martes, 30 de junio de 2015

DOS ESTRELLAS INDISCUTIBLES

DOS LOCAS EN FUGA
(Hot Pursuit)
2015. Dir. Anne Fletcher.



         Rose (Reese Witherspoon) ha crecido al lado de su padre, policía, y como consecuencia, ahora ella es una mujer policía casi treintona, obediente de las reglas, sin suerte para el amor y relegada a la bodega de evidencias en el precinto porque alguna vez atacó y casi calcinó al hijo del alcalde. Se le ordena que acompañe a un detective para trasladar al testigo de un narcotraficante y su esposa, que se encuentran en peligro de muerte. La mujer resulta ser Daniela (Sofía Vergara) una voluptuosa y exagerada colombiana. En medio de policías corruptos que traicionan, las mujeres deben escapar para que Rose lleve a Daniela a declarar para que haya ciertos giros argumentales con sorpresas y final feliz.

La policía Rose (Reese Witherspoon) es la encargada 
de la bodega de evidencias

         La cinta, producida por las estrellas principales, está realizada con todo cuidado y fórmula para explotar los estereotipos ya comunes: ante la estatura y bello cuerpo de la latina se contrasta a una chica menuda, rubia, con ojo azul. Ante la transgresión de la ley (aunque sea por matrimonio) está la mujer respetuosa del deber y la recta herencia de su padre. Y más que nada, ante la explotación del fenómeno Vergara con su acento exagerado y sus inflexiones de voz, están las características que han hecho magnética a Witherspoon. No son Thelma ni Louise porque ambas ya están absorbidas por el sistema social que las rodea, dentro de este siglo XXI tan posmoderno que el cuento moral ya resulta ser cuento de hadas, vetusto, del pasado.


Va creando una amistad con su protegida Daniela,
(una Sofía Vergara divertida, regodeándose con su
propia y redituable caricatura)


         Hay momentos graciosos pero en general el tono es forzado. No se distingue a Gloria (el personaje de Modern Family) de esta Daniela, excepto en algunas reacciones y en su explicación de una deseada venganza. Las situaciones y los personajes se sienten desperdiciados porque pudieron ser mejores, aunque entonces toda película fallida posee el mismo defecto que, no obstante, viene a ser su cualidad: Sofía Vergara sabe lo que está haciendo. Su acento y su imagen de tonta es lo que le ha dado éxito y hecho famosa. La película viene a ser otra variable de la fórmula Chicas armadas y peligrosas (2013, Paul Feig) donde se une a una popular comediante televisiva con una actriz seria (y oscareada). Si allá era la gordura y la comicidad física, en este caso es la voluptuosidad latina y la pseudoingenuidad con el añadido verbal. Eso sí: el estrellato en todo su apogeo, indiscutible.

Una variante de un típico chiste visual al deber manejar 
un vehículo pesado


         Y todavía se puede sumar una audacia: Rose cambia. Todo viene a serle útil y convertirse de hazmerreír a heroína. Eso le permite “darle la vuelta a la ley”. Recuperar unos zapatos de contrabando o utilizar su influencia para liberar al hombre que desea (Robert Kazinsky, nada menos). No se rompen lo que cínicamente son las reglas contemporáneas: así se sobrevive y se vive ahora la comedia.

Rose cambia física y moralmente: ayuda a su amiga
para que vuelva a ser millonaria y rescata
al hombre que alguna vez la ayudó...


          

domingo, 28 de junio de 2015

RODEADA DE FANTASMAS Y DEMONIOS...

LA NOCHE DEL DEMONIO 3
(Insidious: Chapter 3)
2015. Dir. Leigh Whanell.



         Quinn Brenner (Stefanie Scott) va en busca de Elise Rainier (Lin Shaye) porque se la han recomendado como psíquica y quiere hablar con su madre fallecida año y medio atrás. Elise, reticente, primero se niega pero luego accede para darse cuenta que hay un demonio que obstaculiza su trabajo. Quinn retorna a su casa, comienza a darse cuenta de situaciones extrañas y luego, por fijarse en una misteriosa figura espectral, es atropellada. A punto de morir, ya en otra dimensión, logra reaccionar en la mesa de operaciones para sobrevivir. Al retornar a su casa, las manifestaciones demoniacas se hacen más fuertes. Llega Elise para continuar con su trabajo psíquico y de esta manera evitar que Quinn sea poseída completamente por las fuerzas del mal.

