domingo, 1 de septiembre de 2019

EL HÉROE CAÍDO QUE SE LEVANTA...


AGENTE BAJO FUEGO
(Angel Has Fallen)
2019. Dir. Ric Roman Waugh.

         Tercera entrega de la saga de Mike Banning (Gerard Butler), agente secreto quien, en las cintas previas (Olimpo bajo fuego, 2013 y Londres bajo fuego, 2016) tenía como misión proteger al presidente de Estados Unidos contra ataques terroristas (en la primera, dentro de la Casa Blanca, en la segunda, mientras había una visita a Londres), ahora vuelve a suceder aunque de manera más indirecta ya que, el mismo título lo indica, el ángel guardián (o sea el propio Banning) es quien cae en desgracia al ser acusado como el perpetrador de un terrible ataque contra el presidente mientras éste pasaba unos días de descanso pescando en un lago. El mandatario queda en estado de coma mientras Banning, único sobreviviente con evidencias sembradas con dinero fuera del país, ADN en los transportes del enemigo, y hasta pláticas con los rusos, tiene que huir para buscar la manera de comprobar su inocencia y la esperanza de que el Presidente recupere la conciencia.
         La cinta es predecible desde el principio: los sospechosos del ataque son los que el espectador imagina y son revelados pronto dentro de la trama. Los hechos que suceden tanto durante el ataque inicial como la defensa del propio Banning ante las amenazas de ser capturado desafían toda lógica y razón, van contra las leyes de la física, contra la naturaleza humana, la salud mental y corporal de los protagonistas pero ¡no importa! Pertenece al género de acción que entra en el dominio de la fantasía por lo que sirve para el entretenimiento escapista… Sin embargo, no olvidemos que toda cinta es testimonio y documento de época cuya importancia se valora con el paso del tiempo. En este caso, indirectamente, con la vicepresidencia norteamericana (Tim Blake Nelson es un caprichoso vicepresidente), se cuestionan políticas contemporáneas y los peligros de las “fake news”. Se vuelve al tema de familia y se subraya la importancia del patriotismo, de no rendirse jamás y defender lo que le da sentido a nación y existencia, aunque claro, dentro de una mentalidad muy particular.
         La cinta inicia con una secuencia de acción que, en principio, confunde al espectador pero que luego se revela como una rutina de entrenamiento para agentes especiales que Banning está probando para recomendar a las autoridades y un futuro contrato. El dueño es Wade Jennings (Danny Huston), viejo compañero de Banning. Lo que sucede en este inicio importará para un enfrentamiento final. Posteriormente habrá otros momentos de tensión (un ataque de drones, un escape con tráiler en camino sinuoso, una cabaña plena de explosivos laterales y, por supuesto, la gran destrucción usual en esta saga). Banning tendrá que recurrir a quien le quede cerca del escape y dará lugar a un reencuentro inesperado con un personaje que se tornará entrañable dentro de la narrativa (Nick Nolte). 
         Banning tendrá un secreto personal que no ha confesado a nadie: los dolores y el deterioro físico producido por una vida de acercamiento a grandes extremos físicos y ahora se ha tornado en adicto a las pastillas contra el dolor. Al ser propuesto como posible Director del Servicio Secreto, su decisión está en jaque por la cuestión de salud. De esta manera, Banning adquiere una dimensión humana complementada por la necesidad de familia y un pasado triste en este aspecto que la cinta se encargará de ordenar. Dentro de la fantasía y la acción, tenemos una trama que se ha ido redondeando con el tiempo.
         Gerard Butler retorna en su papel ya icónico, aparte de fungir como uno de varios productores: se le nota el paso del tiempo ya que su rostro presenta más surcos y no muestra como en otras cintas el físico imponente de antes. Ahora el Presidente es interpretado por Morgan Freeman quien era funcionario en las anteriores cintas. Algunos personajes han sido sustituidos por otros actores pero al ser una franquicia es lo que menos tiene trascendencia. El reparto es maravilloso porque aparte del tenebroso Huston y el simpático anciano Nolte, está Jada Pinkett Smith como tremenda jefa del FBI y el magnético Lance Reddick como colega de Banning quien se encuentra con la ambigüedad de creer en su ético compañero. 
         Ya es ocioso repetir que no es una cinta para espectadores exquisitos que solamente buscan temáticas que exploran la condición humana y sus vericuetos (uno debe estar abierto a toda alternativa de cine y equilibrarse). No es cine europeo, sino el norteamericano de más pura acción (aunque se haya filmado en Bulgaria e Inglaterra principalmente) que también habla del hombre y sus dilemas, sus preocupaciones, su sentir político. Se antepone el entretenimiento que, en este caso es extraordinario: uno no puede dejar de ver cada imagen que se le presenta; uno no puede aislarse de expresar sus sentimientos ante lo que sucede. Si éste no es uno de los fines del cine, sobre todo del que nos ha conformado siempre,se está negando una gran tradición y costumbre. Ojalá regrese otro espacio o personaje “bajo fuego” dentro de otros dos o tres años, y que estemos aquí para disfrutarla (uno nunca sabe). 
El realizador Ric Roman Waugh