lunes, 18 de agosto de 2014

EL FANTASMA SE DIVIERTE

MÁS NEGRO QUE LA NOCHE
2013. Dir. Henry Bedwell.



       Al morir la tía Ofelia (Lucía Guilmáin), su inmensa mansión y fortuna así como su peludo gato negro Bécquer son heredados por su sobrina Greta (Zuria Vega, una joven pero fea Lourdes Munguía) quien llega al lugar acompañada de tres jóvenes: su mejor amiga con cabello bicolor Pilar (Eréndira Ibarra, una joven Jacqueline Voltaire dándole chispazos a Lorena Velázquez) quien es hermana de su novio Pedro (Josemaría Torre Hütt); la escritora María (Adriana Louvier, una joven Elizabeth Aguilar) que tiene a una nutria como mascota; y la española Victoria (Ona Casamiquela, una joven que no recuerda a nadie por plana y con razón es la primera que muere). La que se ha quedado también a vivir en la mansión es la fiel ama de llaves Evangelina (Margarita Sanz). La nutria le cae destrozada y sangrante a María y ésta decide cobrar venganza matando a Bécquer, ahogándolo en la alberca. Comienzan a suceder hechos extraños, se escuchan ruidos y lamentos, Greta tiene pesadillas que confunde con la realidad. Mientras tanto, nos hemos dado cuenta que Victoria ha tenido sexo con Pedro ante la mirada escondida de Pilar. De esta manera hay dos secretos guardados a Greta: la muerte del gato y el coito de Victoria.

Las muchachas llegan a la inmensa mansión y se encuentran con Evangelina


       Greta va descubriendo en sus sueños la verdad detrás de su tía Ofelia: mató a su marido y a la sirvienta que se metió con él. El fantasma de Ofelia se va posesionando paulatinamente de Greta y entre ambas: espíritu y materia, empiezan a deshacerse de las amigas y del novio infiel. Así, tenemos lo que resulta un buen intento narrativo de exorcizar al pasado con una situación semejante en el presente. El fantasma se apodera del cuerpo de la sobrina para lograr su perversa redención y continuar viva a través de la joven. Todo lo anterior suena muy bien y uno pensaría, paradójicamente, que la peor película de la trilogía de terror, original de Carlos Enrique Taboada, es la mejor de sus nuevas versiones, pero… no es así.

El agua limpia, pero alrededor la suciedad ¿será metáfora visual?


       Concuerdo con mi querido Edgardo Reséndiz en que la cinta tarda mucho en arrancar y, cuando lo hace, todo debe resolverse de manera rápida porque ya se han agotado posibilidades, recursos y trama. La cinta sigue una de las reglas del género de terror en cortar cierta situación para pasar a otra y alargar el suspenso. En esta cinta, las cosas se detienen para que no haya suspenso y lo único que se ha logrado es cortar el tedio para pasar a otro momento sin gracia. Hay efectos de “terror visual” sin ton ni son: verse en un espejo con cara de espanto; sombras en las ventanas; entradas inesperadas del ama de llaves quien, siempre, se pone a explicar o filosofar alguna acción. La genial Margarita Sanz muestra que es una gran actriz en un papel pésimamente escrito que la hace reaccionar de manera ridícula para que cualquier ingenuo exprese su maravilloso paso de una reacción a otra, cuando no tiene sentido lo que se expresa o la risa que se suelta quizás, para que haya algo que evite que se mantenga el bostezo.

La maravillosa Margarita Sanz, pero en otras películas: aquí no...


       Está la secuencia de una fiesta con mucho uso de energía eléctrica por el equipo que se está usando: en todas las secuencias previas (y en las que luego vendrán) hay fallas de luz: quizás al fantasma le gustan los D.J.’s. Al día siguiente de la fiesta, por la mañana, la casa aparece impecable, sin que jamás hayamos visto otro sirviente en ella, por lo que Evangelina debe ser una mujer maravilla. Pero bueno, es un cine de tono fantástico, todo debe aceptarse como por arte de magia.

Lucía Méndez como víctima final en la cinta de Taboada...
Todo se le perdona por la maravillosa telenovela "Amor de nadie"


       No he mencionado a la cinta original porque no vale la pena. El reparto estaba conformado por estrellitas que luego se volvieron, por la edad, en “primeras actrices” (ahí tienen a Helena Rojo, septuagenaria, triunfando en telenovelas o Lucía Méndez cada vez menos parecida ella misma). Era una cinta simplona porque todo se centraba en el gato muerto y en la venganza del fantasma de su dueña. Ahora, en esta versión, la referencia ya nos remitía a que las tres amigas iban a morir, pero desde que las conocemos son tan detestables, tan odiosas y pesadas, que uno desea con toda el alma que el fantasma no se esperara hasta que le maten al gato para deshacerse de ellas.
Eréndira Ibarra, Zuria Vega, Adriana Louvier y Ona Casamiquela:
el cuarteto fantasmal... feítas, realmente...