sábado, 26 de febrero de 2022

HISTORIA DE AMOR

LICORICE PIZZA
2021. Dir. Paul Thomas Anderson.

         Gary Valentine (Cooper Hoffman), de quince años, se encuentra con Alana King (Alana Haim), quien le lleva una década, mientras hace fila para tomarse la foto del anuario escolar. Ella trabaja para el fotógrafo apoyando con espejo y cepilo para arreglarse el cabello. El jovencito, con pasado como estrella circunstancial de cine, decide que ella será la persona con la cual se casará. No obstante, pasará el tiempo y muchas aventuras en conjunto, todas urbanas, laborales, simples y castas, en el panorama de Los Ángeles, entre los suburbios de Sherman Oaks y Encino, durante los primeros años setenta, antes de que ambos se den cuenta de que hay una historia de amor que se irá desarrollando, aunque se niegue. El noveno largometraje del maestro Anderson sigue siendo un recordatorio de la California que le tocó vivir durante su juventud, aunque ahora sin sordidez ni consecuencias trágicas. No obstante, la cinta siempre estará en tensión de que algo suceda y cambie su tono de comedia y romance en algo distinto.

         Sin que haya una trama definida, más que viñetas de momentos y anécdotas que van estableciendo los lazos de relación entre los personajes, estamos ante un recordatorio de la California de un tiempo definido y significativo, porque fue abriendo límites y cambiando el medio social. En algún momento, el presidente Nixon, por televisión, pide a los norteamericanos que se aprieten el cinturón ante la falta de petróleo y gasolina (por la crisis en el Medio Oriente), mientras que el joven Gary lee en un periódico el anuncio de la legendaria cinta pornográfica Deep Throat, que vino a darle otro matiz a la censura y la subida de un escalón más ante la libertad de expresión. Esta radiografía indirecta y panorámica de los Estados Unidos en una década de transiciones polémicas y trascendentes, da lugar a una cinta entrañable por lo que representa de una etapa de aprendizaje para la juventud de esos años.

         Gary y Alana pasarán de los intentos por audicionar y conseguir roles en el medio del espectáculo hasta los intentos empresariales para conseguir riqueza (las camas de agua o las máquinas de pinball, antecedentes de los actuales videojuegos). Dentro de este trayecto, cada uno intentará trasladar lo que es una amistad o una relación laboral en algo romántico, más duradero y significativo, sin aceptarlo. Estarán siempre confrontándose, provocando los celos del otro (Gary saliendo con otras chicas; Alana coqueteando con una vieja gloria de Hollywood). Aparte, serán cómplices: en el negocio de las camas de agua tendrán una experiencia con un personaje de la vida real, Jon Peters (Bradley Cooper) como símbolo de la parte decadente de Hollywood, que los unirá en una pequeña felonía como respuesta a la arrogancia.

         Lo gran cualidad de esta película es la manera en que su director transforma una historia de amor, con sus dos personajes, en toda una época histórica. El título proviene de una cadena de tiendas de discos que había en el sur de California por esos años, nunca mostrada ni referida directamente, pero que le da sentido universal al recuerdo de un tiempo en la distancia: una entelequia. La película no presenta mayor complejidad aparente, aunque sus personajes sí sean complicados. Cada uno, dentro de sus circunstancias, no sabe adónde va ni qué es lo que se les va a presentar más adelante. Lo único real, verdadero, es el amor entre ellos, siempre difuminado, nunca aceptado, siempre suspendido, nunca eliminado, hasta que llega el momento en que se dan cuenta de que no tienen otra salida: que ese tiempo terminará, pero ellos no.

El maestro Paul Thomas Anderson



jueves, 24 de febrero de 2022

MI ALMA A LA GRACIA

 

EL CONTADOR DE CARTAS
(The Card Counter)
2021. Dir. Paul Schrader.

         Al inicio de la película, el personaje de William (Oscar Isaac) está en prisión y nos narra que ahí aprendió a contar cartas. Ofrece toda una técnica que involucra las barajas mayores contra las menores e intermedias. Las diferencias de jugar al Black Jack en lugar de Póker o la simple ruleta. Luego, lo vemos ya en acción: esta habilidad le ha permitido vivir sin llamar la atención: apostar poco, ganar poco, moverse de casino a casino, ciudad a ciudad. En uno de ellos coincide con una presentación de John Gordo (Willem Dafoe), representante de una compañía de seguridad y ahí conoce a Cirk (Tye Sheridan), joven que le ha reconocido como uno de los excompañeros de su padre, quien fuera reclutado e instruido por Gordo para torturar a prisioneros en Abu Ghraib. Dado de baja con deshonor, se dio a la bebida, a golpear a su mujer e hijo, hasta que ella les abandonó y el hombre se suicidó. Ahora quiere capturar, torturar y matar a Gordo, por lo que le pide apoyo a William. Por su parte, éste ha recibido la oferta de Lalinda (Tiffany Hadisch), una agente de jugadores para que se integre a su “establo” y participe en torneos mundiales. William se interesa en el caso de Cirk y acepta, por lo tanto, el ofrecimiento de la mujer. Esta será la base de los acontecimientos siguientes.

