lunes, 25 de septiembre de 2017

LAS APARIENCIAS QUE ENGAÑAN


ME GUSTA PERO ME ASUSTA

2017. Dir. Beto Gómez





         El sexto largometraje de Beto Gómez vuelve a la comedia (como en su exitosa Salvando al soldado Pérez, 2011) para narrar una historia de amor y reflexionar sobre los temores que nos rodean, nos asustan, pero nos atraen como todo peligro. Claudia (Minnie West) y Brayan (Alejandro Speitzer, simpatiquísimo) son personas fuera de lo común. Han sufrido el rechazo social desde niños y adolescentes, pero ahora, ya como jóvenes adultos, tienen que enfrentar sus realidades. Todo indica que Brayan pertenece a una tenebrosa familia ranchera de Sinaloa. Claudia es hija de un empresario de bienes raíces. El deseo de Brayan es ser chef de alta cocina; Claudia simplemente no quiere tomar la rienda de su vida hasta que su padre le exige que trabaje en su empresa. Brayan debe ir a la capital para extender el negocio y va acompañado por su tío-padrino Norris (Héctor Kotsifakis, excelente). Requieren rentar una casa y da la casualidad que encuentran a Claudia. Surge la atracción pero también el temor de la muchacha (y sus compañeros de departamento) al pensar que el joven es narcotraficante.


Los actores-productores



         Una comedia de enredos y de apariencias que engañan. La cinta se va desenvolviendo de manera fluida y ágil sin caer jamás en baches narrativos. Beto Gómez es un excelente director de actores y sabe filmar: uno ve sus películas y es absorbido por el ritmo y los personajes. Una constante en sus argumentos es que presenta a seres en la encrucijada de sus vidas: Brayan no desea continuar en el negocio de la familia y Claudia está apenas probando si su existencia tiene sentido. Alrededor de ellos se encuentra un grupo de actores en roles de soporte que afinan y enfatizan el desarrollo de la trama, además de los toques de cultura popular omnipresentes en sus películas (canciones como “Eres” de Napoleón o “Así no te amará jamás” de Amanda Miguel; referencias fílmicas al mostrar una mansión que se supone fue de Pedro Infante y de la cual Claudia responderá que es “Un rincón cerca del cielo” luego de pasar ahí la noche; los estereotipos del charro y el jaripeo o la serenata, entre tantas cosas). Una cinta que refleja amablemente el temor que se siente alrededor de quienes ya son considerados dueños de nuestro país.


Un grupo carismático de actores



         Aparte de los actores principales-productores Minnie West y Alejandro Speitzer, más conocidos por series de televisión, se repite la presencia, aunque incidental, de quienes han sido constantes en las cintas de Gómez (el travesti Roberto Espejo o Rodrigo Oviedo), además de conocidas personalidades del cine contemporáneo, aunque estereotipadas en sus roles (Joaquín Cosío, Silverio Palacios). Extraordinarios están los coestelares Kotsifakis y Camila Selser. Sin ser la mejor película de su carrera, estamos ante una comedia digna que no utiliza lugares comunes ni copias de tramas extranjeras ni abusa de las situaciones para extraer la falsa carcajada. Beto Gómez sigue fiel a su temática, filma con gusto, aporta su sutil sentido del humor, vuelve entrañables a sus personajes, y todo eso se transmite al espectador que lamenta que la cinta llegue a su fin.

Beto Gómez, uno de los mejores directores
del cine mexicano contemporáneo

sábado, 16 de septiembre de 2017

UNA CINTA DESAPASIONADA...


