domingo, 21 de enero de 2018

VIDA GRIS


TODO LO DEMÁS

2016. Dir. Natalia Almada.




         Flor (Adriana Barraza, muy discreta, sosteniendo toda la película por sí sola) es una burócrata que siempre sigue las reglas: si las personas que acuden para un trámite no traen algún papel en regla, o han utilizado tinta negra en lugar de azul, o alguna firma no coincide, les rechaza pero aguanta los reclamos sin ninguna reacción de su parte. Su vida cotidiana es rutinaria. Lleva más de tres décadas como personaje invisible, aquél al cual nos acercamos porque no nos queda de otra para cumplir con algún requisito oficial pero una vez salidos de sus dominios, los olvidamos con alegría.



         La cinta nos muestra a una persona solitaria a la cual no le importa que llegue la muerte (hay una secuencia importante cuando inicia un terremoto, toda la gente grita y sale de la oficina, mientras Flor permanece en su sitio. También toma conciencia de que le rodea la extinción: su gata muere, la toma y abraza mientras la lleva a tirar a la basura. Y luego están los enlistados diarios: los nombres de las personas que pasaron por su escritorio.




         Tranquila pero enigmática. Una pasión contenida que jamás se desborda. Asistimos a una existencia que se repite sin mayor trascendencia, aunque el mundo a su alrededor continua (un tragafuegos que asalta, un cabaret con música tropical) al cual nunca se acerca ni tampoco interactúa… Es el tipo de película con secuencias largas y simples pero que transmiten una acción interior bastante intensa. Es un retrato de mujer a la cual la vida dejó atrás.


La ópera prima de ficción de su realizadora,
Natalia Almada

sábado, 13 de enero de 2018

DECISIONES DEL DESTINO


LA RUEDA DE LA MARAVILLA

(Wonder Wheel)

2017. Dir. Woody Allen





         Al inicio de este inquietante melodrama, el 48° largometraje del maestro Allen, que sucede en un verano de los años cincuenta, aparece el narrador, Mickey (Justin Timberlake), un salvavidas eventual que estudia arte dramático en la universidad (aunque también será protagonista de la historia) para comentarnos que cada hombre escribe su propia tragedia, aunque también interviene el destino. Entonces expresa “entra Carolina” como si estuviéramos ante una pieza teatral y, efectivamente, vemos a dicho personaje (Juno Temple) subir por la rampa de Coney Island, el parque de diversiones cercano a Manhattan, preguntando por Humpty (John Belushi), su padre. Le dicen que acuda con su esposa que trabaja como mesera en un restaurante cercano, Ginny (Kate Winslet). Lo hace ante la sorpresa de la mujer quien la lleva a su casa: ambas comentan que se va a enojar y la va a correr. Cuando aparece Humpty primero despotrica pero luego se calma: había roto relaciones con esta hija de su primer matrimonio al decidir ella casarse con un hampón. Después de cinco años sin comunicarse la andan buscando para matarla porque ha denunciado los crímenes de su marido: por eso viene a solicitarle asilo: ahí no la encontrarán. Ginny le ayuda a conseguir trabajo como mesera. Humpty cambia su actitud y empieza a forjar nuevas ilusiones con esta hija. Ginny tiene otro hijo, un jovencito con tendencias piromaníacas. Luego, Ginny conoce a Mickey y tras un juego de seducción, se tornan amantes. La situación se complica cuando Mickey se encuentra con Carolina y compara sus sentimientos sobre las dos mujeres...