         El maestro Schrader retorna al cine luego del éxito de El reverendo (First Reformed, 2017) y muchos obstáculos previos o fracasos de taquilla y crítica. A los 75 años, el guionista de Taxi Driver (Scorsese, 1976) y realizador de joyas ya clásicas (Gigoló americano, 1980; La marca de la pantera, 1982; Días de furia, 1997; entre muchas otras), mantiene su interés hacia el cine marcado por la espiritualidad o personajes que prefieren una existencia dentro del ascetismo (a su manera). Como en otras películas, no hay un desarrollo lineal de personajes, ni la trama se entretiene en las pasiones esperadas: en este caso, no importa si se está ganando o perdiendo dinero. William tiene la costumbre de llegar a su cuarto de motel y cubrir todos los muebles con mantas evitando color y, tal vez, dentro de su neurosis, gérmenes, pero más allá, de la suciedad, insalubridad, mugre, de las mazmorras donde se torturaba implacablemente a prisioneros, para luego fotografiarse con ellos para sellar la humillación como seres humanos. Todo ello aparece en una secuencia onírica. La cinta es tan rica en detalles que todo comentario será siempre incompleto, sobre todo si no se desea revelar lo que acontece para que el espectador se sorprenda.

         Los personajes de Schrader desean purgar su culpa (no en balde es admirador y exégeta de Dreyer). William asegura que jamás pensó que estar encarcelado le vendría bien. Su anhelo, en realidad, sería mantenerse en ese estado. En su espalda lleva tatuadas dos frases: “Confío mi vida a la providencia. Confío mi alma a la gracia” (que forman parte de la letra de una canción, referencia de otro trabajo del realizador) que vienen a enfatizar el sentido espiritual de William. En su caso, el pasado ha vuelto para obsesionarlo con la realidad de su existencia: la presencia de Cirk trae de vuelta terribles recuerdos que reflejan su traición hacia la democracia y hacia sí mismo al convertirse en animal que atacaba a sus semejantes. El deseo de venganza de Cirk se transforma en la percepción de William: su intención es que el joven pueda rehacer su vida como una forma de redención, de limpieza moral al hacer en otro lo que fue incapaz en muchos. No obstante, hay un problema de empatía.

         La cinta ocurre en los casinos, en los moteles u hoteles. Todo es oscuro, en medio de personas cuyas vidas se rigen por el gusto del azar, la ludopatía, la ambición que lleva a la nada y el vacío. Hay una secuencia donde Lalinda y William pasean por un espectáculo de luces en un parque. Es el momento en que parece que la trama tomará otro rumbo, pero es simplemente un respiro. El maestro Schrader, autor de “Trascendental Style in Film”, texto seminal en cuanto al estudio de la espiritualidad en el cine de Ozu, Dreyer (como les mencioné arriba) y Bresson, de los cuales ha mantenido su admiración y aplicación en el cine que filma, alcanza niveles supremos en esta cinta que no tiene igual si se le compara con otros títulos del cine contemporáneo norteamericano. La cinta entretiene: no es una película de ritmo lento, sino que va construyendo su narrativa: el espectador se va enterando, indirectamente primero, luego con imágenes, finalmente con acción, de lo que desea compartir el maestro Schrader. Lo que debe aplaudirse es que no se regodea con las escenas de tortura y evita una secuencia directamente que vendría a traicionar su estilo.

         Oscar Isaac muestra su versatilidad en un año de mucha actividad y presencia en pantallas. Tiffany Hadisch, principalmente comediante, se encuentra con un personaje que resulta opuesto a los que interpreta. Tye Sheridan, el joven actor lanzado por Spielberg a la fama, sustituyó a Shia Laboeuf cuando éste no pudo participar y Nicolas Cage se lo recomendó al director. El trío de actores (Dafoe aparece incidentalmente) resulta formidable en este manifiesto sobre la crueldad humana y su posible redención, aunque sin que se justifiquen las acciones que la provocaron. Al final, como buen admirador de Bresson, unos dedos se unen contra un muro de vidrio que separa: eso nos pide Schrader, mantener una distancia y dar rienda suelta a la reflexión. 

