viernes, 18 de enero de 2019

LUCHA ENTRE AMOR Y ODIO


EL INFILTRADO DEL KKKLAN
(Blackkklansman)
2018. Dir. Spike Lee.



         En 1973, el policía Ron Stallwarth (John David Washington) se convirtió en el primer oficial negro dentro de la policía de Colorado Springs. Con todo y provocaciones, además del desprecio de sus compañeros, fue ascendiendo poco a poco hasta que se integró al Departamento de Inteligencia. Al ver un anuncio donde se invitaba a participar en el Ku Klux Klan, llamó pidiendo información y se le respondió: se hizo pasar como blanco supremacista y para introducirse en la organización utilizó en presencia a su compañero blanco y judío Flip Zimmerman (Adam Driver), mientras que él mismo fue el guardia asignado para cuidar la visita del jefe superior de dicha organización David Duke (Topher Grace).


         Gracias al apoyo del productor Jordan Peele, el director de la exitosa ¡Huye! (Get Out!, 2017), Spike Lee fue invitado a dirigir esta cinta considerando su importante carrera, siempre sugerente e incitadora hacia la reflexión sobre las diferencias raciales y los personajes significativos de su etnia. En este caso se basó en un hecho de la vida real: la audaz intrusión en la antigua y criminal institución para ponerla al descubierto con sus métodos violentos y sus actos criminales. La cinta es una mezcla de humor con ironía, de discursos detestables con otras meditaciones sobre la situación del negro en una nación altamente segregada, apenas en la alborada de los derechos civiles.

Topher Grace como el líder del KKK, David Duke.

         El propio director comentó que una constante de su obra fílmica ha sido la eterna lucha entre el amor y el odio. De ahí que muestre el conflicto racial porque finalmente deriva en prejuicios y en el gratuito ataque entre seres humanos por diferencias de la propia naturaleza. De ahí que utilice referentes sociales de importancia como el brutal ataque de la policía contra Rodney King en Malcolm X o los comentarios sobre el ataque a las torres gemelas en La hora 25. Aquí muestra la marcha supremacista de 2017 en Virginia como una indirecta al estado actual de su nación donde se enfatiza que los avances sociales han retrocedido en un país gobernado por un matizado supremacista y el presente se asemeja a este pasado, pero también pone como referente a películas que han sido importantes en su penetración mundial ante espectadores que se regodean en su estética sin darle importancia al subtexto racista como El nacimiento de una nación (1915, Griffith) donde el padre del cine norteamericano expresaba su temor y desprecio hacia los negros por lo que el discurso es discutible mientras que sus cualidades técnicas, expresivas e históricas son admirables o Lo que el viento se llevó (1939, Mitchell) que en el fondo es un canto a la belleza del sur esclavista y al negro sometido pero contento con su situación. También posee una secuencia donde Ron discute con su objeto amoroso Patrice (Laura Harrier) sobre la importancia de las cintas consideradas de “blaxploitation” populares en esos primeros años setenta, donde los roles principales eran interpretados por actores negros que ponían en su lugar a los blancos y mostraban emociones y sentimientos (Shaft, como ejemplo).


         La película es muy atractiva por su trama que permite el suspenso y la intriga, además de entrar en los cuestionamientos de raza ya sea por ese odio (el asunto del KKK) o ese amor (el conflicto personal de Ron ante Patrice, quien tiene mala opinión de los policías, desconociendo su identidad profesional). Alternadamente, es el rescate de un hecho que aconteció y que tomó por sorpresa a sus protagonistas. Estas cualidades son las que le otorgaron el Premio Especial del Jurado en Cannes 2018 así como su presencia en diversos festivales y selecciones de premios. Es otra manera de explicar la evolución en cuanto al estatus que actualmente mantienen las diferentes etnias a nivel mundial: al mismo tiempo, temer por su retroceso. Genial y divertida.

El director Spike Lee con su Premio Especial
del Jurado en Cannes 2018.

lunes, 14 de enero de 2019

BARBARIE EN EL SIGLO XX


EN TERRITORIO AMIGABLE
(Sweet Country)
2017. Dir. Warwick Thornton.



            Esta película nos lleva a una Australia salvaje. Pueblos todavía incivilizados por completo donde los indígenas Myall, de piel negra, eran tratados como esclavos por los hacendados además de que la justicia era parcial hacia la raza blanca. La acción sucede en un pueblo al norte de Australia donde las condiciones y las costumbres se asemejan a las que el cine norteamericano, el género del oeste, nos mostraba después de la mitad del siglo XIX. No obstante, a mitad de la película aparece un exhibidor ambulante de cine que proyecta sobre una sábana imágenes de una ficción silente, para darnos cuenta que es 1929 y enfatiza la lejanía de este continente, su retraso comparado con el imperio británico del cual depende.