Una impactante recreación
de Coney Island, años 50
La maravillosa Kate Winslet
Un excelente John Belushi



         El maestro Allen retorna a la nostalgia del pasado como en su película anterior (Café Society) porque es la atmósfera adecuada para narrar esta disertación sobre el destino: son los tiempos cuando acciones, objetos y vida cotidiana normaban a las personas en situación (no podría ocurrir de igual manera en tiempos actuales). Cada personaje habla de las decisiones que tomaron e hicieron que sus vidas tomaran otros rumbos cuyos efectos son ahora el quehacer cotidiano. Carolina al casarse con un gangster: del lujo y la pasión pasó a la delación por el remordimiento. Humpty tomó el camino del alcohol aunque ahora ha permanecido sobrio y alcanzado cierta estabilidad (que se irá perdiendo). Mickey al relacionarse con una mujer por instinto para llevarla sin querer a la ilusión amorosa. Y finalmente, sobre todo, a la dramática Ginny: estudiante de teatro en su juventud, actriz efímera y nunca destacada, casada con un baterista al cual amaba y le dio un hijo (que ahora se ha tornado problema por su afición malsana al fuego: juega un rol importante como subpersonaje) pero luego le fue infiel, para caer con otro hombre al cual no ama pero que es un soporte emocional o económico. Al reencontrar la pasión con un hombre joven y sensual cree que se halla ante la posibilidad de una reinvención personal: pero interviene el destino. Entonces, estamos ante otra reflexión sobre las decisiones personales. Es más, Allen vuelve a las consideraciones morales sobre vida, muerte, castigo (como en Crímenes y pecados, La provocación, entre otras).


Primero decisión...
...luego interviene el destino



         La casa de Humpty y Ginny está frente a la rueda de la fortuna, emblemática de Coney Island (que sigue en pie desde 1920), que oculta el paisaje marítimo y lanza colores sobre objetos y personas por sus luces en movimiento. Allen nos ofrece una cinta con gran belleza visual: el color se vuelve medio expresionista y podemos distinguir luz, sombra, pasión, dicha, melancolía (gran aportación del fotógrafo Vittorio Storaro, colaborador de Bertolucci y muchos otros genios). Esta frontera de la rueda de la maravilla (Wonder Wheel es su nombre en inglés) corta los espacios en dos partes: delante de ella, el mar, el sexo, la pasión; al fondo está la casa de amargura, decepción y engaño. Como en todas las cintas del maestro Allen existen diversos planos de interpretación y de ahí la necesidad (y placer) de repetir la experiencia. Las canciones incluidas igualmente aportan otros elementos de nostalgia y atmósfera. La recreación visual de Coney Island en los años cincuenta es excepcional por los efectos especiales digitales. Retomo un comentario del inicio: cinco personajes en el escenario de la vida: como pequeña obra de cámara: causa y efecto.

El maestro Allen dirige a sus actores



JUSTICIA TERRENA


EN LA PENUMBRA

(Aus dem nichts)

2017. Dir. Fatih Akin





           
         Un prólogo nos muestra al narcotraficante turco Nuri (Numan Acar) saliendo hacia otra ubicación dentro del presidio para casarse con Katja (Diane Kruger, impactante). Luego ha pasado el tiempo y Katja lleva a su pequeño hijo Rocco a la oficina de su padre, ahora el reformado Nuri como asesor legal y traductor para personas. Katja se va con una amiga a tomar un baño de vapor. Al retornar, la calle donde se encuentra la oficina está acordonada: ha explotado una bomba y las víctimas son precisamente Nuri y Rocco. Katja cae en el dolor absoluto. Recuerda a una mujer que había estacionado su bicicleta con compartimiento frente a la oficina de su marido. Sin que haya captura de alguien, desolada, escuchando acusaciones contra su propio marido, decide matarse abriéndose las venas pero antes de caer en la inconsciencia, escucha un mensaje telefónico: han atrapado a los neonazis sospechosos (una pareja). Katja se recuperay asiste al juicio. Hasta aquí le cuento.





