domingo, 12 de julio de 2009

DIARY OF THE DEAD (Romero, 2007)


Recibí el DVD de la última película filmada por el genial George A. Romero, jefe de las cintas sobre zombies, o sea muertos vivientes, donde lleva a cabo una reflexión sobre la verdad, la mentira y los medios de comunicación. Mientras filman una película de terror para su graduación, un grupo de estudiantes de cine se enteran que ha comenzado una epidemia de gente muerta que resucita, ataca a los seres vivientes que mata y transforma en otros como ellos. El pánico arremete. Un joven rico, y su pareja, decide irse en su coche hasta la mansión de sus padres. Los otros: el profesor y sus seis alumnos (tres mujeres, tres hombres) toman la carretera para dirigirse en el SUV a la casa de una de los estudiantes.


En el trayecto se topan con los primeros monstruos vivientes. Todo lo vemos a través del documental que una de las jóvenes editó a partir de todo el material grabado durante su odisea. Buscan por el internet, escuchan las noticias de televisión, revisan sus teléfonos, para irse dando cuenta que se está manipulando la información. El joven director, quien todo el tiempo trae la cámara en mano (si no se graba no es verdad), sube lo que puede para dar a conocer la verdad desde cierto punto del planeta. Hay un momento en que una chica japonesa comenta la terrible situación en Tokio.


Así, el maestro Romero no solamente comparte su obsesión por este nuevo comienzo (es otro inicio, otra lectura, de lo que empezó en "La noche de los muertos vivientes" en 1968) sino que hace un comentario sobre el cambio que ha sufrido el mundo y los errores a que nos enfrentamos confiando únicamente en lo que hablan los medios sin confrontar la realidad. La película tiene un final tremendista, aunque lógico e inteligente, donde surge la pregunta acerca de la necesidad de salvar a la humanidad, cada vez más alienada, más aislada, perdiendo paulatinamente sus sentimientos. Con todo, la narración muestra el dominio de un género: nos angustia, nos asusta, nos hace apagar de pronto la reproductora para evitar la pesadilla momentánea...