sábado, 4 de abril de 2015

CINCUENTA SEMANAS SANTAS

SÓLO DE NOCHE VIENES
1965. Dir. Sergio Véjar.


         Sólo de noche vienes (1965) fue el cuarto largometraje del realizador colimense Sergio Véjar (1928 – 2009) quien había entrado al cine desde los años cuarenta como ayudante en diversos oficios. En 1961 había filmado de manera independiente Volantín que tuvo problemas sindicales por tal motivo pero que finalmente pudo exhibirse, aunque siempre como relleno de programas dobles. Al año siguiente ya pudo filmar una cinta dentro de la industria basada en una obra teatral de Sergio Magaña Los signos del zodíaco y más adelante, la adaptación al cine de la puesta teatral de Las troyanas. Luego de participar en el Primer Concurso de Cine Experimental dentro de una cinta conformada por tres episodios (Viento distante), le llegó la oportunidad de realizar una coproducción internacional con Guatemala y locaciones en El Salvador.

Elena Garro (1920 - 1998)

         La cinta, con argumento original de Elena Garro, adaptado por el productor Manuel Zeceña Diéguez y el propio Véjar, es un melodrama pasional que narra el tema del amor prohibido que conduce necesariamente a la muerte. La acción sucede entre el día previo al Domingo de Ramos para terminar el Sábado Santo. Uno puede pensar que la Semana Santa era una época atractiva para la parte comercial de la cinta al mostrar las procesiones tradicionales, pero es también el mejor marco temporal para confrontar otro tipo de pasión terrenal.

Julio Alemán (1933 - 2012)

         El mexicano Andrés (Julio Alemán) canta frente al mar salvadoreño. Es el día previo al Domingo de Ramos y el hombre ha venido a ver las procesiones religiosas. Su guía ha sido la joven Carmen (Regina Torné) que muestra un interés no correspondido por el Andrés. Éste asiste a una iglesia donde coincide con una hermosa mujer (Elsa Aguirre) que coquetea con él pero quien escapa de su vista. Más tarde, asiste a una fiesta a la cual le ha invitado Carmen y, de pronto, en el jardín, se le aparece la misma mujer, sin imaginar que será la causante de su muerte. A lo largo de la cinta van sucediendo diversos encuentros entre ellos. Resulta que la mujer es cuñada de la joven Carmen y le ha dicho a Andrés que ese es su nombre. En realidad se llama Remedios y es esposa de un poderoso empresario con fuertes nexos políticos.

Elsa Aguirre (1927)

         La cincuentenaria película, con todos sus defectos técnicos y actorales, viene a ser el retrato de un amor enloquecido y febril (al verse en el jardín, se abrazan impulsivamente para besarse con pasión). Remedios es una mujer insatisfecha (el marido la rechaza cuando ella lo necesita para evitar seguir adelante con este amorío; ella lo rechaza cuando ya se ha dado cuenta que no puede dar marcha atrás). Andrés representa una posible forma de escape tanto real como carnal.

Doy mi salvación por tu amor

         Andrés, por su parte, es un hombre tranquilo que, tal vez, por la canción que interpreta, tuvo algún desengaño amoroso. Espera algo. La visión de esa mujer en la iglesia lo inquieta. La casualidad de que sea la cuñada de Carmen (sin que él lo sepa) le permite el reencuentro. Las razones sociales de Remedios la llevan a convertirse en una especie de fantasma que aparece y desaparece. El proceso romántico es paulatino ya que va de las primeras citas de besos y caricias hasta llegar a la consumación sexual.

¿Quién deja escapar la vida?

         En el jardín, Andrés besa a Remedios hasta que ella le pide que la deje ir. Le responde “No. ¿quién deja escapar la vida?” al tiempo de que le acaricia los labios. Luego, ante una frase que suena cursi pero premonitoria, le expresa “Déjame ver tus ojos para conocer el color de mi suerte” ante lo que la mujer le dice “Míralos. Son negros”. Mientras van en el auto hacia un lugar de encuentro, ella expresa “Todo el día pensé en ti y pensé en la muerte” a lo que Andrés responde “Eres mi vida, lo supe desde que te vi”. En realidad es una vida limitada como su propia relación y ante los obstáculos que Andrés jamás llegará a conocer, solamente ser víctima de ellos para rematarlo al gritar en una montaña “Doy mi salvación por tu amor”. Finalmente, en el mar, el viernes santo, luego de haber hecho el amor, ella le dice “Tengo miedo del castigo, nuestro pecado se agranda en este día”.

Eres mi vida, lo supe desde que te vi

         Y sí, ocurre el castigo. Andrés ve a Carmen durante la Procesión de la Virgen. Le llama pero una mano anónima con una pistola le dispara. Andrés cae al suelo, la mira desfallecido y Remedios, sin importarle nada, se arrodilla frente al hombre. El rostro del hombre se congela mientras se sobreponen imágenes de la procesión que muestran la pasión del Cristo. Ella acerca su rostro lacrimoso a la cabeza del hombre que muere. La imagen final es el de la Dolorosa.

Nuestro pecado se agranda en este día

         Este toque final le da sentido a la época de pasión, religiosidad y pecado a un melodrama basado en el argumento de una mujer inteligentísima que confrontaba a dos muertes liberadoras, aunque los motivos fueran diferentes, para destacar la excelsitud del amor enloquecido y febril. 

Otra Dolorosa ante la muerte de su amado