viernes, 24 de noviembre de 2017

UNIÓN DE FUERZAS


LA LIGA DE LA JUSTICIA

(Justice League)

2017. Dir. Zack Snyder.



         Vuelve el universo de DC Comics con el director adecuado, Zack Snyder, con sus imágenes que evitan los colores chillantes para darnos una idea de los mundos amenazados que nos muestran sus tramas. Batman (Ben Affleck, envejecido) junto con Mujer Maravilla (Gal Gadot) conforma un equipo de superhéroes (Aquaman o Jason Momoa, Flash o Ezra Miller, Cyborg o Ray Fisher) porque se ha soltado Steppenwolf (figura virtual con voz de Ciarán Hinds) que desea unir tres cajas de energía para desatar el final apocalíptico. Hay que destruirlo, pero los cinco no son suficientes, se requiere resucitar a Supermán (Henry Cavill) para evitarlo.





         Snyder utiliza a sus personajes como metáforas de las debilidades humanas (todos son conscientes de sus limitaciones) en un entorno sujeto a destrucción: no obstante, siempre debe haber esperanza. La película no ofrece novedad conceptual: siempre será el mal acechante contra los paladines del bien y la libertad. Ya conocemos los efectos especiales espléndidos. Importa la cámara con sus ángulos exactos que utilizan los ritmos adecuados: cámara lenta para devolver una espada o establecer la relatividad del tiempo. Secuencias bien estructuradas para conocer la recuperación de esas cajas de energía que fueron separadas para evitar su unión con efectos terminales. La cinta no decepciona. Nos devuelve el sentido de la historieta en su narrativa.


Steppenwolf, el mal multiplicado
como los héroes que le combaten

         Estamos ante el universo expandido de un mundo poblado por seres extraordinarios que ahora se suman en finalidades y se multiplican para el beneplácito del aficionado al género. Todos los personajes terminarán dentro de sus propias vidas cotidianas, con sus problemas y alegrías. Esta es una de las cualidades de la película que no es tan perfecta porque tampoco lo son esos héroes que la habitan y lo expresa, deja claro, ironiza, cierra brillantemente.

domingo, 12 de noviembre de 2017

PAGAR PECADOS DE NUEVO...


JIGSAW: EL JUEGO CONTINÚA

(Jigsaw)

2017. Dirs. Michael y Peter Spierig.





         Igual que El regreso del demonio tenemos otro reinicio de franquicia con esta séptima secuela de una cinta inquietante que develó otro rostro del género de terror en 2004 (Saw: juego macabro) y permitió conocer al talentoso realizador James Wan, el cual, desde entonces, ha crecido y consolidado su posición como cineasta en el tiempo. Ahora tanto el guionista original Leigh Whannel  como el propio Wan fungieron como parte de los productores ejecutivos por lo que la supervisión estuvo asegurada. Los realizadores Spierig tienen experiencia en el cine de horror y son eficaces en su manejo. La premisa de esta serie de películas reside en el pago de culpas: las víctimas de John Kramer son personas que han cometido algo indigno o inmoral en el pasado por lo que se les impone un castigo, usualmente extremo, del cual se pueden liberar si siguen las reglas que en realidad son bastante difíciles. Junto con otras franquicias (Destino final, Hostal, por mencionar dos) se alcanzó la etiqueta de “pornografía de la tortura” ya que las imágenes se regodean en el sufrimiento de los personajes, la crueldad gráfica, y para el espectador resultan, en ocasiones, insoportables.





         Ahora hay cinco víctimas quienes, por su parte, han sido victimarios. Despiertan en lo que sería un establo o silo  abandonado con sus cabezas encerradas dentro de un casco metálico con una cadena que les empieza a acercar hacia unas sierras incrustadas en la pared. La única manera de salvarse es derramando algo de sangre. Uno de los cinco no logra pasar adelante y los cuatro siguientes son expuestos hacia otra prueba. Simultáneamente, se muestra una investigación policiaca porque han empezado a aparecer los cuerpos producto de estas pruebas causando el pasmo de los detectives ya que John Kramer falleció diez años atrás y su ADN ha aparecido en los cadáveres. La cinta sigue alternando ambas narraciones y, como buena película de horror, se tienen niveles temporales, explicaciones lógicas que se deben a secretos no compartidos o circunstancias fuera del conocimiento de los personajes.