Media alma de Quinn ha sido arrebatada 
por un demonio


         Tercera cinta con los personajes creados por el propio realizador, ahora, Leigh Whanell, en su debut como director, que viene a ser un antecedente a los hechos que pudimos disfrutar en la primera y segunda cinta de la serie. La acción ocurre pocos años antes y sirve para reiterar (comprobar) la premisa de estas cintas: cuando se hace el llamado a un espíritu para conectarlo, hay muchos otros a la expectativa, que incluye a los propios demonios. Hay alguno que se inserta en quien está solicitando el llamado.

Elise debe adentrarse en el mundo de la oscuridad
para recuperar a Quinn


         La cinta permite interiorizarse, como verdadera novela fílmica, en el personaje de Elise. Aquí sabemos que tiene el corazón destrozado: su marido se ha suicidado tiempo atrás y por eso vive encerrada consigo misma. Ya no hace lecturas o sesiones porque tiene a un espíritu acechándola. Ha perdido confianza en sí misma. Esa debilidad es la que ha restado energía. Quinn, por su parte, siente que no pudo comunicarse con su madre antes de su fallecimiento: tiene problemas con su padre y busca maneras de alejarse de su tutela. Esta sesión fallida que la llevará a su casi destrucción le abrirá los ojos a otra alternativa, además de permitir que la psíquica recupere su fuerza y sus capacidades.

La fantasma que obstaculiza las labores de Elise


         Dentro de su fantasía, la película es coherente. El estilo es elíptico y no se regodea en secuencias o imágenes largas ya que todo es entendible, sin requerir de mayores explicaciones o vueltas a otros momentos. Los personajes de los “caza fantasmas” que en las cintas previas aparecían como expertos (Specs y Tucker), aquí se muestran en los inicios, más informales y patéticos que serios. Viene a demostrar que el maestro James Wan (realizador de las cintas previas y quien ahora aparece un momentito como el jurado de la audición teatral de Quinn) sabe abrir y cerrar ciclos: los continúa si es necesario o simplemente produce (toda la brillante serie de Saw, juego macabro). En otros casos, todo se ha dicho de una sola vez (Sentenciado a muerte o El títere, por ejemplo). Aquí apoya a su guionista-cómplice Whannel para darle sentido a lo que sigue, o sea, al pasado que mostraba lo que ahora vendría: juego de palabras y tiempos.

Elise vive rodeada de espíritus y demonios


         Y luego están los repartos adecuados. Aquí se centra en Lin Shaye, una actriz fuera de serie, usualmente secundaria, cuya expresividad de rostro y fragilidad física, la colocan entre los personajes más inusuales en el cine de terror. La imagen final es impactante y confirma el destino de la psíquica Elise siempre rodeada de fantasmas o demonios. Dermot Mulroney, como el papá de la joven Quinn, será el actor más popular entre un grupo de desconocidos, principiantes o secundarios.

Leigh Whannel (como el caza fantasmas Specs), Dermot Mulroney
(como el padre afligido), Stefanie Scott (como Quinn)
y de espaldas la psíquica Elise (Lin Shaye).


         La cinta es subestimada por las almas mansas que simplemente tragan cine y no les queda más que expresar que es una copia de situaciones de cintas previas. Para los fanáticos de géneros, bien se sabe que hay más sustancia de la que se piensa. Una de las grandes ventajas de esta secuela es que fue escrita y dirigida por quien creó personajes pero más que nada dejó claro un discurso que sigue defendiendo. Por otro lado, ¿acaso no vivimos rodeados de fantasmas y demonios? Todo se deteriora: ya lo establece la termodinámica y somos parte de este mundo físico. Los cuentos de terror tienen su inspiración en algo...

 La estupenda Lin Shaye
        


          

domingo, 14 de junio de 2015

ÉXITO DE TAQUILLA, SOLAMENTE...

MUNDO JURÁSICO
(Jurassic World)
2015. Dir. Colin Trevorrow.