El director Paul Schrader y su elenco en Venecia 2o21


jueves, 17 de febrero de 2022

GRAN AVENTURA

UNCHARTED: FUERA DEL MAPA
(Uncharted)
2022. Dir. Ruben Fleischer.

         Nate Drake (Tom Holland, con un carisma gigantesco) conoce al ladrón Sully (Mark Wahlberg) quien le comenta que conoció a su hermano Sam, alejado de Nate desde que eran pequeños, y le convence de que le ayude a descubrir un cargamento de oro que portaban los barcos del navegador Magallanes en el siglo XVI, ya que en dicho lugar podrá reunirse con Sam. Así comienza una aventura que lleva a estos dos personajes primero a Barcelona, donde explorarán espacios aparentemente ignotos en el subsuelo de la ciudad, y luego hasta Filipinas donde posiblemente se encuentren las naves. A lo largo de la trama se irán sucediendo traiciones, desconfianzas, giros inesperados, aparte de la resolución de enigmas y claves para poder llegar hasta la meta añorada. Basada en un popular videojuego de Playstation (empresa que coproduce la película), la cinta nos recuerda a la saga de Indiana Jones, además de las aventuras clásicas que alimentaban la imaginación de niños y adolescentes en el pasado (lo que ahora hacen, de otra manera, visualmente, estos mencionados videojuegos).

         La cinta nos sumerge en aventuras plenas de misterio y exotismo, porque logra una atmósfera que le da cierta dimensión que, por desgracia, ya no se puede vivir ni consolidar en la realidad. Antes de la globalización era posible pensar en selvas inexploradas (que es la traducción precisa de la palabra “uncharted”), en ciudades subterráneas, en países lejanos y extraños. De hecho, las aventuras de Indiana Jones ocurren en el pasado, porque es importante que la tecnología no vuelva cercano al mundo ni ofrezca las ventajas de comunicación o información inmediatas. De ahí que, a pesar de que todo suceda en el presente, el espectador se sienta envuelto en escenarios que ya no se piensan próximos ni posibles. Se debe a un guion bien estructurado y a una cadencia bien planeada: se evitan tomas o explicaciones de sobra. De hecho, toda la secuencia inicial, con gran acción (y mucho efecto especial) volverá a repetirse en la segunda parte de la cinta pero bajo añadidos visuales que ofrecen otra perspectiva de lo que primero se pudo disfrutar.

         El personaje de Nate, huérfano desde pequeño, amigo y compañero de su hermano (hasta que éste decide irse para vivir su vida), se va desarrollando paulatinamente: de ladrón de poca monta e irá creciendo en experiencia y en su autoestima. Sin conocer el videojuego original, uno piensa que sus adaptadores debieron ejercer un sinfín de decisiones para conformar una trama que tuviera coherencia y, sobre todo, acción intermitente. Son pocos los momentos en los cuales la cinta se detiene (sirven para darle alguna característica de interés y profundidad a los personajes) y no muestra compasión: la desconfianza se convierte en cualidad y es el “honor entre cómplices y ladrones” lo que le da sustento. El gran villano de la cinta, Moncada (Antonio Banderas) queda pequeño ante otra némesis terrible.

         Tom Holland ha demostrado su calidad como actor dramático, aparte de saber explotar y equilibrar su popularidad gracias al cine de acción: sabe aprovechar su edad y momento (aunado con la simpatía natural que irradia). Aquí le acompaña Mark Wahlberg, otro actor que ha tenido el cuidado de administrarse en su carrera. Al director Fleischer le debemos las dos cintas de Zombieland además de la primera con el personaje de Venom. Con esos antecedentes, ya se tenía, al menos, la predicción de un entretenimiento interesante, pero, sobre todo, atrapante.

El director Ruben Fleischer con Tom Holland y Antonio Banderas





viernes, 4 de febrero de 2022

DESAZÓN

 

BLUE BAYOU
2021. Dir. Justin Chon.

         Antonio (Justin Chon, excelente) es un hombre de ascendencia coreana, quien fuera adoptado por una pareja de norteamericanos cuando era pequeño, casado con una enfermera, Kathy (Alicia Vikander), y ahora busca otro trabajo para mejorar su vida ya que su mujer espera un hijo. Antonio vive en Nueva Orleans, se dedica al tatuaje, y tiene antecedentes penales: cuando joven, robó unas motocicletas. Hay varios conflictos además: tiene buena relación con su hijastra, la pequeña Jessie (una excelente Sydney Kowalske), cuyo padre, un policía, provoca indirectamente un pleito que coloca a Antonio en situación delicada: ser deportado ya que nunca adquirió la nacionalidad. Un abogado le cobra una cantidad excesiva para apelar esa decisión. Las cosas se van complicando.