                   Con ecos de la primera cinta en su estructura y final, estamos ante el arranque de una nueva serie de aventuras con lo que se convierte en juego de herederos. Una puerta se cierra para culminar con el horror (un cuerpo descuartizado por rayos láseres cortantes). Los pecados se pagan y las culpas se confiesan. Todos saldan deudas en esta tierra con sangre primero, mucho dolor y luego, la vida. Es un cine catártico: los que sufren están ahí en la pantalla y nosotros estamos a salvo en las butacas. Por otro lado, uno imagina que esos prisioneros deberían ser nuestros personajes políticos, nuestros narcotraficantes, nuestros seres inmorales cuya avaricia es ilimitada y su falta de escrúpulos es escandalosa. Otra forma de desahogo para una realidad más terrible, siempre, que la pantalla.

sábado, 11 de noviembre de 2017

LA BALANZA DESEQUILIBRADA


ASESINATO EN EL EXPRESO ORIENTE

(Murder on the Orient Express)

2017. Dir. Kenneth Branagh.





         El mejor detective del mundo Hércules Poirot (Kenneth Branagh) viaja en el Expreso de Oriente que lo llevará de Estambul hasta Calais donde tomará unas vacaciones para seguir leyendo a su adorado Dickens. Entre los pasajeros de primera clase viaja un comerciante en antigüedades (Johnny Depp), con oscuro pasado, quien ha recibido varios anónimos amenazándolo de muerte. Busca a Poirot para ofrecerle empleo como su investigador privado a lo que el detective declina. Esa noche el tipo es asesinado. Al descarrilarse el tren y quedar varados antes de llegar a la siguiente parada yugoslava, Poirot inicia una interrogación hacia todos los pasajeros ya que hay un asesino entre ellos. De esta manera van revelándose conexiones entre todos y el tipo asesinado.


Un reparto estelar de nuevas estrellas
con el popular Johnny Depp como la víctima



         Una de las novelas más populares de la prolífica Agatha Christie, publicada en 1934, ha tenido cuatro adaptaciones en lo que va del siglo XXI y tiene como antecedente la cinta filmada por Sidney Lumet en 1974 con reparto multiestelar (Lauren Bacall, Ingrid Bergman quien se ganó el Óscar, Albert Finney, entre otros). En esta versión Branagh crea una visión muy particular de su detective Poirot sin dejar de lado la soberbia y la elegancia, además de una innegable inteligencia. Lo muestra nostálgico en la intimidad por un viejo amor para darle cierto sentido emocional ya que es un constante y frío intelectual ante la sociedad. No lo presenta tan viejo en edad y resulta lejano a la imagen descrita en los libros como un hombre menudo, de baja estatura, aunque sí permanece el bigotazo (en este caso muy estilizado).


En el reparto hay personalidades que van despuntando:
Marwan Kenzari (holandés de ascendencia oriental) en
el extremo izquierdo; Manuel García-Rulfo (actor tapatío
con carrera emergente en Hollywood) en el extremo derecho,
o el bailarín ruso Sergei Polunin, recostado a los pies
de Judi Dench, por ejemplo.



         Poirot procede a encontrar los lazos de unión entre los diferentes pasajeros del tren para encontrar al homicida. Su perspicacia le permite dilucidar las verdaderas identidades de cada personaje para atar cabos. Se parte del hecho que durante tres días, varias personas se reúnen por el azar en un microcosmos cerrado aunque en este caso, todas ellas tienen sus propios motivos. Branagh introduce el comentario racial (es 1934 cuando el tema se ha vuelto común) y así ha transformado a un médico en persona de raza negra y a un científico (aparente) lo torna en alemán con comentarios negativos hacia la raza judía, lo que brinda una visión moderna sobre nuestros días cuando cunde la supremacía blanca y el fomento del odio entre etnias.