         Basándose en hechos que ocurrieron en Alemania en la primera década del siglo XXI, Akin y su coguionista Hark Bohm crean esta historia acerca de una mujer alemana que se casa con un delincuente turco quien luego se tornará en ejemplar modelo de prisionero reformado al cursar una carrera y luego establecerse profesionalmente. Sin embargo, en esos tiempos la extrema derecha se impuso y se tuvieron múltiples agresiones contra quienes no eran de raza alemana por grupos neonazis, admiradores de la filosofía hitleriana. La pérdida de Katja es feroz: sus amores de vida. El procedimiento fue cruel. La cinta nos mete al juicio donde Katja escucha la descripción del proceso de destrucción del cuerpo del niño que resulta muy desagradable para el espectador: situación que se buscó desde el guion y ejecución del mismo. El abogado defensor de los neonazis se convierte en ser repulsivo debido a su pasión por negar cosas evidentes e insinuar actos impensables en los fallecidos.





   
         La cinta va tomando giros que llegan a una solución satisfactoria: si la justicia de los hombres no es perfecta ni siquiera compasiva, debe haber otra manera de tenerla en la tierra. Katja no tiene nada que perder desde el momento en que su decisión suicida simplemente la iba a borrar del planeta, ¿por qué mejor no hacerlo en conjunto y castigar a los seres destructivos de este mundo? Y debe reconocerse la interpretación de la actriz Kruger quien se llevó el premio de mejor actriz en Cannes (muy acertado en 2017) porque produce emociones y despierta sentimientos en el espectador. Akin es un realizador que nos habla de cuestiones sociales, sobre todo referidas con personas de otras culturas que inciden en la occidental. Aquí no es excepción. Sí, la cinta es una muestra de la injusticia por el dolor ajeno y deviene otra adición al género de acción y venganza. No obstante, hay un punto de vista, la reflexión, el contraste del tiempo feliz (efímero usualmente) que pasamos en este mundo al lado de los nuestros, con el tiempo posterior de la desdicha y el duelo; el mar que fue testigo del amor y las delicias familiares se transforma en otro declarante: la justicia y el sacrificio por obtenerla. Una película imperdible.

El realizador Akin con sus actores

Diane Kruger: mejor actriz en Cannes

lunes, 1 de enero de 2018

PASTELITO CON CREMA RANCIA


EL GRAN SHOWMAN

(The Greatest Showman)

2017. Dir. Michael Gracey.





         Una biografía fílmica, saneada y esterilizada, acerca del empresario P.T. Barnum quien fuera audaz y engañoso en la vida real. La trama nos lleva a la niñez de Phineas, hijo de un sastre, enamorado de la hija de un millonario, a la cual le promete llevarla consigo en sus aventuras. Luego de quedar huérfano, pasar hambre y finalmente terminar como empleado de una firma naviera por lo que puede casarse con su amor de niñez y tener dos hijas, Barnum logra conseguir un préstamo, por medio de un fraude, para levantar su museo de rarezas y curiosidades a las cuales va agregando personas con algunos defectos físicos que empiezan a darle interés a un espectáculo. Sin embargo, al no contar con la apreciación de la gente adinerada, se asocia con el joven dueño de un teatro para seguir adelante con su empresa y patrocinar el concierto de una famosa cantante sueca. Y así sigue.



1)    Estamos ante una comedia musical a la antigua usanza: hay canciones que surgen como comentarios de lo que está sucediendo y permiten el avance relativo de la trama; algunas de ellas valen la pena.





2)  Tenemos a un Hugh Jackman carismático cuyo talento musical le permite utilizar su bella voz de tenor además de su presencia inigualable. Aparece un elenco que le acompaña bastante capaz y versátil (desde la abnegada esposa y cariñosa madre interpretada por Michelle Williams, hasta el socio aristócrata Zac Efron, además de la trapecista Zendaya y la mujer barbuda Keala Settle).





3)  Hay una buena producción, lujosa y detallista del siglo XIX, con efectos especiales de primera.



Sin embargo, fuera de estas cualidades la cinta es un inflado cuento de hadas que no llega a solidificarse.



1)    Barnum es un hombre que desea hacer sonreír al público pero nunca queda verdaderamente marcada esta pasión.