March, un ranchero, llega a la propiedad del reverendo Smith y le pide que le preste a sus empleados para limpiar su propio rancho y terminar con algunos pendientes. Éste accede  y le facilita a Kelly con su esposa Lizzie y una sobria. March, ya en su terreno, luego de adelantar sus requerimientos, sin darle de comer ni atender a los sirvientes, abusa de Lizzie. Al día siguiente, ante el silencio de la indígena, los corre del lugar. Sin estar enterado Kelly, luego mata, por un malentendido a March, por lo que huye junto con su mujer porque sabe que al haber matado a un blanco lleva todas las de perder. Es perseguido por el jefe militar del lugar junto con otros rancheros.


Los diferentes paisajes australianos


La cinta se vuelve entonces el relato de una persecución que se alarga recorriendo terrenos todavía vírgenes donde hay diversos colores, vegetación o desierto, soledad o indígenas, todavía aislados que defienden sus espacios, así como escorpiones y otros peligros. Vamos alternando la visión de los perseguidos y luego la de sus perseguidores. El tiempo pasa sin que se perciba directamente.


Como si fuera el siglo XIX y ya era 1929


El realizador Thornton nos lleva al pasado para comentar sobre el presente: la diferencia racial, el odio, el abuso y el uso de las personas. Para ello nos habla de historia, de los hechos que ocurrían en los tiempos cuando apenas se iba desarrollando un continente. Paradójicamente, ahora tenemos la imagen de una nación fuerte, poderosa , con bajo nivel de corrupción, contra una realidad distinta de antaño. La trama no es nueva, los hechos sucedieron, pero es importante seguir repitiendo y enfatizando la falta de caridad y compasión.

Warwick Thornton , excepcional realizador y fotógrafo

Warwick Thornton se ha distinguido como uno de los más importantes realizadores contemporáneos de Australia. Su narrativa es interesante: en esta película inserta, de pronto, imágenes que adelantan la acción o que comentan lo que está sucediendo, para que el espectador complemente su comprensión de hechos y personajes. Por otro lado, al fungir como director de fotografía, Thronton ofrece una bellísima serie de imágenes que retrata la inmensidad, la grandeza, la diversidad de la naturaleza de su país como contraste de la maldad imperante, arropada por la misma.

viernes, 11 de enero de 2019

DESCUBRIR LA LIBERTAD


65a. Muestra Internacional de Cine 

LAS HEREDERAS
2018. Dir. Marcelo Martinessi.



            Luego de un deplorable inicio con “La casa de Jack”, retrato del infierno personal de un extremo asesino en serie, filmada por el hiper valorado, pro nazi y sobreestimado Lars von Trier cuyos afanes para escandalizar al espectador hacen que sus cintas se tornen lugares comunes y excesivos hasta llegar al tedio, la 65ª. Muestra Internacional de Cine ahora sí arranca con mucha calidad y buen tino, solamente en nuestra Cineteca Nuevo León, con una impecable coproducción de Paraguay con Uruguay, Brasil y varios fondos europeos, que se ganó muchos premios en festivales prestigiosos, tanto como película y por su actriz principal, Ana Brun.

Chiquita y Chela

            Chela (Ana Brun, extraordinaria, sin experiencia fílmica y ganadora de premios imporantes) y Chiquita (Margarita Irún) son dos mujeres cincuentonas que provienen de familias acaudaladas pero ahora encuentran sus realidades disminuidas al acabarse el dinero. Han vivido juntas por treinta años y se han visto en la necesidad de empezar a vender sus objetos de valor. Las vemos arreglarse para una fiesta donde se celebrará el cincuentenario de una amiga donde se canta y bebe: al retornar a casa, Chela se queja del olor a tabaco y alcohol de Chiquita, rechazándola. No obstante, Chiquita es encarcelada por una acusación de fraude debido a faltas de pago al banco por su precaria situación. Chela queda sola. Cuando una vecina anciana le pide que la lleve en su auto, un viejo Mercedes que fue regalo de su padre, Chela, entonces, descubre una manera de ganarse la vida como chofer de ancianas ociosas y ricas. Gracias a ello, conoce a Angy (Ana Ivanova), una mujer más joven, divorciada y de ideas liberales (la hace beber y fumar, además de contarle sobre sus amantes) que vendrá a resquebrajar su vida cerrada, sobre todo cuando se convierta en objeto de admiración y motivadora de sentimientos amorosos.