         Si algo es notorio en esta nueva secuela de Parque Jurásico (1993) es que no la dirigió Spielberg (ni tampoco Joe Johnston que hizo una labor espectacular en la segunda de ellas). Hay un nuevo espécimen creado genéticamente que ha resultado ser muy poderoso, inteligente y con el instinto asesino. Es otro parque de diversiones en una isla costarricense donde se supone que hay mayor control que en el anterior (y uno se pregunta el motivo de que la mortífera experiencia previa no hubiera sido suficiente para seguir con estos experimentos; además, ¿por qué Costa Rica?).

Chris Pratt (que ahora está en su punto de gran popularidad)
y Bryce Dallas Howard, hija del superficial realizador Ron Howard)


         La administradora del lugar, Claire (Bryce Dallas Howard con sus ojos maravillosos y su insípida personalidad), recibe la visita de sus dos sobrinos, hijos de una hermana que se encuentra con problemas maritales. Tiene un carácter frío y organizado por lo que se derrite interiormente por el viril coordinador de velociráptores, Owen (Chris Pratt, carismático y gracioso desde que adelgazó para la divertida “Guardianes de la Galaxia”) al mismo tiempo que lo rechaza.

La administradora que rechaza al hombre que le atrae


         Entre el escape de la bestia asesina que pone en jaque a los veinte mil visitantes del lugar, además de la conspiración de un malvado encargado de seguridad, se van desarrollando situaciones que no llegan a conmover ni asustar. Está el recuerdo de las versiones previas donde el suspenso era constante, la edición era magnífica y daba lugar al hecho inesperado, además que la secuencia de hechos estaba perfectamente ligada: el camión que está a punto de caer al precipicio y la científica que está recargada sobre un vidrio que se agrieta, por ejemplo…

La versión "dinosauria" de los delfines en "Sea World"


         En 1993 fue deslumbrante la creación de esos dinosaurios que parecían estar ahí durante la filmación. Ahora son comunes y corrientes. Ya no impactan y hay momentos en que se nota la superposición de imágenes. Se regresa a los filmes primitivos que utilizaban figuritas de plástico o dibujos en movimientos intermitentes donde la solución estaba en las batallas entre los propios animales prehistóricos para su mutua aniquilación.

Nick Robinson y Ty Simpkins no le llegan
a sus antecesores infantiles


         Los niños (en este caso un pequeño y un joven de dieciséis años) no tienen la gracia ni el candor de sus antecesores (porque siempre han estado presentes) y sus momentos vulnerables son pocos y sin mayor trascendencia. El conflicto entre sus padres entra con calzador, lo mismo que su repentina relación debida al peligro.

Lejanísimos ecos hitchcockianos de "Los pájaros"


         Hay una secuencia que nos recuerda a Los pájaros (Hitchcock, 1963) donde las aves prehistóricas atacan a los visitantes del parque. Todos corren y ellos van detrás. A algunos levantan y a otros simplemente acosan. Uno se da cuenta que no hay comparación: mientras los pájaros terrenales de Hitchcock eran una metáfora metafísica sobre el castigo o la presencia constante del mal, aquí se queda como homenaje indirecto, lejano y frío truco visual.

Los efectos visuales son excelentes pero ya no asombran



         Sin embargo, ante mi rechazo hacia una cinta que considero espectacular a medias y fracasada en sus intenciones de continuidad (aunque no lo será en taquilla), disfruté viendo a un niño, sentado delante de mí, que aplaudía con fuerza y duración al término de la película. Recordé que yo me entusiasmaba de igual manera cuando las películas se volvían parte de mi vida. Será que he perdido mi capacidad de asombro o que todavía tenía a mi niño interior en 1993 con los dinosaurios de Spielberg.

Chris Pratt escondiéndose de la mortífera bestia

lunes, 1 de junio de 2015

TERREMOTO: LA FALLA DE SAN ANDRÉS
(San Andreas)
2015. Dir. Brad Peyton.
        


