domingo, 23 de septiembre de 2018

UN MONSTRUO PARA NUESTROS TIEMPOS


EL DEPREDADOR
(The Predator)
2018. Dir. Shane Black.



         En esta nueva secuela de la popular franquicia iniciada en los tiempos de Reagan con su estrella favorita (Schwarzenegger), tenemos al francotirador McKenna (Boyd Holbrook) como héroe principal en una ingeniosa trama donde un monstruo fugitivo se estrella nuevamente en una selva para iniciar sus persecuciones y ataques, pero la trama se complica cuando un inteligente niño autista produce una señal que permite que otro depredador con mascotas asesinas llegue en búsqueda del primero. Todo es complejo para describir, pero lo más interesante es que en esta cinta, al héroe se le multiplica al colocarlo entre un grupo de soldados que traen problemas psicológicos o como consecuencia del combate. Vienen a ser sus corifeos, lo mismo que una contraparte científica y otra némesis intransigente.

Boyd Holbrook, un nuevo héroe
adecuado para nuestros tiempos
         La cinta mantiene sus secuencias de acción, los efectos especiales y los puntos extremos cuando se va llegando al desenlace de la trama. No obstante, posee la cualidad del humor con ese grupo de locos inocentes y audaces que dan lugar a referencias fílmicas y a proveer el sentimentalismo esperado cuando debe incluirse una solución drástica. Por otro lado, es una película del magnífico Shane Black, quien fuera uno de los soldados sacrificados en la cinta original y quien luego, ya como director, se ha distinguido con la frescura de sus creaciones muy singulares para el cine norteamericano de este siglo (Entre besos y tiros con una narración fluida, la genial sátira Dos tipos peligrosos donde satirizaba a los años setenta con su mundo pornográfico o la segunda secuela de Iron Man).
Los locos graciosos que aportan la ligereza
como metáfora de esta era en que vivimos
(Alfie Allen, Keegan-Michael Key, Thomas Jane,
Augusto Aguilera, Boyd Holbrook, Trevante Rhodes)

         Es interesante notar que mientras en la cinta original el depredador llegaba a una selva donde debía salvarse a un personaje importante de las guerrillas centroamericanas, en la primera secuela eran pandillas en Los Ángeles y ahora se retorna a la selva, con narcotraficantes, para proseguir a las áreas suburbanas. El mundo ha evolucionado pero los villanos siguen cambiando solamente de rostro, nacionalidad o circunstancia. Holbrook, el actor principal es más blando que Schwarzenegger para adecuarse a la imagen convencional, menos fornida, del héroe en estos tiempos,  pero la inclusión de esos seres graciosos también nos habla de la ligereza en la cual vivimos, sin que la cinta pierda su interés. Es necesario hacer reír en medio del caos para que éste sea soportable: ¿no es lo que sucede con Trump, Peña Nieto y lo que se acerca? El depredador es una cinta armónica, graciosa, equilibrada…

Shane Black, uno de los mejores directores 
del cine norteamericano de hoy