Chela  Angy

            La cinta es impecable en cuanto atmósfera y retrato social. Sin muchos diálogos, va mostrando diversas realidades: la cotidianidad de Chela con la desprotección consecuente que le permitirá irse integrando a un mundo externo nunca explorado y la estancia de Chiquita en la cárcel donde también ha levantado pasiones y ha alcanzado cierto estatus. Las figuras de las ancianas que piden su servicio de coche a Chela, sus comentarios incisivos sobre sus amigas, su conciencia de pertenecer a una clase privilegiada en un Paraguay ya sometido al siglo XXI siendo ellas simples fantasmas de un pasado ya inexistente, vienen a ser el contrapunto de quienes ya lo han perdido todo. Los cambios que va sufriendo Chela ante este entorno para irse adecuando a la moralidad que cultiva Angy. Y una figura entrañable, la sirvienta Paty, de ascendencia indígena, de la cual inicialmente Chela pide que se bañe pero luego se tornará refugio.


Chela en el esplendor perdido para ella,
ahora como "taxista" improvisada

            Hay momentos significativos: cuando la gente adinerada llega a ver los muebles y objetos de Chela queriendo tomar ventaja. En la banda sonora se escucha, durante la fiesta, a una mujer cantando “Mis noches sin ti”, tradicional bolero paraguayo que podría tomarse como anticipo de lo que Chela vivirá sin Chiquita a su lado. Por otro lado, al término, se escucha “Recuerdos de Ypacaraí” que habla de ausencia, de preguntar dónde se encuentra el ser amado. La película disecciona a una forma de vida que paulatinamente va desapareciendo: la familia de abolengo paraguaya que pudo florecer y ser emblema del poder durante la larga dictadura de Stroessner. El propio director ha mencionado que Paraguay sigue siendo una gran prisión: aquí se retrata una especie de liberación, alejarse de la opresión de toda una vida. Ópera prima en largometraje de su realizador, estamos ante una extraordinaria película de una cinematografía que ha sido escasa, prácticamente desconocida. Todo un privilegio imperdible.

La extraordinaria Ana Brun,
mejor actriz en el Festival de Berlín 2018

Marcelo Martinessi
y una ópera prima ejemplar


sábado, 15 de diciembre de 2018

AMO DE MAR Y TIERRA


AQUAMAN
2018. Dir. James Wan.


         De nuevo, como en Rápidos y furiosos 7, se subraya que a James Wan le gustan las peleas y los trucos imposibles más que los improbables. La cinta se desarrolla a través de constantes enfrentamientos que el héroe vive contra piratas humanos, luego contra seres acuáticos, siempre dentro de la total fantasía: es un ser prácticamente indestructible. Un prólogo nos muestra a la princesa Atlanna (Nicole Kidman), herida,  rescatada por Tom (Temuera Morrison), el cuidador del faro de un puerto en la costa este de Estados Unidos. Primero asustada, agresiva, Atlanna pronto se recupera e inicia un romance con el hombre y con el tiempo tienen un hijo, Arthur. Cierto día, ante el ataque que vive de unos soldados procedentes de Atlantis, a los cuales vence, decide regresar para evitar futuras invasiones. Arthur (Jason Momoa) crece solamente con Tom, desarrollando sus poderes gracias al entrenamiento de su mentor Vulko (Willem Dafoe), quien llegaba de Atlantis para cumplir con su misión ya que Arthur es descendiente de la nobleza acuática, mestizo, entre agua y tierra, para ayudar a la humanidad. Luego vendrá su propio retorno al reino de su madre, gracias a la intervención de Mera (Amber Heard), prometida del Rey Orm (Patrick Wilson), quien ahora es el mandatario, porque fue también fruto de la relación entre el rey Orvik y Atlanna, quien fue después lanzada a su muerte.
         Otro episodio, con nuevo personaje estelar de la liga con superhéroes, de las historietas de DC Comics, conformando un  universo paralelo al de Marvel Studios en estos años cuando ha proliferado el género, y que ya había aparecido brevemente en otras dos cintas (Batman vs. Superman, La liga de la justicia). Maravillosamente diseñada visualmente (Los hermanos Coen dicen que el cine digital ha dado lugar a un nuevo género de animación porque casi todo lo que vemos es producido gracias a los avanzados efectos especiales de la computación, que adornan a los actores: lo que viene a ser un largo trayecto entre la original Mary Poppins y nuestro presente), la película va asombrando con la elegancia de sus productos creados. Si Ud. la ve en IMAX se dará cuenta que las secuencias en las profundidades marinas ocupan todo el campo visual de la pantalla para cambiar a la panorámica normal en los momentos alternos. 
         Aquaman o en busca del tridente perdido. Nuestro héroe deberá encontrar y utilizar al artefacto que un legendario antecesor poseyó y que será la prueba de que el siguiente regidor de Atlantis tiene la casta y las cualidades para alcanzar el título de rey. Lo más interesante es que a Arthur no le interesa el poder pero accede solamente cuando ve la injusticia interna de Orm y la amenaza de los efectos que una guerra produciría en el planeta. Aquaman es producto de mar y tierra: debe ser solidario con ambos. Aquaman nos recrea el odio entre hermanos: Abel contra Caín aunque con la esperanza de la redención. Y ya sabemos que estas películas son, al menos, recordatorio para los jóvenes espectadores de la lucha entre buenos y villanos donde estos últimos habrán de sufrir las consecuencias de sus malas intenciones o acciones, contrastando con el ambiente acrítico y confuso en que se vive actualmente.
         Ante una cinta que se encuentra en acción constante y vertiginosa, con pocos respiros para redondear a los personajes y un ritmo que nunca decae porque nos va sorprendiendo a cada momento, no pudo encontrarse mejor realizador que el dinámico Wan, ya maestro absoluto en su dominio narrativo (ya que, además, colaboró en el argumento). Aquaman es el triunfo del matrimonio entre la tecnología visual y el discurso del amor familiar por excelencia: y claro, se ofrece una ligera probadita de lo que será la secuela futura. Lo mínimo que se pide a estas películas es honestidad y estilo: se cumple con creces.
James Wan: lo que tiene de pequeño, 
se compensa por el dinamismo y el talento.