Kenneth Branagh, distinguido actor
e imaginativo director



         Poirot, obsesionado por el equilibrio y la simetría (cada día mide el tamaño de los huevos duros que le dan por desayuno; al pisar excremento con un zapato, repite el hecho con el otro; a diversas personas les pide que enderecen el nudo de su corbata) tiene que aceptar que los platillos de la balanza de la justicia no están siempre en el mismo nivel. Inicialmente expresa que hay el bien y existe el mal sin medias tintas para luego conceder que, en realidad, están ambos y el grupo de pasajeros del lujoso tren. Es una manera práctica de establecer lo que nos rodea: existen matices grises porque no todo puede ser juzgado con extremos absolutos. Siempre estará la conciencia personal en nuestros actos. Ya dependerá de cada uno la expiación de la culpa o la plena satisfacción por lo cometido. Este desequilibrio moral en Poirot es la esencia de una trama excepcional.




sábado, 4 de noviembre de 2017

EL PLACER DEL CINÉFILO


EL REGRESO DEL DEMONIO

(Jeepers Creepers 3)

2017. Dir. Victor Salva.





         La segunda secuela de El demonio (Jeepers Creepers 2001) presenta al extraño personaje alado y demoníaco que regresa cada 23 años por 23 días para alimentarse de sus víctimas e irse regenerando y reforzando. Nunca se ha sabido nada de sus orígenes y esta cinta solamente establece que sus raíces son prehistóricas. Un prólogo nos muestra el preciso momento en que un joven que corría por una carretera, pidiendo ayuda, es captado y elevado a las alturas, ante los ojos del conductor que venía manejando una camioneta. Antes de partir, algo cae a su lado. Luego se pasa a la actualidad, cuando ha pasado el tiempo del demonio: se ha encontrado el camión que utiliza el personaje y que se torna en trampa mortal. Dentro de ella hay cuerpos de víctimas pero al querer entrar, cae una barrera con puntas afiladas que mutila a un policía. Luego, del tubo de escape surge una cuerda en cuya punta hay una lanza. Se pasa al personaje de la anciana Gaylen Brandon (Meg Foster) quien tiene la fantasía de encontrarse y platicar con el ánima de su hijo muerto (el conductor de la camioneta inicial quien también fue víctima posteriormente). Éste le comenta que el demonio volverá por algo que le pertenece y que está enterrado en ese lugar, además que debe proteger a su nieta Addison. Hasta aquí les cuento.


Meg Foster fue una presencia importante
en el cine de los años setenta con unos
bellos ojos cristalinos.
Ahora muestra el paso del tiempo,
pero sigue ese azul clarísimo.



         La cinta solamente puede aceptarse si uno se introduce en el campo atemporal de la fantasía. Los hechos de cada cinta han ocurrido en la época presente del espectador por lo que el paso de los años no puede ser un pretexto para su rechazo. Lo que importa no es la lógica sino lo que sucede. Puede pensarse en que todo está ocurriendo en diferentes días en diversos lugares. En la cinta original era una pareja de hermanos que iban a casa por las vacaciones de pascua, pero en el camino se encontraban con el funesto personaje. En la primera secuela estaba un camión escolar que trasladaba a un equipo de basquetbol con sus animadoras pero que tenía un desperfecto que lo dejaba varado en la carretera, sin posibilidad de comunicación, y con el demonio atacando a los jóvenes. Ahora tenemos los últimos días de una visita anterior así como los que pasan en este presente, 23 años más tarde. Como en toda película del género está un representante oscuro, amenazante, cuyas víctimas pueden ser de cualquier raza, edad y sexo. Debe haber una contraparte que utilice todos los medios a su alcance para eliminarlo. En este caso, es prácticamente eterno e  indestructible porque así debe ser el símbolo del mal: desde la tentación en el paraíso terrenal.


Jonathan Breck ha sido el intérprete
de este intrigante y cruel personaje



         Esta secuela tiene secuencias angustiantes y ahora integra la parte mecánica (las trampas del vehículo demoníaco) a los usuales levantamientos del personaje alado, para mostrar los atentados físicos de manera más gráfica, con la misma crueldad de siempre. Sin embargo, hay momentos de gran belleza visual como la imagen inicial de cuervos volando sobre un árbol o las escenas donde la madre Gaylen platica con el hijo fantasmal. No obstante, a pesar de que ocurre un hecho que permite conocer los antecedentes del demonio, no se hace del conocimiento del espectador ya que al final de la cinta se sugiere que habrá otra secuela (aunque será difícil ya que ésta no ha sido éxito taquillero como las dos previas).





