lunes, 22 de diciembre de 2014

LAS OCTOGENARIAS NACIONALES




No vale la pena detenerse en centenarios porque en 1915 se seguía filmando la realidad testimonial en el Distrito Federal y en diversas partes del país. Hace 90 años se filmaron cinco largometrajes en la capital pero no tenemos evidencias de ninguno de ellos. Así fue lo tanto que se descuidó al cine como expresión cultural, pero ni modo: ¿qué se puede hacer?



Ya en 1935 se iba consolidando una industria que apenas tenía estrellas reconocibles y que seguía ofreciendo productos de compañías efímeras que filmaban para lograr alguna ganancia solamente. Se filmaron 23 largometrajes. Ese año se conformó la poderosa compañía CLASA a través de la cual Fernando de Fuentes pudo filmar ¡Vámonos con Pancho Villa!, basada en la novela de Rafael Muñoz, donde se discutía la efectividad revolucionaria y la calidad de los héroes. Aparte de una inversión de millón de pesos, se contó con armamento y soldados por parte del gobierno cardenista.

El debutante Arturo de Córdova, al lado de Vilma Vidal
y Fernando Soler en la delirante disección del personaje
devorado por los celos infundados.


Fue el año en que debutaron dos actores que se tornarían en grandes personalidades del cine mexicano: Pedro Armendáriz en María Elena de Raphael J. Sevilla; y Arturo de Córdova en Celos de Arcady Boytler.



Estas fueron las cintas del año (con sus directores): no dejaron de realizarse cintas estimulantes y otras que simplemente fueron consolidando nuestros géneros esenciales.

·        Martín Garatuza - Gabriel Soria
·        Monja, casada, virgen y mártir - Juan Bustillo Oro
·        María Elena - Raphael J. Sevilla
·        Todo un hombre - Ramón Peón
·        El tesoro de Pancho Villa - Arcady Boytler
·        Sueño de amor - José Bohr
·        El rayo de Sinaloa - Julián S. González
·        La familia Dressel - Fernando de Fuentes
·        Sor Juana Inés de la Cruz - Ramón Peón
·        Madre querida - Juan Orol
·        Luponini de Chicago - José Bohr
·        Hoy comienza la vida - Alex Phillips y Juan José Segura
·        El misterio del rostro pálido - Juan Bustillo Oro
·        Los muertos hablan - Gabriel Soria
·        Los desheredados - Guillermo Baqueriza
·        Juan Pistolas - Robert Curtwood
·        Silencio sublime - Ramón Peón
·        Rosario - Miguel Zacarías
·        ¿Que hago con la criatura? - Ramón Peón
·        Más allá de la muerte - Ramón Peón
·        Celos - Arcady Boytler
·        ¡Vámonos con Pancho Villa! - Fernando de Fuentes
·        No matarás – Miguel Contreras Torres.

(En rojo destaco las cintas importantes de este año, por
variadas y disímbolas razones).

Puede uno darse cuenta de la variedad temática. Soria y Bustillo Oro recurrieron a novelas de Vicente Riva Palacio para recrear al México del siglo XVII, 


mientras que José Bohr trasponía al gángster de Chicago en el México contemporáneo dentro de una ingenuidad y un desparpajo impactante: Anita Blanch era vedette que bailaba tap, pero nunca la vemos ejecutándolo, por ejemplo. 


Juan Orol debutaba ya como realizador y autor completo con un melodrama maternal que fue un taquillazo. 


O se rendía pleitesía a la décima musa con una biografía estática y solemne con Andrea Palma, ahora alejadísima de los pecados del Destino, en el rol principal.

Consuelo Frank dirigida por Juan Bustillo Oro
en la filmación de Monja, casada, virgen y mártir


Fernando de Fuentes aportó dos realizaciones cumbres: mientras que en la mencionada épica revolucionaria ponía en tela de juicio al héroe y a los supuestos beneficios del conflicto, en La familia Dressel 


hablaba de las tribulaciones sociales, sentimentales y urbanas centrando su punto de vista en una familia extranjera radicada en México.



Juan Bustillo Oro entró radicalmente al género del horror con El misterio del rostro pálido, una delirante cinta de amores imposibles entre un hombre desfigurado y la mujer a la cual aspiraba. Y otro delirio innegable es Celos, donde Arcady Boytler disecta los efectos de esta terrible enfermedad en un médico casado con una bella mujer varios años menor que él, de la cual sospecha que tiene amoríos con otro colega y llega hasta la locura.