         El piloto Ray (Dwayne Johnson) que trabaja para los rescatistas de Los Ángeles logra salvar a una joven cuyo carro quedó atrapado dentro de una grieta provocada por un sismo. Luego va a su casa para recibir los papeles de divorcio que le ha enviado su esposa Emma (Carla Gugino), ahora futura esposa de Daniel (Ioan Gruffud), un rico constructor de edificios.  El científico Lawrence (Paul Giamatti) logra encontrar la forma de predecir terremotos al darse cuenta, junto con su ayudante Kim (Will Yun Lee), que está por ocurrir uno de ellos en la presa Hoover, en Nevada. Mientras están ahí, sucede el fenómeno donde muere Kim. Inicia de esta manera un “enjambre” de sismos (como le llama el científico) debido a la famosa Falla de San Andrés. Se destruye a Los Ángeles, pero Ray logra rescatar a su ex mujer in extremis, aunque las consecuencias llegan hasta San Francisco donde su hija Blake (Alexandra Daddario, blanquísima con ojos azules) ha ido para retornar a la universidad, en el avión de su futuro padrastro. Mientras lo espera en sus oficinas, Blake conoce al joven británico Ben (Hugo Johnstone-Burt), con el cual simpatiza, quien se encuentra en ese lugar buscando trabajo. Lo acompaña su hermano pequeño Ollie (Art Parkinson).  Al bajar al estacionamiento e intentar salir, un gran terremoto asuela a San Francisco dejando el auto del millonario en el sótano con Blake atrapada por el asiento. Daniel la abandona diciendo que va a buscar ayuda y lo grita al salir a la superficie. Lo escuchan Ben y Ollie quienes van a rescatar a Blake. A partir de aquí, ocurrirán paralelamente los esfuerzos de los padres por encontrar a su hija y la odisea de Blake con sus amigos para llegar a un punto de reunión con sus padres ya que han podido comunicarse por un celular y por un teléfono común.

Carla Gugino y Dwayne Johnson 
es la pareja separada que los
terremotos volverán a unir


         Luego de esta larga sinopsis lo que debe comentarse es que la cinta continua con el tema de la familia en peligro que se ha vuelto común y esencial para el cine de acción y de desastres que alcanzaron su gran momento en la primera mitad de los años setenta. De hecho, en Terremoto (Earthquake, 1974, Mark Robson), ya se había destruido a Los Ángeles, donde Charlton Heston tenía a Genevieve Bujold como amante y a Ava Gardner como esposa. De hecho salvaba a la primera y perdía a la segunda. Sin embargo, esta cinta no es una relectura de aquella película ni secuela. Se ha tomado el tema base (ya tratado magníficamente en San Francisco, 1936, W.S. Van Dyke, con sus primitivos pero espectaculares efectos especiales en una gran producción de la MGM) para trasladarlo a tiempos modernos con todas las implicaciones de ciencia, tecnología, sociedad, personajes contemporáneos.

"Terremoto" (1974) y "San Francisco" (1936)
son antecedentes de estas cintas de desastres telúricos


         Como en toda cinta de desastres, la desgracia es terrible para los miles de habitantes que notamos desolados y llenos de polvo, pero la problemática se reduce a unos cuantos personajes que son el eje de la trama. Como si viéramos a través de una lupa, son las únicas personas que interesan. De la macro destrucción se nota el esfuerzo particular. Son seres que tienen todo a la mano o recurren a trucos y soluciones adecuadas y a la mano. Su ingenio los lleva a, por ejemplo, entrar a una tienda electrónica y usar una línea alámbrica, normal, de teléfono, para hablar a un helicóptero porque, aparentemente, los postes telefónicos no han sido afectados.

Hay tsunamis provocados por los terremotos


         Y esa es la fórmula para mantener interesado al espectador. A pesar de que se sabe que los héroes no mueren (al menos en estas gigantescas producciones), se siembra la angustia. El que debe morir es el malvado. O también, el héroe secundario (con mayor razón si es de otra etnia, como sucede en esta cinta con el científico Kim quien, antes de morir, logra salvar a una niña). Además, las distancias se acortan y lo que usualmente tardaría mucho tiempo en suceder, nuestros personajes lo resuelven mágicamente. Por otro lado, el comentario del científico acerca de que los efectos de estos fenómenos se sentirían en la costa este, se quedan en mera promesa: uno esperaba nuevamente la destrucción de Nueva York.