         El realizador Víctor Salva es un cineasta diligente y eficaz. Su cine muestra a personajes en acecho que deben buscar la manera de sobrevivir (La otra cara del terror o El secreto de Rosewood Lane) o personajes extraordinarios a quienes les mueve la esperanza (Pura energía o El camino del guerrero). Posee dominio técnico y sus películas fluyen naturalmente. En este caso ha pasado a otra etapa del personaje malvado: sabe que el público ya conoce sus métodos de ataque por lo que los innova y complementa. A quienes conozcan las cintas anteriores, les será más fácil identificar y dilucidar lo que está sucediendo: bien valió la espera de 14 años para que llegara esta tercera entrega. Los espectadores nuevos simplemente podrán gozar de una cinta muy efectiva de terror.


viernes, 3 de noviembre de 2017

EL HÉROE CON HUMOR


THOR: RAGNAROK

2017. Dir. Taika Waititi.





         Thor es prisionero del demonio Sutur quien, acorde por una profecía, destruirá el reino de Asgard. Thor logra escapar, enfrentarlo, robarle su corona (que le da poder) y enterarse que su padre ya no se encuentra reinando. Al retornar a Asgard, se da cuenta que su hermano Loki (Tom Hiddleston) se está haciendo pasar por el padre, por lo que Thor lo lleva hacia la Tierra donde el Dr. Strange le hará saber el paradero del rey (Anthony Hopkins). Éste les confiesa que pronto llegará su primogénita (de la cual los hermanos no sabían nada), Hela, diosa de la muerte (Cate Blanchett), quien se volverá más poderosa mientras se encuentre en su planeta. Un enfrentamiento hará que Thor y Loki lleguen a otro lugar donde el primero será esclavizado para pelear, como antiguo gladiador contra, nada menos que, Hulk (Mark Ruffalo).





         No hay ninguna novedad en estos cuentos morales. El género de superhéroes consiste en la eterna lucha de buenos contra malos, de prevenir desgracias y salvar mundos. Los efectos visuales (sobre todo en Imax y tercera dimensión) son espectaculares. Uno se asombra de tanta destrucción que aparece tan real como si hubiera sido filmada directamente. Luego de la última cinta con el personaje de Thor (Thor: el mundo oscuro, 2013) que tuvo éxito pero no tenía las sorpresas de la original, llega esta deliciosa secuela con humor y carisma: muchos héroes que interactúan para darle sentido a la franquicia del “Universo Marvel” que a estas alturas puede darse el lujo de jugar como desee con sus habitantes.





         Thor (un Chris Hemsworth seductor, divertido y carismático, como lo demostró en sus actuaciones en el programa Saturday Night Live, así como en su rol secundario de Cazafantasmas) se muestra vulnerable, y a pesar de perder su martillo, su larga cabellera, algo más adelante, se entera que su poderío se encuentra dentro de él, como vieja convención del género, lo mismo que la tenacidad da resultados, que no hay enfrentamiento sin enseñanza ni ventaja, y que, subrayando la fantasía, el bien siempre triunfa (contra lo que la realidad nos asevera cada día: vayan a ver Vuelven).





         Lo más importante y rescatable de esta entretenidísima cinta es su equilibrio narrativo: ocurren diversas situaciones en diferentes espacios sin que la película se sienta falta de ritmo y son estos paralelos los que mantienen el interés del espectador. E insisto en el tono humorístico que le impartió el buen realizador neozelandés Waititi (vean por Netflix su película Entrevista con algunos vampiros que es hilarante) porque todos los personajes son divertidos y sus reacciones tan inesperadas como graciosas (fíjense en la secuencia con el Dr. Strange o denle atención al pedregoso Korg, y simplemente con Jeff Goldblum como el dictador que torna gladiador a Thor).