EL SEDUCTOR

(The Beguiled)

2017. Dir. Sofia Coppola.





         En la época de la Guerra Civil Norteamericana (1864), una alumna de la escuela femenina de Miss Martha (Nicole Kidman), encuentra en el bosque a un soldado confederado herido en una pierna, John McBurney (Colin Farrell). Le ayuda a llevarlo a la escuela donde solamente están la directora, una maestra Edwina (Kirsten Dunst) y otras cuatro alumnas. McBurney es el enemigo pero el sentido humanitario prevalece y las mujeres ayudan a su recuperación. McBurney desata la inquietud en una de las alumnas, Alicia (Elle Fanning), aunque expresa su amor hacia Edwina. Cierta noche, Edwina descubre al soldado en el cuarto de Alicia. Discuten y ella lo empuja por las escaleras produciendo la fractura de la pierna. Martha decide amputarle ese miembro para evitar la gangrena. Al volver a tomar conciencia, McBurney se torna violento. Expresa su desprecio hacia Martha porque no fue a su cama. Hace el amor con Edwina. Las mujeres, temiendo lo peor, planean ofrecer una cena donde el soldado comerá hongos venenosos. Muere y su cuerpo es dejado afuera del colegio para ser recogido por la patrulla sureña.





         Nueva versión cinematográfica de una novela por Thomas Cullinan que había sido filmada en 1971 por el maestro Don Siegel con la actuación de Clint Eastwood en el rol de McBurney. Aquí se tiene otra lectura con enfoque pseudofeminista por la sobrevalorada Coppola cuyo usual toque ligero hace que los conflictos se minimicen y dejen cabos sueltos o situaciones poco convincentes para el espectador. Lo que originalmente era una reflexión acerca de los hechos y excesos de la Guerra Civil aquí ha quedado en frustrada e insatisfactoria, incompleta, historia sexual. La cinta de Siegel mostraba a un verdadero seductor que lograba convencer de su pasión tanto a la directora de la escuela como a la virginal maestra, aparte de conseguir sus fines carnales con la atrevida alumna que se le insinuaba. Ahí comenzaba el principio del fin.





         En esta versión, adaptada por Coppola, se ha eliminado el personaje de Hallie, una esclava negra a la cual McBurney seducía ofreciéndole libertad. La mujer seguía siendo fiel a su ama porque no tenía adónde ir y era preferible seguir en una casa con sustento. La explicación de Coppola es que no quiso introducir un elemento racial cuando era otra dimensión importante para la interpretación del conflicto bélico: McBurney era la imagen prometedora que ofrecía una esperanza más allá del paisaje desolado para una raza sufrida y sometida. Hay una secuencia en esta versión donde llegan unos oficiales sureños a visitar el lugar para seguridad de la dueña: Martha los lleva a la cocina para darles de cenar sin que aparezcan ante el espectador. En la cinta original llegaban estos soldados con la intención segunda de conseguir alguna redención femenina para su satisfacción: la visión del enemigo indirecto al tener a los propios militares defensores como peligro de violación y abuso.





         Luego está el tema del deseo. En la cinta de Coppola, Miss Martha lava el torso desnudo del soldado. La toma es parca, sin mayores intenciones. No existe alguna sugerencia de curiosidad o morbo por parte de la mujer. Siegel nos mostraba a una Martha que había tenido relaciones incestuosas con su hermano, a su vez deseoso del cuerpo de la esclava. Al lavar al soldado venían los recuerdos carnales. McBurney iba preparando el terreno y su telaraña en cada una de las mujeres que en la noche de la revelación lo esperaban en su lecho: de ahí que la amputación de la pierna era justificada por la frustración, como metáfora de la castración. En la versión coppoliana no pasa más allá de una cuestión aparentemente humanitaria. Siguiendo en el tema del deseo, Martha tenía cierta atracción hacia Edwina por lo que desata todo el fatal final al evitar que coma los hongos venenosos. McBurney se da cuenta demasiado tarde. A su vez, en esta cinta, el soldado ofrece los hongos a Edwina (con la cual ha tenido relaciones sexuales luego de la amputación), pero un comentario de una alumna evita que la mujer los coma. Todo simple, sencillo, sin mayores complicaciones.