lunes, 3 de diciembre de 2018

RETRATO DE LA AFLICCIÓN


VIUDAS

(Widows)

2018. Dir. Steve McQueen.


         Verónica (la imponente Viola Davis) es amenazada por un político corrupto porque su marido le robó dos millones de dólares. Al ser atacada por la policía, la banda de ladrones murió y el botín se quemó al incendiarse el vehículo. Verónica tendrá un mes para devolver ese dinero. Antes que esto suceda, hemos sido testigos del gran amor que se tienen Verónica y Harry (Liam Neeson), el cabecilla de la banda, mientras se alternan imágenes de la persecución que sufren los ladrones hasta la explosión de su camioneta donde todos mueren y momentos en la vida de las parejas de los otros integrantes de la banda: golpeadores, estafadores, jugadores. Verónica descubre una libreta donde Harry planeaba con rigor sus asaltos. Ahí se encuentra el siguiente, por lo que decide llevarlo a cabo asistiéndose de las viudas de los otros compinches: todas con necesidades económicas.

La felicidad previa entre Verónica y Harry
         Así se va desarrollando la cuarta película del realizador McQueen quien ahora se introduce en un género que antes no había visitado: la acción e intriga, aunque con el comentario político que es usual en su trabajo. McQueen ha presentado a personajes que se hallan en situaciones límite: el revolucionario huelguista que llega a la muerte en Hunger (2008, así titulada en su paso por el cine internacional), el hombre en el ápice de la adicción sexual en Deseos culpables (Shame, 2011) o el hombre despojado de su libertad y familia por circunstancias sociales en 12 años esclavo (12 Years a Slave, 2013), pero ahora, a diferencia de esos tres previos largometrajes, tenemos en el centro a una mujer cuya motivación será doble: la aflicción absoluta por la pérdida del ser querido y la presión por las consecuencias de un hecho ajeno a ella. Este retrato del sufrimiento es lo que hará que la sonrisa se aleje del rostro de Verónica.

Deberá pagar dos millones de dólares
         El aspecto relevante es Chicago como ciudad de los acontecimientos. El propio McQueen ha comentado que quiso trasladar el argumento original, basado en una serie británica de televisión en los años ochenta, a una de las ciudades con la mayor historia de corrupción en la historia norteamericana. Al mostrar al político aspirante Mulligan (Colin Farrell), quien sigue adelante con el antecedente de su padre racista (Robert Duvall, excelente a los 86 años) contra otro aspirante quien ha pertenecido a la vida criminal y ahora busca un puesto político porque desde ahí se puede alcanzar todo, sin importar la legalidad.