Taika Waititi

LOS TIGRES NO SIENTEN MIEDO


VUELVEN

2017. Dir. Issa López.





         Una nota previa al inicio de esta película nos informa que las guerras del narcotráfico han dejado muchas muertes y, por lo tanto, huérfanos. Ese es el punto de partida para una cinta que mezcla drama, fantasía, terror (pero cotidiano más que sobrenatural) en la historia de cinco niños, sin padres, quienes sobreviven en las calles de una ciudad, posiblemente fronteriza. Estrella es una niña de diez años a la que conocemos en su aula escolar mientras escribe un cuento de hadas. De pronto se escucha un tiroteo y todos los niños se tiran al suelo. Su maestra se acerca a Estrella, pone tres gises en su mano diciéndole que son para que se cumplan sus deseos. Más tarde llega a casa, su madre no se encuentra, pasan las horas, el día siguiente. Ella tiene hambre. Cuando la gente no retorna es porque ha muerto. Estrella pide el deseo de que vuelva y se le concede: su madre la acompaña como voz, manos, presencia ausente. El Shine es otro niño de la calle que lidera a otros tres compañeros. Roba la pistola del tipo borracho que fue el asesino de su madre y posee un teléfono con imágenes clave. Cierto día roba la casa de Estrella. La niña, luego de estar sola, decide ir en su busca. Al principio rechazada, luego logra alcanzar el respeto de los niños.  


Un conjunto de pequeños actores
más bien intuitivos y conmovedores



         Más que narrar una historia de violencia directa con pura acción y venganzas esperadas, estamos ante un cuento más sutil, donde todos los niños son víctimas de los males de este mundo y siglo. Mientras que deberían ser príncipes, tigres majestuosos sin ningún temor, con vidas plenas y familiares, sus realidades son tristes, desajustadas, sin mayor esperanza que el día siguiente porque el futuro es impredecible. Estrella tiene la ilusión de sus tres deseos que se cumplen con resultados inesperados. La madre que retorna no está sola: la acompañan otros muertos, otras víctimas de los caprichos y amoralidad de sus asesinos; carga moral para una sociedad corrupta y cómplice. Los niños experimentan, en poco tiempo, vejaciones y sus alegrías son las derrotas de los verdugos. Estrella alcanzará a cumplir su condición de princesa para obtener lo que será un mínimo triunfo ante el universo criminal.





         Luego de dirigir comedietas ligeras (Efectos secundarios, Casi divas) y escribir verdaderos bodrios (Niñas mal, Viaje de generación) con alguna excepción (600 millas), la realizadora total López alcanza un punto alto, con calidad y congruencia, en este panorama de una de las variables que sostienen la realidad (triste) del país. Encumbrando a los pequeños, no cae en la convención azucarada sino en la brutal desesperanza. A pesar de que la cinta los alabe por su fortaleza, siempre queda la pregunta de cuál será su destino. Fuerte e hipnótica. Vuelven, siempre vuelven y están a nuestro alrededor.

Issa López

domingo, 29 de octubre de 2017

EL DÍA SE REPITE


FELIZ DÍA DE TU MUERTE

(Happy Death Day)

2017. Dir. Christopher Landon.





         Tree (Jessica Rothe) es la típica chica universitaria que cae en excesos: emborracharse, ser cruel con sus compañeros, tener relaciones sexuales con sus conquistas y hasta un amorío con uno de sus profesores casados. Este día despierta en la cama de un desconocido, Carter (Israel Broussard) del cual no recuerda nada, sale hacia la fraternidad donde vive, su compañera de cuarto la recibe con un pastelito porque es su cumpleaños pero ella lo rechaza, va a clase, visita a su maestro para insinuarle que tengan sexo antes que llegue la esposa de éste, y por la noche se dirige a una fiesta. En el trayecto es acosada y asesinada por un tipo que trae una máscara de un bebé gordito. En ese instante despierta para que vuelva a repetirse lo anterior con algunos cambios circunstanciales y es asesinada. Luego vuelve a despertar y…


Tree pasa de odiosa a vulnerable
para el público: gran logro



         Como variante de “Hechizo del tiempo” (Ramis, 1993), que es mencionada para evitarle al crítico exquisito la molestia, y semejante a “Desnudo” (Tiddes, 2017), tenemos una trama que se repite para que el personaje pueda ir mejorando en cada ocasión y cambie su actitud personal. En el primer caso era un meteorólogo y en el segundo un maestro sin mayores ambiciones. En este caso, Tree será otro ser humano, podrá entender que su comportamiento frívolo tiene antecedentes familiares como protesta ante lo que considera injusticias de la vida, pero el leit motiv será su asesinato. En una de tantas regresiones logra platicarlo con Carter quien le comenta que quizás tenga que descubrir la identidad de su acosador y asesino para librarse de lo que ella considera una maldición.