Nunca vemos el grandioso, supuesto, espectáculo


2)  Barnum lucha por el entretenimiento pero durante la película no se permite conocer la esencia de ese espectáculo que los espectadores aceptaron. Vamos conociendo a algunos de los miembros de su establo artístico sin que seamos testigos de los misterios que prometían.





3)  La película insiste en Barnum y sus cuitas personales sin sumergirse en aquello que le permitió prosperar y ganarse ese epíteto de “grande”.


Hugh Jackman es cálido y carismático
por lo que su presencia levanta a sus películas


Un pastelito muy bien decorado, que se antoja y hace a uno agua la boca, pero al probarlo: qué decepción por el sabor amargo y la crema rancia. Lo único bueno es probar la cereza Jackman.

domingo, 31 de diciembre de 2017

VACÍO FANTASMAL


HISTORIA DE FANTASMAS

(A Ghost Story)

2017. Dir. David Lowery.






         Una pareja está a punto de mudarse de su casa. Cierta noche escucha un ruido en el piano. No hay nada. Luego, el marido aparece muerto sobre el volante de su auto al haber tenido un accidente. La esposa va a verlo a la morgue y al irse, el hombre se levanta bajo la sábana que lo cubría. Vaga por los pasillos, se niega a cruzar una puerta de luz que se le aparece enfrente, luego lo vemos encaminándose a la casa donde vivió. A partir de este instante, permanece en el lugar mientras pasa el tiempo, cambian los dueños, se demuele la casa, se construye un edificio…



         Con mínimo diálogo y tomas largas, estamos ante una cinta que debió haberse traducido como Historia de un fantasma ya que es en el cual se centra la cinta. El chiste visual es presentar al espíritu como se ha hecho convencionalmente o de la manera en que la gente se disfraza para aparentar un fantasma: una sábana con agujeros donde irían los ojos. Es la única chispa humorística en una cinta que ¿desea? mostrar la idea del dolor, de la espera, de la consumación amorosa, de la pasión por aquello ya lejano, pero con interés visual más que de contenido: un amoroso fantasma que se mantiene pasivo. 



         Hay un momento en que el fantasma mira por la ventana y se da cuenta que en la casa de enfrente hay otro fantasma que a su vez lo está viendo. Se comunican mentalmente. Es un fantasma femenino ya que la sábana es floreada. Le dice que espera a alguien pero ya no le recuerda. A diferencia de “ella”, nuestro fantasma busca reencontrarse con quien fuera su esposa, la cual dejó, antes de mudarse, una pequeña hoja de papel con algo escrito entre la rendija de un marco de puerta de madera y luego la selló: ahí, quizás está la respuesta que busca el fantasma: el mensaje final.



         La cinta tiene entonces, cuando ya no hay casa, solamente un alto edificio de oficinas en su lugar, una salida cíclica (e incomprensible: el fantasma se tira de cabeza) lo que permitirá el ¿retroceso? en el tiempo para irse a los tiempos de pioneros (ya que hay unos cuerpos muertos por flechas), viajar inmediatamente hacia adelante hasta llegar al punto inicial de la película.

         En toda ella no existen pistas para entender a los personajes, no sucede nada interesante (ni siquiera uno de los habitantes de la casa que se echa toda una desordenada perorata sobre la historia de la humanidad y la existencia de Dios), se termina en el regodeo ¿estético? por lo estático (una larga toma, desesperante, muestra a la viuda mientras engulle un pastel hasta que va al baño a vomitarse) y solamente se justifica ese ruido que se escuchó al principio.



