miércoles, 7 de febrero de 2018

DE MEDIANO INTERÉS


LA REGIÓN SALVAJE

2016. Dir. Amat Escalante.





         La cinta inicia con una escena transgresora, como es costumbre con este realizador, donde una mujer está teniendo relaciones sexuales con algo desconocido, como un tentáculo, que se aleja de cuadro. Nos enteramos que es Verónica quien ya tiene tiempo repitiendo este acto. Luego la vemos herida de un costado mientras intenta arrancar su motocicleta. Llega a un puesto de auxilio donde menciona que fue una mordida de perro. Se hace amiga del enfermero que se llama Fabián. Luego vemos el rostro de Alejandra mientras su marido, Ángel, está teniendo relaciones sexuales con ella detrás de su cuerpo. Más adelante, Ángel tiene relaciones anales con Fabián quien resulta ser su cuñado, hermano de Alejandra. Verónica incitará a Fabián para que asista a la casa donde se encuentra el extraño ser que la ha poseído además de violentado: Fabián morirá…





         Milagrosamente, el realizador Escalante ha filmado una alegoría de la violencia como resultado de la sexualidad sin recurrir a sus insoportables planos secuencia que produjeron el fracaso de público de sus anteriores (soporíferas) películas (“Sangre”, “Los bastardos”, “Heli”) que llamaron la atención crítica pero nunca conectaron con el público. Ya no hay los efectos especiales para “asombrar” al adormilado espectador (como los genitales incendiados de “Heli” o la cabeza mutilada de “Los bastardos”) aunque permanece un elenco de actores desconocidos que marcan una diferencia con los anteriores: al menos se les entiende y tienen idea de lo que están haciendo frente a la cámara.





         Definitivamente que el tema de la violencia ha sido el objetivo principal del realizador. En este caso, la metáfora de un ser extraterrestre con múltiples tentáculos que causa satisfacción sexual pero también da lugar a la agresión permite una comparación con la realidad de los personajes. Uno desconoce cuál fue el verdadero ataque hacia Fabián como tampoco es testigo de la “mordedura” que sufre Verónica. Este ente caído sobre la tierra permite el florecimiento del ensañamiento. Igual que Alejandra, la costumbre le provoca tedio y reacciona con furia: de ahí que necesite cambiar de pareja. Todo este juego ficticio es mera simulación, pretexto para decirnos que nuestra naturaleza nos lleva a excesos y a sometimientos. Dentro de la “normalidad” cotidiana, la violencia siempre está latente. La transformación de los personajes como consecuencia de su contacto con este extraterrestre los iguala con la brutalidad perenne.





         Escalante nos ofrece su película más accesible. Al menos agradece al polaco director Andrzej Zulawski del cual toma prestada la imagen del monstruo de Posesión (1981) donde una mujer pedía el divorcio para caer en una serie de acusaciones por infidelidad para llegar a su satisfacción fantástica (y no como otros que solamente plagian). Sin embargo no es mejor director que los rivales contendientes a los cuales les ha arrebatado premios internacionales. ¿Será cierto aquello de que “nadie es profeta en su tierra”? Aquí hay una cinta con discurso interesante, sin contundencia, nada más.