Carter la va conociendo cada día
pero ella va ampliando su relación



         Interesante juego del tiempo que no se torna tedioso debido a las variaciones en que la propia protagonista va incurriendo con la finalidad de librarse de sus días repetidos. En cada ocasión, el espectador, junto con ella, se va enterando de nuevas pistas pero al guionista y al director le interesan los giros argumentales y los añadidos que le dan otras dimensiones a la primero frívola, luego consciente mujer. No pueden darse mayores datos sin descubrir sorpresas de un ingenioso argumento que no es original pero que se ha adaptado perfectamente hacia otro género.





         Aparentemente, estamos ante una cinta de terror (que se cumple en cierto momento) aunque en realidad es fantasía pura con sus toques de comedia: al ver por primera vez al posible asesino con una máscara, uno se imagina que se está cayendo en el estereotipo que crearon "Scream" o "Halloween", por ejemplo, pero no es así (en realidad es un guiño narrativo). Además fluye tan ligeramente que uno espera con ansia el siguiente despertar que siempre ofrecerá nuevos toques ya sean de comicidad o suspenso o de información. El reparto es muy adecuado. La actriz principal se parece a Britney Spears con rasgos más duros y el galán tiene carisma, aunque es el tipo de película donde las situaciones son más importantes que las personalidades (así como tenemos a actores noveles y poco conocidos, cualquiera pudo haber sido seleccionado para interpretar los distintos roles: el acierto está en su gracia).


miércoles, 25 de octubre de 2017

MELODRAMA INTELIGENTE


LA AMANTE DE MI PADRE

(The Only Living Boy in New York)

2017. Dir. Marc Webb.





         Thomas (Callum Turner, el apasionado protagonista de Queen and Country de John Boorman, no estrenada en México) no sabe qué hacer con su vida. Está enamorado de una joven, con la cual tuvo un encuentro casual, pero ella no le corresponde ya que alimenta otros planes. Su padre es un editor prestigioso. Su madre tiene ciertos problemas emocionales. Thomas vive en un departamento, lejos de sus padres, y un día, al entrar al edificio, se encuentra con un nuevo vecino W.F. (Jeff Bridges a quien todo papel le sale bien, siempre impecable), escritor, quien al verlo atribulado le ofrece aconsejarlo. Cuando Thomas descubre accidentalmente que su padre tiene un amorío con otra mujer (la bellísima Kate Beckinsale), la sigue hasta que ella lo confronta. Surge una relación apasionada pero ella le advierte que ama a su padre. Thomas cuenta todas sus cuitas al escritor. Esta situación lo llevará a descubrir un secreto largamente guardado.


Pierce Brosnan y Kate Beckinsale



         Narrada desde la voz del escritor, el argumento se va desarrollando dentro del más puro y sublime melodrama. Thomas es un personaje romántico dentro de la mayor acepción de la palabra: independiente, movido por sus sentimientos más que por el razonamiento, se enamora de la mujer que ha ocupado el lugar de su madre sin pensar en las consecuencias ni en las posibles tribulaciones que puedan ocurrir ya que se ilusiona con una imagen que resultará fragmentada por la realidad. Los otros personajes, el padre, es un hombre seguro de sí mismo; la madre es una mujer frágil que olvida sus penas, ignotas para los demás, organizando cenas para intelectuales o yendo al parque a leer incesantemente.


Callum Turner y Jeff Bridges



         Lo que el espectador se dará cuenta al final es que el escritor está narrando la película desde el libro que finalmente publicó y que lleva el título original de la cinta. Es lo que le ofrece un tono cálido e intelectual a una hermosa historia sobre el aprendizaje de la vida. Thomas deberá caer de las ilusiones falsas para darse cuenta de su realidad y de sus verdaderas aspiraciones. En el trayecto ocurre un hecho que le revela cierta verdad sobre su origen que vendrá a abrir otra etapa en su existencia y otra percepción del destino. De ahí que insista en el género y tono de la cinta que se desenvuelve de manera natural aunque lo que está sucediendo sea terrible (una mujer que se acuesta, sin culpa ni esperanza, tanto con el padre y el hijo) y convencional (ocurre un giro narrativo aparentemente truculento propio del melodrama) al mismo tiempo. Esta mezcla de tragedia y telenovela se sostiene debido a la inteligencia de sus creadores. Hay un gran sentido poético en transformar cierta realidad en obra literaria y que dicha idea sea convertida en cine.





