jueves, 5 de octubre de 2023

DELICIOSO OJO POR OJO

EL JUSTICIERO 3: CAPÍTULO FINAL
(The Equalizer 3)
2023. Dir. Antoine Fuqua.

         Lo que ya es el cierre de una trilogía apasionante, nos remite al tono del género del oeste. Tenemos al forastero que llega al pueblo, amenazado por una banda criminal, para convertirse en su defensor. En este caso, reencontramos a Robert McCall (un orgulloso, calvo, maduro Denzel Washington) en un viñedo siciliano, donde ha realizado una masacre de traficantes de droga. Resulta herido, y es trasladado a la casa del doctor en una villa costera cercana a Nápoles, donde comienza a recuperarse. Atestigua que los habitantes del lugar están siendo extorsionados por una banda que llega en motocicletas para golpearlos o quemarles sus propiedades. McCall tendrá que tomar acción.

         Mismo guionista y realizador que cumplen con la coherencia narrativa y el ritmo adecuado. Si en la primera cinta McCall, exagente FBI, ahora empleado en un gran almacén, se lanzaba contra un explotador de mujeres, en la siguiente secuela partía a resolver un crimen en Bruselas, mientras una de sus excompañeras era brutalmente asesinada en Boston, por lo que tenía que encontrar al culpable para llevar a cabo el magnífico y satisfactorio “ojo por ojo”, esencial en estas cintas, para que se cumpla como el título promete, la justicia.

         Esta siguiente, y última, secuela inicia con el justiciero enfrentando al cabecilla para mostrar, de manera efectiva y veloz, sus técnicas de supervivencia. Una bala inesperada lo llevará a un lugar donde la convalecencia le permitirá disfrutar de la paz y tranquilidad, de la amabilidad, del ambiente paradisiaco (que como espectadores aceptamos por convención: los pueblos europeos son una delicia). La perfecta construcción del guion nos va adentrando en los hechos precedentes, además de incluir una relación que el propio McCall establece con una agente de la CIA, Collins (Dakota Fanning), para seguir con una de las variables de la serie de televisión que dio lugar a estas extensiones cinematográficas: el justiciero tiene relación con un representante de la ley que le solapa irregularidades y con quien colabora en las soluciones de los casos que investigan.

         Por eso, “El justiciero 3” desconcierta inicialmente. Uno no imagina que el héroe sea atacado, ni se muestre vulnerable. Los hechos en el viñedo no tendrán mayor explicación hasta casi la mitad de la cinta, para luego ir conectando cabos sueltos, como ocurre con la banda extorsionadora, la mafia siciliana, la agente de la CIA. Lo que siempre resulta alentador es que McCall se transforme de ciudadano tranquilo y consecuente, en bestia de sangre al atacar a los villanos de la trama. Estos personajes sufren antes de llegar a su exterminio: si la cinta predispone al espectador contra el malvado por su cinismo y crueldad, le ofrece gratificación al desechársele como cualquier alimaña, pero lentamente.

         Por otro lado, hay cierta aura de nostalgia y romanticismo al ver reunidos nuevamente a Denzel y Dakota reunidos luego de aquel “Hombre en llamas” (2004, Tony Scott), cuando ella era pequeña,
con apenas diez años, ahora una mujer casi treintañera y Washington casi septuagenario. Y por su parte, esta es la quinta colaboración entre el extraordinario Antoine Fuqua y Washington (quien ganara su Óscar como mejor actor por “Día de entrenamiento”, en 2001, su primera cinta en conjunto). Y vuelvo a mi comentario inicial del tono de cinta del oeste: no olvidemos que Fuqua dirigió “Los siete magníficos”, en su segunda versión, donde la esencia de estas cintas ya estaba presente, donde se confirma que los verdaderos directores filman la misma película siempre, de una u otra manera.

El director Antoine Fuqua



martes, 15 de agosto de 2023

JUGAR CON LA AVENTURA

MEGALODON 2: EL ABISMO
(Meg 2: The Trench).
2023. Ben Wheatley.