         Debido a esa vuelta al origen, el fantasma ahora mira al fantasma que fue, mirando por la ventana, y ante este remolino de tiempos, etapas, confusiones, frialdades y galimatías, uno agradece que sea una película de 90 minutos.




sábado, 23 de diciembre de 2017

MEDIA PELÍCULA


CUANDO LOS HIJOS REGRESAN
2017. Dir. Hugo Lara




         Manuel (Fernando Luján) y Adelina (Carmen Maura) es una pareja con tres hijos y cuarenta años de matrimonio. Feliz porque Manuel ya va a jubilarse además de que su hijo menor Rafis (Francisco de la Reguera) pronto se irá de casa para aspirar a un trabajo en Puebla, la pareja está de plácemes. Sin embargo, los malos negocios del hijo mayor Chico (Erick Elías), casado con la frívola Daniela (Irene Azuela), hacen que deba abandonar su departamento e irse a refugiar a casa de sus padres. Luego, Carlota (Cecilia Suárez), la hija mayor, tiene un disgusto con su marido Gilberto (Tomás Rojas) por lo que también retorna a la casa paterna con sus dos hijos. Finalmente, Rafis no consigue el empleo buscado y también regresa. El matrimonio inicia una temporada difícil en sus vidas.



         En palabras del propio realizador, su intención fue hacer una contrapartida a la cinta de Juan Bustillo Oro Cuando los hijos se van, filmada en 1941, ya que en estos tiempos difíciles por la economía se ha vuelto común que los hijos soliciten el apoyo de los padres. La cinta inicia muy bien con la descripción de cada uno de los personajes y se maneja correctamente la contextualización contemporánea (contra las ridiculeces en que cayó Nosotros los Nobles que nunca consideró que los tiempos y la tecnología habían cambiado desde El gran calavera). Ya no estamos ante un par de viejos conservadores ni tampoco se cae en el brutal melodrama. El matrimonio se dedica a disfrutar de su soledad (y del silencio), además que está consciente de las debilidades y defectos de sus hijos. La película alterna el humor y la comedia con las cuestiones cotidianas que afectan a la pareja, sin caer en el melodrama pero sí en la ironía.



         Sin embargo, todo va muy bien hasta que llega el desplome argumental: la pareja escucha los consejos de sus compadres y se tornan en malévolos enemigos de sus hijos con el afán de que ellos mismos abandonen la casa (provocar la alergia a los gatos, alentar la fobia a los relojes, ¡explotar el miedo a los fantasmas!). Ocurre otro embargo de propiedad que produce situaciones absurdas (tiendas de campaña en un boliche, participar en un concurso de baile) hasta que la solución llega por arte de magia (o de estrellas fugaces, más bien) gracias al hijo menor (sin la tragedia de la cinta original a la cual se está releyendo en otra dirección). Se tiene a una perversa nuera que solamente sigue sus propios intereses. Y como personaje extraño anda por ahí un japonés que se erige en la conciencia crítica de la familia.


         Se puede concluir que tenemos media comedia muy agradable, coherente, adecuada, y media película que se desliza hacia la facilidad y el lugar común (cuando pudo evitarse con un poco más de atención e intención: sobre todo, considerando que el realizador tardó cinco años en levantar su proyecto). No obstante, la gracia principal, lo que salva estos 100 minutos es el elenco: su gran cualidad. Nadie puede negar la maestría actoral de Fernando Luján (desde niño gracioso, joven alocado o perverso, adulto comediante con incursiones más serias según fue llegando la edad hasta ahora, como innegable y confirmadísimo gran actor, que cumplirá 80 años en 2018 como sus contemporáneos Jorge Rivero o Héctor Bonilla). Carmen Maura cumple con su rol. Los hijos están espléndidos.

martes, 19 de diciembre de 2017

OJO POR OJO: ¡SÍ SEÑOR!


NO VAYAS A COLGAR
(Don’t Hang Up)
2016. Dirs. Alexis Wajsbrot y Damien Macé.



