscrito de Look Homeward, Angel (traducida al español como El ángel que nos mira, y en su versión teatral como Acuérdate del ángel), Perkins entra en un vértigo lector que lo hace pensar que se encuentra frente a otro genio literario. Inicia así una relación que lleva a Wolfe a considerar a Max como su mentor y figura paterna.





         La película muestra a Perkins (Colin Firth, contenido, con un perenne sombrero sobre su cabeza) como hombre de familia, esposo paciente y padre de cinco hijas, por lo que la llegada de Wolfe le hizo sentir el arribo de un hijo putativo. Por su parte, Wolfe (Jude Law, excesivo) es representado como explosivo y apasionado, creador de palabras al mayoreo (llega con 700 páginas de su primera novela y 5000 para la segunda: Del tiempo y el río) quien, agradecido, luego de que muchas editoriales le habían rechazado, tuvo para su fortuna al inexpresivo Perkins.





         Con el tiempo se van desarrollando varias cuestiones: la relación entre Wolfe y su amante, la diseñadora escénica Aline Bernestein (Nicole Kidman), que llega a la posesión destructiva; el reconocimiento por parte de Perkins que su familia debe valorarse y ser tomada en cuenta; la separación amistosa entre escritor y editor por resentimientos ocultos que, en realidad, surgieron a posteriori. La cinta toma como punto esencial lo que significa el descubrimiento del genio, como se llama la cinta originalmente, con todos sus defectos y variables. No es solamente Wolfe quien sabía escribir, sino Perkins que poseía el talento para darle sentido y concepto a los textos que recibía (no en balde fue quien le dio paso a la fama a Ernest Hemingway y F. Scott Fitzgerald, por mencionar a dos que aparecen como personajes en la cinta).

Wolfe, feliz, luego de recibir anticipo
por la futura publicación de su primera novela



         Por supuesto que la cinta es una visión romántica de lo que fue un escritor entregado a su pasión literaria, en contraste con la correspondiente entrega y pasión de alguien que amaba su oficio de editor. No ocurren grandes cosas: momentos simples que luego descubrimos significativos en la existencia de dos hombres. Wolfe todavía escribiría otras novelas que se publicarían póstumamente.





         La película atrapa por la pasión. El retorno a una época donde todavía era posible la capacidad de asombro y el establecimiento de temas y situaciones antes inexploradas. Ambiente y tono adecuados para hablar de una época difícil en la vida del norteamericano en ciertos ámbitos. El genio de Wolfe hizo que otro gran escritor, William Faulkner, lo definiera como el talento más brillante de su generación. Afirmación bastante aventurada considerando los nombres soberbios que la componen. Al menos, la cinta, atractiva y nada aburrida, incita a tomar los libros de Wolfe ya sea para descubrirlos o repasarlos.

El verdadero Thomas Wolfe (1900 - 1938)