         Luego de habernos ofrecido recientemente la conmovedora Un don excepcional donde se hablaba sobre la responsabilidad moral, el excelente realizador Webb ahora nos entrega otro discurso sobre el mismo tema ya que Thomas deberá hacerse responsable de sí mismo. La calidad de la cinta es indiscutible y forma parte de ese grupo de cintas que aparentemente son insulsas pero que en el fondo son gigantescas en sus intenciones. ¡Ah! y el reparto es excepcional.




        

domingo, 22 de octubre de 2017

LA HISTORIA QUE NOS RODEA


LA HABITACIÓN

2016. Ocho directores.





         Película ómnibus que narra, a través de un siglo mexicano, realidades, sueños y pesadillas enmarcados por la historia. Una habitación en una casona porfiriana de la colonia Juárez en Ciudad de México que se irá transformando con el paso del tiempo en cuarto de alquiler, luego departamento, después ruina por el terremoto del 85, para intentar la renovación con todo obstáculo presente. Inicia con una pareja que se prepara para asistir a las fiestas del centenario en 1910, luego sigue con el momento del terror huertista, 1913, para pasar a los tiempos de Obregón, 1928, con tres generaciones femeninas chinas. Después se entra a los tiempos del cambio del PNR a PRI con su candidato Alemán, 1945, donde se concilian el pasado con el presente. Se sigue a la brutalidad indirecta de Tlatelolco, 1968, que dará paso al período previo al terremoto, 1985. Con la noticia del asesinato de Colosio, 1994, se entra a la última década del siglo veinte y las pandillas de niños. Todo finaliza en estos tiempos oscuros de narcotráfico, 2010, componendas con la autoridad y al menos, cierto dejo de esperanza. En ninguno de los casos hay optimismo ni visiones dulcificadas de cada época, sino cierta representatividad de todo aquello que ha afectado a la imposible felicidad perfecta: si no es la traición política, entonces debe ser la discriminación racial o el artificial progreso alemanista, el horror de la matanza oficial y el desplome telúrico, la pobreza extrema con niños de la calle y la siempre desesperanzada ayuda a las víctimas del narcotráfico, la prepotencia militar, la completa corrupción.





         Hay antecedentes tan eficaces como olvidados para nuestras generaciones de cinéfilos (con todas las limitantes que esta palabra tiene): En 1970 estuvo “Tú, Yo, Nosotros” y en 1990 se ofreció “Ciudad de ciegos”. La primera en cuanto a tres episodios que ocurrían en tiempos distintos con los mismos personajes y diferentes directores (Juan Manuel Torres, Jorge Fons y Gonzalo Martínez). La segunda en el uso de un mismo espacio con diferentes personajes y único realizador (Alberto Cortés). En este caso hay una sola guionista y la visión de sus realizadores es distinta. La textura de cada episodio va cambiando acorde con el tono y la situación (el episodio del 68 tiende más al sepia, mientras que el inicio es más colorido). La cinta es muy ambiciosa en su alcance, pero el hecho de tener a directores destacados le permite ser efectiva y unificadora en cuanto a ritmo, con los distintos estilos y enfoques. Hay personajes que reaparecen en distintas épocas mientras otros desaparecen o emergen, que son creados por un impecable reparto. Y debe destacarse la producción, la fidelidad a diferentes épocas en atmósfera, vestuario, objetos.





         El orden de la cinta, con sus directores es el siguiente:

1-    El sueño (Carlos Carrera)

2-   La pesadilla (Daniel Giménez Cacho)

3-   Duermevela (Carlos Bolado)

4-   El erotismo (Ernesto Contreras)

5-   La soledad y el juego (Alfonso Pineda Ulloa)

6-   La vigilia (Alejandro Valle)

7-   La muerte (Iván Ávila Dueñas)

8-  La evocación (Natalia Beristáin)

A pesar de las cualidades de cada realizador, es natural que se destaquen algunos de los episodios. La excelencia de Contreras, demostrada en sus largometrajes (Párpados azules, Las oscuras primaveras), aquí se reafirma con una trama de ensueño donde una mujer imagina lo que podría haber sido el cierre de un deseo frustrado. Ávila Dueñas muestra la brutalidad en la época del asesinato de Colosio a través de niños que son criminales con tal de sobrevivir: la violencia no fue gratuita en Lomas Taurinas. La única mujer realizadora, Beristáin, mezcla entrevistas y ficción para hablar del presente amenazador, de corruptela policiaca y la ley del más fuerte (en este caso, el narcotráfico y sus víctimas).





