martes, 9 de diciembre de 2014

VENGANZA NO ES SUFICIENTE

RELATOS SALVAJES
2014. Dir. Damián Szifrón.




         Las películas conformadas por varias historias siempre son emocionantes. Esperamos a la siguiente con tanta expectativa como la que acabamos de ver. Y es raro encontrarse una cinta de este tipo que sea completamente redonda. Aquí, el realizador Damián Szifrón ha sido autor completo y recorre seis tramas que son muy diferentes aunque todas fieles al adjetivo del título, distintas en diversos conceptos y metáforas. Seis historias narradas en dos horas con un grupo de excelentes actores argentinos donde se narran alternativas de la venganza: una venganza largamente cultivada (Pasternak), una venganza asistida (Las ratas), una venganza instantánea (El más fuerte), una venganza provocada (Bombita), una venganza social e injusta (La propuesta) y una venganza sadomasoquista (Hasta que la muerte nos separe).

Los verdugos reunidos en un vuelo insólito.


         Szifrón parte de un hecho simple, cotidiano, para que estalle otra realidad. Las casualidades aparentes llevan a la muerte espectacular; la llegada de un personaje detestable lleva a dos caminos: el principio moral y el instinto asesino; una broma viril en la carretera lleva a la demostración machista (que a su vez subraya la aniquilación y el final irónico); la indolencia de la ley lleva al literal estallido de la justicia y la admiración social; la prepotencia del gran burgués lleva a la corrupción y a la muerte del inocente (que no es tan inocente); la infidelidad lleva a la violencia para finalmente cerrar el círculo donde se demuestra que los seres semejantes se unen dentro de su mezquindad (Dios los cría).

Un ya maduro Leonardo Sbaraglia sufre las consecuencias
de su prepotencia como hombre rico ante un pobre diablo
que llega a cagar y mear su Audi último modelo. El machismo
viene resultando posible crimen pasional.


         Con un tono pleno de ironía, escatología, humor, visión crítica, Szifrón nos ofrece un panorama del mundo en que vivimos, donde la venganza tampoco es suficiente, donde todo cambia para seguir igual, donde la injusticia impera y el poderoso lleva las de ganar. El mundo tendrá pequeñas victorias pero quedarán en eso sin que nada trascendente suceda. Por eso impera el cinismo y la desigualdad.

El ingeniero en demoliciones Ricardo Darín sufre las injusticias
municipales sin obtener respuesta, como extensión
de su propia realidad como ser humano y padre de familia.


         Un compositor que ha sido humillado reúne a sus verdugos; una mesera reconoce al usurero de su pueblo que provocó el suicidio de su padre; un hombre con apariencia de alto nivel económico y auto nuevo, reencuentra al rival de menor escala social y auto chatarra; un experto en demoiliciones es víctima de la prepotencia municipal por lo que tomará el asunto en sus manos; un joven rico atropella y mata a una embarazada y huye, por lo que su padre trae al abogado ladino que propondrá una salida corruptísima; una recién casada descubre la infidelidad de su marido y arma todo un escándalo en el banquete de bodas. Así, con simples sinopsis, puede uno darse cuenta de la variedad de tramas que convergen en temas de actualidad que nos afectan porque los personajes podemos transportarlos hacia nosotros para que se tornen en representantes de algún momento de nuestras vidas. Algo de esto hemos vivido.

La novia Érica Rivas descubre la infidelidad de su ahora esposo
durante la fiesta de bodas: dentro de su propio conformiso y valor de clase,
la pasión entre ellos es mutua.


         Sin embargo, los personajes viven estos hechos y consecuencias como reflejo de sus propias existencias aunque no haya conciencia de ello. Esa es la gran cualidad de esta buena película que posee altas (gran reparto, perfecta fotografía y edición, actores de primera línea) y bajas (a veces se alarga mucho en cuestiones nimias). Szifrón nos ha lanzado varias bofetadas al rostro para que reflexionemos, aunque solamente nos quedemos en eso: ya es bastante y vale la pena saber que somos nuestros propios verdugos y víctimas...

El realizador Damián Szifrón nos ofrece un espléndido
tercer largometraje. Esperemos todavía mejores cosas.