El psicópata Jatemme (Daniel Kaluuya, genial),
hermano del aspirante político, quien tiene
sus propios métodos persuasivos de convencimiento
         La cinta se torna significativa en estos momentos de siglo XXI corroído por la ambición y la falta de ética y moral en muchos aspectos y naciones, al grado que ha llevado a que los habitantes del mundo elijan cambios radicales que llegan al neofascismo en varios países. Ignorancia rampante, injusticia e impunidad, además de consumismo desbordante que pueden explicar las motivaciones de los personajes principales en esta narrativa: políticos que se aprovechan del chantaje blandengue y la pasividad, hombres que buscan su propio beneficio (como se reitera ante una inesperada revelación) que llevan a las consecuencias de atracos. La esperanza reside en la búsqueda y encuentro del amor aunque sea solución devaluada.


         El talentoso y productivo Steve McQueen, 
homónimo radicalmente opuesto 
del actor de los años 60 y 70.

martes, 13 de noviembre de 2018

PELÍCULA HÍBRIDA Y PERFECTA


OPERACIÓN OVERLORD
(Overlord)
2018. Dir. Julius Avery.


         Un grupo de soldados paracaidístas se prepara para saltar sobre un pueblo francés invadido por nazis que mantienen una antena de transmisión que obstaculiza el desembarco de los aliados norteamericanos. Es la víspera del día D, pero antes de que puedan realizar su misión, el avión es atacado, forzando al salto de emergencia. Por tal motivo, solamente cinco soldados se encontrarán en el bosque cercano, pero uno de ellos morirá al pisar una mina. El encuentro con una de las mujeres que habitan el pueblo hará que exista la posibilidad de un refugio mientras deciden la forma en introducirse a la torre donde se encuentra el centro de operaciones. Más adelante, se darán cuenta que hay una finalidad más tenebrosa que esconden los nazis: la búsqueda de un suero que crea zombis ultrafuertes y casi indestructibles: la posibilidad de un poderío infinito.
Wyatt Russell
Jovan Adepo, izquierda
         Estamos ante un gran ejemplo de cine híbrido: la película inicia con el género bélico para posteriormente introducirse en los terrenos del terror, con toda la acción y el suspenso que podrían esperarse de ambas narrativas. Con una hiperviolencia sustentada en el odio de la confrontación humana que sigue caminos distintos, es natural que el villano supremo sea el nazi con sus afanes de exterminio, mientras que el bando contrario muestra al norteamericano en dos sentidos: uno redimible, bueno por naturaleza, incapaz de causar daño; y en otro ejemplo, el violento que no perdona, demuestra su disgusto y olvida los límites civilizados. De esta manera se alcanza un equilibrio que no se convierte en mera propaganda usual, aunque se caiga en lugares comunes (como en Bastardos sin gloria), donde no todo es maniqueo. 
Pilou Asbaek, el villano nazi
         El ritmo es extraordinario y la acción jamás decae. El eficiente y brillante reparto está compuesto por actores más conocidos a través de series de televisión: Jovan Adepo, Wyatt Russell, Pilou Asbaek, por lo que la película es una producción que se centra más en su discurso que en estrellas populares y esa es otra de sus cualidades. En estos tiempos, cuando el tema de la Segunda Guerra Mundial ha pasado a otros niveles, además de que ya no es cercano a las nuevas generaciones, se tiene la ventaja de que se manejan los extremos en personajes más que en la explicación de un conflicto: el único punto histórico es el día D y se establece la fecha del desembarco a Normandía: 6 de junio de 1944. El título en español es el nombre con el cual se designó a esa batalla. Y luego viene, como desviación, el camino hacia el terror: género tan querido y admirado, sobre todo en la edad juvenil. De ahí, el éxito (merecido).

         No debe contarse mucho para no echar a perder las sorpresas. Simplemente, una de las mejores películas del año.
Julius Avery y J.J. Abrams.
director y productor

lunes, 12 de noviembre de 2018

RETRATO DEL ASTRONAUTA


EL PRIMER HOMBRE EN LA LUNA
(First Man)
2018. Dir. Damien Chazelle.


         El título nos indica que la cinta se centrará en el personaje: Neil Armstrong quien fue el primero en poner un pie sobre nuestra querida luna lunera. La época son los años sesenta desde 1961 cuando Armstrong era piloto de peligrosos aviones que probaban velocidades, gravedad y atmósfera para luego pasar sucesivamente a su reclutamiento como astronauta, los entrenamientos, las pruebas, hasta llegar al momento estelar en su vida. Alternadamente se narra su vida familiar, sus experiencias personales, su reticencia a mostrarse abierto debido al constante riesgo, a las muertes a su alrededor, al temor de que posiblemente sería el último día de vida.