         Imposible no dejar de revisar la versión original antes de conocer esta que les comento. Si hago estas comparaciones es para destacar la completa inutilidad de una versión fallida, desangelada, donde se desaprovecharon las posibilidades que la cinta de hace 46 años no limitó. El hecho de que un macho seductor y atractivo llegara a una escuela de señoritas era el motivo para que se desataran las pasiones. Sofia Coppola lo sugiere, lo muestra asépticamente, lo deja en un microuniverso casero que pudo haber sucedido en cualquier época o país, solamente para mostrar finalmente al grupo de mujeres asesinas esperando a que se lleven el cuerpo del enemigo. ¿Para qué profanar viejas joyas fílmicas con discursos sin sentido ni sustento? Al final de esta cinta el espectador queda frío ante las nulas posibilidades de recepción de la pasión o alguna emoción. Una de las peores películas del año.

Imágenes de la versión original
de esta cinta "El engaño" (Siegel, 1971)
donde había un verdadero seductor
en todos los sentidos.


EL MIEDO QUE ALIMENTA AL DEMONIO


ESO

(It)

2017. Dir. Andy Muschietti.


         En el pueblo de Derry, Maine, hay todo un historial de desapariciones de niños y adolescentes a lo largo de su historia. El pequeño Georgie sale, con la lluvia, a jugar con su barquito de papel que le ha construido su hermano preadolescente Bill (Jaeden Lieberher, vulnerable y conmovedor), quien se encuentra enfermo y no puede acompañarlo. El barquito cae por un desagüe donde Georgie encuentra a un demonio transformado como el tenebroso payaso Pennywise (Bill Skarsgård) quien le ofrece regresarlo si él extiende su brazo. Es la primera secuencia cruel y violenta que luego nos lleva a conocer a Bill con sus amigos de la escuela, todos ellos frágiles y sujetos al abuso de los compañeros prepotentes. Es el inicio del verano, las vacaciones y las inclusiones de nuevos amigos: la jovencita Beverly y el gordito Ben quien ha investigado los antecedentes de Derry para llegar a la conclusión de que cada 27 años ocurren las series de desapariciones para apoyar la obsesión de Bill por encontrar a Georgie, del cual no acepta su muerte pero desea tener alguna prueba de la misma. A partir de aquí, cada uno de los jovencitos comenzará a tener pesadillas que se derivan de sus miedos, o sea el alimento que requiere Pennywise para sobrevivir.


         La película muestra a unos niños en el proceso de madurez y crecimiento: Beverly está empezando a menstruar, Richie vive presumiendo precozmente de sus genitales, Ben se ilusiona por la gentil Beverly mientras ella se siente atraída hacia el tartamudo Bill. Esta etapa de vida es crucial para que el miedo se manifieste tanto por la realidad que resulta amenazante (Beverly sufre el acoso de su incestuoso padre y le han inventado una actividad promiscua; todos viven bajo los constantes acosos y abusos del bravucón hijo de un oficial, Henry) como por la manifestación sobrenatural. Pennywise requiere el miedo para seguir adquiriendo energía y es por tal motivo que su presa fácil y conveniente son los jovencitos inexpertos. Por otro lado está el escenario de la Nueva Inglaterra norteamericana, cuya característica de iniciar la colonización en dicho país permite toda una tradición de leyendas y creencias demoníacas.


         La cinta es interesante al realizar este contraste entre lo que produce nuestros temores cotidianos (el constante acecho cotidiano) y eficaz en ir construyendo la tensión dramática (al utilizar la metafórica irrealidad), además que el suspenso es constante, sobre todo cuando inicia la serie de amenazas para cada uno de ellos al tomar conciencia el demonio de que todos se han aliado para buscar alguna manera para destruirlo. Una buena selección de jóvenes actores conforma este reparto para que la cinta adquiera credibilidad y transmita al espectador su fragilidad: es por ellos, principalmente, que tiene sus mayores cualidades.