         La película denuncia una situación que es común en los Estados Unidos: quienes fueron adoptados en ciertos años del pasado, ahora enfrentan una deportación. A pesar de que han vivido desde niños en el país, no han adquirido derechos, por lo que la unidad de sus familias se ve amenazada. El realizador, guionista y actor Chon, decidió entrar por la vena melodramática para presentar este hecho doloroso, a través de un personaje todavía más sumergido en circunstancias negativas. La cinta, con excelente ambientación y reparto, va estableciendo paulatinamente la realidad de este personaje. Al inicio, se le muestra en una entrevista de trabajo donde el invisible y posible empleador le habla duramente, preguntándole su origen, a lo que Antonio responde que es de Nueva Orleans. Ante una dura insistencia, expresa que llegó de Corea. Aunque le explica que es bueno para arreglar motocicletas, el hombre le desprecia de manera fulminante: por sus antecedentes, no sirve.

         Antonio sufre, de esta manera, una devaluación personal. Aunque su relación marital es buena y su hijastra lo adora, siempre hay algo que lo detiene. Imágenes sueltas de su pasado van ofreciendo idea de su origen. Un incidente inocente que sucede en un supermercado hará que su vida sufra un vuelco irreversible. La relación amistosa, sin mayores insinuaciones, que inicia con una mujer vietnamita, le coloca en otra posición de su realidad como persona oriental. El realizador, autor total, Chon enfatiza la dualidad como víctima de su personaje: por un lado, la raza; por el otro, las circunstancias de su vida en un país que se torna agresivo e injusto. A pesar de que, en ocasiones, se sienta excesiva, la cinta llega a transmitir su mensaje de impotencia y desazón. Presentada dentro de la sección “Una cierta mirada” en el Festival de Cannes, la cinta nos ofrece la posibilidad de un realizador sensible y expresivo.

El autor completo y actor Justin Chon



 

jueves, 3 de febrero de 2022

LA ASCENDENCIA

MADRES PARALELAS
2021. Dir. Pedro Almodóvar.

         Janis (Penélope Cruz) es fotógrafa en el invierno madrileño de 2016. Luego de una sesión con el antropólogo forense Antonio (Israel Elejalde), le comenta que en su pueblo debe de haber una fosa donde se enterraron a víctimas de los crímenes de la guerra civil, entre ellas, su bisabuelo, y le pide su ayuda. Es el preámbulo para que ambos tengan relaciones y Janis quede embarazada. En la maternidad, conoce a Ana (Milena Smit), adolescente. Mientras Janis no se arrepiente y reconoce que fue un accidente, Ana sufre. Una vez que sus hijas nacen, todo queda atrás. Prometen volver a encontrarse. Cuando Janis recibe a Antonio para que vea a su hija, la reacción de éste es confusa: no la reconoce como su hija porque es una niña con piel morena y desconfía de Janis, quien le pide que se vaya. Tiempo después reencuentra a Ana que le informa de la muerte de su hija. Janis, entonces, toma decisiones para encontrar la respuesta a ciertas dudas que surgen en su cabeza. Y no puede contarse más.

         Sin dejar de lado su inclinación melodramática, el maestro Almodóvar ofrece un interesante giro sobre el tema de los cambios accidentales en las guarderías de hospitales, al mostrar una gran madurez en sus intenciones expresivas acerca de la toma de conciencia en cuanto al pasado histórico, la ascendencia familiar, el sentido del honor y la necesidad de ajustar cuentas con nosotros mismos. La finalidad no es el pretexto melodramático: Almodóvar, ya bastante maduro, se preocupa por el sentir nacional en su patria. Hubo cien mil desaparecidos en la Guerra Civil que se encuentran diseminados por las tierras nacionales. Infinidad de familias que desconocen dónde quedaron los restos de sus antepasados relativamente recientes. Una situación que no es exclusiva de España y que se mantiene en el presente, producto de otro tipo de guerra sucia. Conocer los orígenes y aceptarlos, son condiciones obligatorias para toda persona. Este es el principal objetivo de expresión para el maestro Almodóvar. 