         Una película que narra un hecho harto conocido que será cincuentenario el año entrante y del cual conocemos su resultado no puede crear suspenso. No obstante, la cinta está tan bien planeada que la amenaza está presente, la intriga de lo que sucederá (porque sabemos y se muestran desgracias que ocurrieron en el camino) y el desarrollo del viaje, algo que nunca se vio durante las primitivas transmisiones en blanco y negro que nos tocó ver cuando éramos jóvenes (junto con otros cuatrocientos millones de personas en el mundo para gritar de júbilo al ver y escuchar esas sombras que estaban en la luna, sin poderlo creer). No obstante, esto es accesorio para intentar comprender a ese primer hombre.


         ¿Por qué Damien Chazelle dirige esta cinta? Es su cuarto largometraje (el primero fue anterior a su siguiente éxito de crítica), en este orden: Whiplash: música y obsesión (2014), luego La La Land: una historia de amor (2016) y ahora la que estamos comentando. Ya no está la música involucrada (bueno, indirectamente como comentario o acercamiento de pareja) pero en estas tres tenemos personajes que desean ir más allá de lo habitual, alcanzar cierta notoriedad en sus vidas, destacar en lo que “son buenos”. En las tres películas existe el ánimo de sobrepasar obstáculos: el mentor sádico y demandante del baterista en la primera; las pasiones amorosas que detienen los anhelos y se vuelven reticencias, pequeños reclamos en la segunda; y finalmente están estos temores, la pérdida que desampara y produce tristeza: Armstrong no se recupera de la muerte prematura de su primogénita apenas con dos años por un cáncer fulminante. Estamos ante un realizador fiel a su discurso e inquietud personal.


         Y luego está la perfección técnica. La narración visual, así como las composiciones fotográficas en algunos momentos son magistrales. Los reflejos en vidrios o cascos espaciales sirven para acrecentar la distancia o disminuir esa lejanía. Las tomas internas en las cápsulas de viaje o los ejercicios en módulos experimentales son caleidoscópicos en estos y claustrofóbicas en aquellas. La secuencia lunar es impecable y se llega a la famosa frase que se volvió inmortal, sobre todo en esos años cuando estaba la guerra de Vietnam, las protestas estudiantiles, aparte del rechazo público por el gasto excesivo de la NASA mientras había, como siempre, terribles carencias terrenales.


         Es el retrato de un hombre singular dentro de una misión singular. Es la recreación de una época cuyo logro tecnológico resulta espectacular y casi imposible en esos años. Es la representación del amor familiar entre una pareja poco expresiva pero que se demostraba amor y el sentimiento persiste desde la primera hasta la última toma (vea la imagen de ellos bailando). Personaje, tiempo, familia, contexto: los hijos de Armstrong fueron supervisores para que todo se realizara de manera fiel y quedaron satisfechos. El libro biográfico (casi 800 páginas) en que se basa hubiera dado lugar a una serie completa: el gran acierto de la cinta es presentarnos la esencia de su personaje.

Rayn Gosling, Damien Chazelle y Claire Foy

miércoles, 24 de octubre de 2018

EL RETORNO DEL MAL


Sólo hay tres resortes fundamentales de las acciones humanas, y todos los posibles motivos obedecen a ellos: el egoísmo, que quiere su propio bien y carece de limites; la malevolencia, que quiere el mal ajeno y llega a la extrema crueldad; y la piedad que es la grandeza del alma, donde busca el bien del otro.  
Schopenhauer

Loomis: Lo conocí hace quince años; me dijeron que no quedaba nada: ni razón, ni conciencia, ni el entendimiento, en el sentido más rudimentario, de lo que era la vida o la muerte, del bien o del mal, lo correcto o lo equivocado. Conocí a este… niño de seis años con ese rostro pálido, en blanco, sin emoción y… los ojos más negros: los ojos del diablo. Pasé ocho años intentando que me entendiera, y luego otros siete tratando de mantenerlo encerrado porque me di cuenta que lo que estaba viviendo detrás de los ojos de ese joven era simple y sencillamente… maldad.

Parlamento de Donald Pleasance,
como el Doctor Loomis en la cinta original
de Halloween (Carpenter, 1978) que se repite
al inicio de Halloween H20 (Steve Miner, 1998).



HALLOWEEN
2018. Dir. David Gordon Green.