         Como en tantas versiones de novelas de Stephen King, el traspaso al cine las mejora. Los escritos farragosos (la novela tiene casi mil quinientas páginas) y repetitivos del autor deben limitarse en el celuloide. Al término de la película se coloca el subtítulo como “Eso: primer capítulo” prometiendo, entonces, la continuación. Un diálogo anticipa el futuro de los personajes que, en la novela, alternan la narración: su reunión, ya mayores, será la trama de la secuela.

lunes, 28 de agosto de 2017

HOMBRES BUENOS Y MALOS




LA TORRE OSCURA

(The Dark Tower)

2017. Dir. Nicolaj Arcel.





         Jake (Tom Taylor) es un adolescente que tiene sueños donde puede visualizar lo que sucede en otros puntos del universo: luego los dibuja. Su padrastro desea enviarlo a una clínica psiquiátrica. Lo que Jake atestigua oníricamente es al Hombre de Negro (Matthew McConaughey) secuestrando jovencitos brillantes para enviarlos con su poder mental a destruir la Torre que se encuentra en el centro del universo: de esta manera, la oscuridad se apoderará de todo para que el mal impere. Jake también ha observado al Pistolero (Idris Elba) quien está a la busca del Hombre para eliminarlo. Al escapar de unos agentes que el Hombre ha enviado para plagiarlo, Jake llega a una casa donde se encuentra el portal para ingresar al mundo donde se topará con el Pistolero. Inicia entonces la persecución y el enfrentamiento.

        



         Síntesis de una larguísima saga perpetrada por el popular y sobrevalorado Stephen King, cuyas novelas mejoran al ser trasladadas al cine en muchas ocasiones (Carrie: extraño presentimiento, Cujo, Sueño de fuga, La hora del vampiro, entre otras), estamos ante otra superproducción veraniega que vuelve a centrarse en el eterno juego moral, ahora con vertientes metafísicas. King se nota inspirado al describir al Pistolero como descendiente de la dinastía arturiana, visualizándolo a través de la metáfora del viejo oeste, dándole entonces una identidad mitológica, fuente de todas las historias del bien contra el mal.





         La película muestra esta batalla donde el destacado Jake viene a ser la presa perfecta para el Hombre de Negro. La cinta es efectiva en su ritmo, que nunca decae, y las buenas presencias de sus protagonistas le permiten llevar a buen fin su cometido. Un resumen fílmico siempre dejará de lado elementos sustantivos pero responderá a sus cuestionamientos; un resumen que evita leer más de 4000 páginas de Stephen King, se agradece con creces, bastante: por eso es mejor en el cine.



DURO DE CUIDAR

(The Hitman’s Bodyguard)

2017. Dir. Patrick Hughes.





         Michael Bryce (Ryan Reynolds) es un guardaespaldas de gran calidad cuyo prestigio se viene abajo cuando uno de sus mayores clientes es asesinado. Darius Kincaid (Samuel L. Jackson) es un asesino a sueldo, encarcelado, quien tiene pruebas contra un dictador de Bielorrusia, por lo que debe ser trasladado a la Corte Internacional de Justicia en La Haya, desde Londres. Al ser atacado el convoy que lo transportaba, Kincaid es protegido por la agente Roussel (Elodie Yung) quien le llama a Bryce, su ex novio, para que proteja y lleve sano y salvo a Kincaid a su destino. De esta manera inicia una relación tensa entre dos enemigos que están en posiciones opuestas pero semejantes: el guardaespaldas cuida a seres criminales para que no sean ejecutados; el asesino mata a quienes son, en esencia, criminales o sea, malas personas.





         A partir de esta premisa se llega a una discusión moral entre los personajes: ¿quién es el bueno de la película? Es lo que torna deliciosa a esta comedia que se mantiene en un ritmo constante, donde suceden casualidades impensables pero válidas, que permiten la unión de estos dos personajes disímbolos, muy bien delineados (nos enteramos de los antecedentes, motivaciones, y situaciones personales de cada protagonista). La química que surge entre el simpático Reynolds y el siempre poderoso Jackson hace que prevalezca la validez del hombre que es bueno por naturaleza, acorde con Rousseau, o que la fuente del mal está detrás de la razón, según Kant, para utilizar frases muy elementales filosóficas ya que no puede pensarse en una cinta profunda: son las meras líneas de acción que vienen a definir a los personajes que se lo preguntan para justificarse.