         Sam (Gregg Sulkin) y Brady (Garrett Clayton) son grandes amigos. Juntos inventan bromas pesadas para realizarlas telefónicamente y luego publicar sus videos por internet para volverlos virales. Son demasiado fanfarrones y se tornan graciosos para los seres pusilánimes como ellos. Así, por ejemplo, al inicio de la cinta llaman a una mujer cuyo marido anda fuera de la ciudad, para indicarle que hay uno o dos sujetos en su casa, que su niña pequeña está amenazada y que no salga del cuarto. Finalmente, ante la crisis angustiada de su víctima, le indican que todo ha sido una broma.
Gregg Sulkin y Garrett Clayton, perfectos
como adolescentes despreciables


         Luego encontramos a Sam solitario porque sus padres han salido de viaje, además de haber tenido problemas con su novia. Brady llega para aprovechar el momento y proponerle que hagan una fiesta. Sam se niega y finalmente accede a que se queden en casa, vean una película y realicen otras bromas. Sin embargo, para su sorpresa, les llama un tipo que comienza a amenazarlos y quien, por una compleja red tecnológica que incluye teléfono, computadora y televisores, además del control de la energía eléctrica, los somete a lo que resultará ser el equivalente de otra broma pesada donde ellos son las víctimas aunque con consecuencias funestas.

         Una cinta de terror que sigue la fórmula del género al estilo contemporáneo: se hace gala de la tecnología, hay amenazas que conllevan un intercambio de crímenes para que se cumplan condiciones. Se utiliza el chantaje emocional con el uso de vídeos reveladores que ponen a prueba la amistad de los bromistas pero que llega a una resolución bastante satisfactoria para nuestros días: la venganza ya ha perdido su sentido degradante y ahora se ha recuperado el terrible ojo por ojo. El nuevo karma indica que aquel que haga sufrir deberá a su vez sufrir in corpus proprio porque ya no complace aquello del castigo divino.

         Pertenece al grupo de cintas con personajes juveniles que llegan a excesos sin considerar las secuelas correspondientes debidas, sobre todo, a la inconsciencia de la juventud: algo inadmisible. Se presenta a un par de jóvenes de clase media, con las comodidades necesarias, cuyo tiempo libre se dedica más al impulso y el instinto que al razonamiento por lo que resultan antipáticos. No es posible alcanzar la aceptación del espectador y esa es la gran cualidad de la película: a pesar de que ellos se demuestren afecto contra el conocimiento de una traición, la empatía será nula. No en balde, el verdugo expresa: ¿no comprende que tienen que sufrir? En esta caso, el villano es quien entabla la lucha moral y se revierten los valores.

         Y también hay que enfatizar un guion bien elaborado que va permitiendo la estructura del suspenso escalonado para que el espectador no pueda desatender en ningún momento la acción. Es ridículo y fuera de lugar que se le pongan objeciones ante el exceso del dominio tecnológico porque finalmente es una película donde la lógica es innecesaria. Los actores están impecables: ambos representan al jovencito narcisista, envuelto en sí mismo sin ninguna ambición de altura ni alguna conciencia política. Es el hedonismo contemporáneo dentro de la nueva y discutible moralidad. Un par de realizadores debutantes con mucha experiencia en efectos visuales de los cuales deben esperarse buenos productos en el futuro.
Los realizadores debutantes
Wajsbrok y Macé


         Al ver la cinta me acordé de una película de culto dirigida por el legendario William Castle en 1965 llamada Broma macabra (I Saw What You Did) donde un par de jovencitas hablaban por teléfono, aquellos de disco para marcar, buscando a sus víctimas al azar en el grueso directorio ahora obsoleto, para realizar sus jugarretas que consistían en decirle a sus interlocutores: “Vi lo que hiciste y sé quién eres”. Tenían la desgracia de llamarle a un hombre que acababa de asesinar a su esposa y, gracias a las casualidades del cine, lograba encontrarlas para intentar eliminarlas. De aquellos primitivos teléfonos y la prudente asepsia visual del cine norteamericano a esta gigantesca tecnología con la libertad descriptiva en imágenes se nota que ha habido gran adelanto: las inocentes de ayer son los perversos de ahora. Las justicieras de entonces se han convertido en verdugos tristes y vengativos. Las heroínas accidentales son los villanos conscientes. El mundo es otro y hay que aceptarlo.