         En los primeros momentos de esta reconstrucción de un ícono fílmico, emblemático de una generación y de un género, caminan los amigos Allyson (Andi Matichak), Vicky (Virginia Gardner) y Dave (Miles Robbins) quienes platican sobre lo que sucedió hace cuarenta años, en su pueblo de Haddonfield, Illinois, a la abuela de Allyson, Laurie Strode (Jamie Lee Curtis), sobreviviente de los ataques del psicópata in extremis Michael Myers. Dave, como joven millenial no le da importancia porque ahora son hechos que no tienen motivo para desconcertar a la gente. Es esta indolencia la que establece el sentido y justificación de que se haya filmado un homenaje, a cuarenta años de su realización, a la siempre presente Halloween. Podría pensarse que con el paso de tanto tiempo, la proliferación de infinidad de películas de terror (bajos, altos presupuestos), las recreaciones inmediatas por televisión del género, los efectos especiales que ya no asustan a nadie, era empresa inútil. La alta popularidad y el taquillazo correspondiente han demostrado todo lo opuesto y se comprueba que la buena mercadotecnia, la referencia de la cinta original que puede disfrutarse por muchos tipos de plataformas visuales, pero, más que nada, gracias a la sensibilidad y buen tratamiento del tema, ha logrado atrapar a los ojos del siglo XXI.


         Michael Myers va a ser trasladado a otro hospital psiquiátrico. Lleva cuarenta años sin pronunciar palabra, bajo el cuidado del Dr. Sartain (el actor turco Haluk Bilginer), quien fue el reemplazo del Dr. Loomis original. Lo visitan dos periodistas que quieren desentrañar su misterio y llevan consigo la máscara que utilizaba desde pequeño. No consiguen nada, por lo que se dirigen a la casa de Laurie Strode en Haddonfield, fortificada, donde la mujer vive aislada, siempre con el temor del retorno de Michael. Al ser transportado Michael, sin que se muestre explícitamente, logra imponerse contra chofer, guardias y escapa, no sin antes empezar a manifestar sus hábitos y necesidades asesinas, además de recuperar su máscara. Luego, encontrará a Laurie, su hija Karen (Judy Greer) y a la nieta Allyson. También se dan a entender las relaciones tirantes en la familia debidas, todo el tiempo, desde la niñez de Karen, a la paranoia constante de Laurie.

Los jóvenes millenials
         La cinta maneja perfectamente el suspenso. Es muy entretenida y el espectador, por lo que noté en la sala donde la vi, no pierde atención. De hecho, fueron mínimas las molestias por encendidos de teléfonos celulares, lo que deviene en la acción magnética, la espera de la amenaza acechante, siempre, todo el tiempo, ahora más cruel que nunca, tal vez para darle gusto a este público de nuevos y jóvenes espectadores. Aunque la trama se ha reconstruido (ya han desaparecido hijos e hijas de Laurie en otras secuelas), permanece el recuerdo de Loomis. Lo que no se pierde es la esencia del mal: Myers es la representación de toda amenaza que acecha, de ahí que aparezca de pronto, sin importar geografía, distancia, obstáculo ni lógica. En las palabras de Loomis que escuchamos en el pasado y que les comparto como epígrafe, está la descripción de Michael como metáfora de la maldad que no muere, la total sinrazón porque mata sin motivo y por placer. Loomis mismo había recomendado drogarlo, asesinarlo y luego incinerarlo para eliminar todo rastro físico que ha servido como cáscara que envuelve al mal: Michael es la representación humana de vileza, insensibilidad y crimen: esa malevolencia que Schopenhauer comenta como motor para las acciones humanas, lo mismo que el egoísmo y jamás, en este caso, la piedad. Y a pesar de la batalla, nunca se podrá uno asegurar de la terminación de ese mal que contrariaba a los teólogos en su afán por demostrar que Dios no podía haberlo creado, que todo se debía al libre albedrío…


         El director Green nos ha ofrecido cintas magníficas pero incomprensiblemente subestimadas (la divertida Piña Express, la inteligente Experta en crisis, y sí, la fallida Más fuerte que el destino, entre otras). Aquí apenas se sumerge en el género del horror y sale muy bien librado. El reparto se agradece y era necesario que Jamie Lee Curtis retornara y cerrara con broche de oro un ciclo espectacular (es poco probable que retorne a los 50 o 60 años de la franquicia a continuar la saga, como también que uno la alcance). El turco Bilginer (a quien pueden recordar los lectores en Sueño de invierno del realizador Nuri Bilge Ceylan) se convierte en sorpresivo obsesionado por su paciente más allá de cordura y temor.


         La cinta estremece. Dentro de los horrores que nos va narrando y los miedos que nos va infligiendo y al mismo tiempo exorcizando (todo ocurre en la pantalla: nunca nos tocará a nuestra persona) se mezcla un sentimiento de nostalgia: todavía nos ocurrió ver la original en aquellos palacios de cine que alimentaron a nuestras cinefílicas niñez y juventud. Dentro de la recuperación icónica que significa esta película, ese cuchillo ensangrentado que vemos en la mano de la joven Allyson produce tanto escalofrío por la experiencia como una ligera humedad en los ojos por lo que fue un momento de nuestra vida al ser personas a quienes el cine ha importado mucho, nos ha transformado, nos ha marcado junto con las vivencias cotidianas.


sábado, 6 de octubre de 2018

LA SIMBIOSIS PERFECTA


VENOM
2018. Dir. Ruben Fleischer.