         La cinta muestra a una mujer más dura que Kincaid, quien es su mujer Sonia (una jamona y bustona Salma Hayek), además de un dictador terriblemente cruel (Gary Oldman) para ofrecer dos puntos de vista contrastantes acerca de lo que es bueno y malo, matizados o extremos. La justicia debe imperar aunque, tal vez, como está el mundo, nunca será de manera tan drástica. El realizador Hughes nos ofreció la interesante y brutal tercera entrega de Los indestructibles que anticipaba ritmo y atmósfera de esta buena y recomendable comedia.



        

domingo, 20 de agosto de 2017

VERTIGINOSO AMOR MATERNO


MUJER EN LLAMAS

(Kidnap)

2014 – 2017. Dir. Luis Prieto.





         Mientras Karla (Halle Berry), mesera de un restaurante, discute por teléfono con su abogado sobre las intenciones de su ex marido para quitarle la custodia de su hijo Frankie (Sage Correa), de 7 años, éste es secuestrado en el parque de diversiones al cual lo ha llevado. Logra darse cuenta del momento en que lo suben a un auto y entonces inicia una persecución que durará por casi toda la película. La mujer es una madre tenaz que no permitirá que le quiten a su hijo de ninguna manera.





         La cinta es pura acción por lo que el espectador no tiene ningún momento de respiro. La mujer va monologando todo el tiempo sobre lo que está viviendo y asegura lo que sabemos que no dejará de suceder: no va a abandonar tan fácilmente a su hijo. Filmada en 2014 para ser estrenada originalmente en 2015, la cinta sufrió problemas por la quiebra de una de las compañías productoras que fue retrasando su salida hasta este año. Halle Berry fue coproductora, y se nota porque está en escena prácticamente todo el tiempo.





         Debe destacarse además del buen ritmo de la cinta que se utilizan algunos elementos para mantener el interés y la expectativa del público (mostrar que el tanque de gasolina está a punto de terminarse; integrar ciertas amenazas de los secuestradores para alejar a su perseguidora). No obstante, es una película fría: mera acción que impone distancia sobre lo que está sucediendo: uno extraña la diversificación de tensiones y emociones que producen las cintas de la serie Búsqueda implacable (Taken), aunque hay algunos giros inesperados en el argumento. Aquí el tono es igual y estridente. La bella Halle Berry sacrifica su glamour para mayor realidad de la cinta que nos ofrece un buen rato fácilmente olvidable.


sábado, 19 de agosto de 2017

EL ORIGEN DEL MAL


ANNABELLE 2: LA CREACIÓN

(Annabelle: Creation)

2017. Dir. David F. Sandberg.





         La cinta inicia en los años cincuenta cuando la familia Mullins pierde a su pequeña hija de la cual su padre (Anthony LaPaglia, maravillosa presencia), fabricante artesanal de muñecas, había fabricado una llamada Annabelle. Doce años después, a su gran casa, llega una monja con seis huérfanas, a las cuales los Mullins acogen con la intención de que volviera la alegría a la casa. Una de las niñas está lisiada por haber sufrido la poliomielitis. Lo que sucede es en realidad lo contrario ya que se desata la presencia de un demonio que habían conjurado accidentalmente buscando la recuperación, aunque fuera en espíritu, de su pequeña hija. Las niñas son presa segura: hay que encontrar a la indicada.





         Las grandes cualidades de esta película son la coherencia narrativa y la atmósfera. La película continua doce años más tarde para llegar al inicio de la primera cinta como un antecedente lógico, dentro de la fantasía, para que el poder transmisor del mal que caracteriza a la muñeca permanezca: esto se debe a que el mismo argumentista original ha sido el creador de este microuniverso. Por otro lado, la atmósfera mantiene el suspenso: no hay más que destellos de la violencia gráfica y la sangre aparece fugazmente. Las sombras amenazantes o las mantas que caminan para descubrirse vacías.  Se sigue la regla de la oscuridad, la sugerencia, azuzar la vulnerabilidad del espectador que está siempre a la expectativa: el hecho de utilizar a niñas y jovencitas, con toda la crueldad que la misma edad propicia, hace que se incremente su temor: hay un empate de esa indefensión, dentro y fuera de la pantalla.