El mismo Hollywood destruyó su propio símbolo
en la ciudad de Los Ángeles



         En resumen, es una mala película. Sobresalen los efectos especiales porque nos hacen creer que está sucediendo realmente lo que vemos sobre la pantalla. Los diálogos son cursis y obvios (“Vamos a salvar a nuestra hija” o “Vamos a reconstruir”) porque al final queda la magnificencia norteamericana: el sentido del triunfo y la facilidad con la cual el ejército, la guardia nacional, los poderes que sean, intervienen para darle a todo mundo hospital, agua, comida. Lo que sucede entre efectos y destrucciones no es interesante. Las tribulaciones de pareja (Ray no pudo salvar a otra hija de que se ahogara; a partir de ahí comenzó el distanciamiento con su esposa) dan lugar al bostezo. Se va a exorcizar dicha situación a través de la otra hija. Lo que no puede negarse es la enorme simpatía de Dwayne Johnson (y ese calificativo de enorme se alarga hasta su excesiva persona).

El piloto de helicóptero Ray (Dwayne Johnson)
resulta un súper hombre

Sin embargo, volvemos y vamos a ver estas películas: sabemos lo que encontraremos y estamos conscientes de que serán tiempos de distracción, tiempos perdidos, tiempos en donde dejamos los miedos en la sala de cine porque como anda el planeta y los recientes terremotos en Nepal, es para no abusar de nuestra imaginación y dormir tranquilos mientras se pueda...


martes, 26 de mayo de 2015

POLVORA MOJADA


TOMORROWLAND: EL MUNDO DEL MAÑANA
(Tomorrowland)
2015. Dir. Brad Bird.

         Un mensaje de optimismo que produce Disney utilizando uno de los mundos que se viven en sus parques temáticos. Nuestra disposición hacia la destrucción se debe a una señal que nos envía un ser malvado desde otra dimensión de tiempo y espacio. Dos seres escogidos entre los habitantes de nuestro planeta serán quienes deberán destruir esa mala influencia.

Casey Newton asombrada en el mundo del mañana


         No obstante, para llegar a ese punto, la cinta utiliza una narrativa fragmentada que sucede en dos tiempos: en 1965 durante la Feria Mundial donde el niño Frank Walker tiene la oportunidad de ser transportado a la fabulosa tierra del mañana y 2014 donde la inteligente Casey Newton es otra de las seleccionadas. El espectador se desconcierta ante la falta de otros elementos que aclaren lo que está ocurriendo pero pronto se despejará la incógnita.

Casey (Britt Robertson) en su primera
incursión falsa en un mundo fabuloso


         No obstante, la cinta despega tarde. A pesar de que uno está con la mirada incrustada en la pantalla porque el ritmo es excelente y hay seductores efectos especiales o los personajes son entrañables, algo está mal o incompleto en la película. Cuando se va a llegar al cierre de la trama surge un mensaje que denuncia la irracionalidad humana que, a pesar de saberse en peligro, sigue adelante destruyendo al planeta y, desgraciadamente, uno lo siente como discurso apagado e inútil, tardío. Una secuencia intermedia, más adelante, entre el ya viejo Frank y una encantadora robot, apenas logra conmover, pero el final es plano.

George Clooney, Britt Robertson, Raffey Cassidy y Hugh Laurie
son protagonistas y antagonista (el último) en esta ficción


         El mensaje de optimismo resulta ser pólvora mojada. Uno lo resiente porque el realizador Bird ha demostrado su talento (Los increíbles en animación o la estupenda Misión imposible: protocolo fantasma en acción viva). Cuando uno entra a Disneylandia (o cualquiera de sus variantes en el planeta) se olvidan las maldades del mundo: todo es blanco, maravilloso, ingenuo, o sea un gran engaño sobre la realidad aunque por unas horas nos inunde con su efecto. Esta película viene a ser la extensión de dicho engaño: deja de lado los malos pensamientos, las negras intenciones  para que el mundo brille y, a pesar de la fantasía y el esplendor visual, no logra traspasar nuestra piel.