         En 2018, cuando se estrenó la cinta original, dirigida por Jon Turteltaub, escribí lo siguiente en mi reseña: “No se requiere mucho espacio ni disertaciones que busquen mayor sustancia a esta cinta cuya premisa elemental es la compasión por el prójimo, la ayuda mutua, el sentido de rescate en situaciones peligrosas que usualmente nos predican las cintas espectaculares que muestran desastres épicos”. Y no hay que darle mayor vuelta a esta primera, brillante, secuela, donde el rescatista Jonas (Jason Statham, carismático e indestructible) retorna ahora, para ser víctima, junto con su hija (ya crecida en interpretada por la misma Sophia Cai), y otros de sus compañeros, de la ambición y la avaricia extremas.

         Al inicio de la cinta, Jonas se encuentra en un barco que tira residuos tóxicos al mar, por lo que habrá un enfrentamiento y una primera mirada al aspecto heroico del personaje. Luego, retorna a su anterior trabajo, que implica la investigación de aguas profundas donde se supone que todavía viven los tiburones prehistóricos. Ahora, ocurren dos cosas: la hija de Jonas se introduce como polizón en la nave exploradora, además de que se descubre una mina ilegal que obtiene metales raros que valen billones de dólares en el mundo terrenal. Hay un accidente, se descubre que todo es parte de una conspiración y entre la tripulación investigadora, muere la mitad y la otra deberá de buscar la supervivencia, y hasta aquí la primera parte de la película. Luego, entrará en otra fase, ya en el exterior, donde llegarán, por un agujero provocado en el fondo del mar, los animales de tiempos cretácicos.

         Aparte de ese sentimiento de familia, ahora, un personaje principal es el cuñado de Jonas, Jiuming (el simpático Wu Jing), además de que reaparecen los colegas del personaje que conocimos en la cinta anterior: Mac (Cliff Curtis) y DJ (Page Kennedy), tenemos el sentido del humor. La cinta se divide, como he comentado, en dos fases: una más solemne, bajo el mar, plena de peligros y situaciones cuasimortales; la segunda es al aire libre, en una isla de recreo, con turistas y comodidades, a las cuales llegarán las amenazas inesperadas.

Cintas previas del maestro Wheatley:
"El rascacielos" (2015), "En la tierra" (2021), "Rebeca" (2020)

         Uno se pregunta el motivo de que Ben Wheatley, haya aceptado este proyecto, luego de dirigir la alegórica representación de la sociedad de consumo que va hacia su extinción en “El rascacielos” (2015, High-Rise) o su visión desesperada ante la pandemia en “En la tierra” (2021, In The Earth), donde una sociedad afectada por un terrible virus llega a una mezcla de ciencia y fanatismo religioso para implorar por una salida del mal (y donde se expresa la frase “la gente olvidará, nadie recordará”, que es lo que sucede en nuestros días: tal parece que la pandemia nunca ocurrió). También Wheatley fue el creador de la relectura de “Rebeca”, en una insípida versión de 2020. Y uno encuentra la respuesta, al término de esta película: Wheatley se divierte, conoce los elementos del género y los reanima: Statham casi cayendo en los dientes del megalodón nos recuerda a “Tiburón”. Los reptiles prehistóricos traen a la memoria los mortales, aparentemente inofensivos, pequeños depredadores de alguno de los “Parques Jurásicos”.

         Wheatley juega con las convenciones de este tipo de cine y Statham es el mejor representante del héroe terreno, sin poderes sobrenaturales, pero que puede utilizar la hélice de un helicóptero para amenazar a un gigantesco tiburón, o hacernos creer una absurda teoría para evitar la presión del agua. Lo mejor de estas cintas es cuidar la ligereza con el toque de humor que haga que el espectador se sobresalte y espere el siguiente zarpazo o la terrible mordida (o la apertura de una puerta automática para dar entrada a los reptiles carnívoros y su festín de mercenarios). La mayor satisfacción reside en los castigos que reciben los villanos. Y como en todas las películas del género, después de la tempestad llega la calma absoluta, como si nada hubiera sucedido.

El director Ben Wheatley