         Cada personaje está definido por su propia circunstancia: una niña lisiada, débil físicamente e ignorada por sus compañeras, para que sea la víctima ideal de un espíritu maligno; la pareja Mullins que desafió los designios del mal para crearse la ilusión de tener a su pequeña hija liberando de esa manera  al demonio, han tenido consecuencias físicas y emocionales; las huérfanas que anhelan un hogar pero cuya solidaridad se torna en castigo. No puede dejar de mencionarse que el productor es James Wan por lo que hay un cuidado en el estilo, en lo visual, en el dominio del género. 


          



        

martes, 15 de agosto de 2017

COREOGRAFÍA DE LA VIOLENCIA


BABY: EL APRENDIZ DEL CRIMEN

(Baby Driver)

2017. Dir. Edgar Wright.



            Baby (Ansel Elgort) es el chofer de asaltos diversos. Su jefe es el mafioso Doc (Kevin Spacey) quien siempre organiza sus latrocinios con equipos diferentes pero con el mismo Baby ya que es un excelente conductor. La cinta inicia con acción vertiginosa para llegar a los créditos y luego ofrece una coreografía espléndida con Baby disfrutando su música en el Ipod a través de las calles que lo llevan a comprar unos cafés. Baby sufre de Tinnitus (un zumbido permanente en los oídos) por los que constantemente está escuchando canciones. En sus tiempos libres, crea música electrónica utilizando conversaciones que graba. Conoce a la joven mesera Debora (Lily James) de la cual se enamora. Cuando cree que ya se ha liberado de su vida criminal, el jefe le llama para otro último intento (hay un motivo que lo ata a este tipo). Sin embargo, Baby ha cambiado.





            La cinta muestra el retrato de un joven que es forzado a ser accesorio del crimen sin que en su fuero interno lo acepte. La primera secuencia, sin hechos de sangre, es impecable. A la siguiente, cuando hay un muerto, titubea: su peculiar mundo moral se ha conmocionado. Al conocer a la joven mesera, su alma gemela de cierta manera, encuentra un posible camino de redención, de alternativa para compartir lo que hasta este momento ha sido muy privado: Baby casi no habla; su padre adoptivo es sordomudo. Al tener cercanos a tipos sin escrúpulos, asesinos psicópatas, hay una revuelta interior que le llevará a defender lo suyo, a deshacerse de lo que le estorba, a recuperar ese pequeño romance que acaba de tocar a su existencia.





            Ansel Elgort es toda una revelación: es el tipo de papel que se queda en la memoria y que de vez en cuando, no siempre, aparece en las pantallas para impactar al espectador (algo que no logró con la serie “Divergente”). Edgar Wright dirige su propio guion con brío y mezcla sus pasiones: acción, humor, música. Todo el elenco convence pero el joven Baby es quien domina el paisaje. La película es ejemplo del camino mal tomado que luego se endereza: cree en la bondad y entereza moral de su protagonista quien prefiere sacrificarse antes que perjudicar a los seres que ama. Todo se complementa y todo se cierra como debe ser. Queda mucho más por decir pero a usted le toca descubrirlo.



Jamie Foxx, Lily James, Jon Hamm, Edgar Wright,
Eiza González y Ansel Elgort

viernes, 28 de julio de 2017

LA GUERRA CRUENTA


DUNKERQUE

(Dunkirk)

2017. Dir. Christopher Nolan.





            La cinta indica desde su inicio tres planos temporales: el muelle – una semana, el mar – un día y finalmente, el cielo – una hora. A través de ellos la cinta se mostrará en fragmentos para que el espectador los reúna y se dé cuenta de la acción, de lo que la imaginación del autor-director le permite visualizar para dar a conocer a las generaciones presentes lo que fue el inicio de una cruenta guerra, el salvamento de miles de soldados que se encontraban varados en la costa francesa acosados por el enemigo que los había estado alejando y cercando en este punto, atacando por mar, aire y tierra. Nunca vemos de cerca al enemigo, simplemente nos damos cuenta por las consecuencias de muerte. Hay una notoria, velada xenofobia porque los ingleses esperan su rescate mientras que hacen menos a los franceses que están en su territorio invadido.