         Eddie Brock (Tom Hardy) es un impulsivo reportero de televisión. Vive con su novia, la abogada Anne (Michelle Williams) y cierta noche descubre en su computadora, un reporte confidencial donde se confirma la muerte de los tripulantes de una nave que retornaba a la tierra trayendo consigo unos especímenes extraterrestres. Al entrevistar al millonario Carlton Drake (Riz Ahmed) que financió estos viajes, saca el tema, sin poder comprobar nada, lo que provoca la furia del hombre, y Eddie es despedido. Su novia lo abandona, enojada por haberse sentido utilizada. Pasan seis meses.
El tiempo feliz de la pareja
         Previo a todo lo que he comentado, hemos visto un prólogo de la mencionada nave que se estrella en terrenos de Malasia y hemos sido testigos de que una especie ha escapado de su contenedor (otras dos se han rescatado) y se ha introducido en el cuerpo de uno de los astronautas. Su característica es que logra ser absorbida por otros cuerpos creando una simbiosis, siempre y cuando sean compatibles. El millonario Drake las ha traído a la tierra con la intención de que los cuerpos unan sus naturalezas y tengan la posibilidad de sobrevivir tanto en la tierra como en otro planeta. Por accidente, una de las especies se introduce en el cuerpo de Eddie creando la simbiosis perfecta.

Las primeras manifestaciones
         Hay mil detalles que el lector podrá conocer al ver la película pero lo que importa es el juego del discurso de esta enésima recreación de un héroe de historieta Marvel en el cine. Ya no tenemos exclusivamente al bueno luchando contra el malo: ahora se habla de “simbiosis” en un sentido científico, pero narrativamente tenemos al bien y al mal en conjunto. Eddie lucha con su conciencia de ser razonable, sin tendencia a la negatividad, contra el monstruoso Venom, ser que requiere alimentarse de seres vivos, sin considerar la ética o el respeto a la vida. Todo está dentro de sí mismo y hemos vuelto a la tesis de que todo hombre tiene una esencia malvada en su interior como nos lo recalcó Stevenson en su “Dr. Jekyll y el Sr. Hyde” que podía transformarse en el malvado Hyde para dar rienda suelta a sus bajos instintos. Aquí la lucha es interna y la transformación vuelve a suceder aunque con la plena conciencia por ambas partes. La diferencia reside en que al bueno de Eddie se le ha introducido otro ser malvado. Su dualidad es artificial: simbiótica, uno se alimenta del otro.
Las múltiples armas
         Al ser una historieta con compromiso moral para sus jóvenes lectores, llega un momento en que Eddie debe controlar al ser malvado. Éste “aprende” a distinguir entre ambas posibilidades. Sus acciones deberán dirigirse a la escoria del planeta y respetar a los seres inocentes. El realizador Fleischer usualmente habla de sobrevivencia en sus películas: los nuevos horizontes luego del apocalipsis zombi en Tierra de zombis; el joven que logra escapar de la bomba que trae atada al cuerpo en 30 minutos o menos; el grupo de policías que erradican el mal para que sobreviva Los Ángeles sin la mafia en Fuerza antigangster. En esta ocasión, Eddie logra sobrevivir gracias a la fuerza que se le ha incrustado y que le sirve como “empuje” de conciencia.
         Venom atrapa por esta manifestación del mal que transforma al cuerpo. Sus cualidades y sus armas son múltiples por lo que siempre sorprende: ya sea aventando objetos punzantes, adhiriéndose a las paredes, amortiguando balas, tomando la viscosidad y fluidez a través de superficies que recuerdan a La mancha voraz (The Blob, Yeaworth, 1958), transportándose a través de cuerpos como la fuerza antinatural en Poseídos (Fallen, Hoblit, 1998), pero advirtiendo que ciertos decibeles de sonido y el fuego son sus enemigos. Como todo héroe, Eddie será un hombre cuyas debilidades lo definan por sus limitaciones emocionales, para compensarlas apoyando al prójimo. Tom Hardy sorprende ante la vulnerabilidad manifiesta que lo separa de sus roles duros y rudos que nos ha ofrecido previamente.
Ruben Fleischer, el director de la sobrevivencia