         Es deslumbrante cómo un tema repetido en películas y telenovelas se convierte en piedra de toque para extender su significado hacia asuntos más serios, políticos e históricos. La película nunca cae en el tremendismo, ni en la fórmula fácil. Todo se va narrando naturalmente: Almodóvar todavía refina su manera de contar. Hay secuencias que se presentan de manera alterna, utilizando elipsis para acortar tiempos y evitar escenas que resultarían tediosas y predecibles. A pesar de sus dos horas de duración, la cinta fluye sin tedio ni displicencia para el espectador. Los personajes femeninos son libres: Janis ha seguido una tradición donde madre y abuela vivieron sin maridos, criando a una hija. La propia madre de Ana es una mujer que decidió abandonar al marido para seguir con una carrera como actriz. Todo acorde con una imagen que se repite en estos tiempos que vivimos. El hombre está ausente, es mero accesorio, apoyo, refuerzo.

         Y luego está la sublime actuación de Penélope Cruz, que le ganó la Copa Volpi como mejor actriz en el pasado Festival de Venecia. Un ejemplo de gran evolución que se ha ido desarrollando con los años. La joven Milena Smit cumple perfectamente, siendo una principiante en cine. Almodóvar nos regala a presencias suyas del pasado, ya entrañables, como Rossy de Palma o Julieta Serrano (más anciana). Aparece una bellísima Aitana Sánchez-Gijón, como madre de Ana y el guiño de ojo de Almodóvar es Daniela Santiago, la actriz trans de la serie Veneno, en un fugaz papelito como modelo. Madres paralelas sirve para reafirmar y confirmar la excelencia de Almodóvar como cineasta: uno de los pocos que son originales, vigentes, propositivos en el cine mundial.

Almodóvar con sus actores Israel Elejalde y Penélope Cruz


miércoles, 2 de febrero de 2022

UN SONIDO

 

MEMORIA
2021. Dir. Apichatpong Weerasethakul.

         Jessica (Tilda Swinton), productora y vendedora de orquídeas, despierta cierta madrugada debido a un sonido seco, que oye en su departamento de Medellín, en Colombia. La vibración hace que los coches en un estacionamiento empiecen a hacer sonar sus alarmas. La inquietud queda en la mujer que desea encontrar el motivo y la naturaleza del sonido, que se vuelve hecho misterioso y que se irá repitiendo a lo largo de la acción, siendo ella la única que lo escucha. Logra encontrar a un ingeniero de sonido al cual le describe su sentir sobre lo que escuchó (“como una bola de concreto que golpea sobre un metal”), por lo que el hombre le empieza a mostrar diversos efectos de sonido que se usan en el cine hasta que llega a un acercamiento de lo que expresa la mujer. Luego se irá a la selva amazónica para buscar otra explicación.

         La anécdota mencionada (que ya es lo que menos importa en muchos relatos contemporáneos del cine) es un simple resumen de lo que, en realidad, es asunto complejo. El título de la cinta puede referirse a la memoria del sonido en el cerebro de la mujer que lo escucha. O tal vez sea la memoria milenaria, la que parte de la teoría de que todos los sonidos permanecen como ecos resguardados en objetos o paredes. Quizás sea el reflejo de lo que, en su momento, fue acción vivencial o recuerdo de guerra, humillación, muerte. Todo es aparente y hasta uno duda de la lucidez de Jessica: días más tarde, cuando la mujer va a buscar al ingeniero de sonido, no lo encuentra, ni nadie ha sabido de él: después, en la selva, reaparece como un hombre maduro que experimenta con meditaciones y sueños provocados. Más adelante, habrá una explicación extrema que reúne todas las teorías que podrían recaer en una psicofonía.

         La cinta tiene el ritmo lento, con toda intención, usual en este realizador tailandés, que se regodea en la imagen estática, para que el espectador alcance a ver lo que pueda suceder (un hombre en trance, inmóvil, con los ojos abiertos, mientras que la yerba sobre la que se encuentra tirado, se mueve). Un cine donde la imagen tiene mayor poder que la palabra, pero que no es pretencioso (estilo del insoportable Reygadas) ni limitado (como el sobrevalorado Escalante), ya que posee un ritmo interior que se intuye y atrapa (como en el cine de Nicolás Pereda, usualmente ignorado). 

        El espectador puede sentirse incómodo, pero percibe que el tiempo fluye. Hay algunas secuencias donde las conversaciones (en inglés y español) van dando lugar a que el personaje femenino siga adelante en la resolución de su misterio. Más que anécdota, la cinta es otro despliegue visual. El realizador nos habla de la memoria, a través de lo auditivo, aunque nunca podamos saber, a ciencia cierta, el origen ni el antecedente, de lo que, de pronto, se nos revela en la vida…

El realizador tailandés con su actriz...