Un antecedente de bromistas telefónicos:
"Broma macabra" (1965) del cineasta de culto
William Castle con sus heroínas justicieras
que ahora son villanos perversos.








viernes, 15 de diciembre de 2017

LA BUSCA DEL PERFECTO AMOR


UNA BELLA LUZ INTERIOR

(Un beau soleil intérieur)

2017. Dir. Claire Denis.





         Isabelle (Juliette Binoche, luminosa) es pintora, divorciada, madre de una niña. Al inicio de la cinta la vemos desnuda, sobre la cama, mientras sostiene relaciones sexuales con su amante Vincent (Xavier Beauvois). Nos enteramos que el hombre es banquero y está casado, se sincera con ella afirmando que nunca se divorciará de su esposa porque es extraordinaria, y se nota que solamente la está utilizando. Isabelle pasará de amorío en amorío porque está buscando al hombre ideal, porque piensa que son adecuados en su momento para terminar reflexionando que no le satisfacen, no son perfectos, no son lo que ella desea.





         Isabelle es una mujer inestable emocionalmente debido a su obsesión: a pesar de los fracasos sigue en su incesante pesquisa romántica. Narra sus aventuras amorosas, escucha comentarios o juicios de sus conocidos y permite ser influenciada para luego reclamar a sus hombres lo que ahora trae en la cabeza. Isabelle vive de la quimera erótica: este hombre en turno es quien la rescatará de la desilusión para luego vivirla e incrementarla. Llega al grado de mantener relaciones con su exmarido quien también parece haber superado su divorcio y también, para no variar, utilizarla.


Una luminosa Juliette Binoche 
a la cual sigue la cámara
con adoración...



         La cinta es una comedia en el sentido más abstracto del término: comedia humana, comedia de sentimientos, personaje obsesionado donde la tragedia se torna humorística porque la vida golpea y la sonrisa surge debido a la mordacidad de los hechos en que habita Isabelle. La realizadora Denis, se distingue por las elipsis narrativas: en este caso la película se construye a partir de pequeños momentos que es otra característica en su cine. Logra equilibrar el humor con la tristeza de una mujer que está en busca del verdadero amor, algo que puede intuirse inalcanzable. Es la agonía amorosa de una mujer quien se emociona ante bellas palabras que le animan a tener una esperanza y luego, según el resultado, encontrar otras que la defrauden o decepcionen. Una película muy dialogada, impecablemente fotografiada, con la presencia mágica de la Binoche, siempre en pantalla.





         La cinta termina con un “bloque narrativo” como lo considera la directora (a quien le debemos obras soberbias como Buen trabajo, 35 tragos de ron o Una mujer en África) donde un clarividente (Gérard Depardieu, nada menos) empieza a animar, con segundas intenciones, a la ya desesperada Isabelle que ha llegado a extremos para su búsqueda frenética pero inútil. Esto es lo que nos establece una mente clara e inteligente para hablarnos de la condición humana por medio de una mujer rodeada de hombres imperfectos. No es una película de acción, sino de ideas. No es una comedia de carcajada sino de humor vivo, lúcido, despejado, ingenioso, donde la palabra tiene posición privilegiada.



La inteligente Claire Denis

miércoles, 13 de diciembre de 2017

HOMENAJE A LA PASIÓN CINÉFILA...


TRUFFAUT EN LA CINETECA NL

Diciembre 2017


Un maestro, un genio...



miércoles 13 – Los 400 golpes

jueves 14 – Viva el domingo

viernes 15 – La sirena del Mississippi

sábado 16 – Jules y Jim

domingo 17 – El último metro

martes 19 – La mujer de al lado

miércoles 20 – Fahrenheit 451

jueves 21 – Disparen al pianista

viernes 22 – La noche americana




 TRUFFAUT junto con su admirado Hitchcock del cual
publicó un libro de entrevistas, ya clásico y obligatorio
para todo aquel que se diga amante del cine

         Inicia un ciclo importante en nuestra Cineteca Nuevo León que desde hoy miércoles 13 hasta el viernes 22 de diciembre exhibirá nueve películas del extraordinario realizador francés François Truffaut (1932 – 1984), fallecido prematuramente a los 52 años cuando todavía podía haber dejado un mayor legado. No importa finalmente: nos dejó 21 largometrajes tan destacados desde el primero hasta el último.

