jueves, 7 de julio de 2022

LA COMEDIA DEL HÉROE

 
THOR: AMOR Y TRUENO
(Thor: Love and Thunder)
2022. Dir. Taika Waititi.

         Un prólogo nos muestra al indigente Gorr (Christian Bale, de nuevo camaleónico) perdido en el desierto, junto con su hija pequeña, pidiendo a Dios agua y sustento. Sin embargo, la niña muere. Al encontrarse con uno de los dioses, quien le responde cínicamente sobre su tragedia, Gorr adquiere la fuerza para apoderarse de la necroespada con la cual puede eliminar a los dioses. Junto con esta línea de acción, se encuentra la realidad que vive la científica Jane Foster (Natalie Portman) al encontrarse con un cáncer avanzado. Al revisar un libro sobre mitos escandinavos, decide ir hasta Asgard donde el martillo Mjolnir se encuentra hecho pedazos, pero que se reconstruye con la presencia de la mujer quien así, se convierte en el equivalente femenino de Thor. Empieza el ataque de Gorr en Asgard, llega Thor (Chris Hemsworth, con un físico envidiable), quien al verse al lado de Jane, revive su viejo romance, y juntos deciden luchar contra el villano. Así, de manera sucinta, se tiene otra de las aventuras del rubio y, en realidad, poco brillante dios noruego, que confirma el hecho de que “mucho músculo, poco seso”.

         Y así como sucedió en Thor: Ragnarok, también dirigida por el neozelandés Waititi, el sentido del humor y la ligereza es el tono que se le imparte a una cinta cuya duración apenas alcanza, por fortuna, dos horas, y de manera compacta, nos narra una aventura moral, el mal contra el bien, la redención esperada. La cinta cumple con las convenciones actuales y obligatorias de la diversidad (todas las razas, aunque se llegue a absurdos reales: los nórdicos originales eran blancos). Una de las grandes cualidades de esta película es que nos recuerda, para quienes no somos fanáticos de hueso colorado del universo Marvel, las tramas previas. Una representación teatral revive la historia de Thor, Loki y Hela, para ponernos al día. En la secuencia que nos introduce a Thor, lo vemos acompañado por los Guardianes de la Justicia, quienes lo dejan para que cumpla su misión mientras ellos parten hacia la siguiente producción de Marvel.

         Thor, junto con sus compañeros Korg, Valkiria y Jane, asisten al palacio donde habitan los dioses. Ante ellos, aparece el Dios principal, o sea Zeus (Russell Crowe), quien resulta ser vano y caprichoso. Es una de las secuencias divertidas de la cinta: Crowe interpreta con gran sentido satírico (algo impensable en el usualmente torturado actor) al dios griego (hasta utiliza un ligero acento, aparte de que al bajar escalones, juega con su faldita). Y otro incidente llevará al usual segundo final de la cinta para dejar atrapado y cautivado al espectador. Con excelentes efectos especiales y visualmente apantalladora, la película se desliza ágil. Lo que más se puede rescatar de esta cinta entretenida es la idea de que los dioses se pueden sacrificar con el fin de salvar a la humanidad. La cinta lo enfatiza, la maldad se esfuma, revive la esperanza.

El director Taika Waititi y su personaje Korg