            Entonces es la recreación de un momento importante en 1940 a través de ciertos casos particulares: un civil patriota quien, junto con su hijo y un amigo, parte con la convicción de cumplir con un deber moral. Un soldado que busca, a como dé lugar, una manera de asegurar su evacuación, y el destino lo juntará con otro misterioso joven. Un par de pilotos aéreos que protegen desde su ilimitado cielo de los mortíferos bombarderos alemanes. Cada uno sucede en su propia escala temporal por lo que el espectador al principio se desconcierta con la alternancia de noche y día, de hechos que ocurren con mayor espacio de acción que otros. Así se comprenden esas tres etiquetas que aparecen al principio. Además, no es una cinta de actores sino de personajes. Uno agradece a Mark Rylance o Kenneth Branagh pero pudo haber sido cualquier desconocido sin merma de contundencia.



            Nolan entra al hecho histórico. Ya no es la fantasía del héroe enmascarado, ni los avatares de la memoria o del sueño, ni la ciencia ficción. Sigue jugando con la no linealidad del tiempo pero de una manera tal que cada plano está arropado por otro, hasta que se unen en algún punto. Todos los trucos narrativos de sus anteriores cintas quedan minimizados porque ahora la coherencia es mayor (en El origen cualquier cosa podía suceder ya que el ámbito onírico permitía hacerlo; en Interestelar era la teoría de la relatividad llevada a sus extremas consecuencias). Nolan pasa por todas las gamas del ser humano en conflicto: solidaridad, traición, sacrificio, sobrevivencia y hasta la muerte. Un cuento moral para nuestros tiempos perversos. De ahí la grandeza de esta película que debe verse en IMAX para disfrutarla en todo su esplendor.



           

martes, 18 de julio de 2017

NIÑA INTELIGENTE


UN DON EXCEPCIONAL

(Gifted)

2017. Dir. Marc Webb.





         Mary (McKenna Grace, muy graciosa) es una niña de siete años que se encuentra a punto de vivir su primer día escolar. Hasta el momento ha sido instruida por su tío Frank (Chris Evans, mostrando otra faceta de su talento) pero es una niña prodigio con alto coeficiente intelectual. En la escuela se aburre pero demuestra su superioridad. Esto provoca que la directora del lugar le ofrezca a Frank becarla para que vaya a una escuela de alto rendimiento pero aquel se niega ya que quiere que viva su infancia al lado de niños de su edad y sea tan humana como nunca lo fue su hermana. De pronto llega la abuela de la niña, huérfana porque su madre, igualmente inteligente, se suicidó cuando apenas tenía un año.  Inicia un juicio para quedarse con ella y aprovechar su talento matemático.


Una relación amorosa pero angustiante



         Lo que pudo haber sido un melodrama chantajista, ya otras veces contado, se convierte en un drama humano con personajes profundos y bien delineados. Frank fue profesor de filosofía pero dejó todo para dedicarse a un trabajo común (reparador de máquinas de botes y barcos) para cuidar a su sobrina en un ambiente cálido (la acción sucede en Florida), alejado de la influencia de su egocéntrica madre Evelyn (Lindsay Duncan) que retorna porque desea sublimar en Mary las cualidades que tenía, pero nunca comprendió en, su hija. Bonnie (la feúcha Jenny Slate) es la maestra que descubre las cualidades de Mary y descubre las motivaciones de Frank para luego iniciar una relación íntima. Roberta (Octavia Spencer) es la vecina que apoya a Frank en la realidad de la niña. Y Mary, interpretada por una chiquilla que se tornará en la Dakota Fanning del momento mientras crece, es una chiquilla superdotada que entiende el sentido de la justicia, comprende perfectamente las matemáticas, pero se encuentra perdida entre la angustia de un tío que no quiere fallar en su desarrollo y una abuela que vive frustrada por la sabiduría truncada de su hija, a la cual nunca atendió como debía.