Una pequeña y brillante actriz, Raffey Cassidy



         Vale la pena como espectáculo: le recomiendo que la vea subtitulada y en IMAX para que disfrute dicho esplendor. Uno nota a un George Clooney muy avejentado, pero hay dos jóvenes talentosas y carismáticas: Britt Robertson como la inquisitiva Casey y la robótica, dulce, graciosa Raffey Cassidy como la enigmática, primero, y salvadora, después, Athena. 

Brad Bird, talentoso realizador, aunque
en este caso le faltó contundencia

martes, 19 de mayo de 2015

LA ÉPICA DE LA ESPERANZA

MAD MAX: FURIA EN EL CAMINO
(Mad Max: Fury Road)
2015. Dir. George Miller.



         Mad Max o la épica de la esperanza. En un futuro indeterminado, post apocalíptico, donde la vida no tiene sentido y el hombre es esclavo de quienes se han apoderado de la autoridad, un individuo (Tom Hardy) que pasa los días obsesionado con la culpa de no haber podido defender de la muerte violenta a su familia es hecho prisionero: tiene sangre universal, por lo que es una fuente de energía para los extraños ¿soldados?, entes entre la vida y la muerte, del dictador Immortan Joe. Cierto día es llevado bajo esta condición de proveedor de sangre en persecución de Imperator Furiosa (Charlize Theron) quien ha plagiado a las mujeres del dictador. Las circunstancias le permiten la liberación y la pronta complicidad con Furiosa: ambos deberán confrontar y enfrentar al malvado personaje.

Las mujeres de Immortan con la esperanza
de vivir otra existencia gracias a Furiosa
(una excelente Charlize Theron)


         Furiosa tiene la esperanza de retornar a su lugar de origen donde vivió feliz hasta que fuera secuestrada. Piensa en el pasado perfecto donde habían los elementos para sobrevivir. Ahí lleva a estas mujeres para que sus hijos, o ellas mismas, se alejen de la perversión y la existencia funesta. Su encuentro fortuito con Max le impulsa a seguir en su afán hasta que la realidad se le impone. Entonces, hay que tomar el camino de vuelta, con otra esperanza: acabar con el sistema imperante. Max, por su lado, encuentra la posibilidad de recuperar algo de su pasado (una chaqueta, su automóvil) e intentar sacudirse de su problema moral. Es la esperanza de obtener algo simbólico, algo que recuerde a las etapas felices como única salida en un mundo sin límites donde no hay otra alternativa: la ley del más fuerte.

Un hombre que vive torturado por el pasado:
un ser vulnerable (Tom Hardy, excepcional)


         El realizador George Miller retoma a su personaje favorito para volver al ambiente que le satisface y que permitió su reconocimiento mundial en 1979, dentro de lo que fue el glorioso surgimiento del cine australiano en el mundo. Él mismo insiste que las cosas han cambiado pero que era una idea que tenía siempre latente. Ama al cine de acción y filma esta película como una ópera rock. Las imágenes de un guitarrista que acompaña grandilocuente, con inmensas bocinas y sonidos al villano, que dan pauta a la persecución, se tornan melodía armoniosa. La coreografía de Miller en sus secuencias vertiginosas es perfecta: uno siente que la acción fluye y que no hay error. Uno imagina el estilo y la forma de filmar que debió ser exacta para el momento de la edición.

El maestro Miller concibió su cinta como una ópera rock


         Furiosa encuentra a un grupo de mujeres veteranas que son las sobrevivientes de su pueblo. Lo que les resta son un conjunto de semillas para ser sembradas y germinar: esperanza del futuro. Ellas son las que impelen al retorno: la marcha atrás para desmoronar al fatídico régimen. En un mundo donde se ha roto todo sentido de civilización debe explotar la destrucción para intentar un nuevo comienzo.

Las escenas de acción fluyen dentro
de la violenta realidad


         Este es un verdadero nuevo comienzo: el maestro Miller no filma otra versión de su Mad Max sino que lo vuelve a lanzar al mundo. Son 35 años desde el original y ya han pasado dos generaciones que tienen otras coordenadas en cuanto a cine, en cuanto a su capacidad de asombro y su umbral de atención. El Max de Mel Gibson (el rol que lo definió cuando era un joven bellísimo que se perdió de repente) buscaba la venganza hacia quienes habían destruido a su familia.