        








sábado, 21 de octubre de 2017

EL CAMBIO CLIMÁTICO


GEOTORMENTA

(Geostorm)

2017. Dir. Dean Devlin.





         Uno puede pensar en el oportuno tratamiento del tema del cambio climático en estos tiempos terribles cuando la Tierra y la Naturaleza se han puesto de acuerdo para advertirnos que ya hemos abusado mucho de ellas. Por otro lado, está el mal momento de estrenar una cinta donde se muestran catástrofes atmosféricas luego de terremotos, huracanes, inundaciones, con sus horribles consecuencias. En primera instancia, conviene subrayar el problema, sobre todo en estos tiempos cuando un troglodita como Donald Trump no le da importancia a las soluciones posibles para evitar mayor deterioro meteorológico, y que surja de su propio país. En el segundo caso, es un espectáculo visual con excelentes efectos visuales que se aprecian mejor si se ven en IMAX y tercera dimensión: lo que suceda no detendrá de asistir al espectador ávido de entretenimiento.





         La cinta narra que luego de las catástrofes naturales de 2019, un científico logró la creación, con apoyo multinacional, de una red satelital que permitía la prevención y eliminación de los fenómenos atmosféricos. Cierto día, sin embargo, hay una supuesta falla en el sistema que produce primero el congelamiento de un pueblo en el caluroso desierto de Afganistán. Luego ocurre un calentamiento extremo en el subsuelo de Hong Kong. El creador del sistema, Jake Lawson (Gerard Butler, como siempre carismático y rudo), es llamado para que revise la red y ofrezca solución. Sin embargo, todo ha sido producto de una conspiración que coloca al propio Presidente de Estados Unidos (Andy García) en la mira. La cinta muestra, entonces, la lucha por evitar que el sistema se anule y que el culpable sea desenmascarado.





         La película cae en el género del entretenimiento espectacular, sin mayor sustancia, con personajes secundarios puestos con calzador y dejando el único mensaje de que las condiciones climáticas del planeta han cambiado y van a ser peores: en la cinta hay redención y solución; en la realidad, simplemente se cae en el temor del futuro pero dentro de nuestra impotencia científica, la esperanza de que haya científicos conscientes e inteligentes que encuentran una respuesta. Visualmente es espléndida: los tsunamis, los congelamientos, las destrucciones de ciudades y edificios parecen haber sido reales: no en balde el director Devlin fue productor de “El día de la independencia” y “Godzilla” entre otras superficialidades taquilleras cuya única cualidad consistía en las imágenes impecables, cada día mejores.





         El equipo de trabajo del personaje principal se conforma de personas de varias razas y países. Entre ellos, aparece Eugenio Derbez como experto en robótica que nuestros ojos nacionales no pueden validar. Uno recuerda a Ferrusquilla como Taquito, entre los astronautas que llegaban a “El planeta de las mujeres invasoras” (Crevenna, 1965), tan improcedente e implausible, como era natural en las producciones mexicanas de esos tiempos, porque se está esperando que salga con algún chiste (y lo hace, sin trascendencia). Finalmente resulta ser héroe y es un guiño contra la xenofobia de Trump. Pero Derbez no es el único que queda en segundísimo plano: lo mismo pasa con sus demás compañeros de equipo porque el desequilibrio narrativo hace que el espectador se dirija más a la trama de conspiración y a las destrucciones visuales que a sus esfuerzos. Las estrellas son Lawson en el espacio y su hermano político, quien descubre la trama intrigante, en la tierra.





         El mensaje de fraternidad universal se enfatiza para morir de inmediato al salir de la sala y enterarnos de la situación del mundo. Mero entretenimiento que quiso ser importante pero cuyo discurso se diluye al anteponerse una trama de acción y suspenso. Gran ejemplo de “úsese y tírese”.