LOS 400 GOLPES
el primer largometraje

¡VIVA EL DOMINGO!
la última película


         Apasionado del cine desde pequeño, tuvo una infancia difícil por la falta de atención de su madre, se tornó rebelde ante la milicia, fundó cineclubes y escribió crítica de cine, artículos y entrevistas en revistas prestigiosas (sobre todo en Cahiers du Cinema, legendaria). En los años cincuenta publicó un artículo que ha quedado como ejemplo de excelencia y brinda una visión de lo que era el crítico cinéfilo, con su propia teoría personal del cine al cual siempre consideró “más importante que la vida”.

LA SIRENA DEL MISSISSIPPÍ

JULES ET JIM


         El artículo, escrito en 1954, titulado “Una cierta tendencia del cine francés” era una ácida discusión sobre la industria fílmica francesa a la cual consideraba plana y convencional con sus argumentistas seudopoéticos que explotaban lo que llamaba “el realismo psicológico” y sus realizadores superficiales que habían conformado una endeble “tradición de calidad”. No obstante, dejaba entrever a los grandes, a quienes había idolatrado en sus intensas y extensas críticas (Renoir, Gance, Feyder).

EL ÚLTIMO METRO

LA MUJER DE AL LADO


         En 1958 denunció al Festival de Cannes por exhibir un cúmulo de filmes mediocres, además de ser “una farsa dominada por compromisos, esquemas y pasos en falso”. Los directores se aliaron para evitar que asistiera como periodista pero finalmente logró colarse sin imaginar siquiera que al año siguiente estaría entre las cintas en competencia con su primer largometraje Los 400 golpes que vendría a ser, junto con Sin aliento (Godard), las manifestantes de lo que se llamaría “La Nueva Ola Francesa”. En esta cinta autobiográfica, Truffaut estableció a su alter ego Antoine Doinel (personaje que interpretaría el actor Jean-Pierre Léaud desde la niñez hasta la primera edad adulta) donde se muestran las vivencias de un adolescente por su rebeldía, su falta de amor, sus latrocinios inocentes, su paso por un reformatorio hasta que llega el descubrimiento del mar. Son los golpes de la vida debidos a las mil cosas que le suceden.

FAHRENHEIT 451


         A partir de esta ópera prima comenzó una carrera que se distingue gracias a su pasión por la imagen, sus guiones cuidadosamente escritos, sus temáticas acerca de seres fuera de serie (una mujer que se debate entre dos hombres o Jules y Jim; un hombre que debe defender su inocencia al ser acusado de un crimen o ¡Viva el domingo!; una estafadora que se enamora de su víctima o La sirena del Mississippi; las tribulaciones de raza durante el nazismo en Francia o El último metro; la pasión amorosa que lleva a la destrucción o La mujer de al lado; la distopia represora que lleva al amor por los libros o Fahrenheit 451; el mundo alucinante y retorcido de los hampones o Disparen sobre el pianista; sobre todo, el homenaje que le rinde al cine, su gran pasión, su razón de vida, su destino para transmitir toda esta admiración a sus fieles admiradores o La noche americana).

DISPAREN AL PIANISTA


         Aquí están nueve razones para amar al cine; nueve motivos para admirar a un cineasta inmortal por su obra; nueve pasiones por libros, cine y mujeres; nueve alternativas para comprender cómo ha cambiado la industria fílmica donde, ahora, es difícil encontrar la entrega absoluta y hasta perder la vida porque no es tan importante como el cine.

LA NOCHE AMERICANA


         No se pierdan, al menos, alguna de estas maravillas.