Mel Gibson joven y los restos de Mel Gibson,
quien envejeció descaradamente

Ahora el Max de Tom Hardy (impecable, rudo) es más vulnerable y quien desea destruir al emblema de todo un ultraje: la dignidad del hombre, el abuso de autoridad, la asimilación de lo que implica riqueza en ese tipo de sociedad distinta: luego vendrá nuevamente el vagar por esa tierra inhóspita intentando, quizás, solucionar su tragedia personal.

Uno de los villanos más interesantes
de los últimos tiempos



         A mitad de los años setenta e inicios de los ochenta, el cine australiano fue un fenómeno de loa festivales internacionales. Aquí en México no tuvimos tanta suerte en poderlo conocer de primera mano, pero llegaron Mad Max (1979) y Gallipoli (Peter Weir, 1981). Pasarían años antes de conocer las cintas de Fred Schepisi, Bruce Beresford o Gillian Armstrong (todos ellos serían absorbidos por Hollywood en mayor o menor manera). La experiencia y el genio cinematográfico de Miller quedan comprobados. Mad Max: Furia en el camino es una cinta muy disfrutable. Es el cine de acción con sentido donde cada escena implica algo y se deja llevar por el espectador que no puede desviar la mirada de la pantalla. Una de las grandes películas de este año.

El maestro George Miller

domingo, 3 de mayo de 2015

MUCHOS HÉROES, POBRE TRAMA

AVENGERS: ERA DE ULTRÓN
(Avengers: Age of Ultron)
2015. Dir. Joss Whedon.



         Cuando comenté hace tres años la cinta previa de Los vengadores, me centré en que había muchas historias de cada héroe y que faltaba corazón, pero que su base estaba en el efecto multiplicador: más personajes, más aficionados que pagarían un boleto. La primera secuela, luego de tres años, se ha tornado en otra empresa muy productiva. Era de esperarse. La cinta fue construyéndose sobre la primera y aunque fuera peor de lo que es, no habría problema de que los aficionados retornaran a las salas.

Los héroes que combaten el mal


         Al recuperar el cetro de Loki, que ahora posee un oficial de Hydra, Tony Stark (Robert Downey Jr.) se da cuenta que puede darle forma de inteligencia artificial a un programa pacificador. Gracias al apoyo de Banner (Mark Ruffalo), se logra, pero el personaje trae una idea equivocada sobre la manera en que los vengadores quieren utilizarlo y los considera enemigos. Piensa que para lograr la paz, debe destruir la tierra para que vuelva a conformarse desde cero. La cinta nos llevará a la lucha de los héroes para evitarlo.

Visión es una gran inteligencia artificial
y lo interpreta Paul Bettany, nada menos...


         La película alterna, entonces, momentos de acción con otros que desean darle un sentido humano a la trama. Así conocemos a la familia del arquero Hawkeye (Jeremy Renner) o se permiten interludios amorosos entre Natasha (Scarlett Johansson) y Brenner. Sin embargo, no es suficiente. Los efectos especiales son extraordinarios, pero ya los hemos visto muchas veces. Uno se pregunta si las cintas con estos personajes heroicos ya han llegado a su tope (aunque la taquilla lo niega). El ritmo es irregular: de pronto se pierde para luego retornar vigoroso. Visualmente, la edición es tan rápida que uno se imagina la lucha porque solamente ve cuadros, momentos (bueno, dirán los incondicionales, como cuadrito de historieta: pero no lo es).

Pietro, o sea Quicksilver, o sea Aaron Taylor-Johnson
(el héroe, también, en "Godzila")


         La respuesta de aceptación está, como lo dije en mi reseña de la cinta original, en los repartos. Al ser atinados, proporcionan un elemento importantísimo para el éxito (es lo que sucede con las series de televisión: ¿se imaginan a The Big Bang Theory sin esos actores maravillosos?). Son bellos o hermosas; magnéticos o seductoras. Aquí se introducen a tres nuevos personajes: los gemelos Wanda y Pietro, además de Visión: Elizabeth Olsen, Aaron Taylor-Johnson y Paul Bettany: todo está dicho.