         La cinta nos habla de la responsabilidad. Uno comprende los cuestionamientos de un tío que está consciente de la herencia familiar y no desea repetir la tragedia previa. Lo más importante es la prevalencia del conocimiento y la madurez que conlleva dentro de la inocencia. La cinta muestra la acción y la reacción sin caer en verbosidades como sucede cuando la niña se entera de la existencia de un padre que nunca se interesó por ella y abandonó a su madre embarazada por lo que se pone a llorar y se queja de que no la haya buscado: Frank la lleva a la sala de espera de un hospital para que sea testigo de la alegría de un padre cuando se entera del nacimiento de su hijo, algo que no sucedió en su caso, por lo que la inteligente niña asimila todo. Son estos momentos los que elevan a la cinta sobre el melodrama simple que explota emociones primarias: apela al entendimiento del espectador para que éste reaccione de alguna manera. Todo un hallazgo.



El realizador Marc Webb, luego de sus dos 
afortunadas experiencias con El hombre araña
y Andrew Garfield, además de su excelente debut
fílmico con 500 días con ella, reitera su talento.


viernes, 14 de julio de 2017

LOS AMIGOS


SOPLADORA DE HOJAS

2015. Dir. Alejandro Iglesias Mendizábal.





         Tres amigos: Rubén (Alejandro Guerrero), Lucas (Fabrizio Santini) y Emilio (Francisco Rueda), regresan de un partido de futbol, cruzan el parque para ir a sus casas a bañarse y cambiarse porque tienen que atender el funeral de un amigo que se estampó con su motocicleta. En el parque hay montones de hojas ya que es el fin del otoño y Rubén reta a Lucas para que se tire sobre uno de ellos (algo que siempre había querido hacer) apostando diez pesos que luego no le paga. Al llegar a su casa, Lucas se da cuenta que no trae sus llaves y piensa que las extravió al lanzarse sobre las hojas. Vuelve a verse con sus amigos para intentar encontrarlas.


Alejandro Guerrero, Fabrizio Santini
y Francisco Rueda: talentosos actores



         Presentada en 9 capítulos, esta apabullante, divertidísima y cálida mezcla de comedia con toques dramáticos nos habla del sentido de la amistad que se va cultivando desde la niñez. Los tres amigos lo son en realidad y pasan por las diferentes etapas de enojos, pleitos, risas, discusiones, bromas, pláticas eróticas durante el transcurso de este día en que todo sucede. La gran cualidad de la película es el perfecto reparto para su guion. Desde el principio los tres actores atrapan por su naturalidad y gran histrionismo. Aparecen otros personajes debido a las incursiones de los jóvenes en sus casas o por ir a buscar una escoba o por la necesidad de un medicamento. El lenguaje es coloquial y en todo momento se mantiene el tono casual, algunas groserías de pronto, pero está el respeto básico y la burla usual: todo lo que esperamos en una amistad. Son muchachitos recién salidos de la preparatoria.





         Fuera de su relación, nos enteramos de sus problemas o anhelos personales: Rubén miente a sus padres ya que ha dejado la universidad sin avisarles; Emilio vive obsesionado con una vecina a la cual desea, le roba correspondencia o prendas para usarlas al masturbarse; Lucas es el más inocente pero tiene una novia que lo domina, hecho que provoca la burla de los demás. Rubén también tiene los naturales deseos sexuales (imagina seducir a la madre de Emilio) así como la actitud rebelde ante unos padres complacientes con él. Son unas almas puras, sin maldad con los instintos a flor de piel, pero en el fondo siguen siendo niños: Lucas no quiere perder jamás y discute puerilmente, de hecho es su idea la sopladora de hojas que tiene un amigo quien jamás le contesta el celular. En el funeral, los tres meditan sobre el significado de la vida a través de acciones o simples miradas. Son amigos del alma. Sus vidas tendrán que solucionarlas sin más recursos como esa nunca conseguida sopladora: se tienen a ellos mismos.  ¡Admirable!


Alejandro Iglesias Mendizábal