Wanda, o sea Scarlet Witch, o sea Elizabeth Olsen
(pareja de Taylor-Johnson en "Godzila"
y ahora salen como hermanos gemelos)



         Volvemos a la esencia obvia de estas películas: el cuento moral. La lucha entre buenos y malos viene desde las mitologías o los poemas homéricos, o sea desde siempre. En este mundo tan corrupto, aparentemente sin solución, podemos soñar con ese universo perfecto de las historietas donde finalmente todo llega a un equilibrio y, a pesar de esfuerzo y sufrimiento, las cosas se arreglan como por arte de magia, el mal siempre queda acechante (como lo indica la pequeña secuela luego de los créditos finales), aunque estemos seguros que habrá otra lucha para aniquilarlo y así, continuar con el imperio de la razón. Pero hay mejores películas con otros héroes...

El director Joss Whedon con Thor, o sea Chris Hemsworth

sábado, 25 de abril de 2015

RECUPERARLA

CAUTIVA
(The Captive)
2014. Dir. Atom Egoyan.




         Sin caer en las convenciones del género de intriga, el realizador egipcio-canadiense Egoyan nos habla de la pederastia y del círculo perverso que la alimenta. En los alrededores de Niagara Falls, en Ontario, han secuestrado a la niña Cass de la camioneta de su padre Matthew (Ryan Reynolds) mientras éste bajó a comprar un pastel. El caso lo sigue la detective Nicole (Rosario Dawson) y el nuevo elemento Jeff (Scott Speedman) quien siembra la duda al acusar a Matthew de haber vendido a su hija, disponiéndolo contra su esposa Tina (Mireille Enos). La cinta va narrando los ocho años que pasan entre el secuestro y la posibilidad de recuperar a la ahora jovencita Cass. Lo más interesante es en la forma narrativa: Egoyan no narra su historia linealmente.

Ryan Reynolds interpreta al padre atormentado
por el secuestro de su hija, en otro registro de 
sus usuales personajes convencionales.


         Partiendo de una casa donde está la joven Cass encerrada por un tipo, Mika (Kevin Durand: detestable personaje), quien tiene pantallas donde puede estar viendo lo que hace la madre de la muchacha, empleada de un hotel, se sigue con la búsqueda por parte de Jeff de la ahora desaparecida Nicole y también al momento en que la niña Cass practica el patinaje artístico previamente a su secuestro. Estos tres ejes se irán continuando para que el espectador vaya conectando a) la etapa feliz de la niña Cass, b) los esfuerzos de la policía por resolver el caso, c) los vericuetos emocionales y perversos del secuestrador Mika hacia sus sujetos de depredación o personajes de odio.

La siempre interesante Rosario Dawson
es la agente cuyo pasado la lleva a buscar
y rescatar a víctimas de la pederastia.


         A Egoyan no le importa contar una típica historia de crimen y castigo: le interesan las acciones motivadas por las emociones de cada uno de sus personajes: la derrota y sometimiento de Cass; el morbo patético del pederasta Mika; el sentido de culpa del trabajador Matt que ha conservado la parte posterior de su camioneta como santuario dedicado a la memoria de su hija (aunque siempre vive con la esperanza de recuperarla); el pasado cruel de Nicole que viene a ser la causa de su salvación. No hay imágenes gráficas, solamente la referencia terrible de la explotación de los niños por medio de las computadoras para su seducción y utilización. La cinta solamente requiere paciencia por parte del espectador para ir atando cabos y llegar al punto de equilibrio.

Scott Speedman, Ryan Reynolds y el realizador Atom Egoyan



         Egoyan vuelve a tratar el tema de las coincidencias y las extrañas relaciones que conectan a sus personajes: la detective Nicole vivió una situación terrible en su niñez por lo que ahora rescata a otros pequeños. Sucede lo mismo que en El nudo del diablo al tener un caso tremendo por resolver con las sospechas inherentes. Tenemos como en Una propuesta atrevida las miradas ocultas, la observación a lo lejos. Y no tendríamos que irnos a las primeras, deslumbrantes, cintas de este director (Partes habladas, Exótica) para encontrar otras situaciones que muestran la fidelidad a sí mismo.